POR QUÉ LOS MASONES NO ADORAN A LOS CHIVOS.

 

Por: Francisco Febres Cordero.

Publicado en el libro Cazuela de Verde. Ed. Planeta

 

Nuestras abuelitas nos decían, dulcemente: “hijito, evitarás siempre las malas compañías y huirás de los protestantes, de las mujeres malas y de los masones”. Y nosotros prometíamos huir abuelita, le juro que yo sí he de ser bien bueno. Pero, de pronto, la vida nos enfrentó con cada uno de esos seres monstruosos. Y entonces descubrimos que nuestras abuelitas estaban equivocadas, pobrecitas: los protestantes resultaron, con el tiempo y el Concilio Vaticano II, nuestros hermanos separados; las mujeres malas, buenísimas, y los masones unos ciudadanos intachables. Perdonarán nomás abuelitas, pero así es la vida.

DEMORARON PORQUE ESTÁN PREPARANDO AL CHIVO

Miércoles por la noche. Hace un frío de páramo que invita a meterse a la cama con la bolsa de agua caliente. Sin embargo, la invitación a participar en una Tenida Blanca, tienta. Congelado, llego al Templo Masónico que es una casa de tres pisos. Al frío se une una sensación de incertidumbre. ¿Entro? ¿No entro?.  ¡Al diablo! ¡Entro! Golpeo la que yo creo es la puerta principal. Un señor me la abre y me dice que el ingreso no es por ahí sino por la puerta que va al subsuelo. Y yo, muchas gracias señor. Y busco la puerta que va al subsuelo. Y la encuentro. La puerta da a un pequeño pasadizo que desemboca en un salón grande en el que ya está reunida alguna gente que se frota las manos de frío. Y de los nervios. Reconozco a algunos. Saludo. Y en secreto le pregunto a uno que es amigo: ¿Tú eres masón?Y el me dice que no, bestia, yo vengo por primera vez. Y yo le digo que yo también. Y los dos nos quedamos mirando con ojos de profanos. Y él me dice que por ahí está fulanito de tal. Preguntémosle. Le preguntamos. Y él nos dice que también es la primera vez. En el salón hay mujeres. Algunas mujeres. Comenzamos a hacer grupos y la charla va animándose. En eso viene uno que seguro que sí es y nos dice que esperemos, que la tenida va a comenzar en poco tiempo más. ¿Cómo están?, nos pregunta. Estamos muy bien, decimos, mintiendo un poco. ¿Hay como fumar? Claro, responde. ¿La tenida va a ser aquí?, averiguamos. Nos dice que no. Que este es el salón de “Los pasos perdidos”, el área social del Templo. Dice perdón, ya vuelvo. Y se va. Y nosotros nos quedamos pensando que qué lindo nombre el del salón.

En la pared del fondo hay un gran mural que representa la historia de la opresión y la liberación de los pueblos. Una mujer se queja de que en el mural no haya mujeres. Pero de pronto vemos que sí hay una escondida por ahí entre la multitud. Y la mujer de carne y hueso se tranquiliza. Uno dice ¿por qué se demorará la ceremonia? Y otro dice que es porque están preparando el chivo para que nosotros le besemos el culo.

  • ¿No sabes que los masones besan el culo a los chivos?
  • Sí, sí sabía. Y que también se comen la carne de los recién nacidos.
  • Y que son vampiros.
  • Yo por eso –dice un altote y fuertísimo– traje unos ajos aquí en el bolsillo. Vean. Y una crucita también traje, por siaca[1].

Todo el mundo está muy elegante. Los hombres con terno y corbata. Las mujeres, con vestidísimos, abrigadísimos, pañuelísimos al cuello, aretísimos y perfumísimos.

  • No te van a dejar entrar con ese blujin[2]me dice uno.
  • No importa porque arriba nos han de dar túnicas, dice otro para tranquilizarme.
  • No al contrario, dice otro.En el templo hay que estar desnudos.
  • ¿Las mujeres también?, pregunta una.
  • Claro, decimos todos.

Y cuando la  cosa comenzaba a tener un cariz interesante, una voz anuncia que la Tenida Blanca va a comenzar. “Por favor, suban al Templo”.

ENTRE EL AJEDREZ Y LOS TRIÁNGULOS

El Templo es una sala rectangular de regular tamaño, que con dificultad da cabida a cien personas.  Todas las luces posibles están encendidas. El piso es a cuadros negros y blancos, como un tablero de ajedrez. A los invitados nos hacen sentar en unas sillas colocadas en los espacios laterales. Identificamos a los iniciados por un delantal muy pequeño que ellos se han chantado. En el centro del Templo hay una Ara sobre la cual están un libro y unos objetos rodeados por tres luces que forman un triángulo (¿equilátero?, ¿escaleno?, ¿isósceles?, ¡Ay, la geografía!). Al fondo, una mesa y una silla en la que se sienta el señor que preside la reunión. Un poco más atrás hay más sillas para otros señores. A un lado de la pared la representación de la luna; al otro lado, el sol.  En la pared de atrás, dos columnas de madera que rematan en una cosa como pipa; bajo una de ellas duerme una piedra pulida; bajo la otra, una piedra sin pulir.  Al costado derecho, una mesa en forma de triángulo, con tres luces que forman también un triángulo; tras la mesa se sienta un fulano. Al fondo de la sala otra mesa igual con otro fulano. El cielo raso está ornado con el dibujo de una cadena. Por ahí hay otros triángulos con una letra  “G”  en el medio.

  • ¡Ay mamita, de gana vine!, pienso. ¡Qué solemnidad! ¡Esto parece primera comunión!
  • Todo el mundo está serísimo[3]. Ni una tos.
  • En eso, la voz del que preside la reunión retumba.
  • ¡Qué susto!

 

POCO A POCO SE VAN ACLARANDO LAS COSAS.

Y el que preside la reunión dice: “Se abren los trabajos de la reunión blanca en nombre de la libertad”.

Y uno que está sentado detrás de la mesita triangular dice: “En nombre de la fuerza”.

Y el otro que está sentado detrás de la otra mesita triangular dice: “En nombre de la belleza”.

Entonces el que preside la reunión dice: “Querido Hermano Primer Vigilante, ¿podrías explicar qué es la Masonería?.

Y el Querido Hermano Primer Vigilante, que ha sido el uno de la mesita triangular, dice: “En el momento en que vivimos se ha transformado en un asunto difícil de precisar qué es la Masonería, pues la visión que de ella tenemos depende de nuestra personal capacidad de entenderla y expresarla, Venerable Maestro” (así se ha llamado el que preside la reunión, Venerable Maestro, pienso. Ya por lo menos voy ubicando los cargos).

Entonces el Venerable Maestro dice: “Querido Hermano Segundo Vigilante, ¿podrías arriesgar una definición?.

Y el querido Hermano Segundo Vigilante, que ha sido el otro de la mesita triangular, arriesga: “Nuestro Gran Maestro la ha definido como una actitud ante la vida; otros Hermanos la llaman una escuela de todas las cosas, Venerable Maestro”.

Entonces habla el Venerable Maestro y dice una cosa de esta jaez: “Os puedo informar, distinguidas visitas, que nos reunimos en estos Templos, privadamente, con el objeto de estudiar o resolver nuestros asuntos en la reserva y tranquilidad necesarias. También con las personas que respetamos y con nuestros familiares nos reunimos regularmente en estas tenidas o les hacemos llegar nuestros escritos”. Y enseguida pregunta: “Querido Hermano Primer Vigilante, ¿cómo se puede ingresar a la orden?.

Primer vigilante: “Sólo por invitación, Venerable Maestro. Seleccionamos los candidatos exclusivamente por sus condiciones éticas. En nuestra logia generalmente presentamos personas afines en sus ideales con nuestros miembros”.

Venerable maestro: “Querido Hermano Segundo Vigilante, ¿es difícil retirarse de la Orden?”.

Segundo Vigilante: “Cualquiera de nuestros Hermanos es libre de irse de la Institución cuando lo estime conveniente, Venerable Maestro”.

Venerable maestro: “Nuestra Institución trabaja, reservadamente, en la perfección de nosotros mismos y por la humanidad; buscamos intensamente la verdad, aunque sabemos que esa búsqueda es eterna; promovemos el conocimiento del hombre y de la sociedad en que vive; pretendemos alcanzar la fraternidad del género humano; luchamos por la justicia social y contra todo despotismo o dogma; instamos a nuestros Hermanos a estudiar, pues sabemos que sólo el conocimiento humano los alejará de los errores. Los Masones podemos adherirnos a la creencia religiosa o a la corriente política que prefiramos, o no tener religión ni militancia política. Por lo anterior, pueden pertenecer a nuestra Orden Hermanos creyentes, ateos, agnósticos, librepensadores, siempre que estén dispuestos a confrontar sus ideas con franqueza, tolerancia y fraternidad. Querido Hermano Primer Vigilante, ¿qué les exigimos a nuestros Hermanos?”.

Primer vigilante: “El estudio de todas las ideas y el respeto por la opinión ajena. Confrontar todos los temas en el más alto nivel, exentos de prejuicios, dogmas o fanatismos”.

Venerable maestro: “Pasando a los temas simbólicos, podrías informarnos, Querido Hermano Primer Vigilante, ¿qué es para nosotros el Gran Arquitecto del Universo?”.

Primer vigilante: “Somos buscadores, también, del principio regulador e infinito del Universo, pues nos gustaría poder explicar la causa primera de nuestra existencia. En este asunto, aceptamos a la razón humana como único medio de investigación pero respetamos el que cada cual adopte para explicárselo. Para superar lo que pudieran ser discusiones eternas y sin solución, hemos acordado una fórmula que a todos satisfaga: a este símbolo le denominamos Gran Arquitecto del Universo, Venerable Maestro”.

Venerable maestro: “Querido hermano Segundo Vigilante: ¿Qué significa el Mandil que algunos llevamos en esta reunión?”.

Segundo vigilante: “Es nuestro único atuendo de Logia. Sus formas y colores significan las obligaciones o grados en la evolución del trabajo masónico. En algunos casos, los cargos en el trabajo administrativo de la orden. Pero, fundamentalmente, es nuestro símbolo de trabajo, Venerable Maestro”.

Venerable maestro: “Como resumen de todo lo anterior, queda claro para nosotros que ninguno de los problemas que atañen al hombre nos deben ser ajenos, teniendo siempre a la vista los postulados básicos de libertad, igualdad y fraternidad. Cada uno de nosotros tiene la libertad para actuar en la vida conforme su mejor entender y ocupar el lugar que su conciencia ilustrada elija para concretar en hechos sociales los principios”.

 

LA MASONERÍA Y LA UNIVERSIDAD.

Echando lente, vi que el libro que estaba en el atril era la Biblia. Y que junto a ella reposaban la Escuadra y el Compás.

El Venerable Maestro le dijo al Secretario (que estaba situado a su derecha) que leyera la correspondencia. Y el Secretario, contentísimo, leyó: todos eran cablegramas y cartas de felicitación porque la Logia Voltaire (así se llamaba nuestra anfitriona) celebraba sus tres años de vida. Pero no cantaron happy birthday ni nada porque los masones no son alienados.  Después, el Venerable Maestro le dijo a un Hermano, ex Venerable Maestro del taller, que leyera el trabajo preparado para esa noche. Y él (un tipo jovencito y formalísimo con facha de que recién pasó la pubertad) leyó una ponencia muy inteligente que, entre otras cosas, decía: “La logia Voltaire es una pequeña organización de base de la Orden Masónica cuyo origen aún se discute, pero que ya se la identifica claramente en los gremios de constructores de catedrales de la Edad Media, a los que denominamos Masonería Operativa y que deviene en la Masonería Especulativa que se estructuró, más o menos como hoy la conocemos, desde 1717 y cuyos objetivos son el perfeccionamiento del hombre y el perfeccionamiento de la humanidad”.

  • “La francmasonería es una escuela que forma a sus miembros para que ellos sean los ejecutores de los objetivos señalados”.

Se podría afirmar que nuestra Orden tiene su gemela en la Universidad. En el medioevo europeo la una es una corporación de Maestros y Aprendices; la otra, de Profesores y Estudiantes; ambas son instituciones formadoras de hombres, ambas buscan la verdad, ambas aprecian la libertad, el pluralismo y la universalidad; las dos han evolucionado y lo siguen haciendo; las dos han analizado cuál debe ser su papel dentro de la sociedad y en los procesos de transformación social. Las dos, UNIVERSIDAD y MASONERÍA, han formado hombres que han desempeñado papeles protagónicos en la sociedad, que incluso han logrado que ésta se convulsione y cambie”.

“Pero en la francmasonería, todos los conocimientos humanos son preocupación de cada uno de nosotros por toda la vida y teniendo presente que la teoría sólo cobra sentido en la acción”.

“En el transcurso de la historia de la humanidad, los Masones se han identificado tanto con la conservación como con el cambio social. Muchos de ellos, antes de las revoluciones francesa y norteamericana, fueron propugnadores de las nuevas ideas; durante las mismas participaron activamente y después ceden lugar a los artistas, literatos y científicos”.

“Se vuelve a encontrar Masones precursores de ideas y formadores de líderes en Hispanoamérica, antes de su independencia de España; prácticamente todos los directores de la guerra insurgente son Hermanos y luego viene un largo período de inercia”.

“En Ecuador, antes, durante y después de la revolución liberal se repite el mismo fenómeno”.

Y cabe la pregunta: ¿En qué momento nos encontramos los Masones Latinoamericanos y especialmente los Ecuatorianos?”.

“Los fundadores de la Voltaire pensamos que en el momento de dejar de lado la inercia y empezar a sacudir  toda la Orden para que sus hombres, con su accionar, aceleren las necesarias transformaciones hacia una sociedad más libre, más igualitaria y más fraterna”.

 

EL POBRE CASI SE VA A  SHUSHUFINDI  [4]

Daban unas tremendas ganas de aplaudir, pero los Masones no aplauden porque eso da pie a la vanidad, a que uno hable por la recompensa del aplauso y olvide el contenido de la palabra. Sabios los Masones. Hay que oír nomás calladitos las cosas que dicen. Así mismo, cada miembro puede hablar sólo una vez durante la reunión y, al hacerlo, debe emplear el menor tiempo posible.

El Venerable Maestro explica que al Hermano que acabó de leer su ponencia se le iba a imponer una presea por su amplia labor en la Logia, pero que ésta no era una condecoración, aunque casi casi. Era un Símbolo Pitagórico o no sé qué como eso. Le hizo parar al Hermano entre las dos columnas del Templo y le pinchó el símbolo. No le dolió porque el hermano estaba con saco y tenía solapas aunque no muy anchas, como se usan. Se abrazaron durísimo y el Venerable Maestro le ordenó que prestamente se dirigiera hacia el Oriente.

Y yo pensé chuta, pobre hermano, se saca el aire en la Logia y de premio le van a mandar a vivir a Shushufindi. Y cuando ya le imaginaba al Hermano intelectual vestido con poncho de aguas y andando en mula, entendí que el Oriente era sólo un sector del Templo. ¡Qué alivio! Y allá se fue a sentar el Hermano, humildísimo, a la diestra del Venerable Maestro.

 

FREGADAS LAS  HEMBRITAS.

Me acordé de los cómic de La Pequeña Lulú que leía en mi infancia: ahí, Toby tenía un club con un letrero que decía: “No se admite mujeres”.   Los Masones tampoco admiten mujeres. En eso, son iguales a Toby, pero menos gordos.  Por eso un Hermano se acomodó el delantal, se paró y dijo, francote, “somos unos cerdos machistas”.   Pero el Venerable Maestro explicó que la cuestión estaba cambiando, aunque lentamente porque la Masonería –como es una institución tan antigua-, es muy tradicionalista. Que la prueba de ese cambio era que en esta Tenida había mujeres invitadas y que funcionaba ya en la Logia un movimiento femenino, paralelo al de la Masonería. Y aseguró que más tarde o más temprano las hembritas podrían ser masonas, tal como eran ya en algunos países de América y Europa. Mujeres, estarán atentas a este ofrecimiento. Verán. No se quedarán de amazonas.

 

QUE  SUSTO  PORQUE  CASI  HAY  UN  SABLAZO [5]

Al terminar la reunión, el Venerable Maestro explica que iban a hacer circular los Sacos de Solidaridad para que allí se depositaran secretamente los valores destinados a las obras que los masones realizan en el mundo profano.  Y yo pensé chuta, ya vino el sablazo. Y me puse pálido porque no sabía cuánto era de dar. Y cuando estaba dispuesto a sacar el de a mil que tenía en la billetera como un tesoro, el Venerable Maestro dijo que la recolección se hacía sólo entre los iniciados y que los que no lo éramos no podíamos dar nada. Y yo –aliviadísimo- pensé, quien pierde.  Y los Hermanos expertos cogieron unas bolsitas rojas y con ellas comenzaron a pasearse entre los otros Hermanos que metían en la bolsa sin que nadie viera cuánto. Después, todas las bolsas fueron a parar donde el Tesorero.   Por último, el Venerable Maestro dijo: “No deseamos dejar la impresión que somos lo más selecto de la sociedad. Todo lo señalado en esta reunión es nuestra consciente aspiración. Somos humanos, nos equivocamos por nuestras imperfecciones. Muchas veces no tenemos la capacidad suficiente para llegar a límites superiores.   Aspiramos a reconocer nuestros errores, tratamos de no repetirlos y remediamos lo que sea factible. Queridos Hermanos, la reunión ha terminado. Muchas gracias”.

