Simón Bolívar y Simón Rodríguez… francmasones.

Simón Bolívar

Hace unos tres años decidí investigar la pertenencia de Bolívar a la Masonería. Desde mis primeros pasos, escuché todas las leyendas sobre el Libertador, y en una estadía en Buenos Aires adquirí algunos libros que los utilizo como base para esta nota.

Simón es un personaje bastante singular, adelantado a su época, junto con los otros padres de la emancipación americana, pretendieron una sola América, principio tibio y un tanto mediocre que están realizando hoy nuestros políticos, pero en fin, el inicio de aquel sueño.

Tomo como punto de partida, el relato de uno los importantes biógrafos del Libertador, Jules Manzini, quien afirma que se inició en Cádiz en la logia mirandista Lautaro. Sobre esta base se abordarán las pesquisas.

Las logias mirandistas eran aquellas fundadas por el QH:.  Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez, el verdadero precursor de la Independencia Americana, aquel hombre que le dio a Colombia el nombre del país, combatiente de un montón de batallas ganadas o perdidas, formó parte del contingente de hermanos franceses que lucharon al lado de los filadelfos de Franklin en la gesta emancipadora de Estados Unidos. Ese hombre universal, cuyo nombre figura en el Arco del Triunfo en París, soñador, libertario, incansable luchador, combativo, culto, intrigante y maquinador, fue realmente un masón creador de logias e instigador de sociedades secretas que conspiraban en pro de la libertad de América.

Iniciación
Luego de la muerte de su esposa, María Teresa del Toro, ocurrida a comienzos de 1.803, Simón José Antonio se encuentra en un gran estado de abatimiento “rayano en la desesperación”. Buscando salidas a su situación interior, viaja a España. Se dice que en Cádiz, en la logia gaditana Lautaro, es reconocido, admitido y proclamado como aprendiz masón.

Aunque se insiste en que su iniciación se efectuó en 1.803, el Libertador no llegó a esta ciudad sino hasta diciembre de ese año, lo que hubiera obligado a golpear a las puertas de la Orden y a ser admitido en un lapso muy corto. Pero además, no había llegado a la mayoría de edad (debemos recordar la fecha de su nacimiento: 24 de julio de 1.783), lo que dificultaría aún más su recepción en los Templos en ese año. Igual dificultad enfrentamos con quienes afirman que su ingreso a la Orden no ocurrió sino hacia febrero de 1.804.

En tal razón, su Iniciación debió haber ocurrido luego del 24 de Julio de 1.804. Veremos más adelante que el año de 1.805 resulta más verosímil.

Por otra parte, se ha llegado a decir que Simón José Antonio fue iniciado no en la logia Lautaro, sino en una logia llamada Londres # 5 en 1.806, dato que resulta muy discutible sobre todo si tiene en cuenta que uno de los pocos documentos, claros y veraces, que se tiene de las actividades masónicas de Bolívar, el Trazado de su aumento de Salario fechado el 11 del mes 11 del año 1805.

Existirían unos argumentos un tanto peregrinos a favor de la fecha de 1.806, basados sobre todo en los calendarios masónicos versus los de la era vulgar, ya que el año masónico 1.805 inició el 24 de junio y terminó el 23 de junio de 1.806. No discutiré el tema ya que no tengo las bases suficientemente sólidas para considerar lo de la Logia Londres # 5.

Veamos entonces lo referente a la opinión más extendida, es decir su iniciación en 1.803. Para ello deberíamos aceptar la aseveración de Saurat, en el sentido que antes del segundo viaje a Europa, el Libertador ya se había puesto en contacto en Caracas con representantes de Miranda para buscar su iniciación a los pocos días de su llegada a Cádiz, ciudad a la que arribó en diciembre de ese año; ¿Qué tan posible es esto?

A falta de documentación, doy el paso a las condiciones psicológicas del Libertador. A su llegada a España se encuentra muy deprimido por su viudez. Un duelo de estas características impide o al menos dificulta la vinculación de una persona con actividades relacionadas con lo intelectual, debido a la fijación del pensamiento en el sujeto perdido, máxime si la persona se solaza en su tristeza como ocurrió con Bolívar. El afirma, recordando ese momento de su vida: “la pena de amor es un tormento, pero un tormento delicioso”.

Bajo esas condiciones, con el conflicto de atracción hacia su sujeto perdido y al mismo tiempo repulsión frente a su pérdida que lo lleva ambivalentemente a dejar su casa en San Mateo, en donde vivió su idilio y su pérdida y al mismo tiempo a ir al encuentro de su suegro para llorar juntos, el pensamiento se encontraría fijado en su Maria Teresa, con dificultad para fijar su libido en nuevos sujetos cargados emocionalmente, como son por ejemplo, una iniciación. De modo que existe un determinante psíquico que creo difícilmente le permitiría acercarse a la Orden.

Ahora bien, luego de su salida de España, llega a París a comienzos de mayo de 1.804, ciudad en la que aparece una franca defensa maníaca orientada hacia el manejo de su tristeza: buena vida, baile, juego, juerga, mujeres, teatro, palco propio en la ópera, gastos excesivos de dinero, compra de caballos y de carruaje, sosteniendo públicamente una bailarina, cambio de pasión erótica cada 15 días, preocupación por la moda al punto de haber puesto en boga en París el sombrero “bolívar”; estas demandas narcisistas cuya satisfacción debía ser inmediata, esta presión instintiva, esta “borrachera dionisiaca” no es ciertamente el estado anímico más propicio para entregarse a una iniciación, ¿o si?.

Se podría argumentar que era un hipomaniaco y que tales personas se caracterizan por su hiperactividad física y mental teniendo la posibilidad de vincularse a múltiples acciones al mismo tiempo, pero personalmente creo que Simón José Antonio, esta aparente hipomanía se relaciona mejor con un trastorno fronterizo de la personalidad, más que con una enfermedad afectiva.

En todo caso, luego de algunos meses, su defensa se rompe y reaparece la tristeza que le lleva a un cambio en su estilo de vida, a buscar algo concreto de que asirse, algo que le brindara esperanzas y este algo llegó bastante entrado el año de 1.804 en la persona que le ofreció un punto de amarre durante su adolescencia, sin el cual no se hubiera sostenido. El mismo Libertador lo llama “el Sócrates de Caracas, un amigo mío que adoro”, en su maestro Simón Rodríguez, quien era masón.

Al día siguiente del encuentro con Rodríguez, Simón José Antonio abandona su lujoso apartamento parisino y se instala en otro más modesto, en compañía de su querido maestro. A partir de este momento se presenta un cambio cualitativo en el Libertador, renaciendo su interés por Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Spinoza y los Enciclopedistas, entre otros.

Ya su estado anímico es más receptivo para una búsqueda masónica y creo yo, que estaban dadas las condiciones de edad y juicio interior para recibir las influencias del pensamiento masónico de su mentor y de buscar su admisión en la Orden.

Aumento de Salario
Ahora bien, Simón José Antonio llegó a París en la primavera de 1.804 y allí, a los 22 años de edad recibió su Aumento de Salario al grado de Compañero en la muy respetable madre logia de San Alejandro de Escocia, que se reunía el primer y tercer miércoles de cada mes. Todo indica que fue el día 11 de noviembre de 1.805, según un trazado original que conservaba el Supremo Consejo del Grado 33 para Venezuela, cuyos certificados de autenticidad pueden ser encontrados en el texto de Carnicelli.

