ORGANIZACIONES MASÓNICAS INTERNACIONALES

Recientemente la Confederación Masónica Interamericana (CMI), cumplió 71 años de actividades, es una organización filosófica que agrupa a las Grandes Potencias Masónicas, admitidas como miembros y que se encuentran distribuidas en 24 países de América Latina, el Caribe y Europa.

Esta Confederación, cuyos actuales directivos principales, Rafael Aragón Guevara y Rudy Barbosa Levy, han promovido por  la construcción de un modelo institucional innovador mediante la integración de la Masonería Iberoamericana y, por extensión, de la Masonería Universal, sobre la base de tres pilares estrechamente vinculados: Libertad, Igualdad y Fraternidad del género humano. 

En su manifestación de propósitos la CMI declara: “promover un modelo institucional innovador mediante la integración de la Masonería Iberoamericana y, por extensión, de la Masonería Universal, con el objeto de desarrollar todo el potencial existente en una organización que cuenta con más de 350.000 miembros quienes, a través del intercambio de ideas, actividades, principios, inquietudes y experiencias, es decir, su forma del ver y entender el mundo, buscan enriquecer el pensamiento de la humanidad y de sus culturas”.

“Entendiendo las profundas transformaciones que se están dando en el mundo, con procesos que están cambiando la forma de relacionamiento, superando barreras culturales y geográficas, cambios que desconocen todos los paradigmas y construyen nuevas formas para entender las crecientes necesidades sociales y visiones humanas; en este entorno, es imperativo adecuar las herramientas de trabajo de las Grandes Potencias Confederadas a las nuevas tecnologías de la información, acomodando sus procesos operativos a los sistemas vigentes e incentivando la participación de todos sus miembros, en un ambiente de colaboración, para lograr resultados tangibles en beneficio del masón, de su familia y de la sociedad de la que es parte”.

Los editores de francmason.com, por su parte, destacan el trabajo del Congreso Mundial Virtual de Masonería, proyecto inédito de la CMI, iniciado el 21 de junio de 2016, actividad en que se trata de buscar respuestas a preguntas, análisis de documentos, hechos históricos y otros, sobre materias de la Orden internacional, acorde a la tecnología moderna.

EL EDICTO DE WORMS – UNA FECHA PARA RECORDAR

Los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y miembros de la Iglesia Católica, en contra de menores de edad, en diversos países, que se encuentran en plena investigación judicial y eclesiástica, tienen enduda a la ciudadanía si efectivamente habrá castigo para estos degenerados; si de verdad creen en Dios; que el celibato, que dicen deben cumplir los sacerdotes, es una situación antinatural; y otros temas, que en los tiempos modernos, cuestionan a esta iglesia  en el mundo entero.

Esto nos hace recordar el Edicto de Worms, que fue proclamado en 1521 por el emperador del Sacro Imperio Romano GermánicoCarlos V, y el cardenal Girolamo Aleandronuncio papal, contra Martín Lutero, en el cual se le declaraba como: “prófugo, hereje, proscrito, fuera de la ley y se autorizaba a cualquier persona a matarlo, sin temer sanción alguna”.

De todos es conocido que Martín Lutero (1483 – 1546), teólogo alemán, creó la reforma protestante para contrarrestar las ideas y creencias de la iglesia católica de la época. Luchó por combatir las corrupciones de la iglesia y fue impulsado en todo momento por sus creencias en un Dios misericordioso.

 

Aporte:

Martín Moreno – México

MOZART

El 27 de enero de 1756 nace en Salzburgo, Austria, Wolfgang Amadeus Mozart, de quién tanto se ha escrito, siendo estas breves pinceladas síntesis de autorizados antecedentes, entre las más de trece mil obras, libros, monografías y trabajos de investigación que se han escrito sobre la materia.

El 5 de diciembre de 1791, entre dolores inaguantables y sus dedos deformes, con sólo 35 años, muere Mozart… y comienzan las malvadas leyendas, generalmente conocidas, como la que dice que: “a comienzos de 1792, su esposa Constanza busca en el cementerio de San Marcos la tumba de su esposo, el sepulturero haciendo memoria comentó: debe ser aquel muerto que llegó cuando llovía a cántaros, alguien dijo que había sido un músico muy bueno… sí, tiene que ser él, que llegó completamente solo, solo no, un perro vagabundo llegó hasta el lugar del entierro, se quedó un rato parado y luego se marchó”.

Insolentes mayores afirman que Mozart fue envenenado por el músico Salieri. Y se invirtieron grandes capitales en la película “Amadeus”, que la sociedad de consumo y la estupidez humana obligó a plagarla de mentiras para hacerla “taquillera”. Los habitantes de Legnano, tierra natal de Salieri, iniciaron una demanda por calumnias en contra de los productores de la película.

Regresando a la realidad, en la página 364 del tomo I de la obra “Los Grandes Compositores”, edición Salvat, publicación aceptada como seria, dice:

“… También en torno al funeral y al entierro se ha tejido una leyenda que es totalmente falsa, el cadáver no fue conducido “desamparado de todos y sólo acompañado de un perro”, a los funerales asistieron muchos músicos y amigos, hasta la puerta de la ciudad, según la costumbre y conforme a esta misma costumbre tampoco asistió su esposa Constanza. La tarde del 6 de diciembre de 1791 fue apacible y soleada en Viena. No fue enterrado en una fosa común, pero no teniendo una sepultura propia, previamente adquirida, el sepulturero no recordó, luego, el lugar exacto del entierro”.

De conformidad con los estudios científicos realizados se ha determinado que la muerte de nuestro querido hermano Mozart se produjo por causas naturales y se ha descartado que haya sido asesinado.

Mozart y la masonería.

Las primeras noticias biográficas sobre Mozart las debemos a George Nicolaus Nissen, quien en 1878 publicó una vida del compositor. Nissen se casó en segundas nupcias con la viuda Constanza, recopiló toda la nutrida correspondencia de Mozart, pero no obtuvo el material masónico pues la familia lo había destruido.

Sus biografías masónicas son de hace poco tiempo y sus resultados son sorprendentes. Sus biógrafos dicen que el querido hermano Mozart provenía de una familia estrechamente ligada a la masonería: se ha podido llegar hasta el tatarabuelo, David Mozart (1620-1685), albañil y maestro de obras en Augusta, miembro de una Logia “operativa”, y su abuelo Johann fue preboste de la Corporación de los Constructores de Augusta.

Son muchas e importantes las obras musicales de Mozart basadas en textos masónicos y sus relaciones con la masonería antes de su ingreso a ella, según los expertos.

Su iniciación se produce en 1784, apenas siete años antes de su muerte, en la Logia “La Beneficencia”, cuyo Venerable Maestro era el respetado hermano Otto von Gemmingen-Hornberg, taller que había sido fundado un año antes, el 11 de febrero de 1783. Era una Logia pequeña, razón por la cual sus miembros preferían trabajar en el Templo de la Logia “La Verdadera Concordia” o en el de la Madre Logia de ambas: “La Esperanza Coronada”.

A pesar de la Bula Papal de 1738 condenando a la masonería y con la opinión en contra de María Teresa y su hijo José II, las logias austriacas trabajaban en esa época con gran entusiasmo y se habían convertido en un lugar de encuentro de élites internacionales de la cultura y la política.

Por ejemplo, la Logia “La Verdadera Concordia” contaba en 1785, cuando Mozart comenzó a frecuentarla, con unos doscientos hermanos, siendo su Venerable Maestro el respetado hermano Ignaz von Born.

Por insistencia de Mozart, el 6 de abril de 1785 se inicia su padre Leopoldo.

Todos estos acontecimientos hacen que Mozart dedique gran parte de su tiempo a las composiciones de música masónica, muy abundantes, como conocemos hoy.

Con motivo de su ascenso a Maestro, el 22 de abril de 1785, junto con su padre, quién debía regresar a Salzburgo y a quien no volvería a ver jamás, compone sus obras masónicas más significativas: la cantata Die Maurerfreude (La alegría masónica) K. 471 y la Maurerische Travermusik (Música fúnebre masónica) K. 477.

La información al respecto es abundante, pues sólo con las actas de estas Logias habría para escribir innumerables páginas.

La actividad y el cariño de los hermanos para Mozart se comprueban con esta Circular de dicha época, enviada a los diversos talleres austriacos:

“Con el objeto de ayudar a dos hermanos extranjeros, que se han quedado sin dinero, las Logias “Las Tres Águilas” y “La Palmera” organizan un concierto el miércoles próximo, 20 de octubre, a las seis y media de la tarde, en el Hotel de las Logias, en que el hermano Mozart se dejara oír. Se ruega fraternalmente a las Logias hermanas hacer circular esta información entre sus miembros y pedirles acudan en el mayor número posible a este concierto, a cuya entrada se ruega depositar a favor de los hermanos extranjeros una contribución dejada a su discreción”.

Firmaban esta circular los Venerables Maestros Puthon y Loybel y en una posdata el Secretario Kette, añadía: “El hermano Mozart divertirá a los concurrentes con sus improvisaciones tan apreciadas”.

Pero esta fraterna felicidad termina el 11 de diciembre de 1785, cuando el Emperador ordena intervenir las logias por la policía. Se ordenó el funcionamiento de una sola logia por ciudad, capital de región. Luego se pidió el listado de sus miembros, días de reuniones y temas a tratar, “siempre con la indicación de la hora”.

Con esto se produce un obvio decaimiento en la masonería y temor en muchos hermanos, pero Mozart continua con gran actividad.

El 30 de septiembre de 1791 se estrena su ópera “La Flauta Mágica”” y el 15 de noviembre entrega a su Logia el “lied” para la clausura de la Logia: “Enlacemos nuestras manos” el que luego se transformará en un himno nacional. Y este es el adiós de Mozart que hace cantar a sus hermanos, les habla de amor, trabajo y del futuro, para terminar con la palabra “luz”.

 

En la emocionante Tenida Fúnebre por Mozart, el querido hermano Friedrich Hensler se expresó así:

“Permitidme venerables y dignísimos hermanos abordar un tema tristísimo para todos nosotros y que al presente nos afecta, el Gran Arquitecto del Universo ha querido arrancar de nuestra fraterna cadena a uno de los eslabones más queridos y beneméritos, ¿quién no conocía?, ¿quién no estimaba?, ¿quién no amaba? a nuestro digno y querido hermano Mozart. Hace muy pocas semanas estaba todavía entre nosotros celebrando con sus mágicas notas la consagración de nuestro Templo”.

“Fue un celoso miembro de nuestra Orden, amor para los hermanos, tolerancia, bondad, beneficencia, verdadero e íntimo sentimiento de alegría cuando podía ayudar con sus dotes a sus hermanos”.

“Las cenizas de nuestro hermano, para nosotros siempre querido, descansan en paz. Su precoz muerte sea, para nosotros, el más enérgico estímulo a la virtud. Que nuestro recuerdo se una a él en los lugares ultra terrenos donde la plena luz de la eterna fuente de Jehová se manifiesta a todos los verdaderos masones”.

Posteriores publicaciones de prensa se han hecho eco de rumores falsos y han dicho que Mozart habría fallecido a causa de un Ritual llevado a cabo por la Masonería o que murió envenenado por su rival y enemigo, Antonio Salieri, ayudado por su mujer Isidora, y que ambos habrían sido instrumento de la Masonería.

Sin embargo, en el adiós a Mozart estuvieron sus hermanos príncipes, barones, oficiales superiores, altos funcionarios públicos, diplomáticos, escritores, músicos, banqueros, comerciantes e intelectuales. Sin duda en esa “cadena fúnebre” estuvieron el príncipe Carl Lichnowsky, el maestro Beethoven, el escritor Ignaz de Luca, el distinguido músico Haydn, el cronista Johann Pezzl, el crítico Gaspar Riesbeck, el filósofo Goethe… y muchos otros distinguidos hermanos, quienes, al decir de la prensa calumniosa, lo asesinaron por revelar los secretos masónicos en la ópera La Flauta Mágica.

Nos preguntamos, siguiendo la lógica de la calumnia: ¿y por qué no asesinaron al hermano Schikaneder o al Gran Maestro von Born, responsables del libreto, y condenaron a quien solo compuso la música? Estas afirmaciones malintencionadas desconocen el carácter eminentemente ético de la masonería.

La Película “Amadeus”

Con gran éxito de público y premios, el cine presentó una película relacionada con la vida de Mozart, lamentablemente alejada de la realidad histórica, lo que obliga hacer algunas aclaraciones para que quienes la hayan visto o la vean a futuro no queden con una falsa imagen de este genio, quedando la defensa de Antonio Salieri para otros que conozcan mejor su vida.

Por comentarios de hombres importantes de su época y por las innumerables cartas que de él tenemos, se puede establecer que Mozart fue un joven atormentado, con gran sentido del honor, tremendamente responsable, enemigo de todo lo que afectara su salud y con un humor normal. El maestro Haydn lo señaló como: “trágico, profundo y acongojado”.

No hay antecedentes serios para calificarlo como frívolo, irresponsable, mujeriego o de apariencia estúpida, como se muestra en la película.

Los estudiosos nunca han sospechado de Antonio Salieri como responsable de la muerte de Mozart. Las rivalidades de los músicos en las Cortes eran normales. Recordemos, además, que los habitantes de Legnano, ciudad natal de Salieri, demandaron a los productores de la película por el infundado desprestigio de su coterráneo.