 

NOMBRES,  NOMBRES.

Ellos dicen que la Masonería no tiene secretos de ninguna índole. Que solamente las reuniones se hacen privadamente como en cualquier institución.  Inclusive, un miembro de la Masonería puede revelar libremente su condición de tal, aunque esté impedido de contar los nombres de sus Hermanos.   Y yo, como no soy chismoso, no les voy a cruzar a ustedes a quienes encontré como masones. No es que ellos me hayan dicho que no cuente, sino que me provoca dejarles esa tarea a ustedes. Para que hagan algo. Vagos.

 

DIVERSIDAD  DENTRO  DE  LA UNIDAD.

Para un Masón con quien hablé, “la Masonería es un espacio, un ámbito espiritual. Igual que ocurre con los espacios físicos, los espacios espirituales pueden ser utilizados de distinta manera. Las personas llegan a los ámbitos espirituales desde diversos sitios, buscando diferentes cosas, y el ámbito lo único que hace es prestar una ubicación adecuada para el hallazgo individual. En consecuencia, la Masonería es algo diferente para cada francmasón y, al mismo tiempo, es algo que los Masones construyen entre todos. “De ahí que la Masonería sea una organización espiritual, no política. Cada individuo es diferente y esas diferencias son respetadas”.

Para los trabajos intelectuales de autor reflexión, cada logia es completamente autónoma. Para fines administrativos están reunidas en un cuerpo que las engloba y que se llama Gran Logia. Todos los Miembros son elegidos democráticamente..   Un francmasón puede cambiar de Logia según las afinidades que encuentre. Y por eso es que hay Logias más izquierdosas  [6] que otras, más preocupadas en los problemas latinoamericanos; hay otras mas orientadas hacia asuntos de autor reflexión, de esoterismo, de meditación trascendental; otras que buscan una operatividad práctica y otras netamente filantrópicas.

 

ANTES  LA  CUESTIÓN  ERA  DISTINTA.

En el Ecuador hay dos grandes logias: la de Guayaquil y la Equinoccial del Ecuador. Para ingresar a la Orden no es que usted deba pararse a la puerta del Templo y decir vea, haga entrar, no sea malito. No . Así no funciona la cosa. Así haga solicitud por escrito, no vale.  A usted primero, le tiene que proponer un iniciado, viendo que usted sea “un hombre recto, de buenas costumbres y de mentalidad libre capaz de aceptar el criterio ajeno”. No importa su posición económica, política ni social. La edad sí: mínimo 18 años.   Entonces, si usted acepta, va a la Logia y allí, por votación, se resuelve si entra o no.  Pero claro, eso es ahora. Antes la cosa era distinta. En el siglo 18, por ejemplo, sólo se aceptaba a los hombres libres: no a los esclavos. Sin embargo, hay que considerar que quienes lucharon por la abolición de la esclavitud fueron los masones. Valga eso como descargo. Tampoco se admitía a los hombres con defectos físicos. Los Masones tenían que ser completitos para poder defenderse de las persecuciones y, en último caso, hasta para echar la carrera.  Ahora, el único impedimento es el mental. Pero no se preocupe. Si usted es muy bruto no le han de proponer que entre. Si es loco, tampoco. Sólo si es inteligente, culto y de buenas costumbres corre el riesgo. Pero usted puede decir que no. Que no se interesa porque hace jogging. Tranquilo.   Igual si usted ya es Masón y quiere salirse. Se sale nomás. No le arrancan la lengua de raíz, ni le sepultan en la arena del mar ni nada. De gana tiene miedo.

Pregunto: “¿Y el chivo que dizque adoran?, hasta ahora no asoma.

Se me ríe el Masón. “Nosotros somos racionalistas”, dice. “Esos mitos han sido creados por la mala fe o la ignorancia. Predicamos el bien. No somos hombres de violencia. Buscamos la paz. Tratamos de que el hombre se haga cada día más virtuoso. Somos hombres de trabajo. No haga caso de las tonterías que le cuentan sobre nosotros. No haga caso”.   Bueno, entonces no hago.

 

ALTIBAJOS  EN  LA  HISTORIA.

Me dice otro Masón que prácticamente todos quienes participaron en la emancipación política de América Latina fueron francmasones. Y esto se debe a una serie de hechos. Por ejemplo, la formación de la Masonería contemporánea engendra como su primera gran acción la Revolución Francesa. El lema de la Masonería (libertad, igualdad, fraternidad) data de 1817 y fue adoptado por la revolución francesa.

Es bien conocida la influencia que tuvo el pensamiento enciclopedista francés en la Declaración de los Derechos del Hombre. En los Estados Unidos, de los catorce generales que intervinieron en la independencia de ese país, trece fueron Masones. George Washington incluido.  Cuando se puso la primera piedra en el Capitolio, el acto fue típicamente masónico. El Parlamento es para el Masón, el equivalente profano a la Logia: un lugar de tolerancia donde el diálogo es el que determina las ideas, y no la fuerza o la violencia, y donde las resoluciones se adoptan por mayoría de votos.  En el conjunto de las fuerzas de la emancipación tiene una gran influencia la Masonería, en parte por los conceptos internacionalistas y en parte por el hecho del secreto. El sistema masónico de las logias –que entonces se llamaron Lautarinas- ofrecía estas dos posibilidades. Las Logias Lautarinas estaban obligadas a tener representantes en todos los pueblos de América en un solo cuerpo.  Se da la independencia. Bolívar muere. San Martín se marcha. Sucre es asesinado. Y los demás generales son capturados por las oligarquías locales. Entonces hay un descenso en la actividad política de la Masonería.

Pero a fines del siglo XIX vuelve a producirse un auge durante las luchas liberales.

  • ¿Por qué?

Porque la independencia no trajo consigo la implantación de una política liberal, no significó la implantación de un sistema donde la libertad, la igualdad y la fraternidad imperaran entre los pueblos. La emancipación política sólo trajo emparejada el cambio de dueño de las haciendas: de chapetón a criollo.  Pero con el liberalismo vuelve a ocurrir el mismo proceso. El liberalismo, de partido montonero se convierte en un partido que detenta el poder. Y Eloy Alfaro termina en la hoguera.  “La masonería actual –dice otro Masón- trata de avanzar un poco más en el interminable camino de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. Por ello hay un nuevo período de auge de la Masonería, que busca cumplir el ideal de Bolívar: una América unida. De ahí que la operatividad práctica de la masonería sea de carácter trascendente y no coyuntural, de carácter estructural y no partidista. No nos interesa la coyuntura política. En ese sentido, tanto los partidos cuánto los regímenes pueden estar tranquilos”.

Y nuestras abuelas también.

 

FRANCISCO JARAMILLO VILLA 

Venerable Maestro. Logia Voltaire N° 7

Quito-Ecuador, 1 de Abril de 1999

 

GLOSARIO

[1] Por siaca: por si acaso. 

[2] Blue jean

[3] Serísimo: bien serio.

[4] Shushufindi: ciudad del oriente ecuatoriano, en la región amazónica.

[5] Sablazo: cuota o pago obligado.

[6] Izquierdosas: de izquierda, políticamente hablando.

 

ESPAÑA: historias que no debemos olvidar.

Trescientos masones andaluces fueron fusilados tras el golpe de Franco
La represión franquista se ensañó con ellos aplicando todos los medios posibles para castigarlos: muerte, cárcel, depuración profesional e incautación de bienes y multas millonarias.


SEVILLA.- Trescientos masones andaluces fueron asesinados por los golpistas en las primeras semanas que siguieron al alzamiento militar contra la Segunda República del 18 de julio de 1936. Muchos de ellos eran diputados, alcaldes, concejales y dirigentes sindicales, ya que la masonería tuvo tradicionalmente más arraigo en Andalucía que en ninguna otra parte de España. Así lo pone de manifiesto un profundo estudio elaborado por investigadores de varias universidades andaluzas, publicado por la Universidad de Sevilla, en dos tomos con 1.200 páginas bajo el título Los masones andaluces de la República, la guerra y el exilio.

Influenciado por la Iglesia, el franquismo volcó sobre la masonería toda su inquina y aplicó contra sus miembros una interminable represión que comenzó con su eliminación física a través de los asesinatos extrajudiciales masivos que se produjeron allí donde el golpe militar se impuso desde el principio, como ocurrió en Andalucía occidental. Pero, tras la Guerra Civil e instaurada ya la dictadura, el nuevo régimen no tuvo piedad con los masones, y persiguió a quienes no pudieron huir al exilio estableciendo incluso un tribunal especial específicamente centrado en represaliar a la masonería y el comunismo, que funcionó sin parar desde 1940 hasta 1964.

La masonería en Andalucía tuvo una fuerza especial desde siempre, como revela la importante publicación de la Hispalense, cuyo contenido ofrece también una especie de diccionario biográfico de la A a la Z de los casi 6.000 masones andaluces que aparecen adscritos a 160 logias entre los años 1898 y 1936. Sin embargo, el gran arraigo andaluz de la masonería venía de atrás, ya que en las tres décadas comprendidas desde 1868 hasta 1898 el número de masones registrados en 431 organismos distintos fue de 9.904 en total. Leandro Álvarez Rey, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla y coordinador del trabajo, apoya este dato sobre la importancia de la masonería en la vertebración social con la comparación a finales del siglo XIX entre las 27 agrupaciones socialistas y las doscientas logias existentes y repartidas por toda Andalucía.

El momento más esplendoroso de la masonería en Andalucía se vive en los años 20 del siglo pasado, durante la dictadura de Primo de Rivera, siendo en 1926 cuando el científico Demófilo de Buen, presidente federal del Gran Oriente Español, traslada su domicilio a Sevilla reforzando así la posición andaluza como referente de toda la masonería española, con un 40% de sus miembros viviendo en la región. “Las logias -según Álvarez Rey- eran espacios de sociabilidad laica y republicana, donde se celebraban bautizos y funerales laicos, así como veladas culturales como si se trataran de ateneos populares, en un ambiente de progreso, liberalismo y tolerancia”.

Sin embargo y pese a lo que pudiera esperarse, la llegada de la República no supuso un fortalecimiento de la masonería, sino su debilitamiento, sencillamente porque muchos de sus miembros pasaron a ocupar cargos representativos y de responsabilidad y dejaron de asistir a las reuniones de las logias. Buen ejemplo de ello fue el socialista granadino Fernando de los Ríos, diputado y ministro en varias legislaturas, que había alcanzado antes el alto grado 33 como masón. También fue masón Blas Infante, padre de la patria andaluza, que fue fusilado al principio con otros altos dirigentes políticos a las afueras de Sevilla.

Expolio y multas para la familia tras los asesinatos

“La masonería fue siempre para la Iglesia española una fuerte competencia y un peligro que podía mermar su influencia social con su mensaje filantrópico y solidario de hacer el bien por el bien, frente a la caridad pensando en obtener beneficios en ultratumba”, afirma Fernando Martínez, también coordinador de la obra y catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Almería, quien pone como ejemplo el curioso caso del llamado “médico de los pobres” José Litrán, al que las autoridades eclesiásticas almerienses se negaron a dar cristiana y digna sepultura por ser masón a finales del siglo XIX. Por si no fuera poco el desprecio religioso sobre aquel galeno, el franquismo – en su obsesiva persecución contra el contubernio judeo masónico- llegó a declarar en rebeldía a Litrán a través de los tribunales especiales de Responsabilidades Políticas y contra la Masonería y el Comunismo, pese a que el hombre había fallecidocuarenta años antes.

De todas formas, no era nada extraño que dichos tribunales, llevados por un voraz y ejemplarizante afán confiscatorio y recaudatorio, encausaran a destacados masones años después de que hubieran sido fusilados durante las primeras semanas tras el golpe. Lo explica bien el profesor Martínez: “A los masones los culpan de todos los males de España y por eso les llegan todos los tipos de represión (física con fusilamiento o cárcel, depuración profesional y económica con incautación de bienes). Incluso habiendo sido fusilados, sus familias son castigadas con incautaciones y multas ruinosas, por decisión de los tribunales especiales que trasladan a las familias las responsabilidades políticas del difunto. Barbaridad jurídica”.

Una de las tareas prioritarias de la represión conforme ciudades y pueblos fueron cayendo en manos de los golpistas fue la búsqueda implacable de los masones, especialmente los políticos, como un centenar de diputados de la Segunda República, así como los alcaldes de las principales ciudades y casi 400 concejales y numerosos dirigentes de partidos y sindicatos.

También hubo mujeres masonas en Andalucía, se destaca la logia ‘Isis’.

El oscuro origen de algunas fortunas del franquismo

“Cuando asaltaron la casa de Diego Martínez Barrio -que ocupó las tres altas magistraturas del Estado: presidente de la República, jefe de Gobierno y presidente de las Cortes- levantaron el suelo esperando encontrar cadáveres de víctimas de supuestos rituales satánicos y sólo encontraron archivos y fotos que sirvieron para identificar, localizar y cazar a los miembros de las logias”. El historiador almeriense Fernando Martínez asegura que la presión social contra los masones se volvió insoportable y pone como ejemplos el listado que publicó el diario sevillano conservador La Unión de 74 masones o la lista ad hoc que confeccionó un presbítero cordobés.

La condena mínima por ser masón era de 12 años y un día de cárcel y los masones detenidos fueron presionados, con el fin de no verla incrementada, para que se retractaran, para que abjurasen de su pertenencia a la masonería y delatasen a sus compañeros. Pero también vieron sus bienes incautados y sufrieron multas millonarias. Martínez Barrio, con su huida al exilio, perdió su casa, que también era sede de la logia y de su partido, y su imprenta. El historiador sevillano Leandro Álvarez Rey comenta como especialmente significativo el caso del espectacular templo de la logia de La Línea de la Concepción, que fue incautado, subastado y finalmente adjudicado al jefe local de la Falange y alcalde, que se lo quedó. “Fue un auténtico expolio. Con hechos como este se puede explicar el origen de muchas fortunas que se hicieron durante el franquismo”. “Perdieron sus bienes, pero no la dignidad -añade Álvarez Rey- porque en los juicios sóloseñalaron a los que habían muerto o se habían exiliado, lo que no convenció a los tribunales, que reforzaron las condenas”.

Los masones son uno de los colectivos más olvidados como víctimas del franquismo. Otras organizaciones políticas y sindicales han podido recuperar su patrimonio y sus miembros han sido objeto de público reconocimiento. Pero no los masones. Sólo el Parlamento catalán ha aprobado una declaración de reconocimiento considerándolos “honorables”. Fernando Martínez espera que esta obra editorial producida por investigadores universitarios andaluces sirva “para rendirles un tributo de dignidad y honorabilidad”.

Grupo de la logia ‘Germinal 96’ de San Roque (Cádiz). Los que aparecen señalados con una equis en la cara habían sido fusilados. Las fotos y el texto original se puede encontrar en:

http://www.publico.es/espana/trescientos-masones-andaluces-fusilados-golpe.html

 

Escrito por Rafael Guerrero

Aporte de Ricardo Herrera

LA REVOLUCION FRANCESA

Introducción

 

Sin que los estudiosos de la Sociología, la Antropología social, la economía vislumbren aún el modelo que habrá de reemplazar a esta ignominia llamada capitalismo, y luego del fracaso del ensayo socialista, colapsado apenas tras 70 años de vigencia, creemos que la utopía masónica de Libertad, Igualdad y Fraternidad sigue siendo el faro luminoso que guía el camino hacia la liberación del ser humano de las cadenas de las explotación y de la enajenación. Y lo es en la medida en que aún perviven la opresión, la injusticia y el odio.

 

Interesante afirmación, tomada de Bakunin, cuando él dice que: libertad e igualdad deben ir de la mano pues de lo contrario la primera se convierte en una mentira”.

 

Ycon un interrogante: ¿Será posible que la razón humana prevalezca, a fin de que los cambios necesarios transcurran en relativa paz, o habrán de ser procesos inevitablemente cruentos?  Tienen la palabra todos los habitantes del planeta, en primer lugar los trabajadores manuales e intelectuales  creadores de riqueza y bienestar, pero también aquéllos que hoy por hoy desoyen el clamor por la vida.

 

  

Algunas reflexiones previas.

 

Circulan en la Red unos hermosos correos, la mayoría de ellos con reflexiones profundas de prohombres de la Historia antigua y contemporánea, que invitan a la conquista de la paz del espíritu, a la armonía con el entorno, a la autoestima,  a la comunicación con Dios.  Casi todos esos mensajes incorporan, como de pasada, una invitación a vivir el presente, “porque el pasado, pasó y el futuro es una incógnita”.   En medio, pues, de la inocencia que parecen traducir, los mensajes de marras nos piden que olvidemos las cosas –buenas o malas- del pasado y que abandonemos los proyectos hacia el futuro, en una variante -¿cosas de la axiología post moderna?- de un hedonismo sui géneris, irresponsable, en el fondo ahistórico.   O, de tener –como puede legítimamente presumirse- una intención manipuladora de la conciencia, un propósito perverso.