Es una lástima que ese documento con la firma autógrafa del Libertador haya desaparecido por acción del fuego durante un incendio en 1.990. Sin embargo, existen copias como las que reposan en las Fundaciones John Boulton y Nectario María.

El Trazado está en francés y su traducción es la siguiente: “A la gloria del Gran Arquitecto del Universo, el 11 de noviembre de 1805 los trabajos de Compañero han sido abiertos al Este por el respetable hermano de Latour d’Auvergne, alumbrando el Oeste y el Sur por los respetables hermanos Thory y Potu: la lectura de la última plancha trazada ha sido hecha y aprobada, el Venerable ha propuesto que se eleve al grado de Compañero al hermano Bolívar recientemente iniciado a causa de un próximo viaje que está a punto de emprender. El parecer de los hermanos habiendo sido unánime para su admisión y el escrutinio favorable. El hermano Bolívar fue introducido en el Templo y después de las formalidades necesarias ha prestado a los pies del Trono la obligación usual; fue colocado entre los dos Vigilantes habiendo sido proclamado caballero Compañero masón de la respetable madre logia escocesa de San Alejandro de Escocia. Este trabajo ha sido coronado por un triple hurra y el hermano, después de haber dado las gracias, ha ocupado su lugar a la cabeza de la Columna del Mediodía. Los trabajos se han cerrado del modo acostumbrado”.

Exaltación
Sobre la exaltación de Simón José Antonio al sublime grado de Maestro se tienen pocos documentos fidedignos.

Mientras se encontraba en Bucaramanga, en mayo y junio de 1.828, esperando los resultados de la convención de Ocaña, Bolívar le cuenta a su edecán, Perú de Lacroix, Grado 33, que había sido exaltado en París, dato confirmado por Edgar Perramón, historiador de la Gran Logia de Venezuela.

El nombre de Bolívar figura en los documentos de la logia San Alejandro de Escocia, de último en la Columna de Maestros, en un documento editado por esta Logia en diciembre de 1.805, lo que podría significar que le fue conferido el Grado en esta Logia al poco tiempo de su aumento de Salario. Pero no debemos olvidar el problema de las fechas masónicas y profanas ya esbozado.
Desconocemos la fecha exacta y la Logia en la que se realizó su exaltación. Se dice que fue en agosto de 1.806, pero no hay pruebas de ello.

Para otros, el Grado le fue conferido durante la misión a Londres en 1.810 en la logia mirandista La Gran Reunión Americana, pero van en contravía de las palabras del Libertador. Si ello hubiera sido así, debió ocurrir en algún momento entre el 10 de julio y el 21 de setiembre, fechas de llegada y partida de Inglaterra. Efectivamente, Bolívar conoció allí a Miranda y fue introducido a su grupo de amigos curiosamente durante un té que este ofreció en homenaje al Libertador.

Luego de su regreso a Venezuela, ingresó a La Sociedad Patriótica que era la parte visible de la masónica caraqueña, por lo que se podría pensar que estaba afiliado a alguna Logia. Debe anotarse que la Masonería Venezolana había comenzado en 1.808, con la logia San Juan de la Margarita, en la Isla Margarita viéndose reforzada en 1.810 con el triángulo masónico de Barcelona.

Altos grados
En el museo masónico de New York se encuentra el mandil y el collarín de Bolívar correspondientes a su Grado 32.

Se dice que fue investido en Caracas con el Grado 33 de manos de José Cerneau, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Hemisferio Occidental de New York, el 21 de abril de 1.824, figurando su nombre en la lista nominal que reposa en el Archivo General de la nación en Caracas.

Sin embargo, que haya sido investido por Cerneau es imposible, ya que para esa fecha, como se encuentra perfectamente documentado, Bolívar se encontraba en el Perú, específicamente en la ciudad de Jauja.

Ante esto, se ha mencionado que recibió su alta investidura en el Perú de manos del general de brigada, el puertorriqueño Antonio Valero de
Bernabé, pero el problema con esta afirmación es que el mencionado hermano, afiliado a la logia Fraternidad Bogotana # 1 y luego visitador de la logia Filantropía Bogotana # 16, tenía tan solo Grado 32, habiendo recibido el Grado 33 definitivamente con posterioridad a 1.843.

Efectivamente, Valero fundó varias logias en el Perú y a comienzos de 1.825 levanta columnas de la única logia militar ambulante que existió en el ejército del Libertador, la Unión Auxiliar. Es más, el Libertador teniendo problemas con él, lo saca del Perú y se queja del general ante el hermano Santander. “Últimamente ha dejado establecidas unas cuantas logias que no dejan de dar qué hacer”.

Así las cosas, queda desvirtuada la versión que el realmente ilustre Valero hubiera conferido el Grado 33 al Libertador.

¿En ese caso no sería más probable que el Grado 33 se lo hubiera conferido su edecán Luís Perú de Lacroix, que como se mencionó, pudiera haber sido representante de algún Supremo Consejo?

No habiendo por el momento otros datos que aportar, con muchos puntos aún por resolver, queda por lo menos establecido que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad si fue francmasón.

Christian Gadea Saguier

 

Simón Rodríguez

Simón Narciso de Jesús Rodríguez (Caracas, 28 de octubre de 1769 – Amotape, Perú, 28 de febrero de 1854), conocido por su exilio de la América Española, como Samuel Robinson, fue un filósofo y educador venezolano, tutor y mentor de Simón Bolívar.

En Mayo de 1791 el Cabildo de Caracas le da un puesto como profesor en la “Escuela de Lectura y Escritura para niños”. En 1794 presentó un escrito crítico llamado “Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento”. Allí en esta escuela es que tiene la oportunidad de ser el tutor y mentor del futuro Libertador y activo francmasón Simón Bolívar. Fuertemente influenciado por El Emilio de Jean-Jacques Rousseau, Simón Rodríguez desarrolla una revolucionaria concepción de lo que debe ser el modelo educativo de las nacientes naciones americanas.

 

El mismo Bolívar, en carta al General Santander en 1824, decía que su maestro “enseñaba divirtiendo”. Este espíritu que intentaba romper con las rígidas costumbres educativas del colonialismo español se reflejaría en toda la obra y el pensamiento de Simón Rodríguez.

 

En 1797 se ve obligado a salir de Venezuela. En Kingston, Jamaica, él cambia su nombre a Samuel Robinson (por el personaje Robinson Crusoe, de la obra homónima de Daniel Defoe) y después de permanecer algunos años en los Estados Unidos, viaja a Francia (1801). Allí, en 1804, se reencuentra con Simón Bolívar. Juntos realizan un largo viaje por gran parte de Europa. Son testigos presenciales de la coronación de Napoleón Bonaparte en Milán, como Rey de Italia y de Roma.

 

Rodríguez es testigo del famoso juramento de Bolívar sobre el monte Sacro, en donde se compromete a liberar a toda América de la corona Española, y lo registra para la Historia.

 

Simón Rodríguez era también bohemio, viajero y lector incansable. Relámpagos de genialidad, de inteligencia y de locura se repetían en la vida de este hombre. Además era mujeriego, cínico, descarado e inconstante.

 

El Libertador dijo de él que era “El hombre más extraordinario del mundo” .