Puntualmente:

No son efectivos los preliminares al estreno de “Las Bodas de Fígaro”. Es más, basta conocer el libreto de la ópera para darnos cuenta de lo anterior.

De total inexactitud e ignorancia resulta la relación entre el Comendador y el padre de Mozart. No debemos olvidar que dicho argumento corresponde a la obra de Tirso de Molina llamada “El Burlador de Sevilla”, libreto que fue escrito antes de la muerte de Leopoldo, el padre. Recordemos además que esta obra fue estrenada en Praga.

Entre la fecha del estreno de La Flauta Mágica y la muerte de Mozart transcurrieron dos meses y cinco días. Y, en lo que respecta a esta obra, nunca nadie, y menos sus autores, la han considerado como un vodevil, muy por el contrario.

No es efectivo que Mozart fuera reemplazado por un desmayo el día del estreno de “La Flauta Mágica”, ni que Salieri lo llevara a su casa, ni menos que muriera al día siguiente.

Hasta 1964 no se sabía quién le solicitó el Réquiem a Mozart, sólo se conocía que el mensajero no era vienés, pues actuó a rostro descubierto. A esta fecha se conoce el nombre del solicitante.

Fuente: Academia Francmasónica Ecuatoriana

EL ATEÍSMO EN EL SIGLO XXI

El siglo 21 es el siglo del ateísmo, del librepensamiento, del humanismo, del racionalismo, del laicismo y del escepticismo. El mundo se está moviendo hacia una sociedad post-religiosa.

Hemos recorrido un largo camino. A pesar de la feroz oposición y de la propaganda maliciosa de la religión, los proyectos involucrados y la persecución de los ateos, el ateísmo se ha registrado para durar. No hay fuerza en el mundo que pueda detener la marcha del ateísmo. El desarrollo de la ciencia, el método científico y el pensamiento racional han abierto los ojos de la gente en diferentes partes del mundo. Los albores de la democracia en los diferentes continentes del mundo, el énfasis en los derechos humanos, la justicia social y la sed de libertad, la igualdad y la justicia dieron lugar a un gran cambio en el mundo.

La democracia no sólo ha traído “un hombre, un voto”, sino también que la gente piensa que también debe ser “un hombre, un valor”. El espectacular desarrollo de la ciencia y la tecnología ha roto las barreras de las distancias. También liberó a los pueblos de las barreras mentales y de las formas establecidas de comunicación. Ahora se trata de “un solo mundo, una sola humanidad.” La revolución de las comunicaciones, la revolución de la computadora, Internet Web, todo el mundo han traído una gran revolución en las mentes de la gente. Las distancias han desaparecido. El monopolio de la religión y el control del pensamiento por los gobiernos han perdido su capacidad a interferir en las mentes de la gente. Esto lleva a una gran liberación mental. Se trata de una revolución psicológica que corre por el mundo entero.

Los pueblos han empezado a sentirse libres y liberados de todo tipo de control. Aún así, pueden ser económicamente pobres, desempleados, pero piensan y tienen el coraje de actuar según su voluntad. Ellos sienten que son dueños de su futuro. Pueden ser socialmente atrasados. Ellos pueden tener muchas otras limitaciones, debido a siglos de degradación y de control del pensamiento. Las religiones han hecho que la gente piensa que son inferiores y que Dios es más alto y es todo.

Pero el hecho es que el mundo es libre — libre de pensar, libre para actuar.

Con el resultado de que Dios y la religión no tienen razón de ser. El ateísmo trae un gran cambio social. Se trata de una revolución silenciosa, con profundas consecuencias. Saludamos a los héroes ateos del pasado que han sufrido persecución en diversas partes del mundo. “Puedo ver más allá porque me he subido en los hombros de gigantes”, dijo Newton. Sí, es verdad.

Ahora, el ateísmo es una revolución mundial.

Los ateos también son conocidos en diferentes partes del mundo bajo diferentes nombres: ateos, librepensadores, humanistas, racionalistas, seculares, escépticos. Se les conoce con nombres diferentes por motivos sociales, políticos, culturales y psicológicos. Pero una cosa está clara es que todas las corrientes no religiosas tienen mucho en común.

La diversidad es la ley de la naturaleza. Hay unidad en la diversidad. Las personas pueden elegir su nombre. Pero todos están de acuerdo en los fundamentos de la no-religión.

Así el siglo 21 es fundamentalmente diferente del pasado. Este es el siglo de la gente común. Ellos están listos para actuar. El ateísmo, el humanismo, la libertad de pensamiento, el racionalismo, el laicismo y el escepticismo no son sólo discusiones filosóficas. Conducen a una forma de vida. Esta forma de vida es fundamentalmente diferente de la forma de la vida religiosa. El ateísmo y todas las corrientes no religiosas ya no son paralelas a la religión, el ateísmo es una alternativa a la forma de vida religiosa. El ateísmo es un estilo de vida. Los seres humanos pueden hacer o romper los sistemas de gobierno, las relaciones sociales, las anclas de las barreras culturales y psicológicas. Ellos son libres de rechazar las viejas costumbres y tradiciones. El nuevo siglo exige nuevas ideas y nuevas instituciones. La gente no necesita el apoyo de un dios imaginario o de las instituciones en torno a la falacia de perpetuar la esclavitud de la gente.

La moral es una necesidad social. No tiene nada que ver con la creencia en Dios o la religión. La verdadera moral es cuando las personas se vuelven ateas y no religiosas.

En el siglo 21, toda la humanidad va desde el mundo imaginario centrado en Dios hacia un universo centrado en el hombre. Ha llegado el momento de reconstruir las instituciones y todas las organizaciones basadas en la verdad y la realidad. La reconstrucción de todas las instituciones en los principios y prácticas de la realidad, el enfoque del desarrollo social y la personalidad del individuo. Lo que necesitamos es una ira científica. Los hombres nacen libres, son iguales. Por lo tanto, tienen que vivir iguales. La libertad, la igualdad, la fraternidad y la justicia son el sello del ateísmo. Necesitamos una nueva interpretación atea de la historia.

 

Dr. Goparaju Vijayam

Director Ejecutivo,

Centro Ateo de la India

Benz Circle, Vijayawada 520010,
Andhra Pradesh, INDIA

 

(Traducción libre de los editores)

EDITORIAL MAYO 2018

En el mes DE abril hemos cumplido 18 años de intensa actividad y nuestra mayoría de edad profana nos ha obligado, gratamente, a modernizarnos en la presentación de “FRANCMASON.COM”.Les recordamos a nuestros lectores habituales e informanos a quienes se van incorporando, que nuestro portal llegó a vuestro conocimiento el 14 de abril del año 2000, “Día de las Américas”, celebración anual en todas las repúblicas americanas, como símbolo de su soberanía y de su unión en una comunidad continental, a lo cual nosotros adheridos plenamente, al igual que la francmasonería universal.

 

Sus fundadores fueron un grupo de miembros de la R:. L:. S:. Unión Latinoamericana Nº 29, “Taller de Ideas” bajo la obediencia de la M:. R:. Gran Logia Equinoccial del Ecuador. Con el tiempo participaron distinguidos y QQ:. HH:. de otros Orientes, donde debemos agradecer a miembros de las Grandes Logias de Argentina, Chile y México.

 

El actual Consejo Editorial del portal está integrado por miembros de diversas Logias del Cono Sur de América, interesados en compartir con todos lo hermanos del mundo y también con quienes no siendo miembros de la Orden que se interesan en los temas masónicos, con un criterio amplio, cultural e informativo.

 

Proclamamos ser un grupo de ciudadanos buscadores de la verdad en lo social, económico, filosófico, ecologista y de fraternidad humana. Estamos por el perfeccionamiento del género humano mediante el estudio de todos los problemas sociales que nos afectan para luego hacer un aporte a la comunidad.

 

Nos hemos propuesto con nuestra publicación crear, con trabajos y estudios serios, desde la perspectiva superior de los principios masónicos, un  espacio de reflexión que permita entregar documentos que sirvan de información para el conocimiento de las temáticas de la francmasonería.

 

Queremos tener una voz ante la Orden y la sociedad como deber ineludible de poner en vigencia, con quienes compartimos, la ética humanista y librepensadora e influir con propuestas claras en el entorno social. Destacando al laicismo, los Derechos Humanos y el antidogmatismo como algunos de sus pilares.

 

Para esta tarea nos inspiramos en ejemplos vitales de ilustres ciudadanos y miembros de la masonería que en distintos períodos de la historia de nuestro continente y del mundo en general, impulsaron procesos de liberación y progreso social.

 

Es importante aclarar, para quienes no pertenecen a la Orden, que los francmasones somos hombres y mujeres de paz, buscadores de la verdad, propiciamos el librepensamiento, respetuosos de las ideas filosóficas o religiosas de nuestros semejantes, entre varios otros temas.

 

Como muy bien dice un trabajo publicado en este portal, la Francmasonería “está fundada en el sentimiento de la fraternidad”, concebida ella, como práctica no circunscrita al círculo estrecho del templo masónico y a las personas más allegadas a los masones, sino como una práctica universal, que una a todos los hombres, no importando credos o rangos sociales.

 

Agregamos, por nuestra parte, que rechazamos la violencia terrorista, de cualquier sector que venga, que lamentablemente lleva a la intolerancia social, como ocurre en estos tiempos.

 

Nuestras páginas están abiertas a todas las opiniones masónicas, las que compartimos sin secreto alguno para quienes no son miembros de esta organización mundial.

 

Invitamos a los que no comparten nuestros puntos de vista nos envíen sus argumentaciones y les solicitamos a aquellos que intentan regularmente  “hackear”el portal, nos entreguen sus propuestas y acepten la tolerancia como base de una vida normal, sin fanatismos ni dogmas irracionales.

 

Nuevamente, recordamos con fraternidad y agradecimiento al grupo de QQ:. HH:. que consideraron en su oportunidad echar a andar este proyecto ya que pocas publicaciones  hablan abierta y verazmente de la Orden Masónica, ya sea por su carácter reservado o secreto o por las múltiples leyendas e historias que se han tejido en torno a ella.

 

En estos tiempos se está viviendo una época revolucionaria con los nuevos medios de comunicación y tecnología, realidades que antes nos eran desconocidas. Frente a esta demanda, luego de una profunda investigación de los sitios web dedicados a estos temas -principalmente masónicos- se detectó, desde nuestro punto de vista,  que la oferta de material específico no era óptima. Se decidió así emprender  la construcción de un Portal que proveyera de aquello que requieran los HH:. y no masones en cuanto a información sobre nuestros ideales, principios y trabajos.

 

Se consideró también que la misión de “francmason.com” era acercarse a los usuarios con los más interesantes temas que la masonería contemporánea está tratando. Poner en consideración  las noticias, los productos y servicios con contenido masónico que ellos requieren. Estar siempre atentos a las sugerencias y necesidades de nuestros amigos respondiendo rápida y efectivamente.

Finalmente un saludo agradecido para los cinco fundadores del Portal: Gabriel, Luis, Antonio, Ignacio, los que se encuentran en plena actividad masónica; y al QH:. Santiago Quevedo Reyes (E:. E:. O:. E:.).

Los Editores.

Presentación del libro “Mujeres con Mandil”

La Gran Logia Femenina de Chile ha reeditado, en versión corregida y aumentada, el libro Mujeres con Mandil. Una historia femenina de la Masonería en Chile 1959 – 2003.

 

El pasado día viernes 18 mayo se realizó la ceremonia de presentación de esta obra, con gran afluencia de público.  Al evento asistieron, entre otros invitados, la presidenta de la Cámara de Diputados Maya Fernández Allende; el presidente de la Corte Suprema Haroldo Brito y el Gran Maestro electo de la Gran Logia de Chile Sebastián Jans.

 

Presentaron el libro la actual Serenísima Gran Maestra de la GLFCh, Carmen Mardones Hauser; la Gran Maestra de la GLFCh en el año 2003 (fecha de la primera edición) Miriam Silva Mera, y la Senadora de la República Ximena Órdenes Neira.

 

La reedición de esta publicación busca satisfacer dos objetivos.  Primero, confeccionar un registro exhaustivo de la historia de la institución, resaltado de manera emotiva las vicisitudes de su trayectoria y el aporte de las mujeres masonas que hicieron posible su actual y fructífera existencia.

 

En segundo lugar, es que al dar a conocer la pureza de sus doctrinas la Gran Logia Femenina de Chile busca visibilizar su compromiso con temas de candente vigencia tanto para la institución como para nuestra sociedad: la defensa de la libertad de pensamiento, el resguardo de la educación laica, la promoción de una visión humanista en la construcción de una ciudadanía que ejerza una fraternidad activa como compensación del materialismo e individualismo en que se ha sumido nuestro país.

Se trata de aprender de la historia para forjar el futuro: noble y relevante desafío de la GLFCh en la tarea de contribuir con una mirada masónica netamente femenina al debate de las ideas que tanto necesitamos en nuestro medio, así como a la acción fraternal que hacia la sociedad nace de los talleres masónicos femeninos.

La primera edición de este libro data del año 2003, fecha en que se cumplieron veinte años de vida de la GLFCh.  Esta segunda edición surge justamente en el momento en que esta institución de mujeres librepensadoras y de espíritu laicista cumple 35 años de valiosa y beneficiosa existencia.