 

 

Como contrapartida, nosotros apelamos al pensamiento activo, comprometido y militante, de quienes, a contrapelo de esa corriente irresponsable y que simula inocencia,  invitan a volver los ojos a los hechos del pasado, sin escamotear incluso las minucias, a través de las cuales, según Carlo Ginzburg, el famoso aunque poco conocido formulador de su teoría histórica de “el paradigma indiciario”, es posible descubrir la verdadera Historia.  Bolívar Echeverría, nuestro filósofo prematuramente desaparecido,  en su magistral ensayo “Los Indicios de la Historia”, dice: “El historiador que es capaz de citar el pasado y de cumplir la cita con él, el historiador materialista, que se resiste a la complicidad a la que le invita el discurso de los dominadores, pasa su mano sobre la piel impecable de la narración histórica que ofrece ese discurso, pero lo hace necesariamente a contrapelo.  Al hacerlo encuentra sin falta, bajo esa superficie reluciente, un buen número de cicatrices e incluso algunos muñones escondidos: indicios de que  todo aquello que aparece en él como un documento o una prueba de cultura debe ser también, al mismo tiempo, un documento o una prueba de barbarie”.   Y es desde este punto de vista desde el cual creemos que ha de recordarse y comprenderse uno de los acontecimientos más importantes de la Historia humana, la Revolución Francesa.

Carlos Marx –cuyo nombre creemos que hay como decirlo ya sin bajar la voz luego de que es posible borrar el estigma que pretendieron endosarle los “pensadores” del neoliberalismo aún vigente- expresa en su “18 Brumario”:

 

 “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”.   Y éste, también, es un elemento importante a considerarse, cuando, tras la grandeza de los acontecimientos que trastornaron Europa y América, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, tras el enunciado de los principios, pero sobre todo, tras el ejercicio práctico de esos enunciados: el Laicismo, los Derechos Humanos –para mencionar quizá lo más importante de la Revolución Francesa-, y que fundaron con ello las repúblicas democráticas en los dos hemisferios, hoy,  las postrimerías del Siglo XX y los inicios del XXI, contemplan su invocación para convertirlos en su caricatura o, desde el cinismo del poder, para reducirlos a cenizas.  La Historia pues, ha de contarse, no para el contentamiento de la versación o para la justificación del pasado, pero sobre todo de la ignominia del presente, sino para el análisis, el descubrimiento de los entretelones, los empeños por desentrañar la verdad, a menudo ocultada por el poder, y para buscar los caminos hacia la conquista de una sociedad justa y libre.

 

 

La Revolución Francesa.  Causas.

 

Aunque la violencia revolucionaria de 1789 y años siguientes fue en pos del cumplimiento del tríptico de Libertad, Igualdad y Fraternidad; aunque la movilización y participación activa y protagónica de los sans culottes, de los artesanos y campesinos, de los intelectuales forjadores de la Ilustración y la Enciclopedia se cobijaban, todos, con la bandera libertaria y emancipadora, y creían ciertamente en la utopía, la causa profunda de la transformación radicó en la decadencia del Ancien Regime, en la corrupción de la aristocracia, en la declinación fatal del feudalismo, y aliada de todas ellas, la Iglesia Romana; pero sobre todo en la insurgencia de una clase vigorosa, la burguesía, y en la demanda de una nueva estructura social, de un nuevo Estado, de una nueva Constitución y unas nuevas leyes, que  expresaran  a través de ellas, la nueva correlación de fuerzas y garantizaran su desarrollo, el desarrollo de las nuevas fuerzas productivas.  Fue, precisamente, en pos de lograrlo que se revivieron los Estados Generales, aquellos que permanecían en hibernación desde 1614 por obra y gracia del absolutismo.  Pero sobre todo,  con su puesta en vigor –y dado el avance de las fuerzas populares-  por la hegemonía del Tercer Estado, aquél que representaba al pueblo: a los sans culottes y por supuesto a los sectores más avanzados de la naciente burguesía, Tercer Estado que relegó a un papel virtualmente decorativo a los otros dos, los que representaban en la Asamblea a la monarquía y la nobleza, y cuyo principal papel, el del Tercer Estado, fue la supresión de los privilegios de la nobleza y el clero,

 

El Capitalismo, que había sentado ya sus reales en Inglaterra y los Países Bajos y que se tornaba vigoroso en la propia Francia, requería de unas nuevas superestructuras, sobre todo en el campo de la ciencia, la tecnología y, correspondientemente, en la educación.  Todo ello comportaba un combate duro a la superstición, al dogma y al sometimiento espiritual ejercido desde la jerarquía de la Iglesia.   Los grandes pensadores de la Ilustración, cuyo sustento ideológico se basó en los postulados de sus antecesores de los siglos XVI y XVII –aquellos del Renacimiento, lo mismo que del racionalismo y el empirismo de Bacon, de Locke y del Propio Descartes, al igual que en los logros científicos de Galileo o de Newton- pusieron énfasis en el recurso de la razón como fundamento epistemológico y ético para una nueva era de la Humanidad.  Fueron ellos Voltaire, Diderot, D’Alembert, Montesquieu y Buffon, cuyo cuerpo ideológico se plasmó en la Enciclopedia y condujo al otorgamiento del título de Siglo de las Luces al siglo XVIII.

 

 

Claro está que aunque el ejercicio del poder, tras el triunfo y la consolidación de la burguesía tomaron como fundamento a la Razón, lo hicieron aún desde el absolutismo, desde un virtual ejercicio dictatorial, vale decir desde la imposición por la fuerza, lo cual se explica, obviamente, dada la naturaleza revolucionaria del proceso, sin lo cual habría sido inevitable su fracaso y la reversión al pasado.

 

Pero el empeño de los enciclopedistas era, aun con la limitaciones que la práctica histórica a menudo impone, la educación del pueblo llano, como una respuesta dialéctica a lo que fue el espíritu del Antiguo Régimen, cuyo interés había sido mantenerlo en la ignorancia, ajeno a la reflexión, lejano de los logros científicos, todo ello sustentado, por lo demás, en el dogma religioso indiscutible, en la obediencia a la jerarquía de la iglesia,  en la resignación a una vida de privaciones y miseria, en la aceptación de un orden social al que se le atribuía una decisión divina, y una promesa de vida en un incierto Más Allá.  Era, pues, la educación, impartida desde el Estado, la que podía elevar la conciencia del pueblo, como el mejor vehículo que permitiera la consolidación del Estado liberal, del Estado burgués.  Todo lo cual demandaba su secularización, la absoluta independencia de éste respecto de la Iglesia, secularización que se manifestaría con fuerza en el sistema educativo.  Otorgándose el derecho legítimo a creer y practicar cualquier religión, se declara que ello debe ser privativo de la conciencia individual y no impartido por las escuelas estatales.

 

La violencia revolucionaria

 

A despecho de las críticas que aun hoy se escuchan en contra de la naturaleza violenta de la Revolución Francesa, particularmente a la llamada Era del Terror, y sin querer convertirnos en apologistas de la violencia, es preciso destacar que la resistencia del Antiguo Régimen al cambio, -como ocurre siempre con las clases que se niegan a morir- resistencia ejercida desde la monarquía, desde la nobleza y el alto clero, tornaba inevitable su uso, que incluyó la supresión física de los monarcas, símbolos, por lo demás, de la opresión al pueblo, de la corrupción, la decadencia y su descomposición como clase hasta entonces prevaleciente.  (Vale recordar, en un paréntesis, que esas prácticas violentas del poder que instauraba al Nuevo Régimen se ejercieron, también, en medio de las disputas y divergencias más o menos profundas entre los propios protagonistas, lo que costó, en pocos años, el paso por la guillotina de alrededor de 40.000 personas, entre ellas la cabeza del propio líder radical, Robespierre, llamado el “incorruptible”).

 

No pretendemos aceptar como un dogma, ni tan solo como ley de la historia, el enunciado marxista que califica a la violencia como partera de la Historia, pero es pertinente encontrar las razones que la explican.  Su condena, cuando los desheredados reclaman los derechos, surge, por lo demás y con mucha fuerza, desde los detentadores del poder, quienes hacen uso de ella precisamente para negar los derechos de los dominados.  (La violencia, creemos, en esta especie de digresión, podrá erradicarse como práctica social, sólo cuando prevalezca la razón, pero sobre todo, cuando se convierta en realidad tangible el derecho a la vida digna de cada uno de los seres humanos).

 

 

Logros de la Revolución Francesa

 

Destacamos, en primer lugar, la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa, el 26 de agosto de 1789. Vale resaltar que, pese a sus limitaciones –pues excluye a la mujer y a los esclavos-, será el fundamento para la elaboración de las constituciones de las repúblicas o las monarquías constitucionales de los siglos XIX y XX en la mayoría de países europeos y americanos, la propia Constitución de la República Francesa incluida, y punto de partida para la Declaración de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948.  En su contenido, se alude a la libertad, señalando que todos los hombres nacen libres e iguales en derechos, y que los límites sólo pueden ser señalados por la ley; garantiza la libertad de opinión, de prensa y de conciencia. Garantiza, por supuesto, la propiedad privada –elemento básico de la legalidad burguesa-

Luego, el Laicismo.  Entendido éste, en principio como la separación de la Iglesia y el Estado, es punto de partida para dar al traste con el poder político de aquélla –aunque la Restauración en diversos momentos y espacios le devuelve, entre manipulaciones legales y eufemismos, espacios importantes del poder perdido- La vigencia del Laicismo –como queda dicho renglones atrás- tiene su más importante expresión en la educación, cuando el Estado asume la responsabilidad de impartirla sin la ingerencia de la religión, desechando el dogma y basada en la ciencia y la razón.  Y adquiere nuevas dimensiones cuando, como señala Guillermo Fuchslocher:

 

“el laicismo asume nuevos contenidos y se convierte en complemento indispensable que facilita el ejercicio efectivo de las libertades de pensamiento y de conciencia, mediante su institucionalización, tanto a través de normas jurídicas que lo asumen como componente esencial de los Estados democráticos, sobre todo para el ejercicio gubernamental y la educación pública, y a través de normas que proscriben u omiten los posicionamientos ideológicos o religiosos oficiales, por contrarios a las libertades de pensamiento y de conciencia y a la esencia pluralista de la democracia”.

 

Por último, y al referirnos a la organización del Estado, la naciente República deposita la soberanía en el pueblo, al disponer la elección de los gobiernos con el voto popular. Y poner las bases para el establecimiento de lo que luego sería la división de las funciones del Estado en Ejecutiva, Legislativa y Judicial, partiendo de las formulaciones teóricas de Hamilton, Locke y los franceses Rousseau y Montesquieu. ¿Qué garantiza ello?  Previene que una rama del poder se convierta en suprema, divide el trabajo, impide la concentración de poderes, particularmente en la Función Ejecutiva, cuyo desempeño ha de ceñirse a las leyes que elabora el Congreso y está obligada a respetar la independencia de los tribunales de justicia. En una palabra, garantiza la vigencia de la democracia, con todas las limitaciones que ella exhibe, en el contexto del funcionamiento capitalista.

 

La Revolución Francesa inaugura una nueva era en la Historia de la Humanidad: la era de las repúblicas independientes, autónomas y soberanas.  Legado de la Revolución Francesa son las repúblicas y aun las monarquías constitucionales de Europa hasta nuestros días, con los interregnos nefastos del nazismo alemán, el fascismo italiano y el franquismo español, afortunadamente superados –aunque se vislumbre en estos mismos días el peligro de su resurgimiento-  Lo es, también, la existencia de las naciones latinoamericanas, cuyo esfuerzo por poner en vigencia el liberalismo de inspiración en la Revolución Francesa arranca desde los albores de la Independencia, aunque muchas de ellas, la nuestra incluida, difícil y dolorosamente han pugnado por hacerlo, mientras fuerzas retardatarias de dentro y fuera se esforzaron, y se esfuerzan, por mantener su condición de banana republics.

 

 

El pecado original de la Revolución Francesa. 

 

Nos referimos al enunciado atribuido a Voltaire de que el nuevo gobierno debe ser “para el pueblo pero sin el pueblo”.   Es pecado original porque esa política se aplicó al pie de la letra en las prácticas del gobierno revolucionario.  La movilización y participación popular en la toma de la Bastilla hacia el 14 de julio de 1789 y más acontecimientos precedentes y ulteriores no fue otra cosa que el debut de unas políticas consecuentes con aquel enunciado, y que tendrían continuidad y vigencia hasta nuestra contemporaneidad. No otra cosa es la llamada Democracia representativa, según la cual la participación del pueblo llano en la administración y decisiones de la cosa pública se reducía, y se reduce, a depositar la papeleta de votación en las urnas, tras lo cual, sus representantes o mandatarios dizque ejecutan la voluntad de aquél.   Se aplica pues el enunciado: “gobernar para el pueblo pero sin el pueblo”.

 

Retrata este hecho la verdadera naturaleza del liberalismo dieciochesco, de la burguesía como clase dominante, lo cual desvirtúa en los hechos la puesta en práctica del tríptico de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que se convierte, de algún modo, en un enunciado retórico desde quienes ejercen el poder, aunque seguirá inspirando el espíritu de los seres humanos como una utopía factible de convertirse en realidad.

 

En rigor, y pese a los logros espirituales que dignifican de algún modo la condición humana, la verdadera libertad que interesa a la burguesía y la propicia, una vez dueña del poder político, es la libertad de comercio, la libertad para la movilidad de las mercancías que produce y posteriormente de los capitales, la libertad para ingresar, sin trabas, en los mercados internacionales. La libertad, en fin, para la acumulación.  Libertades cuya puesta en práctica podía conducir, como en efecto condujo,  a la negación de las otras, las legítimas, las que responden a los intereses del pueblo: la de conciencia, la de pensamiento, la de expresión, la de asociación, y la más importante, aquella que garantiza el derecho a la vida. Negación de tales libertades de que ha sido testigo la Historia, como lo atestigua, entre otros acontecimientos trágicos, la violenta represión a los trabajadores de Chicago ese lejano Primero de Mayo, en el país, paradigma del liberalismo, los EE. UU. de Norteamérica.

 

Pero no sólo eso.  Sino que a renglón seguido de tan profundos cambios de la epopeya revolucionaria de 1789, de los avances en la elaboración de la Constitución de la República, hacia 1795, el absolutismo, el despotismo y la segregación se reinstalan en la patria nueva, al tomar las riendas del poder el general Napoleón Bonaparte.  Más allá de la verificación cierta de que él consolida los logros de la Revolución en la propia Francia y de que sus guerras de conquista difunden los principios de la Revolución por todo el continente europeo, no es menos cierto que en una paradoja medio inexplicable, se lo hace desde el ejercicio imperial, forma de la monarquía que la propia Revolución derrocó.  Antes aún del advenimiento napoleónico, el propio Robespierre, la cabeza implacable del proceso, el incorruptible radical, se opuso a la liberación de los esclavos negros en Haití.  Y luego de que, de todos modos, ésta se diera por la perseverancia del pueblo negro en conquistar su libertad y construir su propio destino, y por la solidaridad de los sans culottes de la metrópoli, Napoleón dispuso la reconquista, la misma que contempló incluso la cacería, a sangre y fuego, de los cimarrones para devolverles a su condición de esclavos.  (En literatura, se relata este trágico acontecimiento en la monumental novela de Alejo Caerpentier, el Siglo de las Luces).  Así pues, la libertad y la igualdad proclamadas en la Declaración de Derechos del Hombre y el ciudadano tenían vigencia en la metrópoli imperial. No en la colonia a la que se le negaba su independencia y soberanía.  Una vez más, se cumplía la afirmación de Marx en su ensayo político, el 18 Brumario, según la cual los personajes y hechos de la Historia de Francia aparecían dos veces: la primera con la epopeya de la lucha libertaria del pueblo haitiano y la liberación de los esclavos, consecuencia de los vientos revolucionarios venidos de la metrópoli, la segunda, cuando la libertad se sepultaba en la pequeña isla del Caribe, esta vez como farsa.

 

Lo que conduce a concluir, una vez más y adicionalmente, que los períodos históricos no pueden encasillarse en compartimientos estancos, sino que tienen flujos y reflujos y que los autores y protagonistas  de los reflujos, aun en detrimento de los principios de una axiología revolucionaria, no trepidan en traicionarlos si ello ha de servir a los intereses de la clase explotadora.  Y estos hechos son, de algún modo, las cicatrices y los muñones a que alude el filósofo Echeverría, que deben desnudarse, junto con muchos más, prolongaciones de aquellos en nuestra contemporaneidad de la centuria naciente.

 

Decadencia de los principios de la Revolución Francesa.