 

Entre 1806 y 1823, mientras se libraba gran parte de la Guerra de Independencia en su natal Venezuela, Rodríguez se hospeda en Italia, Alemania, Rusia, Prusia, y Holanda. Luego daría su opinión sobre este periodo de tiempo diciendo; “Yo estuve en Europa por casi 20 años, trabaje en un Laboratorio de Química Industrial […] Asistí a algunas reuniones secretas orientadas hacia la democracia […] Estudie un poco de literatura, aprendí nuevos idiomas y di clases de lectura y escritura de una escuela ubicada en un pequeño poblado Ruso”.

 

Rodríguez regresa a América en 1823, usando el nombre de Simón Rodríguez nuevamente. En Colombia establece la primera escuela-taller en 1824. Atiende el llamado hecho por Bolívar desde el Perú y es nombrado “Director de la Educación Pública, Ciencias, Artes Físicas y Matemáticas” y posteriormente “Director de Minas, Agricultura y Vías Públicas” de Bolivia.

 

En 1826, Rodríguez establece una segunda escuela-taller como parte del proyecto para toda Bolivia. Pero el Mariscal Antonio José de Sucre, presidente de Bolivia desde Octubre de 1826, no tenía una buena relación con el, por lo que Rodríguez dimitió el mismo año, trabajando el resto de su vida como educador y escritor, viviendo alternadamente entre los actuales Perú, Chile y Ecuador.

 

Muy importante es su trabajo titulado “Sociedades Americanas”, dividido en varias ediciones publicadas en Arequipa (1828), Concepción (1834), Valparaíso (1838), y Lima (1842). El texto insiste en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica, idea que sintetiza en su frase, “La América Española es Original; Originales han de ser sus instituciones y su gobierno: Y Originales sus medios de fundar uno y otro. En América, o Inventamos o Erramos”.

 

Emprende viaje a Ecuador en 1843 y, a su paso por el puerto de Paita (Perú), se entrevista con Manuela Sáenz, coincide su visita con la de Giuseppe Garibaldi.

 

Se radica en Latacunga, donde escribe y publica sus “Consejos de amigo”. En los años finales de su vida, Simón Rodríguez va a Guayaquil, donde se perderá buena parte de su obra a causa de un incendio que devastó a la ciudad. En 1853, emprende un nuevo viaje al Perú, acompañado por su hijo José y su amigo Camilo Gómez, quien lo asistirá en el momento de su muerte, ocurrida en el pueblo de Amotape el 17 de julio de 1853.

 

Sus restos reposan en el Panteón Nacional de Caracas desde 1954.

 

Autor: Pedro Saad Herrería. (2008)

Aporte: Francisco Jaramillo.

 

 

Francmasonería latinoamericana en el siglo XXI

Diversos escritos de la Orden manifiestan que la francmasonería, a través de sus miembros, proyecta sobre la sociedad con que comparten, la acción bienhechora de los valores e ideales que sustenta. Generalmente, como institución, trata de no emprender acciones si no cuenta con el respaldo de todos sus miembros. Son estos últimos los que interpretando los principios e ideales de la Orden, en cada tiempo y lugar, quienes procuran realizar acciones concordantes con ellos.

 

En sus “Talleres de Ideas” (las Logias) no hay órdenes ni consignas: cada cual, conforme a su leal entender, debe ocupar el lugar que su conciencia ilustrada elija, para concretar en hechos sociales la doctrina.

 

No es extraño, sin embargo, que estos hombres con motivaciones comunes, tomen en un determinado momento de la historia, posiciones con una dirección convergente ante un problema político, económico, educacional, social o cultural, entre otros.

 

Lo que se publica con esta información es uno de los casos en que la francmasonería de latinoamérica está llevando adelante, desde el inicio del presente siglo,  dos interesantes proyectos cuyas siglas son ILEC y FILA, para trabajar en pro del laicismo.

 

ILEC, sigla del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos, organización masónica en la cual participan las Grandes Logias de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

 

Desde el año 2000 se inicia en estos países  la estructuración de los diversos ILEC nacionales. Dos contenidos de enorme valor social práctico y filosófico-moral emanan de esta denominación: desarrollo y laicismo. Diversas interpretaciones textuales e ideológicas admiten estos dos conceptos, que sus miembros, interpretan por una parte el significado que le otorga el trabajo concreto y humano del Instituto y, por otra, la realidad social de cada país.

 

Declaran, además, que desean ver emerger más bien como una semántica ligada a la formación y a la tolerancia militante. Los aspectos prácticos y formales, lo reflejan las finalidades y el objeto de la institución : “Promoción del desarrollo,  especialmente de las personas, familias, grupos y comunidades en los ámbitos de la educación, cultura, capacitación, trabajo, salud, vivienda, medio ambiente, micro-empresa, pequeña producción, consumo popular, derechos humanos, comunidades indígenas… etc.

 

Agregan que pudiera ser que un laico, no miembro de estas organizaciones, encuentre que las aspiraciones señaladas, carezcan de claridad y hasta quizás de compromiso con la verdadera defensa de los valores del laicismo, pero ello sería comprender poco el peso de la influencia político-social de la religión y desconocer las limitaciones jurídicas legadas por la tradición y afianzadas por los poderes fácticos que agobian al Continente, como ambiente en que se mueven las preocupaciones sociales de latinoamérica. Recalcan qué dialécticamente se pudiera decir que cada uno propugna y hace en su medio, lo que justamente les permite cada diferente situación.

 

En otro de sus importantes documentos se señala que ILEC considera que el laicismo es patrimonio de la soberanía de la humanidad y de la libre determinación de hombres y mujeres, porque permite la emancipación de todos aquellos poderes oscuros que limitan la justicia, la libertad educacional y religiosa, y la expresión de todos los proyectos éticos contemporáneos. Interpreta que sobre bases laicas, no místicas ni sectarias, las ideas pueden desarrollarse en un ambiente de comprensión y tolerancia sin imposiciones que lesionen y perturben el libre ejercicio del pensamiento. La sociedad no es un recinto teologal, sino un lugar de entendimiento humanista, de respeto a todas las creencias y base legítima del Estado.

 

 

 FILA, sigla de la Federación de Instituciones Laicas de América.

Durante el “Primer Encuentro Americano de Laicismo” en Lima 2011, surgió la proposición de llevar los ILEC hacia la sociedad “extra muros” (término usado en la francmasonería) y crear “FILA”.En el Simposio participaron representantes de los institutos laicos de Argentina, Uruguay, Perú, Venezuela, Paraguay, Méjico, Chile y Bélgica, invitado especial de Europa.

 

En los años siguientes las reuniones de FILA fueron organizadas por la Gran Logia de Argentina y la Gran Logia de Chile.

 

2º Seminario de FILA en Buenos Aires, noviembre del 2012.

Los representantes de Argentina, en la inauguración del evento, destacan que el objetivo de esta reunión es para continuar organizándose en la difusión del Libre Pensamiento en general y del Laicismo en particular.

 

Luego señalan: “El concepto de – Estado laico -, opuesto al de – Estado Confesional -, surgió históricamente de la separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX, aunque la separación entre las instituciones del estado y las iglesias u organizaciones religiosas se ha producido, en mayor o menor medida, en otros momentos y lugares, normalmente vinculada a la ilustración y a la a Revolución Liberal.

 

Los laicistas consideran que su postura garantiza la libertad de conciencia demás de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión o de la irreligión.

 

El laicismo es distinto del anticlericalismo en cuanto no condena la existencia de dichos valores religiosos. Un Estado laico de esta forma pretende alcanzar una mejor convivencia al ordenar las actividades de los distintos credos, asegurando la igualdad de todos ante la ley, y en muchos casos sirviendo como herramienta para someter el sentimiento religioso, pretendiendo así anteponer los intereses generales de la sociedad civil sobre los intereses particulares.