Portal Iniciativa Laicista: 21 Mayo 2018

300 años de masonería en España

 “relegación del hecho religioso a la esfera puramente privada”

Suele suponerse que el acta de bautismo de la masonería fue extendida en 1717, pero la verdad es que esta es falsa: sabemos de la existencia de masones en el siglo anterior por varias vías, pero bastaría con que citáramos la conocida querella entre los hermanos de York y los de Londres durante el siglo XVII, que se extenderá a lo largo de un siglo. Sin embargo, los masones insistirán en que sus orígenes no hay que remontarlos más atrás de 1717 ¿Por qué?

 

Para Menéndez-Manjón y Manuel Guerra, lo más probable es que tratasen de ocultar nada menos que sus orígenes católicos: la masonería había empezado como una organización al servicio de los Estuardo. Y ahora, a comienzos del siglo XVIII, con Jorge I en el trono, los partidarios del príncipe protestante deseaban ocultar su anterior naturaleza y posicionarse como partidarios del rey alemán. Pero, de hecho, el primer iniciado en la masonería de quien tenemos constancia es sir Robert Moray, oficial de la Guardia Escocesa de Luis XIII, y enviado a Inglaterra por el cardenal Richelieu con la esperanza de que obtuviese una alianza contra España. En ese designio fracasó, pero en cambio nos consta que fue admitido en una logia de Newcastle mediado el siglo XVII.

Otros muchos autores retrotraen el nacimiento de la orden a épocas muy anteriores: la edad media, el antiguo Egipto, Babilonia…especulaciones algunas de ellas sin mucha base, pero que sirven para oscurecer sus orígenes. Pues si bien resulta indudable que existieron gremios de constructores que formaron cierto tipo de sociedades más o menos cerradas –y que atesoraban un cierto conocimiento hermético-, establecer un vínculo con lo que más tarde sería la masonería, parece algo arriesgado.

 

Las dos ramas de la masonería

Digamos en primer lugar que, a partir de siglo XVIII, la masonería se divide en dos ramas principales: la masonería regular anglosajona y la masonería regular continental, la primera de origen inglés y la segunda de origen francés. Es innegable que presentan entre ellas notables diferencias en muchos aspectos, comenzando por sus creencias y terminando por su organización.

 

La masonería inglesa afirma a un dios supremo y no se entromete en cuestiones políticas o religiosas. En su raíz no es radicalmente incompatible con el cristianismo, aunque sea de un modo muy vago y en su vertiente protestante. En general, no admiten mujeres, si bien en los últimos años esto ha provocado una fuerte polémica entre sus diversas logias y ha propiciado alguna que otra secesión. Tiende a identificarse con el liberalismo, admitiendo incluso un cierto componente conservador.

 

La segunda, la francesa, es más radical, y afirma la absoluta libertad de conciencia en las cuestiones de creencias religiosas dado que muchos de sus miembros son ateos o agnósticos. Es más específicamente anticristiana. Está, sobre todo, representada por el Gran Oriente de Francia y es una rama de mucha mayor importancia que la anterior. Su posicionamiento político, religioso y filosófico es poco dudoso: se identifica con lo que habitualmente se considera la política progresista, representando muchas veces los sectores más radicales de estas organizaciones.

 

La masonería anglosajona está en la tradición liberal que cristalizó en la revolución norteamericana de 1776, mientras que la masonería francesa lo está en la de las revoluciones liberales continentales.

Ambas comparten un designio de secularizar las sociedades y de imponer una vía laicista al humanismo, aunque con distinta intensidad. Y ambas suelen ser patrimonio de clases y grupos sociales pudientes y bien formados intelectualmente.

 

La masonería, condenada por la Iglesia 

La Iglesia católica ha condenado la masonería, de forma inequívoca, desde sus comienzos: la primera condena de 1738, del papa Clemente XII, se ha venido reiterando a lo largo de los siglos en numerosas ocasiones, la última en el Sínodo Romano de 1960. Los códigos de Derecho Canónico de 1917 y de 1983 recuerdan la condena a pena de excomunión de aquellos que formen parte de la masonería.

 

La masonería es una sociedad secreta -por más que se insista una y otra vez en su carácter “discreto”- más que por su composición y su estructura interna, que también, por el carácter de su actuación en la esfera pública. La masonería ha intentado contrarrestar esa imagen, sobre todo últimamente, mediante las apariciones en medios de comunicación de algunos de sus principales dirigentes: pero la cuestión esencial permanece en cuanto a que muchos de sus miembros ocupan puestos de responsabilidad en órganos de decisión públicos, en los que mantienen su carácter sectario a partir de  vínculos que priorizan la pertenencia a la Institución sobre otras lealtades.

 

Esa es la manera en que la masonería ha influido en la historia. Sin duda, su existencia ha sido decisiva. La Europa de 1717 y la de 2017 es muy diferente, en algunos aspectos hasta el punto de resultar irreconocible la una para la otra. En esa transformación ha jugado un papel decisivo la masonería.

 

La Europa cristiana de comienzos del siglo XVIII se ha transformado en la Europa laica de estos comienzos del tercer milenio. Una Europa en la que el laicismo no es una mera formulación de aconfesionalidad, sino la afirmación del deseo de expulsar a la religión del espacio público.

En ese espacio público es donde la masonería ha lanzado sus redes con más éxito; una de sus ideas clave, la relegación del hecho religioso a la esfera puramente privada, se impone de forma creciente. So capa de neutralidad, el carácter  público de la religión se oculta; de hecho, el proceso de secularización ha sido condición necesaria para la Modernidad. Y en todo ello tiene mucho que ver la masonería.

 

La fundación en España

De acuerdo a A.M. Claret, España fue el primer país continental en el que se estableció una logia. La fundó el duque de Wharton el 17 de abril de 1728 en el hotel “Tres Flores de Lys” de Madrid; pocos meses más tarde erigiría una segunda en Gibraltar, un año antes de levantar otra en París, de la que sería Gran Maestre.

 

La orden funcionaría en ambientes militares españoles con notable libertad, al menos hasta la condena papal de 1738; desde entonces proliferarían las denuncias a la Inquisición. La documentación nos muestra cuáles eran los núcleos en que había arraigado con más fuerza: Barcelona, Cádiz y Madrid. Y también que proliferaban las investigaciones –al parecer bastante fundadas- acerca de su infiltración en la Corte, lo que incluía a altos dignatarios eclesiásticos, en pleno reinado de Fernando VI.

Durante el gobierno de este y el posterior de su medio hermano Carlos III, la masonería supo acercarse al trono, teniendo en el conde de Aranda a uno de sus mejores peones (aunque se ha negado su pertenencia a la orden con el discutible argumento de que no queda rastro archivístico de la misma); la expulsión de los jesuitas en febrero de 1767 sería obra de la masonería, que con razón veía en ellos un formidable oponente, y en cuya persecución figuró, de modo muy destacado, Aranda.

 

Sin embargo, se ha supuesto que los ilustrados españoles de fines del XVIII militaron en la disciplina masónica, lo que está lejos de ser verdad. El regalismo, que ciertamente contrariaba los intereses de la Iglesia, no tenía una conexión necesaria con la orden, aunque sea cierto que algunos de sus representantes fueran masones.

 

La francmasonería continental

La invasión napoleónica de España será causa del establecimiento de las primeras logias de la francmasonería en 1809, bajo el amparo francés. No olvidemos que el de Napoleón fue un régimen genuinamente masónico: la mitad de sus ministros y dos tercios de los altos grados militares pertenecían a la Institución.

Entre otros, nada menos que el general Murat y el propio rey José Bonaparte ostentaban cargos de altura; el monarca, incluso la condición de Gran Maestre del Gran Oriente de Francia en 1804. La Gran Logia Nacional se levantó en la calle Isabel la Católica de Madrid, en el mismo edificio que hasta entonces había ocupado la Inquisición, ahora abolida.

Así que fue la entrada francesa en España la que transformó el panorama. En lo sucesivo, las logias españolas serán tributarias de las francesas y mantendrán una posición de subordinación a los intereses de estas. Pero no serán operativas hasta el regreso de Fernando VII a España, tras su prolongado episodio de abyección ante Bonaparte.

 

Durante la guerra de Independencia, pueden, sin embargo, hallarse masones a ambos lado de la barricada; masones los hay entre los afrancesados y también en la resistencia frente al invasor. Pero el temor a un entendimiento entre masones franceses y españoles – más que justificado – llevó a la Junta Suprema Central a prohibir la Institución.

Desde entonces, la característica de la Orden en España será la de una intensa politización. De sus filas saldrá una constante y resuelta oposición al monarca, quien les retribuirá con la más dura de las condenas. Como es natural, los liberales, empapados en masonería, buscarán la ocasión de rebelarse; en enero de 1820, el coronel Riego impondrá el Trienio Liberal, que romperá las relaciones con la Santa Sede y que terminará radicalizando tanto el régimen que la propia masonería será vista como reaccionaria. Acaso algo sorpresivamente, el ejército que pondrá fin al régimen liberal en España –los Cien Mil Hijos de San Luis- estará constituido por significados masones que sirvieron bajo Napoleón.

La sublevación de Rafael del Riego había tenido un efecto colateral, acaso decisivo; las tropas con las que dio el pronunciamiento, y con las que vagó durante largas semanas por Andalucía, estaba destinadas a ser embarcadas hacia América a fin de combatir el movimiento independentista contra España. La pérdida de los territorios americanos se hizo, entonces, irreversible.

 

En manos de masones 

Aunque Fernando VII se resarcirá durante la que más tarde se llamó la década ominosa, a la muerte del rey se vivirá la edad de oro de la masonería en España, entre 1834 y 1843; es decir, el periodo de las regencias, especialmente la de Espartero. Ese primer gobierno masónico propició la matanza de frailes de 1834, acusando a estos de envenenar las fuentes provocando el cólera entre los madrileños.

Los sucesivos gobiernos durante el reinado de Isabel II fueron de mucha menor inspiración masónica, sobre todo los gobiernos moderados, que se prolongaron durante más de una década ante el temor generalizado a los desórdenes que habían sucedido durante los breves gobiernos progresistas.

Entre tanto, surgía una política aún más radicalizada: el francmasón Nicolás María Rivero organizaba el Partido Demócrata con miembros de organizaciones republicanas y del aún algo ingenuo socialismo pre-marxista. Su importancia básica radica en que de allí salieron figuras como Pi y Margall y Castelar, ambos pertenecientes a la orden y futuros protagonistas de la vida pública española.

Preteridos en la Corte y desacreditados a los ojos de la reina, los progresistas alentaban todo tipo de complots y pronunciamientos, en los que se valían de los militares para cambiar de política. Llegaron a orquestar una organización para promover este tipo de actuaciones: desde el centro, situado en Madrid, dirigía el grupo Gómez Becerra, que contaba con Espartero y Olózaga en Londres, Capaz en Burdeos e Infante en Lisboa. Todos ellos, destacados miembros de la masonería.

 

Un régimen masónico

La caída de Isabel II, orquestada por la Orden, acercará de nuevo a los masones al poder a partir de 1868. Tanto Prim como Amadeo de Saboya lo serán, aunque ninguno de los dos tendrá suerte. La Gloriosa inaugurará una desventurada época de inestabilidad en la que los problemas existentes se agudizarán y pocos, si es que alguno, tendrá solución.

El gobierno provisional producido por la revolución fue una aventura masónica en la que la figura principal fue el general Prim quien, bajo una retórica de acentos radicales, escondía unos propósitos algo más conservadores. En realidad, el nuevo régimen puso todo su empeño en que el aspecto revolucionario no sobrepasara el ámbito político e implicase cambios de tipo socioeconómico.

El Sexenio “revolucionario” –hoy historiográficamente devenido en “democrático”- representa el momento álgido de la masonería: la culminación de dicho proceso conducirá a la proclamación de la república, con sus cuatro presidentes miembros de la Orden. Durante los años que precedieron a dicho régimen –los del gobierno provisional y los de Amadeo de Saboya-, los acontecimientos de índole masónica se sucedieron: derribo de iglesias sin la más mínima consideración a su valor artístico, e incluso la constitución de un peculiar “grupo espiritista” en el mismísimo Congreso de los Diputados.

Desde el exterior observaban asombrados el deterioro que tenía lugar en el reñidero peninsular. Tras el peculiar episodio de la monarquía de Amadeo (1871-73), los tres presidentes primeros de la república llevaron a España a un callejón sin salida; hubo que nombrar a Castelar, también masón, presidente para detener el proceso de acelerada descomposición política. Castelar, declarado patriota y político algo más resuelto que sus predecesores, empuñó las riendas de la república con decisión, pero sus predecesores en la presidencia conspiraron para expulsarle del poder, lo que consiguieron. Temiendo un retorno a la anterior situación, el 3 de enero de 1874 Pavía entró en el Congreso al mando de un contingente de guardias civiles y soldados, poniendo fin a aquella peligrosa farsa (“un largo e infructuoso periodo de aventuras”, admiten los boletines internos de la Institución).

Pero el Sexenio dejó la herencia de un anticlericalismo que se convirtió en una obsesión enfermiza para la izquierda burguesa española.