 

El contenido de los principios, claro está, no sufre decadencia alguna.  Decae la actitud de los seres humanos frente a ellos.  Decae la consecuencia con ellos, decadencia que se manifiesta en la perversión que se hace de su naturaleza intrínseca.  Y ello ocurre, al referirnos a la Revolución Francesa, liberal por antonomasia, debido a la condición natural de la clase que la llevó a cabo, que la lideró, que la universalizó: la burguesía.  La Historia que se escribe –sin menoscabo del esfuerzo de los investigadores serios, éticamente responsables-  deforma la realidad, a fin de legitimar a las instituciones creadas, por espurias o deformadas que éstas puedan haber devenido; a los protagonistas, por corruptos y estultos que se muestren; a las circunstancias, por dramáticas, trágicas o perversas que sean.  Remitiéndose al pensamiento del filósofo alemán Walter Benjamin, Bolívar Echeverría afirma que “la autoconciencia de la historia, la dinámica de la historia reflexionando sobre sí misma, mira en el progreso de los tiempos un viento huracanado, devastador, que amontona ruinas a su paso. Es el viento que sopla desde el cielo de  los poderosos y que les asegura el triunfo”.  Esta profunda reflexión, dicha en forma poética, expresa, ni más ni menos, que la Historia se escribe para justificar la realidad vigente, desde los intereses de la clase dominante, aunque para ello tenga que borrar los hechos ocurridos, los indicios reveladores (Lo hicieron durante el estalinismo, al borrar de la Historia rusa el nombre de uno de los más importantes protagonistas de la Revolución Bolchevique, León Trotsky).  Hablamos, obviamente, de la Historia oficial.  Pues la de los historiadores materialistas, a que alude Echeverría, es la de los insobornables, como el caso del magnífico pensador Eduardo Galeano, poeta historiador que jamás calla por miedo o complicidad con el poder, para referirnos tan sólo a uno de los muchos que afortunadamente florecen en todas las latitudes del planeta.

 

La burguesía, tras haberse comportado con la consecuencia, aun heroica, que le demandaba la circunstancia histórica, en la Revolución, una vez dueña del poder, cambia su rumbo, trastoca los valores, traiciona los principios, privilegia sus intereses crematísticos.  Y pasa a avasallar incluso los derechos del hombre y el ciudadano que ella mismo proclamó en las postrimerías dieciochescas, cuando explota hasta la ignominia al proletariado industrial y, en el avanzado siglo XX legitima formas esclavistas del trabajo, revierte las conquistas laborales alcanzadas tras luchas cruentas y sacrificadas, en esa grotesca estructura que monta, vía globalización económica, desde una seudo ideología a la que califica de neoliberalismo.

 

Y es este sistema –el llamado neoliberalismo- precisamente la expresión acabada de la degeneración del liberalismo, cuando las potencias que lo proclaman, las empresas transnacionales que lo defienden y financian, aupadas por los diseños económicos del tristemente célebre Premio Nobel de Economía, Milton Friedmann y su equipo de Chicago boys, no sólo que inspiran desde la teoría sino que participan activa y personalmente en la instauración y consolidación de los regímenes más violentos y brutales, en los que funciona a plenitud el terror de Estado, en ese mecanismo siniestro que la magnífica investigadora canadiense Naomi Klein denomina la Doctrina del Shock.

 

Es el  mismo neoliberalismo que pretende imponer, desde los Estados Unidos y ahora desde la Unión Europea, vía acuerdos económicos asimétricos, llamados Tratados de Libre Comercio o Acuerdos de Asociación, la hegemonía del capital transnacional a los pueblos de la periferia, aunque ello signifique la destrucción de sus pequeñas economías y la pérdida real de su soberanía.  Y en otros casos, imponga, efectivamente, vía la guerra de conquista, ese modelo y esa hegemonía con el único propósito de saquear las riquezas naturales de los países, como lo viene llevando a cabo con las atormentadas patrias iraquí y afgana.

 

La decadencia, en fin, de la sociedad estructurada por el liberalismo, que construyó la Revolución Francesa, se manifiesta en el deterioro implacable de la institucionalidad en el país de Washington y Lincoln, cuando a finales del año 2000 se monta la farsa más grotesca en el proceso electoral de ese país, para burlar la voluntad popular que otorgaba el triunfo al candidato demócrata Al Gore y lleva a cabo el más burdo golpe de Estado, a fin de encaramar en el poder al peor de los presidentes de los EE. UU. de Norteamérica, desde la fundación de la Unión, el señor George Walker Bush, instrumento él de los sectores empresariales más retardatarios, voraces y guerreristas. Por primera vez, creemos, se consuma un fraude electoral en el país paradigma del respeto a las instituciones (Léase, para más amplia información referida a ese fraude, Estúpidos hombres Blancos, denuncia valiente e implacable del periodista norteamericano Michel Moore).  Y hablemos nuevamente del Laicismo.  No creo que exista un país en el mundo occidental que más haya pervertido su esencia, que Norteamérica.  Y aunque la mente incontaminada de sus mejores hombres y mujeres persevera en demandar una educación basada en la razón y la ciencia, los empeños por acabar con la educación laica obtienen triunfos, aunque parciales, que incluyen la estigmatización de la Teoría de la Evolución de Darwin, para reemplazarla por la mitología bíblica de la Creación.  Referido a lo cual, citando a Guillermo Fuchslocher:

 

 

Cuando la burguesía deja de ser revolucionaria no duda en sacrificar las libertades políticas si éstas entran en conflicto con las libertades económicas y en eliminar el liberalismoideológico (el laicismo) cuando se dan cuenta que el control de las conciencias que brindan las religiones es uno de sus mejores aliados”.

 

Y qué decir de la libertad de expresión, tan cara otrora al pueblo norteamericano.  Convertida hoy, más o menos desde el macartismo, en una verdadera caricatura, no es otra cosa que la máscara con que el gran capital manipula la conciencia del pueblo norteamericano, pero también de amplios sectores de la población mundial, al ocultar la información, tergiversar los hechos, confundir, aceptar y difundir la mentira fraguada desde el poder para justificar las guerras de agresión y de conquista, y acallar las voces de la dignidad ¿Por qué nos referimos a Norteamérica, si lo que nos convoca es la recordación de la Revolución Francesa?  Primero, porque la Independencia Norteamericana le precedió a aquélla y le aportó con muchos de sus principios democráticos para su realización.  Y segundo, porque el país que con más empeño y denuedo desarrolló las instituciones liberales y los principios de la democracia, han sido los EE. UU. A diferencia de Francia, cuyos reflujos se expresaron en el Imperio Napoleónico, la presencia aunque relativamente corta de Luis XVIII y, por supuesto, la reinstalación de la monarquía con Napoleón III, Norteamérica jamás, desde la Independencia de Inglaterra, instauró monarquía alguna en su propio territorio.

 

Sin desmedro, por supuesto, de que, desde su nacimiento mostrara su vocación imperial, vía la teoría seudo mesiánica del Destino Manifiesto.  A lo que hemos de añadir que aquel suceso histórico de la reversión libertadora de Haití en el lejano siglo XIX cobra actualidad cuando el neoimperialismo subyuga a los pueblos del  llamado Tercer Mundo, sometiéndolos a una condición neocolonial, mientras, claro está, procura mantener el bienestar incluso de su proletariado en la metrópoli.

 

Perspectiva:

Cuando en entrevista periodística le preguntaron al líder chino Mao Tse Tung, sobre su opinión respecto de la Revolución Francesa, él respondió que era demasiado corto el tiempo transcurrido para poder evaluarla. Seguramente al conductor de la Gran Marcha le asiste la razón, puesto que los períodos históricos, la forma de organización que adoptan las sociedades tienen duraciones mucho más prolongadas.

 

Pensamos, no obstante, que son bastante claros los signos de la decadencia de un modelo, aunque sólo hayan transcurrido escasos dos siglos de su permanencia en la Historia humana, si nos hemos de remitir a la transformación de 1789 como el punto de partida.  En todo caso, si aun se cuentan los tiempos desde el momento en que los artesanos pierden sus instrumentos de trabajo para tornarse asalariados, es decir desde que se inaugura el modo de producción capitalista, no hablamos de más de 4 o 5 siglos, .  Porque, ¿Cuántos siglos vivieron las sociedades esclavista y feudal? ¿Se deberá esperar tiempos similares para que el capitalismo y su modelo político, económico y administrativo de corte liberal cedan el paso a otras estructuras más justas, más humanas?

 

Reiteramos: los signos de los tiempos son signos de descomposición. Pero su contrapartida son las manifestaciones de inconformidad de los grandes conglomerados humanos, sobre todo desde que el capitalismo no trepida en destruir la vida en el planeta, con tal de acumular riqueza. Y, por lo demás, los cambios de la estructura social bien pueden darse al ritmo vertiginoso de la celeridad con que la ciencia y la tecnología avanzan, un ritmo de algún modo alucinante. Recuérdese que Marx –apelamos una vez más a su pensamiento- afirmó que lo que llevará a la transformación radical de la estructura social y la abolición de las clases sociales, será la ciencia y la tecnología.  Es posible aventurar que el desarrollo vertiginoso de éstas resulta incompatible con el modo de producción capitalista.

 

Recordemos, finalmente, que los intentos por alcanzar la verdadera liberación de las fuerzas productivas, en un desarrollo de los principios de la Revolución Francesa, pero ahora orientados a la justicia social, se dieron ya. Fue la Comuna de París, que antes de que transcurrieran cien años desde la Toma de La Bastilla, intentó alcanzar el poder para los trabajadores asalariados.  Su previsible derrota –Marx lo señaló, sin embargo de lo cual la justificó y respaldó como un intento libertario legítimo- obedeció a la desventaja enorme en la correlación de fuerzas, frente al propio poder burgués, su virtual alianza con la nobleza y la monarquía hace poco derrotada y al apoyo de Bismark, el Kaiser alemán temeroso de que la chispa de la Comuna incendiara toda Europa.

 

  ( Autor: Jaime Muñoz Mantilla M:. M:. Conferencia pronunciada en Tenida Blanca de conjunto de las RR:. LL:.  “Eugenio Espejo” y “Voltaire” de Quito, en el Aula Benjamín Carrión de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, con motivo de recordar el 14 de julio de 1789 y el 2 de agosto de 1810.)

 

 

La Constitución Civil del Clero en la Revolución Francesa

 

La cuestión religiosa en la Revolución Francesa tuvo dos claras dimensiones, una ideológica y otra socioeconómica, estrechamente unidas. La Ilustración siempre había abogado por una profunda reforma de la Iglesia para evitar su poder en la cultura, la educación y las mentalidades, y para ponerla al servicio del Estado, aspecto con el que coincidía, en parte, con la tradicional política de la Corona francesa (galicanismo).

Pero esa reforma tenía que ver, además, con la nacionalización de los bienes del clero, algo más novedoso y vinculado ya claramente con los revolucionarios. A cambio, el Estado debería sostener a la Iglesia. La nacionalización de los bienes debía conducir a la venta de los mismos para aliviar la profunda crisis financiera del Estado, heredada del Antiguo Régimen. Esas ventas, por lo demás, afianzarían el poder de la burguesía, con evidente hambre de tierra. Esta dimensión económica y social, puesta en marcha en la Asamblea Constituyente, fue seguida en el resto de los países católicos cuando emprendieron sus respectivas Revoluciones liberales, como en muchos Estados italianos o en España con las desamortizaciones. Los revolucionarios también decretaron la abolición del diezmo.

El 13 de febrero de 1790, la Asamblea aprobó el Decreto de supresión del clero regular y la necesidad de reorganizar el clero secular. El 12 de julio de ese mismo año se aprobó la Constitución Civil del Clero, por la que los eclesiásticos se convertían en funcionarios del Estado francés, al quedar encuadrados en una administración parecida a la civil, suprimiendo los votos solemnes que prestaban. Cada departamento tendría un obispo. Por encima se crearon diez metrópolis eclesiásticas como sedes para los arzobispos. Todos los sacerdotes, obispos y arzobispos serían elegidos como se hacía con los funcionarios y debían prestar un juramento de fidelidad a la Nación, la Ley y el Rey. El clero francés quedaba desligado de la obediencia al Papa. Es evidente que Roma reaccionó con contundencia. Pío VI condenó la Constitución Civil. Desde ese momento el clero francés se dividió en dos. Por un lado, estarían los que aceptaron el cambio o juramentados y, por otro, los conocidos como refractarios, fieles al Papa, además de abrazar la causa contrarrevolucionaria. El problema religioso francés adquirió un componente internacional evidente. El divorcio entre Francia y Roma se solucionó en parte con Napoleón con el Concordato de 1801

 

(Escrito por el historiador: Eduardo Montagut.    Fuente: Europa Laica. 2015)

 

 

 

 

 

 

 

Simón Bolívar y Simón Rodríguez… francmasones.

Simón Bolívar

Hace unos tres años decidí investigar la pertenencia de Bolívar a la Masonería. Desde mis primeros pasos, escuché todas las leyendas sobre el Libertador, y en una estadía en Buenos Aires adquirí algunos libros que los utilizo como base para esta nota.

Simón es un personaje bastante singular, adelantado a su época, junto con los otros padres de la emancipación americana, pretendieron una sola América, principio tibio y un tanto mediocre que están realizando hoy nuestros políticos, pero en fin, el inicio de aquel sueño.

Tomo como punto de partida, el relato de uno los importantes biógrafos del Libertador, Jules Manzini, quien afirma que se inició en Cádiz en la logia mirandista Lautaro. Sobre esta base se abordarán las pesquisas.

Las logias mirandistas eran aquellas fundadas por el QH:.  Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez, el verdadero precursor de la Independencia Americana, aquel hombre que le dio a Colombia el nombre del país, combatiente de un montón de batallas ganadas o perdidas, formó parte del contingente de hermanos franceses que lucharon al lado de los filadelfos de Franklin en la gesta emancipadora de Estados Unidos. Ese hombre universal, cuyo nombre figura en el Arco del Triunfo en París, soñador, libertario, incansable luchador, combativo, culto, intrigante y maquinador, fue realmente un masón creador de logias e instigador de sociedades secretas que conspiraban en pro de la libertad de América.

Iniciación
Luego de la muerte de su esposa, María Teresa del Toro, ocurrida a comienzos de 1.803, Simón José Antonio se encuentra en un gran estado de abatimiento “rayano en la desesperación”. Buscando salidas a su situación interior, viaja a España. Se dice que en Cádiz, en la logia gaditana Lautaro, es reconocido, admitido y proclamado como aprendiz masón.

Aunque se insiste en que su iniciación se efectuó en 1.803, el Libertador no llegó a esta ciudad sino hasta diciembre de ese año, lo que hubiera obligado a golpear a las puertas de la Orden y a ser admitido en un lapso muy corto. Pero además, no había llegado a la mayoría de edad (debemos recordar la fecha de su nacimiento: 24 de julio de 1.783), lo que dificultaría aún más su recepción en los Templos en ese año. Igual dificultad enfrentamos con quienes afirman que su ingreso a la Orden no ocurrió sino hacia febrero de 1.804.

En tal razón, su Iniciación debió haber ocurrido luego del 24 de Julio de 1.804. Veremos más adelante que el año de 1.805 resulta más verosímil.

Por otra parte, se ha llegado a decir que Simón José Antonio fue iniciado no en la logia Lautaro, sino en una logia llamada Londres # 5 en 1.806, dato que resulta muy discutible sobre todo si tiene en cuenta que uno de los pocos documentos, claros y veraces, que se tiene de las actividades masónicas de Bolívar, el Trazado de su aumento de Salario fechado el 11 del mes 11 del año 1805.

Existirían unos argumentos un tanto peregrinos a favor de la fecha de 1.806, basados sobre todo en los calendarios masónicos versus los de la era vulgar, ya que el año masónico 1.805 inició el 24 de junio y terminó el 23 de junio de 1.806. No discutiré el tema ya que no tengo las bases suficientemente sólidas para considerar lo de la Logia Londres # 5.

Veamos entonces lo referente a la opinión más extendida, es decir su iniciación en 1.803. Para ello deberíamos aceptar la aseveración de Saurat, en el sentido que antes del segundo viaje a Europa, el Libertador ya se había puesto en contacto en Caracas con representantes de Miranda para buscar su iniciación a los pocos días de su llegada a Cádiz, ciudad a la que arribó en diciembre de ese año; ¿Qué tan posible es esto?

A falta de documentación, doy el paso a las condiciones psicológicas del Libertador. A su llegada a España se encuentra muy deprimido por su viudez. Un duelo de estas características impide o al menos dificulta la vinculación de una persona con actividades relacionadas con lo intelectual, debido a la fijación del pensamiento en el sujeto perdido, máxime si la persona se solaza en su tristeza como ocurrió con Bolívar. El afirma, recordando ese momento de su vida: “la pena de amor es un tormento, pero un tormento delicioso”.

Bajo esas condiciones, con el conflicto de atracción hacia su sujeto perdido y al mismo tiempo repulsión frente a su pérdida que lo lleva ambivalentemente a dejar su casa en San Mateo, en donde vivió su idilio y su pérdida y al mismo tiempo a ir al encuentro de su suegro para llorar juntos, el pensamiento se encontraría fijado en su Maria Teresa, con dificultad para fijar su libido en nuevos sujetos cargados emocionalmente, como son por ejemplo, una iniciación. De modo que existe un determinante psíquico que creo difícilmente le permitiría acercarse a la Orden.

Ahora bien, luego de su salida de España, llega a París a comienzos de mayo de 1.804, ciudad en la que aparece una franca defensa maníaca orientada hacia el manejo de su tristeza: buena vida, baile, juego, juerga, mujeres, teatro, palco propio en la ópera, gastos excesivos de dinero, compra de caballos y de carruaje, sosteniendo públicamente una bailarina, cambio de pasión erótica cada 15 días, preocupación por la moda al punto de haber puesto en boga en París el sombrero “bolívar”; estas demandas narcisistas cuya satisfacción debía ser inmediata, esta presión instintiva, esta “borrachera dionisiaca” no es ciertamente el estado anímico más propicio para entregarse a una iniciación, ¿o si?.