 

En otros campos más específicos, por ejemplo la educación, se usa el término de educación laica cuando se defiende la enseñanza pública o privada manteniendo la independencia de la misma respecto a cualquier creencia o práctica religiosas.

En el siglo XIX francés la palabra laicización significó sobre todo el esfuerzo del Estado por sustraer la educación al control de las órdenes religiosas, ofreciendo una escuela pública controlada exclusivamente por el Estado igual para todos.

 

La Iglesia Católica se ha opuesto a esta visión del laicismo, pues considera que no garantiza la libertad religiosa y de culto de los católicos. La Iglesia Católica se acercó a las posiciones políticas más modernas, aproximándose a una renuncia al estado confesional, durante el Concilio Vaticano II y retrocediendo después a sus posiciones tradicionales. Acepta un régimen de separación del Estado, pero puntualiza que esta “separación” no implica la renuncia a exigir que las leyes se amolden a sus posiciones doctrinales en los países que considera católicos, allí donde los bautizados son mayoría, en los que exige una posición especial.

 

La Iglesia Católica distingue actualmente entre un estado laico, que reconoce la autonomía mutua de la Iglesia y el Estado en sus respectivas esferas, y el Estado laico, que se resiste a la tutela espiritual del Estado por parte de la Iglesia”.

 

3º Seminario de FILA en Santiago de Chile, noviembre del 2012.

Con representantes de los ILEC de Argentina y Uruguay, Centro de Acción Laica de México, la Fundación Equinoccial del Ecuador, Acción Laica de Bélgica e ILEC XXI de Chile se realizó el 3º Seminario Americano de Laicismo Federación de Instituciones Laicas de América. La actividad se efectuó en el Club de la República de Santiago.

 

Fueron tres días de actividades que tenían como propósito debatir y analizar los desafíos del laicismo del siglo XXI. En la oportunidad el presidente del evento destacó que: “El laicismo y las luchas laicas no son una cuestión de la historia, son presente en la perspectiva de la construcción de la República. Volver a pensar en laicismo es fundamental y decisivo en lo que dice relación con la educación y el desarrollo humano. Por eso, volver a pensar en laicismo, es proyectar maneras de cómo perfeccionar nuestra institucionalidad y el diseño de nuestras tareas de formación de personas, en la perspectiva de la libertad de pensamiento”.

Por su parte  Pierre Galant, el presidente del Centro de Acción Laica de Bélgica y de la Federación Humanista Europea señaló que “observamos un resurgimiento agresivo del conservadurismo religioso. El objetivo de estas corrientes conservadoras y dogmáticas no ha cambiado desde el siglo de las luces: siguen tratando de imponernos la ley de sus dioses, en lugar de los derechos humanos”.

 

Bibliografía:

Informaciones directas de las organizaciones citadas.

Archivos del Portal FRANCMASON. COM

 

José Martí Pérez y Benito Juárez García;

La masonería como uno de los aspectos coincidentes de ambos próceres

 

En una breve revisión biográfica comparativa entre Benito Juárez García (1806/1872) y José Martí Pérez (1853/1895), se observa que en estos dos hombres que lucharon hasta los últimos días de sus vidas por las independencias de sus países natales, existen otros aspectos de coincidencia como es la membresía de ambos a la masonería.

Debe tenerse en cuenta que la masonería en América Latina se ha considerado por muchos especialistas en la materia como una fuerte precursora de las luchas independentistas y revolucionarias, hasta el punto de afirmar que amplias aportaciones a la división geográfica-política se ha debido a la gran influencia de los masones. Sin embargo, otros estudiosos de la materia han presentado una hipótesis diferente, de acuerdo a los documentos que han localizado y en los que sustentan que la masonería es una consecuencia de la Independencia.

Es evidente que la organización de grupos, las logias, posibilitó cohesionar corrientes de pensamientos diferentes en toda la región latinoamericana como se aprecia: en México, Cuba y Venezuela, entre otros. En el año 1850 en México, el Senado realizaban iniciaciones y rituales masónicos, con la autorización del presidente de la República, lo cual indica que influía que las ideas expresadas por los masones en las logias eran posteriormente directrices de la política a seguir por el país.

Los intercambios de opiniones entre logias dio la oportunidad a que proporcionara una expedita proliferación de los ideales revolucionarios, así como de facciones de resistencia. Según se manifiesta por las logias, que tienen como precepto, en sus normativas, evadir la intromisión en temas de política y religión, y contar con el decisivo carácter cristiano de la sociedad hispanoamericana de esa época, las logias utilizaron medios muy bien empleados para conducir la opinión pública, exaltando la práctica de las virtudes. Como resultado, se aprecia que la política se transformó en un medio para combatir las malas medidas y acciones de los gobiernos, y a la religión se le otorgó el papel de modo de convivencia entre los hombres en un contexto de valores y buenas prácticas.

Son varios los patriotas latinoamericanos que se les atribuyen sus condiciones de masones. En cuanto a José Martí Pérez, en los archivos de la logia Fernandina de Jagua de Cienfuegos contienen la prueba documental definitiva de su filiación masónica, en varios pliegos firmados en una logia en España.

Se le atribuye a su maestro José María de Mendive, que era masón, la influencia en su discípulo que ingresó en la organización a los 18 años. El primer indicio de la filiación y ejercicios masónicos de Martí se constatan en varios documentos, fechados en 1871, encontrados en una logia de la ciudad de Cienfuegos; entre éstos una carta que anuncia al interesado que ha sido admitido en la organización, rubricada con el seudónimo Anahuac, que era el que empleaba Martí para identificar alguno de sus artículos. Esta fecha coincide con otras informaciones que sitúan la iniciación de Martí como masón en la logia madrileña Caballeros Cruzados No. 62 perteneciente al Gran Oriente Lusitano Unido (GOLU)[1]; ya en el mes de julio firmaba con el grado de Maestro Masón, grado 3ro. y Secretario de dicha logia. Su vinculación con la logia Armonía No. 52 también esta verificada, y consta al estar mencionada por Fermín Valdés Domínguez con relación a la ayuda que le daba a los cubanos presos prisioneros en la isla de Cueta, posición entendible por las conocidas posiciones de algunos de sus miembros a favor de la independencia de Cuba.

El Doctor en Ciencias Históricas, Eduardo Torres Cuevas corroboró categóricamente como conclusivo el hallazgo realizado en la búsqueda para una tesis de doctorado, relacionada con la masonería en Cienfuegos. Se tenía alguna información anterior sobre la relación de Martí con la masonería, inferida en sus propios textos, así como, de los escritos de su amigo Fermín Valdés Domínguez. Por último, se cuenta con testimonios que gran parte de los patriotas cubanos iniciadores de las luchas independentistas eran masones, entre ellos Carlos Manuel de Céspedes.

El patriota mexicano Benito Juárez García, para muchos también es el símbolo más depurado de la masonería mexicana, se resalta por algunos historiadores que fue tan ferviente en la práctica masónica que su nombre se conserva con veneración en todos los ritos, y cuerpos filosóficos lo han adoptado como un símbolo sagrado. El 26 de enero de1847, Juárez aprovecha su estancia en México para ingresar a la Masonería, y el 15 de enero del citado año, se inicia como Aprendiz Masón en la Respetable “Logia Simbólica Independiente Número 2” del Rito Nacional Mexicano, y llega a obtener el grado 9no, equivalente al grado 33avo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

En opinión varios de los biógrafos de Juárez lo definen: “Como masón virtuoso y de muchas cualidades humanas que determinaron su recia personalidad, así como el destino de México al que le dio marca de Patria y que a su vez hizo posible que su actuación y biografía están grabadas en la conciencia de los mexicanos”.