 

La restauración borbónica

La Orden apoyaría la Restauración, como recogen sus documentos, pero no apostaría todas sus cartas a ella. Así, mientras Sagasta se convertía en el socio de Cánovas, Ruiz Zorrilla creaba el Partido Republicano Progresista, que rechazaba explícitamente la vía parlamentaria y apelaba al ejército para tomar el poder. En los siguientes años organizaría diversos planes insurreccionales y apoyaría la sublevación de 1886, lo que le valdría la condena a muerte (aunque sería indultado por María Cristina).

De modo que la Restauración fue en gran parte rehén de la masonería; el Partido Liberal se convirtió en su vehículo de poder y supo mantener el enorme ascendente social que había conseguido: en 1882, según Ferrer Benimelli, 130 senadores y altos funcionarios, más de mil jueces, casi mil cien oficiales y generales del ejército y un sinfín de profesionales liberales y propietarios pertenecían a la masonería. Y, al mismo tiempo, entre los opositores al sistema alfonsino abundaban también los masones.

Y es que esa fue una de las características de la masonería durante la Restauración: la división entre las logias, que se enfrentaron interminablemente y que obró con más eficacia para limitar la influencia de la Institución que la represión policial. Esta estuvo perfectamente ausente durante la vigencia del sistema canovista, consciente el poder de que era imprescindible el concurso de las logias, columna del partido de Sagasta.

 

Uno de los más destacados masones de los años de la Restauración, fue Ferrer y Guardia, de quien se dijo que anduvo entremezclado en el atentado contra Alfonso XIII con motivo de su boda, y también, al parecer, en un intento anterior contra este en París. No faltaba quien le acusaba, por entonces, de haber “inspirado” el asesinato de Cánovas, en 1897. La especie corría no solo por entre sus adversarios, sino por las mismas filas anarquistas. Los antecedentes no le favorecían: había participado en el golpe de Villacampa inspirado por Ruiz Zorrilla, lo que le llevó al exilio.

 

Sería fusilado por habérsele encontrado responsabilidad en el estallido de la Semana Trágica de Barcelona en 1909. La ejecución de su sentencia de muerte desataría una campaña internacional contra el presidente de gobierno que la firmó, Antonio Maura, pese a que la responsabilidad de Ferrer –aunque quizá se exagerase por parte de los acusadores- era innegable.

Como asegura Menéndez-Manjón, 1909 inauguró un periodo en el que se produjo un cambio sensible en la masonería. La Orden se vio inundada de pequeño burgueses –que ya habían dado cierto tono a la organización- y por ateneístas que comenzaba a inclinarse de forma indisimulada por la opción golpista y por las tendencias revolucionarias.

 

Los años inmediatamente anteriores a la dictadura de Primo de Rivera, determinaron el papel que la masonería desempeñaría en la gran crisis nacional de 1931-1939. Un papel protagonista hasta el punto de que la segunda república sería, con toda justicia, considerado como el régimen de la masonería por excelencia.

APORTE de: LAICISMO.ORG · FUENTE: GACETA

 

POR QUÉ LOS MASONES NO ADORAN A LOS CHIVOS.

 

Por: Francisco Febres Cordero.

Publicado en el libro Cazuela de Verde. Ed. Planeta

 

Nuestras abuelitas nos decían, dulcemente: “hijito, evitarás siempre las malas compañías y huirás de los protestantes, de las mujeres malas y de los masones”. Y nosotros prometíamos huir abuelita, le juro que yo sí he de ser bien bueno. Pero, de pronto, la vida nos enfrentó con cada uno de esos seres monstruosos. Y entonces descubrimos que nuestras abuelitas estaban equivocadas, pobrecitas: los protestantes resultaron, con el tiempo y el Concilio Vaticano II, nuestros hermanos separados; las mujeres malas, buenísimas, y los masones unos ciudadanos intachables. Perdonarán nomás abuelitas, pero así es la vida.

DEMORARON PORQUE ESTÁN PREPARANDO AL CHIVO

Miércoles por la noche. Hace un frío de páramo que invita a meterse a la cama con la bolsa de agua caliente. Sin embargo, la invitación a participar en una Tenida Blanca, tienta. Congelado, llego al Templo Masónico que es una casa de tres pisos. Al frío se une una sensación de incertidumbre. ¿Entro? ¿No entro?.  ¡Al diablo! ¡Entro! Golpeo la que yo creo es la puerta principal. Un señor me la abre y me dice que el ingreso no es por ahí sino por la puerta que va al subsuelo. Y yo, muchas gracias señor. Y busco la puerta que va al subsuelo. Y la encuentro. La puerta da a un pequeño pasadizo que desemboca en un salón grande en el que ya está reunida alguna gente que se frota las manos de frío. Y de los nervios. Reconozco a algunos. Saludo. Y en secreto le pregunto a uno que es amigo: ¿Tú eres masón?Y el me dice que no, bestia, yo vengo por primera vez. Y yo le digo que yo también. Y los dos nos quedamos mirando con ojos de profanos. Y él me dice que por ahí está fulanito de tal. Preguntémosle. Le preguntamos. Y él nos dice que también es la primera vez. En el salón hay mujeres. Algunas mujeres. Comenzamos a hacer grupos y la charla va animándose. En eso viene uno que seguro que sí es y nos dice que esperemos, que la tenida va a comenzar en poco tiempo más. ¿Cómo están?, nos pregunta. Estamos muy bien, decimos, mintiendo un poco. ¿Hay como fumar? Claro, responde. ¿La tenida va a ser aquí?, averiguamos. Nos dice que no. Que este es el salón de “Los pasos perdidos”, el área social del Templo. Dice perdón, ya vuelvo. Y se va. Y nosotros nos quedamos pensando que qué lindo nombre el del salón.

En la pared del fondo hay un gran mural que representa la historia de la opresión y la liberación de los pueblos. Una mujer se queja de que en el mural no haya mujeres. Pero de pronto vemos que sí hay una escondida por ahí entre la multitud. Y la mujer de carne y hueso se tranquiliza. Uno dice ¿por qué se demorará la ceremonia? Y otro dice que es porque están preparando el chivo para que nosotros le besemos el culo.

  • ¿No sabes que los masones besan el culo a los chivos?
  • Sí, sí sabía. Y que también se comen la carne de los recién nacidos.
  • Y que son vampiros.
  • Yo por eso –dice un altote y fuertísimo– traje unos ajos aquí en el bolsillo. Vean. Y una crucita también traje, por siaca[1].

Todo el mundo está muy elegante. Los hombres con terno y corbata. Las mujeres, con vestidísimos, abrigadísimos, pañuelísimos al cuello, aretísimos y perfumísimos.

  • No te van a dejar entrar con ese blujin[2]me dice uno.
  • No importa porque arriba nos han de dar túnicas, dice otro para tranquilizarme.
  • No al contrario, dice otro.En el templo hay que estar desnudos.
  • ¿Las mujeres también?, pregunta una.
  • Claro, decimos todos.

Y cuando la  cosa comenzaba a tener un cariz interesante, una voz anuncia que la Tenida Blanca va a comenzar. “Por favor, suban al Templo”.

ENTRE EL AJEDREZ Y LOS TRIÁNGULOS

El Templo es una sala rectangular de regular tamaño, que con dificultad da cabida a cien personas.  Todas las luces posibles están encendidas. El piso es a cuadros negros y blancos, como un tablero de ajedrez. A los invitados nos hacen sentar en unas sillas colocadas en los espacios laterales. Identificamos a los iniciados por un delantal muy pequeño que ellos se han chantado. En el centro del Templo hay una Ara sobre la cual están un libro y unos objetos rodeados por tres luces que forman un triángulo (¿equilátero?, ¿escaleno?, ¿isósceles?, ¡Ay, la geografía!). Al fondo, una mesa y una silla en la que se sienta el señor que preside la reunión. Un poco más atrás hay más sillas para otros señores. A un lado de la pared la representación de la luna; al otro lado, el sol.  En la pared de atrás, dos columnas de madera que rematan en una cosa como pipa; bajo una de ellas duerme una piedra pulida; bajo la otra, una piedra sin pulir.  Al costado derecho, una mesa en forma de triángulo, con tres luces que forman también un triángulo; tras la mesa se sienta un fulano. Al fondo de la sala otra mesa igual con otro fulano. El cielo raso está ornado con el dibujo de una cadena. Por ahí hay otros triángulos con una letra  “G”  en el medio.

  • ¡Ay mamita, de gana vine!, pienso. ¡Qué solemnidad! ¡Esto parece primera comunión!
  • Todo el mundo está serísimo[3]. Ni una tos.
  • En eso, la voz del que preside la reunión retumba.
  • ¡Qué susto!

 

POCO A POCO SE VAN ACLARANDO LAS COSAS.

Y el que preside la reunión dice: “Se abren los trabajos de la reunión blanca en nombre de la libertad”.

Y uno que está sentado detrás de la mesita triangular dice: “En nombre de la fuerza”.

Y el otro que está sentado detrás de la otra mesita triangular dice: “En nombre de la belleza”.

Entonces el que preside la reunión dice: “Querido Hermano Primer Vigilante, ¿podrías explicar qué es la Masonería?.

Y el Querido Hermano Primer Vigilante, que ha sido el uno de la mesita triangular, dice: “En el momento en que vivimos se ha transformado en un asunto difícil de precisar qué es la Masonería, pues la visión que de ella tenemos depende de nuestra personal capacidad de entenderla y expresarla, Venerable Maestro” (así se ha llamado el que preside la reunión, Venerable Maestro, pienso. Ya por lo menos voy ubicando los cargos).

Entonces el Venerable Maestro dice: “Querido Hermano Segundo Vigilante, ¿podrías arriesgar una definición?.

Y el querido Hermano Segundo Vigilante, que ha sido el otro de la mesita triangular, arriesga: “Nuestro Gran Maestro la ha definido como una actitud ante la vida; otros Hermanos la llaman una escuela de todas las cosas, Venerable Maestro”.

Entonces habla el Venerable Maestro y dice una cosa de esta jaez: “Os puedo informar, distinguidas visitas, que nos reunimos en estos Templos, privadamente, con el objeto de estudiar o resolver nuestros asuntos en la reserva y tranquilidad necesarias. También con las personas que respetamos y con nuestros familiares nos reunimos regularmente en estas tenidas o les hacemos llegar nuestros escritos”. Y enseguida pregunta: “Querido Hermano Primer Vigilante, ¿cómo se puede ingresar a la orden?.

Primer vigilante: “Sólo por invitación, Venerable Maestro. Seleccionamos los candidatos exclusivamente por sus condiciones éticas. En nuestra logia generalmente presentamos personas afines en sus ideales con nuestros miembros”.

Venerable maestro: “Querido Hermano Segundo Vigilante, ¿es difícil retirarse de la Orden?”.

Segundo Vigilante: “Cualquiera de nuestros Hermanos es libre de irse de la Institución cuando lo estime conveniente, Venerable Maestro”.

Venerable maestro: “Nuestra Institución trabaja, reservadamente, en la perfección de nosotros mismos y por la humanidad; buscamos intensamente la verdad, aunque sabemos que esa búsqueda es eterna; promovemos el conocimiento del hombre y de la sociedad en que vive; pretendemos alcanzar la fraternidad del género humano; luchamos por la justicia social y contra todo despotismo o dogma; instamos a nuestros Hermanos a estudiar, pues sabemos que sólo el conocimiento humano los alejará de los errores. Los Masones podemos adherirnos a la creencia religiosa o a la corriente política que prefiramos, o no tener religión ni militancia política. Por lo anterior, pueden pertenecer a nuestra Orden Hermanos creyentes, ateos, agnósticos, librepensadores, siempre que estén dispuestos a confrontar sus ideas con franqueza, tolerancia y fraternidad. Querido Hermano Primer Vigilante, ¿qué les exigimos a nuestros Hermanos?”.

Primer vigilante: “El estudio de todas las ideas y el respeto por la opinión ajena. Confrontar todos los temas en el más alto nivel, exentos de prejuicios, dogmas o fanatismos”.

Venerable maestro: “Pasando a los temas simbólicos, podrías informarnos, Querido Hermano Primer Vigilante, ¿qué es para nosotros el Gran Arquitecto del Universo?”.

Primer vigilante: “Somos buscadores, también, del principio regulador e infinito del Universo, pues nos gustaría poder explicar la causa primera de nuestra existencia. En este asunto, aceptamos a la razón humana como único medio de investigación pero respetamos el que cada cual adopte para explicárselo. Para superar lo que pudieran ser discusiones eternas y sin solución, hemos acordado una fórmula que a todos satisfaga: a este símbolo le denominamos Gran Arquitecto del Universo, Venerable Maestro”.

Venerable maestro: “Querido hermano Segundo Vigilante: ¿Qué significa el Mandil que algunos llevamos en esta reunión?”.

Segundo vigilante: “Es nuestro único atuendo de Logia. Sus formas y colores significan las obligaciones o grados en la evolución del trabajo masónico. En algunos casos, los cargos en el trabajo administrativo de la orden. Pero, fundamentalmente, es nuestro símbolo de trabajo, Venerable Maestro”.

Venerable maestro: “Como resumen de todo lo anterior, queda claro para nosotros que ninguno de los problemas que atañen al hombre nos deben ser ajenos, teniendo siempre a la vista los postulados básicos de libertad, igualdad y fraternidad. Cada uno de nosotros tiene la libertad para actuar en la vida conforme su mejor entender y ocupar el lugar que su conciencia ilustrada elija para concretar en hechos sociales los principios”.

 

LA MASONERÍA Y LA UNIVERSIDAD.