Se podría argumentar que era un hipomaniaco y que tales personas se caracterizan por su hiperactividad física y mental teniendo la posibilidad de vincularse a múltiples acciones al mismo tiempo, pero personalmente creo que Simón José Antonio, esta aparente hipomanía se relaciona mejor con un trastorno fronterizo de la personalidad, más que con una enfermedad afectiva.

En todo caso, luego de algunos meses, su defensa se rompe y reaparece la tristeza que le lleva a un cambio en su estilo de vida, a buscar algo concreto de que asirse, algo que le brindara esperanzas y este algo llegó bastante entrado el año de 1.804 en la persona que le ofreció un punto de amarre durante su adolescencia, sin el cual no se hubiera sostenido. El mismo Libertador lo llama “el Sócrates de Caracas, un amigo mío que adoro”, en su maestro Simón Rodríguez, quien era masón.

Al día siguiente del encuentro con Rodríguez, Simón José Antonio abandona su lujoso apartamento parisino y se instala en otro más modesto, en compañía de su querido maestro. A partir de este momento se presenta un cambio cualitativo en el Libertador, renaciendo su interés por Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Spinoza y los Enciclopedistas, entre otros.

Ya su estado anímico es más receptivo para una búsqueda masónica y creo yo, que estaban dadas las condiciones de edad y juicio interior para recibir las influencias del pensamiento masónico de su mentor y de buscar su admisión en la Orden.

Aumento de Salario
Ahora bien, Simón José Antonio llegó a París en la primavera de 1.804 y allí, a los 22 años de edad recibió su Aumento de Salario al grado de Compañero en la muy respetable madre logia de San Alejandro de Escocia, que se reunía el primer y tercer miércoles de cada mes. Todo indica que fue el día 11 de noviembre de 1.805, según un trazado original que conservaba el Supremo Consejo del Grado 33 para Venezuela, cuyos certificados de autenticidad pueden ser encontrados en el texto de Carnicelli.

Es una lástima que ese documento con la firma autógrafa del Libertador haya desaparecido por acción del fuego durante un incendio en 1.990. Sin embargo, existen copias como las que reposan en las Fundaciones John Boulton y Nectario María.

El Trazado está en francés y su traducción es la siguiente: “A la gloria del Gran Arquitecto del Universo, el 11 de noviembre de 1805 los trabajos de Compañero han sido abiertos al Este por el respetable hermano de Latour d’Auvergne, alumbrando el Oeste y el Sur por los respetables hermanos Thory y Potu: la lectura de la última plancha trazada ha sido hecha y aprobada, el Venerable ha propuesto que se eleve al grado de Compañero al hermano Bolívar recientemente iniciado a causa de un próximo viaje que está a punto de emprender. El parecer de los hermanos habiendo sido unánime para su admisión y el escrutinio favorable. El hermano Bolívar fue introducido en el Templo y después de las formalidades necesarias ha prestado a los pies del Trono la obligación usual; fue colocado entre los dos Vigilantes habiendo sido proclamado caballero Compañero masón de la respetable madre logia escocesa de San Alejandro de Escocia. Este trabajo ha sido coronado por un triple hurra y el hermano, después de haber dado las gracias, ha ocupado su lugar a la cabeza de la Columna del Mediodía. Los trabajos se han cerrado del modo acostumbrado”.

Exaltación
Sobre la exaltación de Simón José Antonio al sublime grado de Maestro se tienen pocos documentos fidedignos.

Mientras se encontraba en Bucaramanga, en mayo y junio de 1.828, esperando los resultados de la convención de Ocaña, Bolívar le cuenta a su edecán, Perú de Lacroix, Grado 33, que había sido exaltado en París, dato confirmado por Edgar Perramón, historiador de la Gran Logia de Venezuela.

El nombre de Bolívar figura en los documentos de la logia San Alejandro de Escocia, de último en la Columna de Maestros, en un documento editado por esta Logia en diciembre de 1.805, lo que podría significar que le fue conferido el Grado en esta Logia al poco tiempo de su aumento de Salario. Pero no debemos olvidar el problema de las fechas masónicas y profanas ya esbozado.
Desconocemos la fecha exacta y la Logia en la que se realizó su exaltación. Se dice que fue en agosto de 1.806, pero no hay pruebas de ello.

Para otros, el Grado le fue conferido durante la misión a Londres en 1.810 en la logia mirandista La Gran Reunión Americana, pero van en contravía de las palabras del Libertador. Si ello hubiera sido así, debió ocurrir en algún momento entre el 10 de julio y el 21 de setiembre, fechas de llegada y partida de Inglaterra. Efectivamente, Bolívar conoció allí a Miranda y fue introducido a su grupo de amigos curiosamente durante un té que este ofreció en homenaje al Libertador.

Luego de su regreso a Venezuela, ingresó a La Sociedad Patriótica que era la parte visible de la masónica caraqueña, por lo que se podría pensar que estaba afiliado a alguna Logia. Debe anotarse que la Masonería Venezolana había comenzado en 1.808, con la logia San Juan de la Margarita, en la Isla Margarita viéndose reforzada en 1.810 con el triángulo masónico de Barcelona.

Altos grados
En el museo masónico de New York se encuentra el mandil y el collarín de Bolívar correspondientes a su Grado 32.

Se dice que fue investido en Caracas con el Grado 33 de manos de José Cerneau, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Hemisferio Occidental de New York, el 21 de abril de 1.824, figurando su nombre en la lista nominal que reposa en el Archivo General de la nación en Caracas.

Sin embargo, que haya sido investido por Cerneau es imposible, ya que para esa fecha, como se encuentra perfectamente documentado, Bolívar se encontraba en el Perú, específicamente en la ciudad de Jauja.

Ante esto, se ha mencionado que recibió su alta investidura en el Perú de manos del general de brigada, el puertorriqueño Antonio Valero de
Bernabé, pero el problema con esta afirmación es que el mencionado hermano, afiliado a la logia Fraternidad Bogotana # 1 y luego visitador de la logia Filantropía Bogotana # 16, tenía tan solo Grado 32, habiendo recibido el Grado 33 definitivamente con posterioridad a 1.843.

Efectivamente, Valero fundó varias logias en el Perú y a comienzos de 1.825 levanta columnas de la única logia militar ambulante que existió en el ejército del Libertador, la Unión Auxiliar. Es más, el Libertador teniendo problemas con él, lo saca del Perú y se queja del general ante el hermano Santander. “Últimamente ha dejado establecidas unas cuantas logias que no dejan de dar qué hacer”.

Así las cosas, queda desvirtuada la versión que el realmente ilustre Valero hubiera conferido el Grado 33 al Libertador.

¿En ese caso no sería más probable que el Grado 33 se lo hubiera conferido su edecán Luís Perú de Lacroix, que como se mencionó, pudiera haber sido representante de algún Supremo Consejo?

No habiendo por el momento otros datos que aportar, con muchos puntos aún por resolver, queda por lo menos establecido que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad si fue francmasón.

Christian Gadea Saguier

 

Simón Rodríguez

Simón Narciso de Jesús Rodríguez (Caracas, 28 de octubre de 1769 – Amotape, Perú, 28 de febrero de 1854), conocido por su exilio de la América Española, como Samuel Robinson, fue un filósofo y educador venezolano, tutor y mentor de Simón Bolívar.

En Mayo de 1791 el Cabildo de Caracas le da un puesto como profesor en la “Escuela de Lectura y Escritura para niños”. En 1794 presentó un escrito crítico llamado “Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento”. Allí en esta escuela es que tiene la oportunidad de ser el tutor y mentor del futuro Libertador y activo francmasón Simón Bolívar. Fuertemente influenciado por El Emilio de Jean-Jacques Rousseau, Simón Rodríguez desarrolla una revolucionaria concepción de lo que debe ser el modelo educativo de las nacientes naciones americanas.

 

El mismo Bolívar, en carta al General Santander en 1824, decía que su maestro “enseñaba divirtiendo”. Este espíritu que intentaba romper con las rígidas costumbres educativas del colonialismo español se reflejaría en toda la obra y el pensamiento de Simón Rodríguez.

 

En 1797 se ve obligado a salir de Venezuela. En Kingston, Jamaica, él cambia su nombre a Samuel Robinson (por el personaje Robinson Crusoe, de la obra homónima de Daniel Defoe) y después de permanecer algunos años en los Estados Unidos, viaja a Francia (1801). Allí, en 1804, se reencuentra con Simón Bolívar. Juntos realizan un largo viaje por gran parte de Europa. Son testigos presenciales de la coronación de Napoleón Bonaparte en Milán, como Rey de Italia y de Roma.

 

Rodríguez es testigo del famoso juramento de Bolívar sobre el monte Sacro, en donde se compromete a liberar a toda América de la corona Española, y lo registra para la Historia.

 

Simón Rodríguez era también bohemio, viajero y lector incansable. Relámpagos de genialidad, de inteligencia y de locura se repetían en la vida de este hombre. Además era mujeriego, cínico, descarado e inconstante.

 

El Libertador dijo de él que era “El hombre más extraordinario del mundo” .

 

Entre 1806 y 1823, mientras se libraba gran parte de la Guerra de Independencia en su natal Venezuela, Rodríguez se hospeda en Italia, Alemania, Rusia, Prusia, y Holanda. Luego daría su opinión sobre este periodo de tiempo diciendo; “Yo estuve en Europa por casi 20 años, trabaje en un Laboratorio de Química Industrial […] Asistí a algunas reuniones secretas orientadas hacia la democracia […] Estudie un poco de literatura, aprendí nuevos idiomas y di clases de lectura y escritura de una escuela ubicada en un pequeño poblado Ruso”.

 

Rodríguez regresa a América en 1823, usando el nombre de Simón Rodríguez nuevamente. En Colombia establece la primera escuela-taller en 1824. Atiende el llamado hecho por Bolívar desde el Perú y es nombrado “Director de la Educación Pública, Ciencias, Artes Físicas y Matemáticas” y posteriormente “Director de Minas, Agricultura y Vías Públicas” de Bolivia.

 

En 1826, Rodríguez establece una segunda escuela-taller como parte del proyecto para toda Bolivia. Pero el Mariscal Antonio José de Sucre, presidente de Bolivia desde Octubre de 1826, no tenía una buena relación con el, por lo que Rodríguez dimitió el mismo año, trabajando el resto de su vida como educador y escritor, viviendo alternadamente entre los actuales Perú, Chile y Ecuador.

 

Muy importante es su trabajo titulado “Sociedades Americanas”, dividido en varias ediciones publicadas en Arequipa (1828), Concepción (1834), Valparaíso (1838), y Lima (1842). El texto insiste en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica, idea que sintetiza en su frase, “La América Española es Original; Originales han de ser sus instituciones y su gobierno: Y Originales sus medios de fundar uno y otro. En América, o Inventamos o Erramos”.

 

Emprende viaje a Ecuador en 1843 y, a su paso por el puerto de Paita (Perú), se entrevista con Manuela Sáenz, coincide su visita con la de Giuseppe Garibaldi.

 

Se radica en Latacunga, donde escribe y publica sus “Consejos de amigo”. En los años finales de su vida, Simón Rodríguez va a Guayaquil, donde se perderá buena parte de su obra a causa de un incendio que devastó a la ciudad. En 1853, emprende un nuevo viaje al Perú, acompañado por su hijo José y su amigo Camilo Gómez, quien lo asistirá en el momento de su muerte, ocurrida en el pueblo de Amotape el 17 de julio de 1853.

 

Sus restos reposan en el Panteón Nacional de Caracas desde 1954.

 

Autor: Pedro Saad Herrería. (2008)

Aporte: Francisco Jaramillo.

 

 

Francmasonería latinoamericana en el siglo XXI

Diversos escritos de la Orden manifiestan que la francmasonería, a través de sus miembros, proyecta sobre la sociedad con que comparten, la acción bienhechora de los valores e ideales que sustenta. Generalmente, como institución, trata de no emprender acciones si no cuenta con el respaldo de todos sus miembros. Son estos últimos los que interpretando los principios e ideales de la Orden, en cada tiempo y lugar, quienes procuran realizar acciones concordantes con ellos.

 

En sus “Talleres de Ideas” (las Logias) no hay órdenes ni consignas: cada cual, conforme a su leal entender, debe ocupar el lugar que su conciencia ilustrada elija, para concretar en hechos sociales la doctrina.

 

No es extraño, sin embargo, que estos hombres con motivaciones comunes, tomen en un determinado momento de la historia, posiciones con una dirección convergente ante un problema político, económico, educacional, social o cultural, entre otros.

 

Lo que se publica con esta información es uno de los casos en que la francmasonería de latinoamérica está llevando adelante, desde el inicio del presente siglo,  dos interesantes proyectos cuyas siglas son ILEC y FILA, para trabajar en pro del laicismo.

 

ILEC, sigla del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos, organización masónica en la cual participan las Grandes Logias de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

 

Desde el año 2000 se inicia en estos países  la estructuración de los diversos ILEC nacionales. Dos contenidos de enorme valor social práctico y filosófico-moral emanan de esta denominación: desarrollo y laicismo. Diversas interpretaciones textuales e ideológicas admiten estos dos conceptos, que sus miembros, interpretan por una parte el significado que le otorga el trabajo concreto y humano del Instituto y, por otra, la realidad social de cada país.

 

Declaran, además, que desean ver emerger más bien como una semántica ligada a la formación y a la tolerancia militante. Los aspectos prácticos y formales, lo reflejan las finalidades y el objeto de la institución : “Promoción del desarrollo,  especialmente de las personas, familias, grupos y comunidades en los ámbitos de la educación, cultura, capacitación, trabajo, salud, vivienda, medio ambiente, micro-empresa, pequeña producción, consumo popular, derechos humanos, comunidades indígenas… etc.

 

Agregan que pudiera ser que un laico, no miembro de estas organizaciones, encuentre que las aspiraciones señaladas, carezcan de claridad y hasta quizás de compromiso con la verdadera defensa de los valores del laicismo, pero ello sería comprender poco el peso de la influencia político-social de la religión y desconocer las limitaciones jurídicas legadas por la tradición y afianzadas por los poderes fácticos que agobian al Continente, como ambiente en que se mueven las preocupaciones sociales de latinoamérica. Recalcan qué dialécticamente se pudiera decir que cada uno propugna y hace en su medio, lo que justamente les permite cada diferente situación.

 

En otro de sus importantes documentos se señala que ILEC considera que el laicismo es patrimonio de la soberanía de la humanidad y de la libre determinación de hombres y mujeres, porque permite la emancipación de todos aquellos poderes oscuros que limitan la justicia, la libertad educacional y religiosa, y la expresión de todos los proyectos éticos contemporáneos. Interpreta que sobre bases laicas, no místicas ni sectarias, las ideas pueden desarrollarse en un ambiente de comprensión y tolerancia sin imposiciones que lesionen y perturben el libre ejercicio del pensamiento. La sociedad no es un recinto teologal, sino un lugar de entendimiento humanista, de respeto a todas las creencias y base legítima del Estado.

 

 

 FILA, sigla de la Federación de Instituciones Laicas de América.

Durante el “Primer Encuentro Americano de Laicismo” en Lima 2011, surgió la proposición de llevar los ILEC hacia la sociedad “extra muros” (término usado en la francmasonería) y crear “FILA”.En el Simposio participaron representantes de los institutos laicos de Argentina, Uruguay, Perú, Venezuela, Paraguay, Méjico, Chile y Bélgica, invitado especial de Europa.

 

En los años siguientes las reuniones de FILA fueron organizadas por la Gran Logia de Argentina y la Gran Logia de Chile.

 

2º Seminario de FILA en Buenos Aires, noviembre del 2012.

Los representantes de Argentina, en la inauguración del evento, destacan que el objetivo de esta reunión es para continuar organizándose en la difusión del Libre Pensamiento en general y del Laicismo en particular.

 

Luego señalan: “El concepto de – Estado laico -, opuesto al de – Estado Confesional -, surgió históricamente de la separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX, aunque la separación entre las instituciones del estado y las iglesias u organizaciones religiosas se ha producido, en mayor o menor medida, en otros momentos y lugares, normalmente vinculada a la ilustración y a la a Revolución Liberal.

 

Los laicistas consideran que su postura garantiza la libertad de conciencia demás de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión o de la irreligión.

 

El laicismo es distinto del anticlericalismo en cuanto no condena la existencia de dichos valores religiosos. Un Estado laico de esta forma pretende alcanzar una mejor convivencia al ordenar las actividades de los distintos credos, asegurando la igualdad de todos ante la ley, y en muchos casos sirviendo como herramienta para someter el sentimiento religioso, pretendiendo así anteponer los intereses generales de la sociedad civil sobre los intereses particulares.

 

En otros campos más específicos, por ejemplo la educación, se usa el término de educación laica cuando se defiende la enseñanza pública o privada manteniendo la independencia de la misma respecto a cualquier creencia o práctica religiosas.

En el siglo XIX francés la palabra laicización significó sobre todo el esfuerzo del Estado por sustraer la educación al control de las órdenes religiosas, ofreciendo una escuela pública controlada exclusivamente por el Estado igual para todos.