Los masones mexicanos para rendir una vez más, homenaje póstumo a Benito Juárez García, enviaron una pequeña cantidad de las cenizas del cadáver del libertado para que se depositaran junto a los restos del Apóstol José Martí Pérez en la necrópolis de Santa Ifigenia, en la ciudad de Santiago de Cuba el 23 de septiembre de 1940, en un acto solemne convocado por los miembros de la Gran Logia Cubana “Isla de Cuba”.

El Gran Oriente Lusitano Unido se originó en 1869 por la fusión de tres de las cuatro obediencias masónicas portuguesas que por esa época existían. Ello facilitaría que tres años después de lograse la unificación de la masonería en ese país. Uno de los orientes entonces con mayor presencia y autoridad en el territorio español fue el Gran Oriente Lusitano Unido (GOLU), el que para el año 1870 tenía en España 24 logias bajo su dependencia. En éstas son en las que se iniciaran, regularizaran o afiliaran muchos de los cubanos deportados y residentes en España, a saber por dos razones, el no reconocimiento por la masonería española del derecho a la independencia de Cuba, la que había iniciado en 1868 la guerra por su soberanía, y la invasión masónica del territorio cubano por los cuerpos masónicos españoles. Ambas razones descubren las opuestas concepciones de Patria de unos y otros. Para los españoles la Patria comprendía también al territorio de Cuba; para los cubanos, la Patria era Cuba independiente. En el ejercicio de la masonería se reflejarían las contradicciones entre la metrópoli y la colonia que luchaba por su emancipación. Algunas de las figuras más relevantes de nuestra historia nacional, que vivían por esa época en España, militaron en el GOLU y no en logias adscritas a otros cuerpos españoles; junto a ellos está comprobada la presencia de varias personalidades de la vanguardia intelectual y revolucionaria española de la época; unidos todos en un coexistir vigoroso por la diversidad y unidad de pensamiento presentes en las logias.

Fuente: Manuel Sánchez Gálvez. Ediciones Bachiller. Biblioteca Nacional José Martí.
Fuente: Fondos Documentales del Archivo Central, Dirección de Gestión Documental,

Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba.

 

Publicación: CubaMinRex

 

“José Martí: sus últimos días en Norteamérica”

 Inquietudes, y ansiedad

El Delegado va y viene. Los cubanos lo ven, siempre como el perfecto guía. Y Martí que siente en torno esta comprensión, participa –con estas solemnes frases- aquella hermosa fusión de los cubanos:

“Ni me pida, ni me dé, palabras ajenas o mías, como cosa principal. Deme hombres; deme virtud modesta y extraordinaria, que se ponga de almohada de los desdichados, y se haga vara de justicia y espuela de caballería: deme gente que sirva sin paga y sin cansancio, en el mérito y entrañas de la oscuridad, el ideal a que se acogerán luego, pedigüeños y melosos, los mismos, que en la hora de la angustia, porque el polvo del camino les mancilla la corbata, se apartan de él …”

Está tan redondeado y hermoso el pensamiento de Martí en sus escritos, que es tarea muy difícil prescindir de sus propias palabras para expresarlos, sobre todo, cuando se refieren a deberes patrióticos y empeños justicieros y desinteresados:
Sin embargo, según avanzaba el año 1894, aumentaba la inquietud en el Delegado. En el mes de enero de 1895 esperaba noticias del General Gómez, a quien competía la orden de alzamiento.

Pero el Delegado hombre de método y disciplina, advierte que

 “las revoluciones por muy individuales que parezcan son obra de muchas voluntades, y hay que inclinar con frecuencia la propia..”

 

Los pensamientos le agobian

En sus últimos días en New York, el pensamiento de José Martí se mueve constantemente trazando los planes que darían inicio a la guerra justa y necesaria. A Serafín Sánchez notificaba que regresaría tan pronto después de su entrevista con Máximo Gómez. Sin embargo, en la carta-despedida a Tomás Estrada Palma le insinúa que no desea regresar. Deseaba quedarse luchando en la manigua como un simple mambi. Sabía además que era necesario, imprescindible, su presencia física en la reunión de los patriotas en Camagüey.

El Apóstol –en uno de esos pocos momentos de reposo- revisa mentalmente todo lo ordenado para el levantamiento en Cuba a la vez que espera conocer siguientes detalles desde la isla. Preparado estaba el desembarco en Cuba de tres barcos cargados de hombres y armamentos.

Igual no puede dejar de pensar en su madre y su débil salud; y en su único hijo, Pepito, un muchacho de 17 años de edad al que desde hacía mucho tiempo Carmen Zayas-Bazán retenía alejado de él.

 

Plan de La Fernandina  

A costa de grandes esfuerzos logró José Martí organizar una expedición, llamada La Fernandina, formada por tres barcos: Lagonda, Amadis y Baracoa, los cuales trasladarían a la isla material de guerra para mil efectivos, todo comprado gracias principalmente a los fondos aportados por los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso.

El plan organizado con salida desde el puerto de Fernandina, Florida, simulaba barcos cargados con útiles agrícolas. Una de las naves sería encabezada por los generales Serafín Sánchez y Carlos Roloff, rumbo a la zona camagüeyana. Otra nave recogería en Costa Rica a los Maceos, Flor Crombet y cientos de hombres dispuestos a desembarcar en la provincia oriental cubana; y en el tercer barco embarcarían en Santo Domingo el general Máximo Gómez, Paquito Borrero, Ángel Guerra, José  Rodríguez y los demás expedicionarios allí reunidos en espera del momento crucial.
Mas el 10 de enero de 1895 los tres barcos fueron confiscados por el gobierno norteamericano. El y otros más estaban a merced de los hombres de la agencia Pinkerton, empresa pagada por España para vigilar a los patriotas en Estados Unidos.

Esto constituyó un duro golpe para los planes revolucionarios, así como amargos y peligrosos fueron los días que siguieron en la existencia del Apóstol. Loynaz del Castillo y Enrique Collazo coinciden en el impacto emocional en el Delegado y notifican a otros cubanos:

“Revolvíase como un loco en el pequeño espacio que le permitía la estrecha habitación…”

Pero el descubrimiento del plan de La Fernandina evidenciaba la capacidad de ordenamiento de José Martí. Los al mando de cada nave desconocían los preparativos, pertrechos y rumbo de los otros para prevenir caso que alguno cayera en manos enemigas.


Perdido todo, tratando de ocultar la intranquilidad que refleja su mirada, el Delegado explica en pocas palabras:

“…La cobardía, y acaso la maldad, de López de Queralta entregó nuestro plan entero: nuestros tres barcos rápidos, salidos a la vez, para llegar casi al mismo tiempo, con armas para 400 hombres. Acaso se salvará el cargamento. Pero hemos salvado más: la disciplina y el respeto de la Isla, asombrada de nuestro esfuerzo …”

Y con la firmeza de carácter que todos les conocían, José Martí proclama:

“…Todo se ha perdido, menos las esperanzas y la decisión de acometer la empresa iniciada con tanto sacrificio”.