Echando lente, vi que el libro que estaba en el atril era la Biblia. Y que junto a ella reposaban la Escuadra y el Compás.

El Venerable Maestro le dijo al Secretario (que estaba situado a su derecha) que leyera la correspondencia. Y el Secretario, contentísimo, leyó: todos eran cablegramas y cartas de felicitación porque la Logia Voltaire (así se llamaba nuestra anfitriona) celebraba sus tres años de vida. Pero no cantaron happy birthday ni nada porque los masones no son alienados.  Después, el Venerable Maestro le dijo a un Hermano, ex Venerable Maestro del taller, que leyera el trabajo preparado para esa noche. Y él (un tipo jovencito y formalísimo con facha de que recién pasó la pubertad) leyó una ponencia muy inteligente que, entre otras cosas, decía: “La logia Voltaire es una pequeña organización de base de la Orden Masónica cuyo origen aún se discute, pero que ya se la identifica claramente en los gremios de constructores de catedrales de la Edad Media, a los que denominamos Masonería Operativa y que deviene en la Masonería Especulativa que se estructuró, más o menos como hoy la conocemos, desde 1717 y cuyos objetivos son el perfeccionamiento del hombre y el perfeccionamiento de la humanidad”.

  • “La francmasonería es una escuela que forma a sus miembros para que ellos sean los ejecutores de los objetivos señalados”.

Se podría afirmar que nuestra Orden tiene su gemela en la Universidad. En el medioevo europeo la una es una corporación de Maestros y Aprendices; la otra, de Profesores y Estudiantes; ambas son instituciones formadoras de hombres, ambas buscan la verdad, ambas aprecian la libertad, el pluralismo y la universalidad; las dos han evolucionado y lo siguen haciendo; las dos han analizado cuál debe ser su papel dentro de la sociedad y en los procesos de transformación social. Las dos, UNIVERSIDAD y MASONERÍA, han formado hombres que han desempeñado papeles protagónicos en la sociedad, que incluso han logrado que ésta se convulsione y cambie”.

“Pero en la francmasonería, todos los conocimientos humanos son preocupación de cada uno de nosotros por toda la vida y teniendo presente que la teoría sólo cobra sentido en la acción”.

“En el transcurso de la historia de la humanidad, los Masones se han identificado tanto con la conservación como con el cambio social. Muchos de ellos, antes de las revoluciones francesa y norteamericana, fueron propugnadores de las nuevas ideas; durante las mismas participaron activamente y después ceden lugar a los artistas, literatos y científicos”.

“Se vuelve a encontrar Masones precursores de ideas y formadores de líderes en Hispanoamérica, antes de su independencia de España; prácticamente todos los directores de la guerra insurgente son Hermanos y luego viene un largo período de inercia”.

“En Ecuador, antes, durante y después de la revolución liberal se repite el mismo fenómeno”.

Y cabe la pregunta: ¿En qué momento nos encontramos los Masones Latinoamericanos y especialmente los Ecuatorianos?”.

“Los fundadores de la Voltaire pensamos que en el momento de dejar de lado la inercia y empezar a sacudir  toda la Orden para que sus hombres, con su accionar, aceleren las necesarias transformaciones hacia una sociedad más libre, más igualitaria y más fraterna”.

 

EL POBRE CASI SE VA A  SHUSHUFINDI  [4]

Daban unas tremendas ganas de aplaudir, pero los Masones no aplauden porque eso da pie a la vanidad, a que uno hable por la recompensa del aplauso y olvide el contenido de la palabra. Sabios los Masones. Hay que oír nomás calladitos las cosas que dicen. Así mismo, cada miembro puede hablar sólo una vez durante la reunión y, al hacerlo, debe emplear el menor tiempo posible.

El Venerable Maestro explica que al Hermano que acabó de leer su ponencia se le iba a imponer una presea por su amplia labor en la Logia, pero que ésta no era una condecoración, aunque casi casi. Era un Símbolo Pitagórico o no sé qué como eso. Le hizo parar al Hermano entre las dos columnas del Templo y le pinchó el símbolo. No le dolió porque el hermano estaba con saco y tenía solapas aunque no muy anchas, como se usan. Se abrazaron durísimo y el Venerable Maestro le ordenó que prestamente se dirigiera hacia el Oriente.

Y yo pensé chuta, pobre hermano, se saca el aire en la Logia y de premio le van a mandar a vivir a Shushufindi. Y cuando ya le imaginaba al Hermano intelectual vestido con poncho de aguas y andando en mula, entendí que el Oriente era sólo un sector del Templo. ¡Qué alivio! Y allá se fue a sentar el Hermano, humildísimo, a la diestra del Venerable Maestro.

 

FREGADAS LAS  HEMBRITAS.

Me acordé de los cómic de La Pequeña Lulú que leía en mi infancia: ahí, Toby tenía un club con un letrero que decía: “No se admite mujeres”.   Los Masones tampoco admiten mujeres. En eso, son iguales a Toby, pero menos gordos.  Por eso un Hermano se acomodó el delantal, se paró y dijo, francote, “somos unos cerdos machistas”.   Pero el Venerable Maestro explicó que la cuestión estaba cambiando, aunque lentamente porque la Masonería –como es una institución tan antigua-, es muy tradicionalista. Que la prueba de ese cambio era que en esta Tenida había mujeres invitadas y que funcionaba ya en la Logia un movimiento femenino, paralelo al de la Masonería. Y aseguró que más tarde o más temprano las hembritas podrían ser masonas, tal como eran ya en algunos países de América y Europa. Mujeres, estarán atentas a este ofrecimiento. Verán. No se quedarán de amazonas.

 

QUE  SUSTO  PORQUE  CASI  HAY  UN  SABLAZO [5]

Al terminar la reunión, el Venerable Maestro explica que iban a hacer circular los Sacos de Solidaridad para que allí se depositaran secretamente los valores destinados a las obras que los masones realizan en el mundo profano.  Y yo pensé chuta, ya vino el sablazo. Y me puse pálido porque no sabía cuánto era de dar. Y cuando estaba dispuesto a sacar el de a mil que tenía en la billetera como un tesoro, el Venerable Maestro dijo que la recolección se hacía sólo entre los iniciados y que los que no lo éramos no podíamos dar nada. Y yo –aliviadísimo- pensé, quien pierde.  Y los Hermanos expertos cogieron unas bolsitas rojas y con ellas comenzaron a pasearse entre los otros Hermanos que metían en la bolsa sin que nadie viera cuánto. Después, todas las bolsas fueron a parar donde el Tesorero.   Por último, el Venerable Maestro dijo: “No deseamos dejar la impresión que somos lo más selecto de la sociedad. Todo lo señalado en esta reunión es nuestra consciente aspiración. Somos humanos, nos equivocamos por nuestras imperfecciones. Muchas veces no tenemos la capacidad suficiente para llegar a límites superiores.   Aspiramos a reconocer nuestros errores, tratamos de no repetirlos y remediamos lo que sea factible. Queridos Hermanos, la reunión ha terminado. Muchas gracias”.

 

NOMBRES,  NOMBRES.

Ellos dicen que la Masonería no tiene secretos de ninguna índole. Que solamente las reuniones se hacen privadamente como en cualquier institución.  Inclusive, un miembro de la Masonería puede revelar libremente su condición de tal, aunque esté impedido de contar los nombres de sus Hermanos.   Y yo, como no soy chismoso, no les voy a cruzar a ustedes a quienes encontré como masones. No es que ellos me hayan dicho que no cuente, sino que me provoca dejarles esa tarea a ustedes. Para que hagan algo. Vagos.

 

DIVERSIDAD  DENTRO  DE  LA UNIDAD.

Para un Masón con quien hablé, “la Masonería es un espacio, un ámbito espiritual. Igual que ocurre con los espacios físicos, los espacios espirituales pueden ser utilizados de distinta manera. Las personas llegan a los ámbitos espirituales desde diversos sitios, buscando diferentes cosas, y el ámbito lo único que hace es prestar una ubicación adecuada para el hallazgo individual. En consecuencia, la Masonería es algo diferente para cada francmasón y, al mismo tiempo, es algo que los Masones construyen entre todos. “De ahí que la Masonería sea una organización espiritual, no política. Cada individuo es diferente y esas diferencias son respetadas”.

Para los trabajos intelectuales de autor reflexión, cada logia es completamente autónoma. Para fines administrativos están reunidas en un cuerpo que las engloba y que se llama Gran Logia. Todos los Miembros son elegidos democráticamente..   Un francmasón puede cambiar de Logia según las afinidades que encuentre. Y por eso es que hay Logias más izquierdosas  [6] que otras, más preocupadas en los problemas latinoamericanos; hay otras mas orientadas hacia asuntos de autor reflexión, de esoterismo, de meditación trascendental; otras que buscan una operatividad práctica y otras netamente filantrópicas.

 

ANTES  LA  CUESTIÓN  ERA  DISTINTA.

En el Ecuador hay dos grandes logias: la de Guayaquil y la Equinoccial del Ecuador. Para ingresar a la Orden no es que usted deba pararse a la puerta del Templo y decir vea, haga entrar, no sea malito. No . Así no funciona la cosa. Así haga solicitud por escrito, no vale.  A usted primero, le tiene que proponer un iniciado, viendo que usted sea “un hombre recto, de buenas costumbres y de mentalidad libre capaz de aceptar el criterio ajeno”. No importa su posición económica, política ni social. La edad sí: mínimo 18 años.   Entonces, si usted acepta, va a la Logia y allí, por votación, se resuelve si entra o no.  Pero claro, eso es ahora. Antes la cosa era distinta. En el siglo 18, por ejemplo, sólo se aceptaba a los hombres libres: no a los esclavos. Sin embargo, hay que considerar que quienes lucharon por la abolición de la esclavitud fueron los masones. Valga eso como descargo. Tampoco se admitía a los hombres con defectos físicos. Los Masones tenían que ser completitos para poder defenderse de las persecuciones y, en último caso, hasta para echar la carrera.  Ahora, el único impedimento es el mental. Pero no se preocupe. Si usted es muy bruto no le han de proponer que entre. Si es loco, tampoco. Sólo si es inteligente, culto y de buenas costumbres corre el riesgo. Pero usted puede decir que no. Que no se interesa porque hace jogging. Tranquilo.   Igual si usted ya es Masón y quiere salirse. Se sale nomás. No le arrancan la lengua de raíz, ni le sepultan en la arena del mar ni nada. De gana tiene miedo.

Pregunto: “¿Y el chivo que dizque adoran?, hasta ahora no asoma.

Se me ríe el Masón. “Nosotros somos racionalistas”, dice. “Esos mitos han sido creados por la mala fe o la ignorancia. Predicamos el bien. No somos hombres de violencia. Buscamos la paz. Tratamos de que el hombre se haga cada día más virtuoso. Somos hombres de trabajo. No haga caso de las tonterías que le cuentan sobre nosotros. No haga caso”.   Bueno, entonces no hago.

 

ALTIBAJOS  EN  LA  HISTORIA.

Me dice otro Masón que prácticamente todos quienes participaron en la emancipación política de América Latina fueron francmasones. Y esto se debe a una serie de hechos. Por ejemplo, la formación de la Masonería contemporánea engendra como su primera gran acción la Revolución Francesa. El lema de la Masonería (libertad, igualdad, fraternidad) data de 1817 y fue adoptado por la revolución francesa.

Es bien conocida la influencia que tuvo el pensamiento enciclopedista francés en la Declaración de los Derechos del Hombre. En los Estados Unidos, de los catorce generales que intervinieron en la independencia de ese país, trece fueron Masones. George Washington incluido.  Cuando se puso la primera piedra en el Capitolio, el acto fue típicamente masónico. El Parlamento es para el Masón, el equivalente profano a la Logia: un lugar de tolerancia donde el diálogo es el que determina las ideas, y no la fuerza o la violencia, y donde las resoluciones se adoptan por mayoría de votos.  En el conjunto de las fuerzas de la emancipación tiene una gran influencia la Masonería, en parte por los conceptos internacionalistas y en parte por el hecho del secreto. El sistema masónico de las logias –que entonces se llamaron Lautarinas- ofrecía estas dos posibilidades. Las Logias Lautarinas estaban obligadas a tener representantes en todos los pueblos de América en un solo cuerpo.  Se da la independencia. Bolívar muere. San Martín se marcha. Sucre es asesinado. Y los demás generales son capturados por las oligarquías locales. Entonces hay un descenso en la actividad política de la Masonería.

Pero a fines del siglo XIX vuelve a producirse un auge durante las luchas liberales.

  • ¿Por qué?

Porque la independencia no trajo consigo la implantación de una política liberal, no significó la implantación de un sistema donde la libertad, la igualdad y la fraternidad imperaran entre los pueblos. La emancipación política sólo trajo emparejada el cambio de dueño de las haciendas: de chapetón a criollo.  Pero con el liberalismo vuelve a ocurrir el mismo proceso. El liberalismo, de partido montonero se convierte en un partido que detenta el poder. Y Eloy Alfaro termina en la hoguera.  “La masonería actual –dice otro Masón- trata de avanzar un poco más en el interminable camino de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. Por ello hay un nuevo período de auge de la Masonería, que busca cumplir el ideal de Bolívar: una América unida. De ahí que la operatividad práctica de la masonería sea de carácter trascendente y no coyuntural, de carácter estructural y no partidista. No nos interesa la coyuntura política. En ese sentido, tanto los partidos cuánto los regímenes pueden estar tranquilos”.