 

La Iglesia Católica se ha opuesto a esta visión del laicismo, pues considera que no garantiza la libertad religiosa y de culto de los católicos. La Iglesia Católica se acercó a las posiciones políticas más modernas, aproximándose a una renuncia al estado confesional, durante el Concilio Vaticano II y retrocediendo después a sus posiciones tradicionales. Acepta un régimen de separación del Estado, pero puntualiza que esta “separación” no implica la renuncia a exigir que las leyes se amolden a sus posiciones doctrinales en los países que considera católicos, allí donde los bautizados son mayoría, en los que exige una posición especial.

 

La Iglesia Católica distingue actualmente entre un estado laico, que reconoce la autonomía mutua de la Iglesia y el Estado en sus respectivas esferas, y el Estado laico, que se resiste a la tutela espiritual del Estado por parte de la Iglesia”.

 

3º Seminario de FILA en Santiago de Chile, noviembre del 2012.

Con representantes de los ILEC de Argentina y Uruguay, Centro de Acción Laica de México, la Fundación Equinoccial del Ecuador, Acción Laica de Bélgica e ILEC XXI de Chile se realizó el 3º Seminario Americano de Laicismo Federación de Instituciones Laicas de América. La actividad se efectuó en el Club de la República de Santiago.

 

Fueron tres días de actividades que tenían como propósito debatir y analizar los desafíos del laicismo del siglo XXI. En la oportunidad el presidente del evento destacó que: “El laicismo y las luchas laicas no son una cuestión de la historia, son presente en la perspectiva de la construcción de la República. Volver a pensar en laicismo es fundamental y decisivo en lo que dice relación con la educación y el desarrollo humano. Por eso, volver a pensar en laicismo, es proyectar maneras de cómo perfeccionar nuestra institucionalidad y el diseño de nuestras tareas de formación de personas, en la perspectiva de la libertad de pensamiento”.

Por su parte  Pierre Galant, el presidente del Centro de Acción Laica de Bélgica y de la Federación Humanista Europea señaló que “observamos un resurgimiento agresivo del conservadurismo religioso. El objetivo de estas corrientes conservadoras y dogmáticas no ha cambiado desde el siglo de las luces: siguen tratando de imponernos la ley de sus dioses, en lugar de los derechos humanos”.

 

Bibliografía:

Informaciones directas de las organizaciones citadas.

Archivos del Portal FRANCMASON. COM

 

Debate sobre la eutanasia

Asamblea de Quebec aprueba ley por el “derecho a morir con dignidad”

 

Luego de unos cuatro años de debate, dos gobiernos distintos y fuertes intercambios de ideas, la Asamblea Nacional de Quebec aprobó el proyecto de ley 52 que define los parámetros para poner fin a la vida de una persona enferma.

 

Los diputados aprobaron el proyecto de ley, que abrió un fuerte debate sobre la eutanasia en la provincia, con 92 votos a favor y 22 en contra. Los rechazos vinieron completamente del Partido Liberal, aunque todos dentro del partido de gobierno aplaudieron la idea del primer ministro provincial, Philippe Couillard, de dejar a cada diputado votar de manera independiente y no siguiendo los lineamientos del partido.

 

Este viernes esta polémica ley sería ratificada, aunque su entrada en vigencia podría tardar hasta un máximo de 18 meses.

 

La ley 52 prevé las condiciones para otorgar los cuidados paliativos, así como los parámetros para que un médico de el tratamiento necesario para poner fin a la vida de un paciente si éste tiene una enfermedad incurable o está sufriendo demasiado.

 

El proyecto de ley fue impulsado por la diputada del Parti Québécois, Veronique Hivon, quien por más de cuatro años ha estado debatiendo la necesidad de esta ley. Por encima de las luchas políticas, Hivon logró mantener vivo el proyecto a pesar de la derrota del PQ. Los liberales dejaron retomar los debates en el mismo punto que se había quedado bajo el gobierno Marois, por lo que la aprobación de hoy se hizo de manera más rápida.

 

De hecho, Hivon fue incluida como coautora del texto junto con el actual ministro de Salud, Gaétan Barrette.

 

Los diputados de todos los partidos aplaudieron el hecho de que a pesar de no contar con la unanimidad, el debate se hizo en total calma y con la prioridad de ofrecer algo beneficioso para toda la población.

 

El propio primer ministro de Quebec votó a favor de este proyecto. Según dijo, como médico fue testigo de muchos pacientes que querían poder poner fin a su vida con dignidad y poder así dejar de sufrir. Sin embargo, el mandatario provincial remarcó la importancia de que se vigile fuertemente la aplicación de esta ley, para evitar cualquier abuso que vaya en un camino opuesto al de su naturaleza.

 

CARPINTEROS y MASONES (1) 

Por RENÉ GUÉNON (*)

 

Hubo siempre, entre las iniciaciones de oficio, una especie de querella de precedencia entre los albañiles talladores de piedra y los carpinteros. Si se consideran las cosas no en el aspecto de la importancia actual de estas dos profesiones en la construcción de edificios, sino en el de su antigüedad respectiva, es bien cierto que los carpinteros pueden efectivamente reivindicar el primer rango.

 

En efecto, como hemos ya señalado en otras ocasiones, las construcciones, de manera muy general, fueron de madera antes de ser de piedra y ello es lo que explica que, en la India especialmente, no se encuentra ninguna huella de las que remontan más allá de cierta época.

 

Tales edificios eran evidentemente menos duraderos que los construidos en piedra; también el empleo de la madera corresponde, entre los pueblos sedentarios, a un estadio de menor fijeza que el de la piedra, o, si se quiere, a un menor grado de “solidificación”, lo que está muy de acuerdo con el hecho de relacionarse con una etapa anterior en el curso del proceso cíclico (2).

 

Esta observación, por simple que pudiese parecer en sí misma, está muy lejos de carecer de importancia para la comprensión de ciertas particularidades del simbolismo tradicional: es así cómo, en los más antiguos textos de la India, todas las comparaciones referentes al simbolismo constructivo son siempre sacadas del carpintero, de sus útiles y de su trabajo; y Vishvakarma, el “Gran Arquitecto” mismo, es designado también con el nombre de Twashtrique es literalmente el “Carpintero”. Va de por sí que la función del arquitecto (Sthapati, que además es primitivamente el maestro carpintero) no es en nada modificada por ello, puesto que, salvo la adaptación exigida por la naturaleza de los materiales empleados, es siempre del mismo “arquetipo” o del mismo “modelo cósmico” del que hay que inspirarse, y ello ya se trate de la construcción de un templo o de una casa, de un carro o de un navío y, en estos últimos casos, el oficio de carpintero jamás ha perdido nada de su importancia primera, al menos hasta el empleo totalmente moderno de los metales, que representan el último grado de la “solidificación” (3).

 

Evidentemente también, que ciertas partes del edificio se realicen en madera o en piedra, ello no cambia nada, sino en su forma exterior, al menos en su significación simbólica; poco importa a este respecto, por ejemplo, que el “ojo” del domo, es decir, su abertura central, sea recubierto por una pieza de madera, o por una piedra trabajada de algún modo, constituyendo una y otra igualmente y en un sentido idéntico, la “coronación” del edificio, según lo que hemos expuesto en precedentes estudios; y con mayor razón ocurre lo mismo con las piezas del carpintero que han permanecido como tales una vez que la madera ha sido sustituida por la piedra en la mayor parte de la construcción, como las vigas que, partiendo de este “ojo” del domo, representan los rayos solares con todas sus correspondencias simbólicas (4).

 

Se puede pues decir que el oficio del carpintero y el del albañil, puesto que proceden en definitiva del mismo principio, proporcionan dos lenguajes parecidamente apropiados para la expresión de las mismas verdades de orden superior, la diferencia no es más que una simple cuestión de adaptación secundaria, como lo es siempre la traducción de una lengua a otra, pero, bien entendido, cuando se trata de cierto simbolismo determinado, como en el caso de los textos tradicionales de la India a los cuales hacíamos alusión anteriormente, hace falta, para comprender enteramente su sentido y su valor, saber de una manera precisa cual es, de los dos lenguajes, aquel más propiamente relacionado.

 

A este respecto, señalaremos un punto que nos parece tener una importancia particular; se sabe que en griego, la palabra hylê significa primitivamente “madera”, y que es al mismo tiempo la que sirve para designar el principio sustancial o la “materia prima” del Cosmos, y también por aplicación derivada de ésta, a toda “materia secunda”, es decir, a todo lo que desempeña en un sentido relativo, en tal o cual caso, un papel análogo al del principio sustancial de toda manifestación (5).

 

Este simbolismo, según el cual aquello de lo cual está hecho el mundo es asimilado a la madera es además muy general en las más antiguas tradiciones, y, por lo que acabamos de decir, es fácil comprender su razón con relación al simbolismo constructivo: en efecto, desde el momento que de la “madera” se han sacado los elementos de la construcción cósmica, el “Gran Arquitecto” debe ser considerado antes que nada como un “maestro carpintero”, como lo es efectivamente en semejante caso, y como es natural que lo sea allí donde los constructores humanos, cuyo arte, desde el punto de vista tradicional, es esencialmente una “imitación” del arte del “Gran Arquitecto“, son ellos mismos carpinteros (6).

 

No carece de importancia tampoco, en lo que concierne más especialmente a la tradición cristiana, el resaltar, como ya lo ha hecho Ananda Coomaraswamy, que puede fácilmente comprenderse así que el Cristo debía aparecer como el “hijo del carpintero”; los hechos históricos, como hemos dicho muy frecuentemente, no son en suma sino un reflejo de realidades de otro orden, y solamente ello les da todo el valor del que son susceptibles; también hay ahí un simbolismo mucho más profundo de lo que se piensa de ordinario (si es que la inmensa mayoría de los cristianos tiene aún, por vagamente que sea, la idea de que puede haber en ello un simbolismo cualquiera).

 

Que además esa no sea más que una filiación aparente, eso mismo es exigido todavía por la coherencia del simbolismo, puesto que se trata de algo que no está en relación más que con el orden exterior de la manifestación, y no con el orden principal; es de la misma manera exactamente cómo, en la tradición hindú, Agni, en tanto que es el Avatara por excelencia, tiene también a Twashtri como padre adoptivo cuando toma nacimiento en el Cosmos; ¿y cómo podría ser de otra forma cuando este Cosmos mismo no es otra cosa, simbólicamente, que la obra misma del “maestro carpintero”?

 

NOTAS:

(1). En francés, la palabra “maçon” es sinónimo de “albañil” (N. del T.).

 

(2). Ver las consideraciones que hemos expuesto a tal respecto en El reino de la cantidad y los signos de los tiempos, (Paidós, Barcelona, 1996), especialmente cap. XXI y XXII.- Naturalmente, el cambio de que se trata no puede ser considerado como habiéndose producido simultáneamente en todos los pueblos, sino que hay siempre etapas correspondientes en le curso de la existencia de éstos.

 

(3). Bien entendido que oficios como el del carretero y el del carpintero de blanco deben ser encarados como no siendo más que particularizaciones o “especializaciones” ulteriores del oficio de carpintero, que, en su acepción más general, que es al tiempo la más antigua, comprende todo lo que concierne al trabajo de la madera..

(4).Si incluso, más tarde aún, esas vigas son reemplazadas en ciertos casos por “nervaduras” en piedra (y pensamos sobre todo aquí en las bóvedas góticas, ello tampoco cambia nada del simbolismo.- En inglés, la palabra beam significa a la vez “rayo” y “viga”, y, como Ananda Coomaraswamy ha señalado en diversas ocasiones, ese doble sentido nada tiene sin duda de fortuito, desgraciadamente es intraducible en francés, donde, por contra, se habla corrientemente de las “rayas”(rais) o de los “rayos”(rayons) de una rueda, que desempeñan con relación al medio de ésta, la misma función que las vigas en cuestión con relación al “ojo” del domo.

 

(5). Es bastante curioso que en español, la palabra “madera”, derivada directamente de “materia”, sea empleada todavía para designar “le bois”(“la madera” en francés) e incluso más especialmente la de carpintería.

 

(6). Quizás no carezca de interés el anotar que, en el grado 22 de la Masonería escocesa, que representa, según la interpretación hermética, “la preparación de los materiales necesarios para la realización de la Gran Obra “, estos materiales son figurados , no por las piedras como en los grados que constituyen la iniciación propiamente masónica, sino por la madera de construcción; podría pues verse en este grado, cualquiera que pueda ser de hecho su origen histórico, como una especie de “vestigio” de la iniciación de los carpinteros, tanto más cuanto que el hacha, que es su símbolo o atributo principal, es esencialmente un útil de carpintero.- Además hay que resaltar que el simbolismo del hacha es aquí muy diferente de aquel, mucho más enigmático, según el cual, en la Craft Masonry, está asociada a la “piedra cúbica en punta”, y del que hemos dado la explicación en un precedente artículo (“Un jeroglífico del Polo”, mayo de 1937). Conviene recordar también, por otro lado, la relación simbólica que el hacha tiene, de manera general, con el vajra (cf. Nuestros artículos sobre “Las piedras de rayo”, en el nº de mayo de 1929, y sobre “Las armas simbólicas”, en el nº de octubre de 1936). Actualmente: Símbolos de la Ciencia Sagrada , Paidós, Barcelona, 1996.

 

Publicado en “Etudes Traditionnelles”, diciembre de 1946.

Recopilado en Etudes sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage II.

 

 

(*) René Guénon o Abd al-Wâhid Yahyâ, matemático, masón, filósofo, y esoterista francés. De profesión matemático, es conocido por sus publicaciones de carácter filosófico espiritual.

¿Creer en dios?

El miedo es el primer enemigo natural que el hombre debe derrotar en el camino del saber. (Don Juan)

– …Algunas personas han confundido el tono limitado y pedante de muchos aspectos de la ciencia ortodoxa con el enfoque más abierto que es realmente el espíritu verdadero de la ciencia: el placer que en los seres humanos producen el descubrimiento y la comprensión. (Paul Devereux, John Steele, David Kubrin ─ “GAIA La Tierra Inteligente”)

Aclaración Inicial

Para responder a la pregunta que constituye el título de este artículo, me valdré delrecurso epistemológico de definir y discutir el significado de esas dos palabras “creer” y “dios” y después extraer una conclusión basada en el análisis indicado.

El presente escrito no tiene un abordaje semiológico; sería demasiada pretensión; pero sí se vale de algunas categorías propias de esa disciplina, principalmente las siguientes: signo, significante, significado, denotación y connotación. Tampoco entraré en la discusión de los significados de esos términos y las diferentes interpretaciones y posturas que existen al respecto. Solamente dejaré aclarado que para los efectos de este me valdré de las definiciones del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua:

Signo: Unidad mínima de la oración, constituida por un significante y un significado.

Significante: Que significa. Fonema o secuencia de fonemas que, asociados con un significado, constituyen un signo lingüístico.

Significado: Significación o sentido de una palabra o de una frase. Contenido semántico de cualquier tipo de signo, condicionado por el sistema y por el contexto.

Denotación: Acción y efecto de denotar. Denotar: Dicho de una palabra o de una expresión: Significar objetivamente. Se opone a connotar.

Connotación: Acción y efecto de connotar. Connotar: Dicho de una palabra: Conllevar, además de su significado propio o específico, otro de tipo expresivo o apelativo.

Finalmente aclaro que cuando uso la palabra “dios” en un sentido genérico, laescribo sin mayúsculas; y cuando me refiero a algún dios en particular uso la D mayúscula. Desde luego, al citar otras fuentes respeto la grafía que ellas usan.

 

¿Qué es “creer”?

 

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. (Albert Einstein)

…en un universo cerrado y limitado a lo humano, divinizan lo que los aplasta y encuentran una razón para esperar en lo que les desguarnece. Esta esperanza forzosa es, en todos, de esencia religiosa. (Camus)

De acuerdo con el diccionario de la real Academia Española de la Lengua, que tiene 7 acepciones de la palabra “creer”, la primera de ellas se refiere a “tener por cierto algo queel entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado”. Su segunda acepción dice: “dar firme asenso a las verdades reveladas por Dios”. Respecto de estasegunda acepción, no haré comentarios por lo pronto, pues queda en el ámbito de la discusión que está más adelante sobre el concepto de “dios”.

En razón de las categorías adoptadas, es evidente que el diccionario nos dadenotaciones. A continuación voy a referirme a algunas connotaciones de “creer” y susrazones.

La teoría de la herencia cultural establece que, así como en el campo genético existen elementos replicadores llamados genes, el proceso evolutivo de la cultura se basa en sus propios replicadores, denominados por Richard Dawkins con el vocablo memes. Al respecto Dawkins dice: *

Ejemplos de memes son: tonadas o sones, ideas, consignas, modas en cuanto a vestimenta, formas de fabricar vasijas o de construir arcos.  Así como los genes se propagan en un acervo génico al saltar de un cuerpo a otro mediante los espermatozoides y los óvulos, los memes se propagan en el acervo de memes al saltar de un cerebro a otro mediante un proceso que, considerado en su sentido más amplio, puede llamarse deimitación.  Si un científico escucha o lee una buena idea, la transmite a sus colegas y estudiantes, la menciona en sus artículos y ponencias, y la idea llega a hacerse popular; puede decirse que se ha propagado esparciéndose de cerebro en cerebro.  Si un meme va a dominar la atención de un cerebro humano, debe hacerlo a expensas de memes“rivales”.