 

Epistolario martiano

Pero las pocas personas envueltas en el Plan de La Fernandina sabían que el fracaso del mismo no sucedió debido a la vigilancia del servicio secreto de España en Estados Unidos, sino a la indiscreción de Lopez de Queralta, veterano de la “Guerra Grande”.

La angustia de aquellos días lo atestigua esta carta de José Martí dirigida a Juan Gualberto Gómez en La Habana, de la cual como prueba eficiente solo copiamos el primer y último párrafo de la misiva del 17 de enero de 1895:

Amigo queridísimo:

No emplearé palabra innecesaria para las amargas noticias que tengo  que comunicarle y que el cable habrá en parte anticipado, así como mi última carta a  Ud. y sustituiré el lamento inútil con la declaración de que renuevo inmediatamente  por distinto rumbo, la labor que la cobardía de un hombre ha asesinado. Ante todo, déjeme declarar a Ud., y en Ud., a todos nuestros amigos, de todas partes, que es mi  primer pensamiento el de redimir a la Isla de toda obligación de sujetar sus movimientos a los que de afuera no han de cesar, y han de rematarse con fortuna, mas sin el derecho de  impedir que el país surja por sí, y sin la traba de esta espera, si juiciosamente cree  que en condiciones de éxito, o de mantenimiento por un plazo ya más dilatado, puede surgir sin nuestra conjunción. Ese es mi primer pensamiento. Ayudar, sí. Oprimir, o encabezar a la fuerza, no. Lo que yo creo, luego lo diré, aquí mismo. Pero antes sepa  esa decisión fundamental…

Y nuevamente confirmaba el apóstol:


”….No teman desmayo, ni esperas injustas.  Andaremos como la luz. Aguardarían y sabrían pronto. Aquí debo terminar, porque ya he dicho lo esencial. Ya ven Gener y M. en qué angustias vivía y a qué obligaciones  imprevistas tenía que atender cuando no podía responder, ni a veces recibir sus cartas,  -y serán justos- Ud. verá de ahí la llaga en que he vivido… Veamos al frente. Aguarda ansioso su respuesta, más confiado que nunca  en su juicio.   José Martí.

La correspondencia entre Martí y Juan Gualberto había comenzado a ser semanal y más tarde casi diaria. Cartas dirigidas a una humilde mujer llamada Concepción Bartolotti, que vivía en la calle de Sitios, iban dentro de otros sobres con el encargo de entregarlas “al vecino”, y a través de otra persona llegaban a manos de Juan Gualberto Gómez; así igual los planes pre anunciados por el Apóstol cubano llegaban en su preciso momento.

Últimos días, últimos preparativos

A su regreso de Jacksonville, -fracasado el plan de La Fernandina-, José Martí recibió refugio en el hogar del Dr. Ramón L. Miranda, tratando de estar fuera del alcance de los espías de España en la ciudad de New York y sus alrededores. Dos semanas pasó en la residencia del médico, sin poder salir de la casa por temor de que lo detuviesen, pues los reporteros se sucedían para informarse donde podrían encontrarlo. Allí –aún muy enfermo- recibió a varios de los amigos el 28 de enero de 1895, día de su 42 cumpleaños .

Mas el Apóstol, espíritu determinativo, apto para empresa tan extraordinaria, no podía caer en la desesperación, y reacciona con la entereza y serenidad que le son características:

“Yo no miro a lo deshecho, sino a lo que hay que hacer.”

Tras varios días de espera recibe noticias del General y porque así lo requiere la inquietud revolucionaria que manifiesta la población de Cuba.  Martí redacta y firma en New York como Delegado del PRC, la Orden de Levantamiento a efectuarse en Cuba para la segunda quincena de febrero, dirigida a Juan Gualberto Gómez y que él recibe oculto en un tabaco cubano elaborado en Tampa, con la indicación de ser trasmitida la “orden” a todos los grupos de Cuba.


Bajo días de mucha tensión y peligro, con su poca salud quebrantada desde hacía tantos años, trabajó incansablemente José Martí para lograr unificar los cuantiosos detalles que llevaron a Cuba a ser libre del dominio español. Con todo en orden embarca en el vapor inglés Athos hacia Port-au-Prince acompañado de Enrique Collazo, Manuel Mantilla y de José María Rodríguez, a reunirse con Máximo Gómez y otros patriotas en Santo Domingo para allí arreglar y realizar el viaje a Cuba, …del que Martí no tenía permiso para efectuarlo él mismo, …pero del que nadie pudo hacerle desistir.

Es muy cierto lo que expresó Víctor Hugo de nuestro José Martí:


“La labor de aquel insigne, que merece un altar en cada pecho de cubano, no puede ser apreciada y juzgada justamente, más que por los que presenciaron su desenvolvimiento.”

Revista Libre. Cuba.

María Teresa Villaverde Trujillo

 

José Julián Martí Pérez (La Habana, Cuba, 28 de enero de 1853 – Dos Ríos, Cuba, 19 de mayo de 1895) fue un político republicanodemocrático, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano de origen español, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95 o Guerra Necesaria. Perteneció al movimiento literario del modernismo.

Levantamiento de Columnas de la R∴L∴S∴ Simón Rodríguez 

VM y QQHH

Responder a la gentil invitación de algunos hermanos de esta Respetable y Fraterna Logia “Simón Rodríguez”, para decir unas pocas y brevísimas palabras sobre la personalidad de nuestro patrono, el Maestro Simón Narciso Jesús Rodríguez, quien adoptó este nombre como primero de los heterónimos que utilizaría a lo largo de su existencia, pues nació hacia 1771 con el apellido formal de Carreño.

Nuestro respetado Eduardo Galeano, que ha escrito más de una nota sobre su vida en varios de sus textos, que le han hecho acreedor desde ya al Premio Nobel de Literatura, inicia una de sus notas con las siguientes palabras, que lo describen y enmarcan… “Orejas de ratón, nariz de borbón, boca de buzón. Una borla roja cuelga, en hilachas, del gorro que tapa la temprana calva. Los anteojos, calzados por encima de las cejas, rara vez ayudan a los ojos azules, ávidos y voladores. Simón Carreño, Rodríguez por nombre elegido, deambula predicando rarezas”.

En realidad, nuestro padre adoptivo es heredero y fruto de una serie de coincidencias magníficas: nació en Caracas, cuando esta ciudad sudamericana era el centro y epicentro de uno de los momentos predilectos de la Historia; de aquellos que no son muchos ni abundan en el planeta.

En realidad, son unas pocas ciudades las que sirven de eje para los grandes acontecimientos de toda una era. Debemos mencionar entre aquellas escasas a Atenas, que sirvió de cuna y escuela para filósofos de la talla de Sócrates, Platón y Aristóteles; de políticos y estadistas como Pericles o Solón; dramaturgos como Esquilo, Sófocles o Eurípides; arquitectos como Ictinos, que nos legó el inmortal Partenón; escultores como Fidias, y todo esto en el curso de apenas dos o tres generaciones.

Y luego habrían de transcurrir 2000 años para que en otro lugar de la Europa, esta vez en Florencia, surgieran al mismo tiempo poetas como el Dante, o Petrarca y artistas plásticos y genios múltiples como Leonardo da Vinci, Filipo Brunelescchi, Donatello, Massaccio o Giotto.

¿Por qué se concentran en unos pocos sitios los nacimientos de tantos grandes hombres que luego, al pasar al Nuevo Mundo, se concentrarían en Venezuela, donde, en el curso de apenas dos generaciones, vendrían al mundo Francisco de Miranda y Simón Bolívar; Andrés Bello y Antonio José de Sucre. Pero hay más coincidencias.