Y nuestras abuelas también.

 

FRANCISCO JARAMILLO VILLA 

Venerable Maestro. Logia Voltaire N° 7

Quito-Ecuador, 1 de Abril de 1999

 

GLOSARIO

[1] Por siaca: por si acaso. 

[2] Blue jean

[3] Serísimo: bien serio.

[4] Shushufindi: ciudad del oriente ecuatoriano, en la región amazónica.

[5] Sablazo: cuota o pago obligado.

[6] Izquierdosas: de izquierda, políticamente hablando.

 

ESPAÑA: historias que no debemos olvidar.

Trescientos masones andaluces fueron fusilados tras el golpe de Franco
La represión franquista se ensañó con ellos aplicando todos los medios posibles para castigarlos: muerte, cárcel, depuración profesional e incautación de bienes y multas millonarias.


SEVILLA.- Trescientos masones andaluces fueron asesinados por los golpistas en las primeras semanas que siguieron al alzamiento militar contra la Segunda República del 18 de julio de 1936. Muchos de ellos eran diputados, alcaldes, concejales y dirigentes sindicales, ya que la masonería tuvo tradicionalmente más arraigo en Andalucía que en ninguna otra parte de España. Así lo pone de manifiesto un profundo estudio elaborado por investigadores de varias universidades andaluzas, publicado por la Universidad de Sevilla, en dos tomos con 1.200 páginas bajo el título Los masones andaluces de la República, la guerra y el exilio.

Influenciado por la Iglesia, el franquismo volcó sobre la masonería toda su inquina y aplicó contra sus miembros una interminable represión que comenzó con su eliminación física a través de los asesinatos extrajudiciales masivos que se produjeron allí donde el golpe militar se impuso desde el principio, como ocurrió en Andalucía occidental. Pero, tras la Guerra Civil e instaurada ya la dictadura, el nuevo régimen no tuvo piedad con los masones, y persiguió a quienes no pudieron huir al exilio estableciendo incluso un tribunal especial específicamente centrado en represaliar a la masonería y el comunismo, que funcionó sin parar desde 1940 hasta 1964.

La masonería en Andalucía tuvo una fuerza especial desde siempre, como revela la importante publicación de la Hispalense, cuyo contenido ofrece también una especie de diccionario biográfico de la A a la Z de los casi 6.000 masones andaluces que aparecen adscritos a 160 logias entre los años 1898 y 1936. Sin embargo, el gran arraigo andaluz de la masonería venía de atrás, ya que en las tres décadas comprendidas desde 1868 hasta 1898 el número de masones registrados en 431 organismos distintos fue de 9.904 en total. Leandro Álvarez Rey, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla y coordinador del trabajo, apoya este dato sobre la importancia de la masonería en la vertebración social con la comparación a finales del siglo XIX entre las 27 agrupaciones socialistas y las doscientas logias existentes y repartidas por toda Andalucía.

El momento más esplendoroso de la masonería en Andalucía se vive en los años 20 del siglo pasado, durante la dictadura de Primo de Rivera, siendo en 1926 cuando el científico Demófilo de Buen, presidente federal del Gran Oriente Español, traslada su domicilio a Sevilla reforzando así la posición andaluza como referente de toda la masonería española, con un 40% de sus miembros viviendo en la región. “Las logias -según Álvarez Rey- eran espacios de sociabilidad laica y republicana, donde se celebraban bautizos y funerales laicos, así como veladas culturales como si se trataran de ateneos populares, en un ambiente de progreso, liberalismo y tolerancia”.

Sin embargo y pese a lo que pudiera esperarse, la llegada de la República no supuso un fortalecimiento de la masonería, sino su debilitamiento, sencillamente porque muchos de sus miembros pasaron a ocupar cargos representativos y de responsabilidad y dejaron de asistir a las reuniones de las logias. Buen ejemplo de ello fue el socialista granadino Fernando de los Ríos, diputado y ministro en varias legislaturas, que había alcanzado antes el alto grado 33 como masón. También fue masón Blas Infante, padre de la patria andaluza, que fue fusilado al principio con otros altos dirigentes políticos a las afueras de Sevilla.

Expolio y multas para la familia tras los asesinatos

“La masonería fue siempre para la Iglesia española una fuerte competencia y un peligro que podía mermar su influencia social con su mensaje filantrópico y solidario de hacer el bien por el bien, frente a la caridad pensando en obtener beneficios en ultratumba”, afirma Fernando Martínez, también coordinador de la obra y catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Almería, quien pone como ejemplo el curioso caso del llamado “médico de los pobres” José Litrán, al que las autoridades eclesiásticas almerienses se negaron a dar cristiana y digna sepultura por ser masón a finales del siglo XIX. Por si no fuera poco el desprecio religioso sobre aquel galeno, el franquismo – en su obsesiva persecución contra el contubernio judeo masónico- llegó a declarar en rebeldía a Litrán a través de los tribunales especiales de Responsabilidades Políticas y contra la Masonería y el Comunismo, pese a que el hombre había fallecidocuarenta años antes.

De todas formas, no era nada extraño que dichos tribunales, llevados por un voraz y ejemplarizante afán confiscatorio y recaudatorio, encausaran a destacados masones años después de que hubieran sido fusilados durante las primeras semanas tras el golpe. Lo explica bien el profesor Martínez: “A los masones los culpan de todos los males de España y por eso les llegan todos los tipos de represión (física con fusilamiento o cárcel, depuración profesional y económica con incautación de bienes). Incluso habiendo sido fusilados, sus familias son castigadas con incautaciones y multas ruinosas, por decisión de los tribunales especiales que trasladan a las familias las responsabilidades políticas del difunto. Barbaridad jurídica”.

Una de las tareas prioritarias de la represión conforme ciudades y pueblos fueron cayendo en manos de los golpistas fue la búsqueda implacable de los masones, especialmente los políticos, como un centenar de diputados de la Segunda República, así como los alcaldes de las principales ciudades y casi 400 concejales y numerosos dirigentes de partidos y sindicatos.

También hubo mujeres masonas en Andalucía, se destaca la logia ‘Isis’.

El oscuro origen de algunas fortunas del franquismo

“Cuando asaltaron la casa de Diego Martínez Barrio -que ocupó las tres altas magistraturas del Estado: presidente de la República, jefe de Gobierno y presidente de las Cortes- levantaron el suelo esperando encontrar cadáveres de víctimas de supuestos rituales satánicos y sólo encontraron archivos y fotos que sirvieron para identificar, localizar y cazar a los miembros de las logias”. El historiador almeriense Fernando Martínez asegura que la presión social contra los masones se volvió insoportable y pone como ejemplos el listado que publicó el diario sevillano conservador La Unión de 74 masones o la lista ad hoc que confeccionó un presbítero cordobés.

La condena mínima por ser masón era de 12 años y un día de cárcel y los masones detenidos fueron presionados, con el fin de no verla incrementada, para que se retractaran, para que abjurasen de su pertenencia a la masonería y delatasen a sus compañeros. Pero también vieron sus bienes incautados y sufrieron multas millonarias. Martínez Barrio, con su huida al exilio, perdió su casa, que también era sede de la logia y de su partido, y su imprenta. El historiador sevillano Leandro Álvarez Rey comenta como especialmente significativo el caso del espectacular templo de la logia de La Línea de la Concepción, que fue incautado, subastado y finalmente adjudicado al jefe local de la Falange y alcalde, que se lo quedó. “Fue un auténtico expolio. Con hechos como este se puede explicar el origen de muchas fortunas que se hicieron durante el franquismo”. “Perdieron sus bienes, pero no la dignidad -añade Álvarez Rey- porque en los juicios sóloseñalaron a los que habían muerto o se habían exiliado, lo que no convenció a los tribunales, que reforzaron las condenas”.

Los masones son uno de los colectivos más olvidados como víctimas del franquismo. Otras organizaciones políticas y sindicales han podido recuperar su patrimonio y sus miembros han sido objeto de público reconocimiento. Pero no los masones. Sólo el Parlamento catalán ha aprobado una declaración de reconocimiento considerándolos “honorables”. Fernando Martínez espera que esta obra editorial producida por investigadores universitarios andaluces sirva “para rendirles un tributo de dignidad y honorabilidad”.

Grupo de la logia ‘Germinal 96’ de San Roque (Cádiz). Los que aparecen señalados con una equis en la cara habían sido fusilados. Las fotos y el texto original se puede encontrar en:

http://www.publico.es/espana/trescientos-masones-andaluces-fusilados-golpe.html

 

Escrito por Rafael Guerrero

Aporte de Ricardo Herrera

LA REVOLUCION FRANCESA

Introducción

 

Sin que los estudiosos de la Sociología, la Antropología social, la economía vislumbren aún el modelo que habrá de reemplazar a esta ignominia llamada capitalismo, y luego del fracaso del ensayo socialista, colapsado apenas tras 70 años de vigencia, creemos que la utopía masónica de Libertad, Igualdad y Fraternidad sigue siendo el faro luminoso que guía el camino hacia la liberación del ser humano de las cadenas de las explotación y de la enajenación. Y lo es en la medida en que aún perviven la opresión, la injusticia y el odio.

 

Interesante afirmación, tomada de Bakunin, cuando él dice que: libertad e igualdad deben ir de la mano pues de lo contrario la primera se convierte en una mentira”.

 

Ycon un interrogante: ¿Será posible que la razón humana prevalezca, a fin de que los cambios necesarios transcurran en relativa paz, o habrán de ser procesos inevitablemente cruentos?  Tienen la palabra todos los habitantes del planeta, en primer lugar los trabajadores manuales e intelectuales  creadores de riqueza y bienestar, pero también aquéllos que hoy por hoy desoyen el clamor por la vida.

 

  

Algunas reflexiones previas.

 

Circulan en la Red unos hermosos correos, la mayoría de ellos con reflexiones profundas de prohombres de la Historia antigua y contemporánea, que invitan a la conquista de la paz del espíritu, a la armonía con el entorno, a la autoestima,  a la comunicación con Dios.  Casi todos esos mensajes incorporan, como de pasada, una invitación a vivir el presente, “porque el pasado, pasó y el futuro es una incógnita”.   En medio, pues, de la inocencia que parecen traducir, los mensajes de marras nos piden que olvidemos las cosas –buenas o malas- del pasado y que abandonemos los proyectos hacia el futuro, en una variante -¿cosas de la axiología post moderna?- de un hedonismo sui géneris, irresponsable, en el fondo ahistórico.   O, de tener –como puede legítimamente presumirse- una intención manipuladora de la conciencia, un propósito perverso.

 

 

Como contrapartida, nosotros apelamos al pensamiento activo, comprometido y militante, de quienes, a contrapelo de esa corriente irresponsable y que simula inocencia,  invitan a volver los ojos a los hechos del pasado, sin escamotear incluso las minucias, a través de las cuales, según Carlo Ginzburg, el famoso aunque poco conocido formulador de su teoría histórica de “el paradigma indiciario”, es posible descubrir la verdadera Historia.  Bolívar Echeverría, nuestro filósofo prematuramente desaparecido,  en su magistral ensayo “Los Indicios de la Historia”, dice: “El historiador que es capaz de citar el pasado y de cumplir la cita con él, el historiador materialista, que se resiste a la complicidad a la que le invita el discurso de los dominadores, pasa su mano sobre la piel impecable de la narración histórica que ofrece ese discurso, pero lo hace necesariamente a contrapelo.  Al hacerlo encuentra sin falta, bajo esa superficie reluciente, un buen número de cicatrices e incluso algunos muñones escondidos: indicios de que  todo aquello que aparece en él como un documento o una prueba de cultura debe ser también, al mismo tiempo, un documento o una prueba de barbarie”.   Y es desde este punto de vista desde el cual creemos que ha de recordarse y comprenderse uno de los acontecimientos más importantes de la Historia humana, la Revolución Francesa.

Carlos Marx –cuyo nombre creemos que hay como decirlo ya sin bajar la voz luego de que es posible borrar el estigma que pretendieron endosarle los “pensadores” del neoliberalismo aún vigente- expresa en su “18 Brumario”:

 

 “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”.   Y éste, también, es un elemento importante a considerarse, cuando, tras la grandeza de los acontecimientos que trastornaron Europa y América, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, tras el enunciado de los principios, pero sobre todo, tras el ejercicio práctico de esos enunciados: el Laicismo, los Derechos Humanos –para mencionar quizá lo más importante de la Revolución Francesa-, y que fundaron con ello las repúblicas democráticas en los dos hemisferios, hoy,  las postrimerías del Siglo XX y los inicios del XXI, contemplan su invocación para convertirlos en su caricatura o, desde el cinismo del poder, para reducirlos a cenizas.  La Historia pues, ha de contarse, no para el contentamiento de la versación o para la justificación del pasado, pero sobre todo de la ignominia del presente, sino para el análisis, el descubrimiento de los entretelones, los empeños por desentrañar la verdad, a menudo ocultada por el poder, y para buscar los caminos hacia la conquista de una sociedad justa y libre.

 

 

La Revolución Francesa.  Causas.