Para tomar un ejemplo específico, un aspecto de la doctrina que ha sido muy eficaz para reforzar la observancia religiosa, analicemos la amenaza del fuego eterno. Muchos niños y aun algunos adultos creen que sufrirán espantosos tormentos después de la muerte si no obedecen las reglas sacerdotales. Ésta es una técnica de persuasión especialmente desagradable que provocó gran angustia psicológica a través de la Edad Media y aún hoy día. Pero es altamente efectiva. Casi podría haber sido planeada deliberadamente por un clero maquiavélico entrenado en técnicas de profundo adoctrinamiento psicológico. Sin embargo, dudo que los sacerdotes fueran tan astutos. Es mucho más probable que memes inconscientes asegurasen su propia supervivencia en virtud de aquellas mismas cualidades de pseudocrueldad que despliegan los genes que logran éxito. La idea del fuego infernal es, simplemente, autoperpetuadora, debido a su profundo impacto psicológico. Se ha unido al meme “Dios”, ya que se refuerzanmutuamente y cooperan a la supervivencia mutua en el acervo de memes.

Otro miembro del complejo religioso de memes se denomina fe. Significa confiar ciegamente, en ausencia de pruebas, aun frente a evidencias [en contrario]. Se narra la historia del incrédulo Tomás, no para que admiremos a Tomás, sino para que admiremos a los otros apóstoles por comparación. Tomás pedía pruebas. Nada es más letal para ciertos tipos de memes que una tendencia a buscar evidencias. Los otros apóstoles, cuya fe era tan fuerte que no necesitaban pruebas, nos son presentados como merecedores de nuestra imitación. El meme de la fe ciega asegura su propia perpetuación por el simple e inconsciente recurso de desalentar una investigación racional.

La fe ciega puede justificar cualquier cosa. Si un hombre cree en un dios diferente, o aun si emplea un ritual distinto para adorar al mismo dios, la fe ciega puede decretar que debe morir: en la cruz, en la pira, atravesado por la espada de un cruzado, de un balazo en una calle de Beirut o por el estallido de una bomba en un bar de Belfast. Los memes de la fe ciega tienen sus propios y despiadados medios de propagarse. Esto es así, ya se trate de fe ciega patriótica o política, así como religiosa.*

Como muy bien anota Cortés Morató (doc. cit.), también desde el ámbito de la semiología se empieza a señalar que la transmisión cultural se sustenta en procesos que impregnan el conjunto del tejido social y que van más allá de las consabidas presiones de los medios de comunicación. Así, recientemente, Umberto Eco† señalaba que desde hace varios decenios se extiende la teoría según la cual los medios de comunicación no siempre crean opinión, sino que refuerzan la que ya circula. […]

La cuestión es, ¿cómo se desarrollan y transmiten estos flujos de ideas?, ¿por qué razón se adueñan rápidamente de amplias capas de la población, incluso a miles de kilómetros de distancia, de manera relativamente independiente de los medios de comunicación, como señala Eco? La cultura se transmite entre individuos de una misma especie (en este sentido cabe hablar también de cultura animal, como lo prueban, por ejemplo, los estudios sobre el aprendizaje y transmisión de los cantos de muchas aves y los aprendizajes que se dan en otras especies) y en este proceso de transmisión −en el que, obviamente, tienen un papel destacado los medios de comunicación− se produce unproceso evolutivo. Desde hace tiempo varios autores han señalado las similitudes entre la evolución cultural y la evolución biológica. Popper, por ejemplo, señalaba las semejanzas entre el proceso del progreso científico y la selección natural, y mucho antes Leslie White también hizo consideraciones parecidas para el conjunto de la cultura. Pero, desde Richard Dawkins (1985) se ha dado un paso más, ya que este autor considera la evolución cultural análoga a la evolución biológica y, en general, análoga a todo proceso evolutivo, como ya quedó anotado.

“La tesis “fuerte” de Dawkins es que los rasgos culturales también se replican. Si los rasgos genéticos se transmiten por replicación de los genes, los rasgos culturales se transmiten por replicación de los memes o unidades de información cultural. Por analogía con la agrupación de los genes en cromosomas, se considera también que los memes se agrupan en dimensiones culturales, que pueden aumentar con nuevas adquisiciones culturales. La gran diferencia es que, mientras los cromosomas son unidades naturales e independientes de nuestras acciones, las dimensiones culturales son construcciones nuestras. Así, la cultura no es tanto un conjunto de formas de conducta, sino más bien información que especifica dichas formas de conducta.

La influencia decisiva del medio ambiente en general y de la cultura en particular en la conformación del sistema nervioso central de los seres humanos y, consecuentemente, en sus pensamientos, emociones y comportamiento, es un hecho ampliamente comprobado y, por tanto, aceptado en las ciencias biomédicas, psicológicas y sociales. Los mecanismos generales de ese maravilloso proceso son bien conocidos, continúan siendo estudiados cada vez conmayores recursos tecnológicos y se clasifican dentro del capítulo “neuroplasticidad” o “plasticidad neuronal” de las neurociencias.

Desde hace mucho tiempo, profesionales de diversas áreas relacionadas con el comportamiento humano –médicos, psicólogos, pedagogos, antropólogos y biólogos, entre otros– han percibido e investigado, por medio de la observación y la experimentación, un trascendental fenómeno que los modernos recursos científicos y tecnológicos han permitido ratificar ya en el nivel del laboratorio.

Se trata de que estímulos de orden cultural –básicamente, información (de todos los tipos)– alimentan los circuitos nerviosos y contribuyen a su conformación y arquitectura.

El cerebro humano no está, de modo alguno, plenamente formado en el momento del nacimiento. Continúa moldeándose durante la vida, y su más intenso crecimiento se da en la infancia. Los niños nacen con muchas más neuronas de las que retendrá su cerebromaduro. Por obra de un proceso conocido como “poda”, el cerebro en realidad pierde lasligaciones interneuronales menos usadas y forma otras, fuertes, en los circuitos sinápticos más utilizados. […] El proceso es constante y rápido; se forman ligaciones sinápticas en cuestión de horas o de días. […] Todo aprendizaje implica, en el cerebro, el fortalecimiento de una ligación sináptica. […] La experiencia, sobre todo en la infancia, esculpe elcerebro”.*

Así, la educación que recibe el individuo en los primeros años de su vida, desde su nacimiento hasta la época en que se da el tránsito de la pubertad a la adolescencia, es crítica, fundamental y quizá la más importante de todo su ciclo vital, porque en ella aquél fija, con carácter permanente, sus principales referentes, incluso los de tipo ético y estético.

Se podría afirmar que la información que recibe el individuo durante el período crítico –es decir cuando está en plena formación su sistema nervioso central y seencuentran abiertas las denominadas “ventanas de oportunidad” para el aprendizaje– no sólo se convierte en conocimiento sino en verdaderas pautas de comportamiento que condicionarán de manera muy fuerte e intensa la conducta de ese individuo para toda la vida, en especial porque están en la base de prácticamente todas sus reacciones primarias.

Ello no quiere decir que esas pautas de comportamiento adquiridas tempranamente, no se puedan modificar en la adultez. Afortunadamente el fenómeno de la neuroplasticidad nos acompaña toda la vida, hasta la vejez más avanzada. Lo que pasa es que una vez culminado el período crítico, la neuroplasticidad deja de ser predominantemente morfológica (estructural o anatómica), esto es, que modifica físicamente la composición del sistema nervioso central, para convertirse en esencialmente funcional (sináptica o fisiológica), es decir que opera básicamente en el nivel de las terminales nerviosas. En todo caso existe una neuroplasticidad que nos permite cambiar nuestras pautas de comportamiento en cualquier momento de nuestras vidas, no sin cierta dificultad y esfuerzo, por supuesto.

Volviendo al tema de “creer”, íntimamente ligado a los fenómenos de los memes y la neuroplasticidad, se puede afirmar que cuando “creemos”, en el sentido de unaaceptación ciega, acrítica, sin procesamiento analítico y sin la intervención siquiera del sentido común, de una verdad que alguien nos impone, estamos siendo víctimas ingenuas o al menos ignorantes, de fuertes memes.

Como muy bien decía Steve Jobs en un famoso discurso en la Universidad de Stanford: “Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo no quiere morir parallegar allá. Y, sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así es como debe ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo son ustedes, pero algún día no muy lejano, gradualmente ustedes serán viejos y serán eliminados. Siento ser tan dramático, pero es muy cierto. Su tiempo es limitado, así que no lo desperdicien viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma –que es vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No dejes que el ruido de las opiniones ajenas silencien tu propia voz interior. Y lo más importante, ten el coraje de seguir tu corazón y tu intuición, de algún modo ellos ya saben lo que realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.” (La cursiva es mía).

Cuando “creemos”, en el sentido indicado de “creer”, estamos cerrandolamentablemente varios espacios cognitivos, limitando nuestra mente y nuestra inteligencia, matando nuestra curiosidad natural y nuestros impulsos por saber cada vez más de cualquier cosa. Simplemente ya “sabemos” (creemos) y no nos preocupamos más. ¡Quétriste!

Pero, volviendo a Dawkins (1985), “…Tenemos el poder de desafiar a los genes egoístas de nuestro nacimiento, si es necesario, a los memes egoístas de nuestro adoctrinamiento. Incluso podemos discurrir medios para cultivar y fomentar deliberadamente un altruismo puro y desinteresado: algo que no tiene lugar en la naturaleza, algo que nunca ha existido en toda la historia del mundo. Somos construidos como máquinas de genes y educados como máquinas de memes, pero tenemos el poder de revelarnos contra nuestros creadores. Nosotros, sólo nosotros en la Tierra, podemos revelarnos contra la tiranía de los reproductores egoístas.”

 

Dios

Si Dios existiera todo sería igual. (Sartre)

¿Qué es “dios”? “Dios” es una palabra, un vocablo, una expresión, un signo, undenominador, un sustantivo que denomina, que le da el nombre a algo, en este caso, a un concepto… ¿uno? Aquí está parte del “quid” de la cuestión: ¿cuántos conceptos de “dios”hay? Me parece que son incontables. Desde los ya clasificados por la filosofía o la teología, en categorías como deísmo, teísmo, panteísmo, monoteísmo, politeísmo, henoteísmo e incluso ateísmo, hasta variaciones y sutiles matices en concepciones particulares de religiones y sectas, y personales, que varían con el tiempo y en el espacio.*

De esa curiosa situación pueden tejerse algunas hipótesis y extraer algunas consecuencias:

– La palabra “dios” no es necesaria. Una vez que he elegido un concepto para ponerle ese nombre, puedo utilizar cualquier otro vocablo para denominar ese concepto, incluso un código numérico. Esto es válido para cualquier idioma.

– No es aventurado afirmar que el concepto de “dios” que cada cual tiene proviene delmedio sociocultural en que creció, lo cual implica la información que le llegó y procesó, principalmente las enseñanzas que recibió. Esta afirmación se asienta fuertemente en la teoríade los memes ‒entendiendo “teoría” en este caso en un sentido epistemológico, esto es, comouna hipótesis demostrada a través del método científico‒ y de la herencia cultural.Consecuentemente, quien afirma que cree en Dios o que es ateo, muy seguramente lo hace en relación con la idea de dios que le inculcaron en su medio.

– Dentro de ese contexto es posible afirmar que se podría confeccionar una especie demenú con múltiples conceptos de “dios”, de tal forma que cada persona pueda encontrar uno que le satisfaga.

– Así, surge una situación aparentemente paradójica: todo el mundo es potencialmente ateo (respecto de concepciones de dios que no comparte) y todo el mundo potencialmente cree en dios o acepta su existencia (con relación a alguna concepción, por sorprendente o inaudita que parezca, que comparta).

Es muy conocida y discutida la afirmación del filósofo alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900), cuyo pensamiento es hasta hoy motivo de fuertes polémicas, sobre“la muerte de Dios”. En una de sus muchas obras (Die Fröhliche Wissenschaft –traducidacomo “La Gaya Ciencia”†– número 125), escribió:

¿No habéis oído hablar de ese hombre loco que, en pleno día, encendía unalinterna y echaba a correr por la plaza pública, gritando sin cesar, “busco a Dios, busco a Dios”? Como allí había muchos que no creían en Dios, su grito provocó la hilaridad. “Qué,¿se ha perdido Dios?”, decía uno. “¿Se ha perdido como un niño pequeño?”, preguntaba otro. “¿O es que está escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se ha embarcado? ¿Ha emigrado?” Así gritaban y reían con gran confusión. El loco se precipitó en medio de ellosy los traspasó con la mirada: “¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo voy a decir”, les gritó.¡Nosotros lo hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido hacer eso? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Y quién nos ha dado la esponja para secar el horizonte? ¿Qué hemos hecho al separar esta tierra de la cadena de su sol? ¿Adónde se dirigen ahora sus movimientos? ¿Lejos de todos los soles? ¿No caemos incesantemente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, de lado, de todos lados? ¿Hay aún un arriba y un abajo? ¿No vamos como errantes a través de una nada infinita? ¿No nos persigue el vacío con su aliento? ¿No hace más frío? ¿No veis oscurecer, cada vez más, cada vez más? ¿No es necesario encender linternas en pleno mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿Nada olfateamos aún de la descomposición divina?

 

¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto y nosotros somos quienes lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos?…*

Este texto de Nietzsche es considerado como el más representativo de la idea de la muerte de Dios.†

Considero que la “muerte de Dios” (Hegel, Nietzsche, Marx y el marxismo, otros), se inscribe en el proceso que, de acuerdo con la teoría de los paradigmas consiste en la gradual transformación –o sustitución, según algunos autores– del paradigma medieval oreligioso en un paradigma científico o el “lento paso de un orden recibido a un ordenproducido”.‡ Proceso que se identifica como el surgimiento del racionalismo, cuyo antecedente la mayoría de los estudiosos lo ubican en la obra Discurso del método (1637) de René Descartes (1596-1650).

Se trata del esfuerzo de ilustres filósofos, pensadores y científicos por terminar de sacar a la humanidad del oscurantismo de la edad media, período que se caracterizó por la oposición al progreso y por el encuadramiento de prácticamente todos los aspectos de la vida de las personas, tanto en el plano individual como social, en la aceptación irrestricta de dogmas y “verdades” reveladas y en la represión de la búsqueda del conocimiento, especialmente por parte de la iglesia católica.

Lo que parece increíble es que muchas de las creencias de esa época de quema en lugares públicos de aquellos que osaban contradecir la “verdad oficial”, de torturas ysambenitos, de cruzadas e inquisiciones; a pesar de los avances logrados en la ciencia y el conocimiento, continúan contaminando el pensamiento de la sociedad actual.

Desde luego que todos los comentarios anteriores se inscriben en el denominado“mundo occidental judeo-cristiano”. Extender el análisis a otras sociedades y culturas seríauna labor extremadamente compleja y propia de especialistas.

En todo caso, subsiste la pregunta: ¿en qué conceptos de “dios” se inscriben las afirmaciones de que ha muerto?§ Y ¿en qué “dios” estarían pensando tantas ilustres personalidades que lo han mencionado en frases inmortales como: El azar no existe, Dios no juega a los dados (Albert Einstein); Dios no sólo juega a los dados: a veces los tira donde no podemos verlos (Stephen Hawking); si Dios no existiera, sería necesario inventarlo (Voltaire); me atrevo a cambiar la frase de Voltaire para decir que, preferiblemente, si dios realmente existiera, sería necesario abolirlo (Mikhail Bakunin); yo no sé si dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda (Mario Benedetti);Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir (Charles Baudelaire); si le hablas a dios estás rezando; si te responde tienes esquizofrenia (Thomas Szasz); si hubiera un Dios, pienso que sería muy improbable que fuera tan vanidoso de sentirse ofendido por aquellos que dudan de su existencia (Bertrand Russell); Sartre y la frase que encabeza este capítulo; y un enorme, inmenso, etcétera?

Frente a la multiplicidad de conceptos de “dios”, hice una pequeña búsqueda, nouna investigación propiamente dicha, orientada a descubrir si los conceptos de “dios” másconocidos, por ejemplo los de las religiones monoteístas y las múltiples sectas en que se descomponen, tenían algo en común. Sujeto a confirmación por medio de investigaciones completas, eliminé conceptos como omnipresente, omnisciente, omnipotente, principio yfin, eterno, absoluto, y otros más, y me quedé con uno: “todo” que, al fin y al cabo, abarca alos demás conceptos, precisamente porque es “todo”. Parece ser, entonces, que lacaracterística de “dios” más frecuente o que más se comparte es esa: ser el “todo”, si bien dicha particularidad es especialmente clara en el panteísmo, pero no exclusiva de él.

Partiendo de esa característica común, cabe anotar que modernamente se considera que el concepto opuesto a “todo” no es “nada”, como algunos sostienen. La “nada” seríanlos espacios vacíos entre las “partes”, todo lo cual (“partes” más espacios vacíos entre ellas)sería el “todo”, valga la redundancia. Se acepta hoy, consecuentemente, que el concepto opuesto de “todo”, no es “nada” sino “parte”. Esto tiene algunas consecuencias, de lascuales me referiré a dos:

En primer lugar, si el “todo” (“dios”) no se concibe sin la “parte”, todo lo que existió, existe y existirá, es parte de ese todo y es esencial para el concepto. Si algo dejó de ser parte, el todo ya no existe y eso es una paradoja lógica. Así, yo y todos los seres humanos y todo lo que existe, somos esenciales para el concepto de “dios”; sin mí “dios”no existe.