 

En una misma familia caraqueña y en el curso de poquísimos años vendrán al mundo seres excepcionales y, esto es aun más desconcertante, de tan diversas orientaciones como la inmortal pianista Teresa Carreño, cuyo nombre lleva con orgullo el teatro nacional de Caracas y el “aristocrático” heredero de normas y costumbres palaciegas, como el autor del célebre Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres, don Manuel Antonio Carreño, nada menos que hermano de nuestro patrono Simón Rodríguez, quien bien pronto abandonó su apellido Carreño, que le venía por legítima herencia paterna.

Nada más lejano en su postura frente a la vida que el afectado Manual de Carreño, que nos obligaban a memorizar en mi generación y los principios educativos que el hermano de Manuel Antonio inculcó en su discípulo predilecto, que habría de convertirse nada menos que en el Libertador de cinco naciones.

Volvamos a Galeano y sus palabras acerca de Simón Rodríguez… “Lejos de Caracas, el preceptor inicia al muchacho en los secretos del universo y le habla de libertad, igualdad, fraternidad; le descubre la dura vida de los esclavos que trabajan para él y le cuenta que la no me olvides también se llama Myosotis palustris. Le muestra cómo nace el potrillo del vientre de la yegua y cómo cumplen sus ciclos el cacao y el café. Bolívar se hace nadador, caminador y jinete; aprende a  sembrar, a construir una silla y a nombrar las estrellas del cielo de Aragua. Maestro y alumno atraviesan Venezuela, acampando donde sea, y  conocen juntos la tierra que los hizo. A la luz de un farol, leen y discuten Robinsón Crusoe y las Vidas de Plutarco.”

 

Sin remontarnos a consideraciones esotéricas, que nos permitirían atribuir carácter “masónico” a varias manifestaciones espirituales o animistas prehispánicas, es evidente que la Francmasonería, al menos en su concepto especulativo, se presentó en Ecuador hacia el final del período colonial y como un antecedente inmediato de los procesos emancipadores.

Aunque tenemos datos claros de que existieron algunos iniciados (en centros propiamente masónicos o, al menos, paramasónicos) desde fines del siglo XVIII, entre ellos el Precursor Eugenio Espejo, y que hubo varias personas enteradas de la existencia de la Orden, quizá como resultado de la llegada de Humboldt o de los Académicos franceses, es claro que la Francmasonería como tal, en el sentido de organización de voluntades, no tuvo en el territorio del actual Ecuador la misma presencia que alcanzó en Buenos Aires, Venezuela o Bolivia, por ejemplo. Algunos nombres un tanto crípticos (“Escuela de la Concordia”, “Sociedad de Amigos del País”) apuntan, quizá, en otra dirección.

Sin embargo, a comienzos del siglo XIX hay un incremento notorio de los viajes a Europa de las elites intelectuales ecuatorianas, en calidad de estudiantes, peticionarios ante la Corona, o aun diputados a Cortes, y ellos trabaron conocimiento de primera mano con el impetuoso desarrollo de la Masonería europea, y muy particularmente con la creación específica de las Logias americanas, llamadas “lautarinas”, por parte del Precursor, don Francisco de Miranda, y luego trasladadas a la América del Sur por los HH  José de San Martín y Bernardo O’Higgins.

Al vincularse operativamente con el proceso de emancipación política, el crecimiento de las Logias fue impetuoso, y los HH pudieron desarrollar las formas extremas de fraternidad que se producen durante una guerra.

Sin embargo, por cuanto las luchas independentistas representaron, a más de un corte ideológico (liberales vs. godos), uno nacional (americanos vs. peninsulares), no es legítimo presentar los enfrentamientos emancipadores como una lucha entre Masones y Profanos, como se hace con excesiva frecuencia.

Hubo muchos HH, inclusive algunos de altos grados capitulares, que permanecieron en el campo Realista por razones de adhesión personal, familiar, nacional o política, y ésta es la causa para que hayan existido algunas Tenidas y Talleres (regulares e irregulares) entre combatientes de ejércitos enfrentados entre sí.

No siendo ésta la oportunidad para referirnos detalladamente a esos aspectos, nos limitaremos a señalar algunas de las consideraciones conceptuales del período inicial de la Orden en América.

1.- La Masonería latinoamericana nace como resultado de una influencia exógena, fundamentalmente inglesa y francesa, pero con algunas manifestaciones del liberalismo masónico español. De allí que los primeros ataques que debe sufrir la Orden tienen pretextos nacionales tanto como eclesiásticos.

2.- Al nacer, la Masonería latinoamericana tiene un altísimo grado de operatividad y un vínculo ideológico interno muy fuerte. De hecho, incluso los HH peninsulares, que se mantuvieron del lado Realista durante las guerras, eran “liberales” en el terreno conceptual.

3.- Como resultado de una suma de factores (el carácter continental de la guerra, el ejemplo de las Logias “lautarinas” y otros), la Masonería de nuestro continente nació a la vida como un fenómeno pan-latinoamericano, sin divisiones nacionales estrechas.

4.- Aunque el movimiento independentista latinoamericano se inspira en buena medida en los conceptos y estructuras plasmados en los Estados Unidos como resultado de su revolución de independencia, la actitud “neutral” (entre España y sus colonias latinoamericanas) que los Estados Unidos proclamaron hasta 1821 (actitud que fue considerada “traición” por algunos HH, pero que quizá estaba dictada por una comprensible cautela geopolítica), el movimiento emancipador prácticamente no tuvo contactos con los Estados Unidos y, como resultado de ello, La Francmasonería latinoamericana se desarrolló casi completamente sin vínculos con la ya para entonces fuerte Masonería norteamericana.

Las guerras fueron largas entre nosotros. En algunos casos hubo más de una generación de combatientes, y en casi todos los países tuvieron lugar cambios profundos en la comandancia de los ejércitos y la dirección de los Estados. El carácter masónico original se diluyó por distintos factores, y por ello…

5.- Pese a que los ejércitos emancipadores fueron conformados a estímulos de un impulso masónico, su triunfo y la subsiguiente forma de gobierno establecida, no fueron una realización pura de los ideales masónicos que estuvieron al origen de las luchas.

Éste es un punto básico. Aunque los estímulos conceptuales fueron masónicos, y pese a que muchos de los dirigentes eran HH , la organización de los recién nacidos Estados que resultaron de la lucha no fue una estructura donde imperaran los conceptos masónicos básicos. La ruptura fundamental en la coherencia entre la palabra y la acción se dio desde los primeros momentos de la vida independiente.

En otras palabras, la Orden, pese a tener a los HH  en el poder, sólo incidió en pocos puntos y fundamentalmente en el secreto de sus reuniones.

Es indudable que los sueños libertarios, la pasión desplegada, la voluntad transformadora, el afán igualitario y la fraternidad combatiente son aspectos profundos del ideal masónico; pero las agitaciones políticas, lo prolongado de las luchas y las enormes diferencias regionales, hicieron que la plasmación concreta de aquellos ideales distara mucho de ser perfecta o pura.

De allí que, a diferencia de lo que va a ocurrir en Estados Unidos, la independencia política no produce un régimen de democracia, sino una sucesión de dictaduras.