 

Aunque la violencia revolucionaria de 1789 y años siguientes fue en pos del cumplimiento del tríptico de Libertad, Igualdad y Fraternidad; aunque la movilización y participación activa y protagónica de los sans culottes, de los artesanos y campesinos, de los intelectuales forjadores de la Ilustración y la Enciclopedia se cobijaban, todos, con la bandera libertaria y emancipadora, y creían ciertamente en la utopía, la causa profunda de la transformación radicó en la decadencia del Ancien Regime, en la corrupción de la aristocracia, en la declinación fatal del feudalismo, y aliada de todas ellas, la Iglesia Romana; pero sobre todo en la insurgencia de una clase vigorosa, la burguesía, y en la demanda de una nueva estructura social, de un nuevo Estado, de una nueva Constitución y unas nuevas leyes, que  expresaran  a través de ellas, la nueva correlación de fuerzas y garantizaran su desarrollo, el desarrollo de las nuevas fuerzas productivas.  Fue, precisamente, en pos de lograrlo que se revivieron los Estados Generales, aquellos que permanecían en hibernación desde 1614 por obra y gracia del absolutismo.  Pero sobre todo,  con su puesta en vigor –y dado el avance de las fuerzas populares-  por la hegemonía del Tercer Estado, aquél que representaba al pueblo: a los sans culottes y por supuesto a los sectores más avanzados de la naciente burguesía, Tercer Estado que relegó a un papel virtualmente decorativo a los otros dos, los que representaban en la Asamblea a la monarquía y la nobleza, y cuyo principal papel, el del Tercer Estado, fue la supresión de los privilegios de la nobleza y el clero,

 

El Capitalismo, que había sentado ya sus reales en Inglaterra y los Países Bajos y que se tornaba vigoroso en la propia Francia, requería de unas nuevas superestructuras, sobre todo en el campo de la ciencia, la tecnología y, correspondientemente, en la educación.  Todo ello comportaba un combate duro a la superstición, al dogma y al sometimiento espiritual ejercido desde la jerarquía de la Iglesia.   Los grandes pensadores de la Ilustración, cuyo sustento ideológico se basó en los postulados de sus antecesores de los siglos XVI y XVII –aquellos del Renacimiento, lo mismo que del racionalismo y el empirismo de Bacon, de Locke y del Propio Descartes, al igual que en los logros científicos de Galileo o de Newton- pusieron énfasis en el recurso de la razón como fundamento epistemológico y ético para una nueva era de la Humanidad.  Fueron ellos Voltaire, Diderot, D’Alembert, Montesquieu y Buffon, cuyo cuerpo ideológico se plasmó en la Enciclopedia y condujo al otorgamiento del título de Siglo de las Luces al siglo XVIII.

 

 

Claro está que aunque el ejercicio del poder, tras el triunfo y la consolidación de la burguesía tomaron como fundamento a la Razón, lo hicieron aún desde el absolutismo, desde un virtual ejercicio dictatorial, vale decir desde la imposición por la fuerza, lo cual se explica, obviamente, dada la naturaleza revolucionaria del proceso, sin lo cual habría sido inevitable su fracaso y la reversión al pasado.

 

Pero el empeño de los enciclopedistas era, aun con la limitaciones que la práctica histórica a menudo impone, la educación del pueblo llano, como una respuesta dialéctica a lo que fue el espíritu del Antiguo Régimen, cuyo interés había sido mantenerlo en la ignorancia, ajeno a la reflexión, lejano de los logros científicos, todo ello sustentado, por lo demás, en el dogma religioso indiscutible, en la obediencia a la jerarquía de la iglesia,  en la resignación a una vida de privaciones y miseria, en la aceptación de un orden social al que se le atribuía una decisión divina, y una promesa de vida en un incierto Más Allá.  Era, pues, la educación, impartida desde el Estado, la que podía elevar la conciencia del pueblo, como el mejor vehículo que permitiera la consolidación del Estado liberal, del Estado burgués.  Todo lo cual demandaba su secularización, la absoluta independencia de éste respecto de la Iglesia, secularización que se manifestaría con fuerza en el sistema educativo.  Otorgándose el derecho legítimo a creer y practicar cualquier religión, se declara que ello debe ser privativo de la conciencia individual y no impartido por las escuelas estatales.

 

La violencia revolucionaria

 

A despecho de las críticas que aun hoy se escuchan en contra de la naturaleza violenta de la Revolución Francesa, particularmente a la llamada Era del Terror, y sin querer convertirnos en apologistas de la violencia, es preciso destacar que la resistencia del Antiguo Régimen al cambio, -como ocurre siempre con las clases que se niegan a morir- resistencia ejercida desde la monarquía, desde la nobleza y el alto clero, tornaba inevitable su uso, que incluyó la supresión física de los monarcas, símbolos, por lo demás, de la opresión al pueblo, de la corrupción, la decadencia y su descomposición como clase hasta entonces prevaleciente.  (Vale recordar, en un paréntesis, que esas prácticas violentas del poder que instauraba al Nuevo Régimen se ejercieron, también, en medio de las disputas y divergencias más o menos profundas entre los propios protagonistas, lo que costó, en pocos años, el paso por la guillotina de alrededor de 40.000 personas, entre ellas la cabeza del propio líder radical, Robespierre, llamado el “incorruptible”).

 

No pretendemos aceptar como un dogma, ni tan solo como ley de la historia, el enunciado marxista que califica a la violencia como partera de la Historia, pero es pertinente encontrar las razones que la explican.  Su condena, cuando los desheredados reclaman los derechos, surge, por lo demás y con mucha fuerza, desde los detentadores del poder, quienes hacen uso de ella precisamente para negar los derechos de los dominados.  (La violencia, creemos, en esta especie de digresión, podrá erradicarse como práctica social, sólo cuando prevalezca la razón, pero sobre todo, cuando se convierta en realidad tangible el derecho a la vida digna de cada uno de los seres humanos).

 

 

Logros de la Revolución Francesa

 

Destacamos, en primer lugar, la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa, el 26 de agosto de 1789. Vale resaltar que, pese a sus limitaciones –pues excluye a la mujer y a los esclavos-, será el fundamento para la elaboración de las constituciones de las repúblicas o las monarquías constitucionales de los siglos XIX y XX en la mayoría de países europeos y americanos, la propia Constitución de la República Francesa incluida, y punto de partida para la Declaración de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948.  En su contenido, se alude a la libertad, señalando que todos los hombres nacen libres e iguales en derechos, y que los límites sólo pueden ser señalados por la ley; garantiza la libertad de opinión, de prensa y de conciencia. Garantiza, por supuesto, la propiedad privada –elemento básico de la legalidad burguesa-

Luego, el Laicismo.  Entendido éste, en principio como la separación de la Iglesia y el Estado, es punto de partida para dar al traste con el poder político de aquélla –aunque la Restauración en diversos momentos y espacios le devuelve, entre manipulaciones legales y eufemismos, espacios importantes del poder perdido- La vigencia del Laicismo –como queda dicho renglones atrás- tiene su más importante expresión en la educación, cuando el Estado asume la responsabilidad de impartirla sin la ingerencia de la religión, desechando el dogma y basada en la ciencia y la razón.  Y adquiere nuevas dimensiones cuando, como señala Guillermo Fuchslocher:

 

“el laicismo asume nuevos contenidos y se convierte en complemento indispensable que facilita el ejercicio efectivo de las libertades de pensamiento y de conciencia, mediante su institucionalización, tanto a través de normas jurídicas que lo asumen como componente esencial de los Estados democráticos, sobre todo para el ejercicio gubernamental y la educación pública, y a través de normas que proscriben u omiten los posicionamientos ideológicos o religiosos oficiales, por contrarios a las libertades de pensamiento y de conciencia y a la esencia pluralista de la democracia”.

 

Por último, y al referirnos a la organización del Estado, la naciente República deposita la soberanía en el pueblo, al disponer la elección de los gobiernos con el voto popular. Y poner las bases para el establecimiento de lo que luego sería la división de las funciones del Estado en Ejecutiva, Legislativa y Judicial, partiendo de las formulaciones teóricas de Hamilton, Locke y los franceses Rousseau y Montesquieu. ¿Qué garantiza ello?  Previene que una rama del poder se convierta en suprema, divide el trabajo, impide la concentración de poderes, particularmente en la Función Ejecutiva, cuyo desempeño ha de ceñirse a las leyes que elabora el Congreso y está obligada a respetar la independencia de los tribunales de justicia. En una palabra, garantiza la vigencia de la democracia, con todas las limitaciones que ella exhibe, en el contexto del funcionamiento capitalista.

 

La Revolución Francesa inaugura una nueva era en la Historia de la Humanidad: la era de las repúblicas independientes, autónomas y soberanas.  Legado de la Revolución Francesa son las repúblicas y aun las monarquías constitucionales de Europa hasta nuestros días, con los interregnos nefastos del nazismo alemán, el fascismo italiano y el franquismo español, afortunadamente superados –aunque se vislumbre en estos mismos días el peligro de su resurgimiento-  Lo es, también, la existencia de las naciones latinoamericanas, cuyo esfuerzo por poner en vigencia el liberalismo de inspiración en la Revolución Francesa arranca desde los albores de la Independencia, aunque muchas de ellas, la nuestra incluida, difícil y dolorosamente han pugnado por hacerlo, mientras fuerzas retardatarias de dentro y fuera se esforzaron, y se esfuerzan, por mantener su condición de banana republics.

 

 

El pecado original de la Revolución Francesa. 

 

Nos referimos al enunciado atribuido a Voltaire de que el nuevo gobierno debe ser “para el pueblo pero sin el pueblo”.   Es pecado original porque esa política se aplicó al pie de la letra en las prácticas del gobierno revolucionario.  La movilización y participación popular en la toma de la Bastilla hacia el 14 de julio de 1789 y más acontecimientos precedentes y ulteriores no fue otra cosa que el debut de unas políticas consecuentes con aquel enunciado, y que tendrían continuidad y vigencia hasta nuestra contemporaneidad. No otra cosa es la llamada Democracia representativa, según la cual la participación del pueblo llano en la administración y decisiones de la cosa pública se reducía, y se reduce, a depositar la papeleta de votación en las urnas, tras lo cual, sus representantes o mandatarios dizque ejecutan la voluntad de aquél.   Se aplica pues el enunciado: “gobernar para el pueblo pero sin el pueblo”.

 

Retrata este hecho la verdadera naturaleza del liberalismo dieciochesco, de la burguesía como clase dominante, lo cual desvirtúa en los hechos la puesta en práctica del tríptico de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que se convierte, de algún modo, en un enunciado retórico desde quienes ejercen el poder, aunque seguirá inspirando el espíritu de los seres humanos como una utopía factible de convertirse en realidad.

 

En rigor, y pese a los logros espirituales que dignifican de algún modo la condición humana, la verdadera libertad que interesa a la burguesía y la propicia, una vez dueña del poder político, es la libertad de comercio, la libertad para la movilidad de las mercancías que produce y posteriormente de los capitales, la libertad para ingresar, sin trabas, en los mercados internacionales. La libertad, en fin, para la acumulación.  Libertades cuya puesta en práctica podía conducir, como en efecto condujo,  a la negación de las otras, las legítimas, las que responden a los intereses del pueblo: la de conciencia, la de pensamiento, la de expresión, la de asociación, y la más importante, aquella que garantiza el derecho a la vida. Negación de tales libertades de que ha sido testigo la Historia, como lo atestigua, entre otros acontecimientos trágicos, la violenta represión a los trabajadores de Chicago ese lejano Primero de Mayo, en el país, paradigma del liberalismo, los EE. UU. de Norteamérica.

 

Pero no sólo eso.  Sino que a renglón seguido de tan profundos cambios de la epopeya revolucionaria de 1789, de los avances en la elaboración de la Constitución de la República, hacia 1795, el absolutismo, el despotismo y la segregación se reinstalan en la patria nueva, al tomar las riendas del poder el general Napoleón Bonaparte.  Más allá de la verificación cierta de que él consolida los logros de la Revolución en la propia Francia y de que sus guerras de conquista difunden los principios de la Revolución por todo el continente europeo, no es menos cierto que en una paradoja medio inexplicable, se lo hace desde el ejercicio imperial, forma de la monarquía que la propia Revolución derrocó.  Antes aún del advenimiento napoleónico, el propio Robespierre, la cabeza implacable del proceso, el incorruptible radical, se opuso a la liberación de los esclavos negros en Haití.  Y luego de que, de todos modos, ésta se diera por la perseverancia del pueblo negro en conquistar su libertad y construir su propio destino, y por la solidaridad de los sans culottes de la metrópoli, Napoleón dispuso la reconquista, la misma que contempló incluso la cacería, a sangre y fuego, de los cimarrones para devolverles a su condición de esclavos.  (En literatura, se relata este trágico acontecimiento en la monumental novela de Alejo Caerpentier, el Siglo de las Luces).  Así pues, la libertad y la igualdad proclamadas en la Declaración de Derechos del Hombre y el ciudadano tenían vigencia en la metrópoli imperial. No en la colonia a la que se le negaba su independencia y soberanía.  Una vez más, se cumplía la afirmación de Marx en su ensayo político, el 18 Brumario, según la cual los personajes y hechos de la Historia de Francia aparecían dos veces: la primera con la epopeya de la lucha libertaria del pueblo haitiano y la liberación de los esclavos, consecuencia de los vientos revolucionarios venidos de la metrópoli, la segunda, cuando la libertad se sepultaba en la pequeña isla del Caribe, esta vez como farsa.