En segundo lugar, el concepto de “todo” en el plano universal abarca procesos,sistemas, fenómenos y objetos, muchos de los cuales el ser humano, dada su estructura nerviosa y mental, no puede comprender, y muchos otros que ni siquiera estamos en condiciones de imaginarlos.

Un ejemplo sencillo es el del “hipercubo”, un objeto de 4 dimensiones físicas que ensu realidad tiene 24 caras pero que todos sus lados y sus ángulos son iguales. Comparativamente es lo siguiente: podemos reconocer la proyección de un cubo (un objeto de tres dimensiones físicas, de 6 caras, cuyos lados y ángulos son todos iguales), en una representación de dos dimensiones, por ejemplo dibujado en un papel:

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En esta representación los lados no son iguales entre sí como tampoco lo son los ángulos, pero sabemos que en su realidad tridimensional sí son iguales.

Con el hipercubo, podemos imaginar cómo sería su representación en tres dimensiones: un cubo contenido en otro cubo, como se muestra en la siguiente figura que a su vez ha reducido esa representación a dos dimensiones:

page9image1724992Podemos imaginar la representación en tres dimensiones del hipercubo, pero nos es imposible imaginar cómo puede ser en su realidad cuatridimensional.

¿Qué consecuencias tienen estas sencillas reflexiones? Por una parte, si “dios” es “todo” y sabemos desde ya que el “todo” escapa por completo a nuestra comprensión eincluso a nuestra más fértil y delirante imaginación, es absurdo que pretendamos conocer aese “dios”, saber sus características, estudiarlo, a veces en programas académicos formalesde varios años, interpretarlo y actuar en su nombre y representación. Por otra parte, resulta más absurdo todavía afirmar, peor aún con carácter de dogma, que somos hechos a “su imagen y semejanza” y que por lo tanto conocemos sus deseos y apetencias, sus virtudes, defectos y pensamientos… ¡Sin comentarios!

 

En conclusión

¿Qué se puede concluir?… Solamente una sugerencia para todos nosotros: una vezque hemos especulado un poco sobre lo que es e implica “creer” y habiendo tomado conciencia de las dificultades enormes que existen para establecer un concepto de “dios”,preguntémonos de nuevo y tratemos de respondernos:

¿Creer en dios?

Epílogo

Gibrán Khalil Gibrán

EL MUNDO PERFECTO

DIOS DE LAS ALMAS PERDIDAS, tú, que estás perdido entre los dioses, escúchame.
Dulce destino, que velas por nosotros, espíritus locos, errantes, oídme. Vivo en medio de una raza perfecta, yo, el más imperfecto. Yo, un caos

humano, nebulosa de elementos confusos, me muevo entre mundos acabados, entre pueblos de códigos ejemplares y orden perfecto, cuyos pensamientos son precisos y cuyas visiones son coherentes y están debidamente certificadas.

Sus virtudes, Oh Dios, están medidas, sus pecados son pesados, y hasta las innumerables cosas que pasan en la oscuridad del crepúsculo, y que no son ni virtud ni pecado, son registradas y catalogadas.

Aquí los días y las noches se dividen y determinan la conducta, y están gobernados por normas de impecable precisión.

Comer, beber, dormir, cubrir la propia desnudez, y luego sentirse cansado a su debido tiempo.

Trabajar, divertirse, cantar, bailar, y luego, acostarse cuando el reloj marque la hora.

Pensar de cierta manera, sentir de cierta manera, y luego, dejar de pensar y sentir cuando cierto astro se remonta por sobre el horizonte.

Robar al vecino con una sonrisa, ofrecer regalos con un gracioso ademán de mano, elogiar con mesura, censurar con cautela, destruir un alma con una palabra, quemar un cuerpo con un aliento, y luego, lavarse las manos cuando haya terminado el trabajo del día.

Amar según un orden establecido, divertirse de modo ya fijado, adorar a los dioses decorosamente, inquietar a los demonios con prudencia, y luego, olvidar todo, como si la memoria estuviera muerta.

Fantasear con una idea, contemplar con consideración, ser feliz sin estridencia, sufrir con nobleza, y luego, vaciar la copa para que pueda volver a llenarse mañana.

Todas esas cosas, Oh Dios, se conciben con premeditación, nacen de la determinación, se nutren con la exactitud, se dirigen por la razón, para ser, luego, asesinadas y sepultadas según un método ya prescrito. Y aún sus silenciosas tumbas, que yacen dentro del alma humana, están marcadas y numeradas.

Es un mundo perfecto, un mundo de consumada excelencia, un mundo de supremas maravillas, el fruto más maduro del jardín de Dios, el más alto pensamiento del Universo.

Pero, ¿por qué he de estar aquí, Oh Dios, yo, una semilla verde de pasiones insatisfechas, una loca tempestad que no se dirige ni al Oriente ni al Occidente, un fragmento errante de un planeta en llamas?

¿Por qué estoy aquí, Oh Dios de las almas perdidas, tú que estás perdido entre los dioses?

 

Alfredo Jiménez Barros*

* Colombiano; graduado en la Facultad de Ciencia Política y Estudios Diplomáticos e Internacionales, de la Universidad de Bogotá “Jorge Tadeo Lozano”; psicólogo de la Universidad Interamericana, de Panamá. Actualmente reside en este último país.

 


* DAWKINS, Richard; El Gen Egoísta; Biblioteca Científica Salvat; Salvat Editores S.A.; Barcelona, España, 1985; y ediciones más recientes. Lo relacionado específicamente con los memes se encuentra en la pág. 284 y siguientes. Existen también numerosas referencias en Internet, entre ellas:

– LACADENA, Juan Ramón; Evolución de la humanidad: evolución biológica y evolución cultural; Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, de España, Páginas Temáticas, 2001. En: http://www.cnice.mecd.es/tematicas/genetica/2001_09/2001_09_00.html

– CORTÉS MORATÓ, Jordi. ¿Qué son los memes? Introducción general a la teoría de memes. En: http://www.sindominio.net/biblioweb/memetica/memes.html

* La afirmación que hace el autor citado, Richard Dawkins, tiene perfecta validez y aplicación en la actualidad y, con seguridad, desgraciadamente, conservará su vigencia por mucho tiempo, aun cuando los ejemplos de Beirut y Belfast que Dawkins emplea en la época de publicación del libro (1985) podrán irse substituyendo o complementando con nuevos casos.

† L’Espresso, Roma, 22 de noviembre de 1997. Citado por El País, 23-XI-1997. (Nota aclaratoria en el documento citado de Morató).

* GOLEMAN, Daniel. Inteligência Emocional. Editora Objetiva Ltda. Río de Janeiro, Brasil. 1996. Ps. 239 y 243. (La cursiva es mía).

* En cuanto a la denotación de la palabra “dios” y tomando como referencia la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, éste determina lo siguiente: “1. Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo. 2. Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones.”

† “El título utiliza una locución muy frecuente en la época [gaya], derivada de una expresión del provenzal gai saber o del francés gai savoir, que refería a todas las habilidades técnicas necesarias para escribir poesía, es decir,el arte poético”. (http://es.wikipedia.org/wiki/La_gaya_ciencia).

* http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiacontemporanea/Nietzsche/Nietzsche- MuerteDios.htm ‒ http://www.mercaba.org/Filosofia/Nietzsche/nietzsche_11.htm

† El historiador argentino (residente en México) Marcos Winocur señala que “de ordinario, el Dios ha muerto se atribuye a Nietzsche y se suele aceptar su autoría sin vacilaciones pues encaja con la imagen que el filósofo alemán se ha forjado en su iracundia y nihilismo. Sin embargo, lo encontramos antes en Hegel (“Fenomenología del Espíritu”, FCE, 435). La obra se editó originalmente en 1807, en tanto que Nietzsche pertenece a la segunda mitad del siglo XIX. Por lo demás, Hegel la da como expresión ya conocida y corriente en el lenguaje…”. Tomado de:¿Dios ha muerto? En: http://www.lainsignia.org/2003/junio/cul_022.htm

‡ Marcel Gauchet (1985), citado por: LECHNER, N.; et. al. Debates sobre Modernidad y Postmodernidad. Editores Unidos Nariz del Diablo. Quito, Ecuador. 1991. (Pág. 34).

§ En cuanto a Nietzsche, una pista nos la ofrece Martin Heidegger cuando dice que “cuatro años más tarde [de laaparición del escrito ‘La gaya ciencia’] (1886), Nietzsche le añadió un quinto libro a los cuatro de que se componía«La gaya ciencia», titulándolo ‘Nosotros, los que no tenemos temor’. El primer texto de dicho libro (aforismo 343) está titulado: ‘Lo que pasa con nuestra alegre serenidad’. El pasaje comienza así: «El suceso más importante de losúltimos tiempos, que ‘Dios ha muerto’, que la fe en el dios cristiano ha perdido toda credibilidad, comienza aarrojar sus primeras sombras sobre Europa». Sin embargo el propio Heidegger considera que Nietzsche iba más allá de la mera concepción cristiana de Dios y que la frase “Dios ha muerto significa que el mundo suprasensible haperdido su fuerza efectiva”. Tomado de: HEIDEGGER, Martin. “La Frase de Nietzsche «Dios Ha Muerto»”.Traducción de Helena Cortés y Arturo Leyte en HEIDEGGER, M., Caminos de bosque, Madrid, 1996, pp. 190- 240. En: Libros Tauro.

 

DIEZ PRINCIPIOS DEL LAICISMO

El laicismo no debe ser presentado como agresivo o enemigo de las religiones, ya que entiende que las mismas son hechos sociales y culturales que merecen nuestro respeto dentro de los límites legales a los cuales deben ceñirse.

 

Las confesionalidades, en pie de igualdad, son un fenómeno ajeno al que hacer estatal, y corresponden al fuero íntimo y privado de sus fieles, lo que debe ser protegido por la legislación, sino exceden los límites que señala el derecho.

 

El derecho a profesar una religión, que no contravenga el orden público y la legislación del Estado, ha de ser tan pleno como el derecho de no profesar alguna.

 

El laicismo, como concepto político, busca la inclusión plena de la población de cada Estado a los fines que todos, sin distinción alguna, puedan convivir en tolerancia y armonía, con las diferencias enriquecedoras de toda sociedad.

 

El laicismo siempre ha sostenido el respeto irrestricto al libre pensamiento como base de la aceptación de la opinión ajena y, en definitiva, de la democracia como estilo de vida.

 

El laicismo busca plena integración e inclusión de los pueblos, garantizando la igualdad de posibilidades y la no discriminación racial, sexual, económica, de género y de religión.

 

Que en todo Estado, cuando se confunden los valores religiosos íntimos de cada persona con los principios legales y políticos de la sociedad, comienza la conculcación de los derechos individuales.

 

Es necesario, que los dogmas religiosos propios no se conviertan en obligaciones sociales.

 

El laicismo, como idea integradora e inclusiva, se opone a las políticas generadoras de desigualdades sociales y brega por su superación.

 

El Estado, como representante legal y político de todos sus habitantes, debe mantener una actitud neutra y tolerante hacia las religiones aceptando a todas en pie de igualdad, pero sin privilegiar a ninguna en particular. Ello como modo de asegurar la igualdad, la armonía, la paz social y la democracia.

 

Revista “Prometeo” Nº 2

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El Vaticano no debe formar parte de la ONU, ni siquiera como observador.

A propósito de la comparecencia del Vaticano ante el “Comité de la Convención de los Derechos del Niño en Ginebra” el pasado 16 de enero de 2014, éste ha denunciado en un duro y meticuloso informe que se hizo público el pasado 5 de febrero, las acciones y omisiones en relación a los atentados y agresiones graves contra la infancia que, en el seno de la iglesia católica, se han cometido en todo el mundo, vulnerando la “Convención de los Derechos del Niño”.

Estamos quizá ante un nuevo “acto de hipocresía internacional”, porque cuando -en julio de 2004– la Santa Sede recibió (definitivamente) el apoyo institucional para su incorporación plena en la ONU, “como miembro observador”, con la sola excepción de no tener derecho a voto, ya era sobradamente conocido, por el alto organismo internacional y por muchos gobiernos, el abuso a menores que durante décadas se había (o se estaba) cometiendo en centros religiosos católicos de todo el mundo y que afectaba a decenas de miles de víctimas (niños y niñas).

Delitos sexuales que fueron cometidos por miles de eclesiásticos, durante decenas de años, amparándose en su “poder” religioso, moral y económico, para actuar con las víctimas y, además, “protegerse” impunemente de la justicia. Consiguiéndolo, en la mayoría de los casos, con la complicidad de ésta y de los Estados. Mientras que la alta jerarquía católica, hasta hace muy poco tiempo, no sólo los ocultaba, sino que los amparaba y aun hoy no ha pedido disculpas.

Como ha expresado el profesor JJ Tamayo en un artículo reciente: “No importaba la pérdida de dignidad de las víctimas, ni los daños y secuelas, muchas veces irreversibles, ni las lesiones graves físicas, psíquicas y mentales con las que tenían que convivir los afectados de por vida. Faltó compasión con las víctimas y sensibilidad hacia sus sufrimientos. No hubo acto de contrición alguno, ni arrepentimiento, ni propósito de la enmienda, ni reparación de los daños causados, ni se produjo acto alguno de rehabilitación, ni se hizo justicia”

Partimos de la base de que, en mi opinión muy personal, la denominación de “Estado Vaticano” y la aceptación por la comunidad internacionales es gravemente errónea, si nos atenemos a las características mínimas de lo que debe ser considerado como un Estado de ciudadanos y ciudadanas con una organización y leyes civiles concretas, ya no digamos si nos atenemos a su origen (1929, otorgado por Mussolini, con el beneplácito de la internacional fascista)

El Vaticano con sus cientos de “diócesis” repartidas por todo el mundo, con la pretensión de ser pequeños “reinos”, con independencia político-jurídica, allá donde los Estados se lo permiten, no es más que una multinacional religiosa o asociación internacional de católicos y, además, una gran corporación empresarial.

Personalmente me parece una humillación para la “sociedad de naciones”, para el conjunto de ciudadanos y ciudadanas, para la construcción de las democracias y el avance en las libertades, que una entidad religiosa, la “católica apostólica y romana”, que “maneja” miles de negocios financieros, turísticos, alimentarios, sanitarios, de enseñanza, de nuevas tecnologías, editoriales, etc. que es propietaria de inmuebles y suelo rústico en casi todos los países del mundo (en muchos casos usurpados).

Que cuenta, en su seno, con organizaciones fundamentalistas como el OPUS, Camino Neocatecumenal, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo, Acción católica de propagandistas, y otras muchas repartidas por todo el mundo, que tratan de imponer “su moral” particular (a veces a la fuerza) en contra de las libertades cívicas y ejerciendo su proselitismo a través de su enorme poder de lobby, en el seno de la política, de la judicatura y de las finanzas.

Que ha perseguido y asesinado, hasta hace muy poco, a los “infieles” a través de una entidad criminal, como “El Santo Oficio”. Que se ha opuesto a la “libertad de conciencia” y al libre ejercicio de otras religiones, allá donde es muy mayoritaria y los gobiernos de turno se lo permiten o han permitido. Que ha sido “aliada” de regímenes políticos totalitarios y fascistas y cómplice de sus “fechorías”.

Que con su postura dogmática e intransigente con el control de la natalidad y le educación afectivo sexual, ha tenido consecuencias graves, como ha sido que millones de mujeres y de niños tengan enfermedades, como el sida o a la muerte por hambruna, sobre todo en África. Que niegan el derecho que tienen las mujeres a decidir sobre su maternidad, vulnerando el derecho a la libertad de conciencia. Que es patriarcal en su organización interna.

Que han condenado brutalmente y, en la actualidad, se oponen a los avances científicos y descubrimientos, que han ido (y van) en contra de su “moral” o interpretación mística de la naturaleza.

Una corporación religiosa que se pronuncia, por parte de muchos de sus líderes, en contra de la homosexualidad o de otras identidades sexuales que no sean la de “hombre y mujer”, exclusivamente. Que rechazan (en muchos casos de forma violenta) los matrimonios entre personas del mismo sexo. Que “persigue” de forma muy sutil y abiertamente a los fieles católicos que niegan ciertos dogmas ancestrales o se salen de la “disciplina” feudal del infalible jefe supremo y sus jerarcas por todo el mundo.

Muchos gobiernos, la ONU y otros organismos internacionales están siendo, de hecho, cómplices de esta postura político-religiosa que practica la “iglesia católica oficial” a nivel mundial, camuflada como Estado-ficción… o “iglesia de los pobres”.

Pienso, personalmente, que ha llegado el momento de que se organice una “corriente internacional cívica y política” que se posicione en contra de la participación de la Santa Sede en la ONU y en otros organismos internacionales. Ya que como mera entidad religiosa o como corporación empresarial no reúne ningún requisito para ello. Es más cualquier Estado soberano que practicara o actuara como lo hace el Vaticano no tendría cabida. “A Dios, lo que es de Dios…”

 

Francisco Delgado | Presidente de Europa Laica.