 

Lo que conduce a concluir, una vez más y adicionalmente, que los períodos históricos no pueden encasillarse en compartimientos estancos, sino que tienen flujos y reflujos y que los autores y protagonistas  de los reflujos, aun en detrimento de los principios de una axiología revolucionaria, no trepidan en traicionarlos si ello ha de servir a los intereses de la clase explotadora.  Y estos hechos son, de algún modo, las cicatrices y los muñones a que alude el filósofo Echeverría, que deben desnudarse, junto con muchos más, prolongaciones de aquellos en nuestra contemporaneidad de la centuria naciente.

 

Decadencia de los principios de la Revolución Francesa.

 

El contenido de los principios, claro está, no sufre decadencia alguna.  Decae la actitud de los seres humanos frente a ellos.  Decae la consecuencia con ellos, decadencia que se manifiesta en la perversión que se hace de su naturaleza intrínseca.  Y ello ocurre, al referirnos a la Revolución Francesa, liberal por antonomasia, debido a la condición natural de la clase que la llevó a cabo, que la lideró, que la universalizó: la burguesía.  La Historia que se escribe –sin menoscabo del esfuerzo de los investigadores serios, éticamente responsables-  deforma la realidad, a fin de legitimar a las instituciones creadas, por espurias o deformadas que éstas puedan haber devenido; a los protagonistas, por corruptos y estultos que se muestren; a las circunstancias, por dramáticas, trágicas o perversas que sean.  Remitiéndose al pensamiento del filósofo alemán Walter Benjamin, Bolívar Echeverría afirma que “la autoconciencia de la historia, la dinámica de la historia reflexionando sobre sí misma, mira en el progreso de los tiempos un viento huracanado, devastador, que amontona ruinas a su paso. Es el viento que sopla desde el cielo de  los poderosos y que les asegura el triunfo”.  Esta profunda reflexión, dicha en forma poética, expresa, ni más ni menos, que la Historia se escribe para justificar la realidad vigente, desde los intereses de la clase dominante, aunque para ello tenga que borrar los hechos ocurridos, los indicios reveladores (Lo hicieron durante el estalinismo, al borrar de la Historia rusa el nombre de uno de los más importantes protagonistas de la Revolución Bolchevique, León Trotsky).  Hablamos, obviamente, de la Historia oficial.  Pues la de los historiadores materialistas, a que alude Echeverría, es la de los insobornables, como el caso del magnífico pensador Eduardo Galeano, poeta historiador que jamás calla por miedo o complicidad con el poder, para referirnos tan sólo a uno de los muchos que afortunadamente florecen en todas las latitudes del planeta.

 

La burguesía, tras haberse comportado con la consecuencia, aun heroica, que le demandaba la circunstancia histórica, en la Revolución, una vez dueña del poder, cambia su rumbo, trastoca los valores, traiciona los principios, privilegia sus intereses crematísticos.  Y pasa a avasallar incluso los derechos del hombre y el ciudadano que ella mismo proclamó en las postrimerías dieciochescas, cuando explota hasta la ignominia al proletariado industrial y, en el avanzado siglo XX legitima formas esclavistas del trabajo, revierte las conquistas laborales alcanzadas tras luchas cruentas y sacrificadas, en esa grotesca estructura que monta, vía globalización económica, desde una seudo ideología a la que califica de neoliberalismo.

 

Y es este sistema –el llamado neoliberalismo- precisamente la expresión acabada de la degeneración del liberalismo, cuando las potencias que lo proclaman, las empresas transnacionales que lo defienden y financian, aupadas por los diseños económicos del tristemente célebre Premio Nobel de Economía, Milton Friedmann y su equipo de Chicago boys, no sólo que inspiran desde la teoría sino que participan activa y personalmente en la instauración y consolidación de los regímenes más violentos y brutales, en los que funciona a plenitud el terror de Estado, en ese mecanismo siniestro que la magnífica investigadora canadiense Naomi Klein denomina la Doctrina del Shock.

 

Es el  mismo neoliberalismo que pretende imponer, desde los Estados Unidos y ahora desde la Unión Europea, vía acuerdos económicos asimétricos, llamados Tratados de Libre Comercio o Acuerdos de Asociación, la hegemonía del capital transnacional a los pueblos de la periferia, aunque ello signifique la destrucción de sus pequeñas economías y la pérdida real de su soberanía.  Y en otros casos, imponga, efectivamente, vía la guerra de conquista, ese modelo y esa hegemonía con el único propósito de saquear las riquezas naturales de los países, como lo viene llevando a cabo con las atormentadas patrias iraquí y afgana.

 

La decadencia, en fin, de la sociedad estructurada por el liberalismo, que construyó la Revolución Francesa, se manifiesta en el deterioro implacable de la institucionalidad en el país de Washington y Lincoln, cuando a finales del año 2000 se monta la farsa más grotesca en el proceso electoral de ese país, para burlar la voluntad popular que otorgaba el triunfo al candidato demócrata Al Gore y lleva a cabo el más burdo golpe de Estado, a fin de encaramar en el poder al peor de los presidentes de los EE. UU. de Norteamérica, desde la fundación de la Unión, el señor George Walker Bush, instrumento él de los sectores empresariales más retardatarios, voraces y guerreristas. Por primera vez, creemos, se consuma un fraude electoral en el país paradigma del respeto a las instituciones (Léase, para más amplia información referida a ese fraude, Estúpidos hombres Blancos, denuncia valiente e implacable del periodista norteamericano Michel Moore).  Y hablemos nuevamente del Laicismo.  No creo que exista un país en el mundo occidental que más haya pervertido su esencia, que Norteamérica.  Y aunque la mente incontaminada de sus mejores hombres y mujeres persevera en demandar una educación basada en la razón y la ciencia, los empeños por acabar con la educación laica obtienen triunfos, aunque parciales, que incluyen la estigmatización de la Teoría de la Evolución de Darwin, para reemplazarla por la mitología bíblica de la Creación.  Referido a lo cual, citando a Guillermo Fuchslocher:

 

 

Cuando la burguesía deja de ser revolucionaria no duda en sacrificar las libertades políticas si éstas entran en conflicto con las libertades económicas y en eliminar el liberalismoideológico (el laicismo) cuando se dan cuenta que el control de las conciencias que brindan las religiones es uno de sus mejores aliados”.

 

Y qué decir de la libertad de expresión, tan cara otrora al pueblo norteamericano.  Convertida hoy, más o menos desde el macartismo, en una verdadera caricatura, no es otra cosa que la máscara con que el gran capital manipula la conciencia del pueblo norteamericano, pero también de amplios sectores de la población mundial, al ocultar la información, tergiversar los hechos, confundir, aceptar y difundir la mentira fraguada desde el poder para justificar las guerras de agresión y de conquista, y acallar las voces de la dignidad ¿Por qué nos referimos a Norteamérica, si lo que nos convoca es la recordación de la Revolución Francesa?  Primero, porque la Independencia Norteamericana le precedió a aquélla y le aportó con muchos de sus principios democráticos para su realización.  Y segundo, porque el país que con más empeño y denuedo desarrolló las instituciones liberales y los principios de la democracia, han sido los EE. UU. A diferencia de Francia, cuyos reflujos se expresaron en el Imperio Napoleónico, la presencia aunque relativamente corta de Luis XVIII y, por supuesto, la reinstalación de la monarquía con Napoleón III, Norteamérica jamás, desde la Independencia de Inglaterra, instauró monarquía alguna en su propio territorio.

 

Sin desmedro, por supuesto, de que, desde su nacimiento mostrara su vocación imperial, vía la teoría seudo mesiánica del Destino Manifiesto.  A lo que hemos de añadir que aquel suceso histórico de la reversión libertadora de Haití en el lejano siglo XIX cobra actualidad cuando el neoimperialismo subyuga a los pueblos del  llamado Tercer Mundo, sometiéndolos a una condición neocolonial, mientras, claro está, procura mantener el bienestar incluso de su proletariado en la metrópoli.

 

Perspectiva:

Cuando en entrevista periodística le preguntaron al líder chino Mao Tse Tung, sobre su opinión respecto de la Revolución Francesa, él respondió que era demasiado corto el tiempo transcurrido para poder evaluarla. Seguramente al conductor de la Gran Marcha le asiste la razón, puesto que los períodos históricos, la forma de organización que adoptan las sociedades tienen duraciones mucho más prolongadas.

 

Pensamos, no obstante, que son bastante claros los signos de la decadencia de un modelo, aunque sólo hayan transcurrido escasos dos siglos de su permanencia en la Historia humana, si nos hemos de remitir a la transformación de 1789 como el punto de partida.  En todo caso, si aun se cuentan los tiempos desde el momento en que los artesanos pierden sus instrumentos de trabajo para tornarse asalariados, es decir desde que se inaugura el modo de producción capitalista, no hablamos de más de 4 o 5 siglos, .  Porque, ¿Cuántos siglos vivieron las sociedades esclavista y feudal? ¿Se deberá esperar tiempos similares para que el capitalismo y su modelo político, económico y administrativo de corte liberal cedan el paso a otras estructuras más justas, más humanas?

 

Reiteramos: los signos de los tiempos son signos de descomposición. Pero su contrapartida son las manifestaciones de inconformidad de los grandes conglomerados humanos, sobre todo desde que el capitalismo no trepida en destruir la vida en el planeta, con tal de acumular riqueza. Y, por lo demás, los cambios de la estructura social bien pueden darse al ritmo vertiginoso de la celeridad con que la ciencia y la tecnología avanzan, un ritmo de algún modo alucinante. Recuérdese que Marx –apelamos una vez más a su pensamiento- afirmó que lo que llevará a la transformación radical de la estructura social y la abolición de las clases sociales, será la ciencia y la tecnología.  Es posible aventurar que el desarrollo vertiginoso de éstas resulta incompatible con el modo de producción capitalista.

 

Recordemos, finalmente, que los intentos por alcanzar la verdadera liberación de las fuerzas productivas, en un desarrollo de los principios de la Revolución Francesa, pero ahora orientados a la justicia social, se dieron ya. Fue la Comuna de París, que antes de que transcurrieran cien años desde la Toma de La Bastilla, intentó alcanzar el poder para los trabajadores asalariados.  Su previsible derrota –Marx lo señaló, sin embargo de lo cual la justificó y respaldó como un intento libertario legítimo- obedeció a la desventaja enorme en la correlación de fuerzas, frente al propio poder burgués, su virtual alianza con la nobleza y la monarquía hace poco derrotada y al apoyo de Bismark, el Kaiser alemán temeroso de que la chispa de la Comuna incendiara toda Europa.

 

  ( Autor: Jaime Muñoz Mantilla M:. M:. Conferencia pronunciada en Tenida Blanca de conjunto de las RR:. LL:.  “Eugenio Espejo” y “Voltaire” de Quito, en el Aula Benjamín Carrión de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, con motivo de recordar el 14 de julio de 1789 y el 2 de agosto de 1810.)

 

 

La Constitución Civil del Clero en la Revolución Francesa

 

La cuestión religiosa en la Revolución Francesa tuvo dos claras dimensiones, una ideológica y otra socioeconómica, estrechamente unidas. La Ilustración siempre había abogado por una profunda reforma de la Iglesia para evitar su poder en la cultura, la educación y las mentalidades, y para ponerla al servicio del Estado, aspecto con el que coincidía, en parte, con la tradicional política de la Corona francesa (galicanismo).

Pero esa reforma tenía que ver, además, con la nacionalización de los bienes del clero, algo más novedoso y vinculado ya claramente con los revolucionarios. A cambio, el Estado debería sostener a la Iglesia. La nacionalización de los bienes debía conducir a la venta de los mismos para aliviar la profunda crisis financiera del Estado, heredada del Antiguo Régimen. Esas ventas, por lo demás, afianzarían el poder de la burguesía, con evidente hambre de tierra. Esta dimensión económica y social, puesta en marcha en la Asamblea Constituyente, fue seguida en el resto de los países católicos cuando emprendieron sus respectivas Revoluciones liberales, como en muchos Estados italianos o en España con las desamortizaciones. Los revolucionarios también decretaron la abolición del diezmo.

El 13 de febrero de 1790, la Asamblea aprobó el Decreto de supresión del clero regular y la necesidad de reorganizar el clero secular. El 12 de julio de ese mismo año se aprobó la Constitución Civil del Clero, por la que los eclesiásticos se convertían en funcionarios del Estado francés, al quedar encuadrados en una administración parecida a la civil, suprimiendo los votos solemnes que prestaban. Cada departamento tendría un obispo. Por encima se crearon diez metrópolis eclesiásticas como sedes para los arzobispos. Todos los sacerdotes, obispos y arzobispos serían elegidos como se hacía con los funcionarios y debían prestar un juramento de fidelidad a la Nación, la Ley y el Rey. El clero francés quedaba desligado de la obediencia al Papa. Es evidente que Roma reaccionó con contundencia. Pío VI condenó la Constitución Civil. Desde ese momento el clero francés se dividió en dos. Por un lado, estarían los que aceptaron el cambio o juramentados y, por otro, los conocidos como refractarios, fieles al Papa, además de abrazar la causa contrarrevolucionaria. El problema religioso francés adquirió un componente internacional evidente. El divorcio entre Francia y Roma se solucionó en parte con Napoleón con el Concordato de 1801

 

(Escrito por el historiador: Eduardo Montagut.    Fuente: Europa Laica. 2015)