En Estados Unidos la colocación de la primera piedra del Capitolio parlamentario se realizó como un acto de “Levantamiento de Columnas”, y los ideales de Igualdad, Libertad y Fraternidad adquirieron vigencia plena, al menos formal, con la separación de la Iglesia y el Estado y con la división entre funciones del Estado, pese a fenómenos aberrantes, como la subsistencia, por casi un siglo más, de la esclavitud de los negros.

Entre nosotros, con muy raras excepciones, los grandes iniciadores de los procesos (Bolívar, San Martín, O’Higgins, Artigas y otros) se retiran o son retirados de sus cargos, y toman el poder elementos subalternos, muchas veces poco capacitados intelectualmente, ascendidos exclusivamente por méritos guerreros, y muchos de ellos, aunque iniciados en la Orden, sin hallarse compenetrados a profundidad de los ideales masónicos.

Hay que hacer el distingo claro del general Francisco de Paula Santander, quien era M M  de alto rango, y quien se hizo fuerte, precisamente, en las Logias de su tiempo, para organizar la lucha contra el Libertador, que culminaría con la llamada “Noche Septembrina” de 1828. Es en este contexto histórico como hay que entender las expresiones “anti-masónicas” de Bolívar, tal como él las manifestó a Peru de Lacroix.

Sumando a esta poca preparación masónica, las luchas intestinas que, bajo forma de guerras civiles, sacuden a todo el continente latinoamericano, tendremos la virtual disolución de la Orden luego de conseguida la emancipación de España.

Esta aparente contradicción y paradoja de que la Orden no pudo rescatar como organización lo que había conquistado como lucha es un fenómeno que se va a repetir a lo largo de la historia.

Al Q H Vicente Rocafuerte la vida le permitió mantenerse al margen de muchas de las primeras disputas intestinas (por sus misiones diplomáticas en Europa y su presencia en México, donde el proceso revistió características diferentes), y nos dejó en varios artículos de prensa el testimonio dramático de las divisiones de América, que llegaron a presentarse como escisiones entre los ritos escocés y de York.

En el aspecto cronológico, podríamos decir -siempre generalizando los procesos- que la Orden vive en Latinoamérica momentos que pueden globalizarse como:

a.- Una primera fase de conformación de Logias (que se presenta entre 1785 y 1815, aunque las fechas varíen para distintos países);

b.- Un período que armoniza perfectamente las acciones políticas con los ideales programáticos (1815-1826, con diferencias por países);

c.- Una fase de consolidación oligárquica (1826-1830), que desemboca en

d.- El período de institucionalización de las dictaduras.

Unos pocos elementos, tozudos o longevos, como el Q H  José Joaquín de Olmedo, mantienen en alto los principios ideológicos de la Orden, y son patéticos sus esfuerzos por preservarlos, incluso tan tarde como en 1845.

Pero ya era demasiado tarde. Cuando Olmedo es derrotado por cuarta vez (y en la votación número 22) en su intento por alcanzar la Presidencia de la República, Vicente Rocafuerte pone el epitafio al período independentista: “se ha preferido la vara del mercader a la pluma del sabio”, dijo entonces.

De todos modos, imperfecto y todo; impuro y todo, el primer período masónico ecuatoriano y latinoamericano busca dos grandes conceptos, claramente operativos:

1.- La emancipación política, y

2.- La unidad latinoamericana.

 

Logra el primer objetivo. Fracasa en el segundo.

El período siguiente, al que podemos llamar La Vara del Mercader, corre globalmente entre aquel año de 1846 y noviembre de 1884, aunque sea necesario subdividirlo en algunas etapas.

Visto desde la óptica de la Masonería, es un momento signado por un retroceso general de la Orden, que cae en un profundo desprestigio.

Los antiguos MM  heroicos y combatientes de las guerras se han vuelto propietarios, hacendados, ministros, banqueros o armadores. 

La sed de poder acalla la Libertad. El afán de lucro es mayor que la Igualdad. El egoísmo se antepone a la Fraternidad.

Aunque algunos HH , como Urvina o Elizalde, conservan en alto el ideal masónico, la tónica general es la rendición ante la autocracia despótica de García Moreno y la intolerancia de las jerarquías eclesiásticas.

Sin embargo, lentamente, mientras va renaciendo la conciencia de lucha, vuelve una organización masónica a surgir en el horizonte, y pronto llenará al país de esperanzas y sueños renovados.

El liberalismo, que había sido apenas una palabra que significaba “ser progresista” en el sentido más amplio, se torna un programa de gobierno, y descubre una forma específica de organización en las Logias Masónicas que vuelven a proliferar en el país, y por todo el continente, diseñando algunas de las nuevas tareas de la Masonería de fines del siglo XIX.

Sin embargo, hay un peligro que a la época sólo se ve como algo transitorio: la identidad Liberal = Masón tiene también un contenido regional, pues la Costa es hegemónicamente liberal (aunque no integralmente, por supuesto, y cabe recordar que el propio García Moreno había nacido en Guayaquil) mientras la Sierra es preeminentemente curuchupa (aunque tampoco integralmente, pues Montalvo, Peralta o Moncayo eran serranos). A la época esto no parece excesivamente grave. Los enfrentamientos ideológicos son tan violentos, que cualquier otra consideración (incluida la regional) pasa a segundo plano.

La lucha es abierta y franca. Tiene extensión continental, y a nadie llama la atención que los curuchupas ecuatorianos hagan pactos secretos con los godos chilenos para organizar un bochornoso traspaso de bandera, o que los liberales ecuatorianos combatan en Nicaragua, respalden a los liberales de Colombia, compren un barco en Panamá, negocien en Venezuela el restablecimiento de la Gran Colombia, apoyen a los insurgentes cubanos o convoquen un congreso de unidad en México.

Es, otra vez, el reencuentro de los HH  MM  con sus sueños. El gran ideal de fraternidad supranacional que se impone. La ebriedad de la esperanza…

Los gobiernos liberales del período comprendido entre 1895 y 1912, y muy particularmente los presididos por el general Eloy Alfaro, son gobiernos de realización de los ideales masónicos.

 

Estos son claros y explícitos:

1.- La instauración de un Estado laico,

2.- El imperio de la tolerancia y las libertades públicas,

3.- Algunos avances sociales para los sectores más golpeados, y

4.- La unidad latinoamericana.

 

Los tres primeros se cumplen. El cuarto fracasa, pese a los esfuerzos denodados de los HH , quienes tratan de llevar a la práctica los ideales de Bolívar, y a pesar de conseguir éxitos parciales, como la reunificación temporal de Centroamérica.

En lo interno ecuatoriano, las consideraciones regionales crean unas diferencias que no se superan. Y cada vez se vuelven más graves.

La Orden de la Francmasonería triunfante crea organismos paramasónicos que le permiten un alto grado de operatividad. Un sistema de atención a los más desvalidos, que crea mecanismos para autofinanciarse. Un sistema escolar que, a más de laico, se extiende a las artes y oficios.  Un sistema comunal de protección civil…

Pero todos estos mecanismos son regionales. La Junta de Beneficencia es de Guayaquil. La Sociedad Filantrópica es del Guayas. El Benemérito Cuerpo de Bomberos es también de Guayaquil.

En aquel momento no son instituciones del “patriciado” burgués guayaquileño. Son instituciones del pueblo. Igual que los sindicatos y gremios, que comienzan a organizarse en torno a HH  MM  como Agustín Freire, Alejo Capelo o Miguel Alburquerque.

Pero la suerte está echada. Los liberales dejan de ser radicales. Aunque también son HH, Leonidas Plaza es tan M como Montero. Emilio Estrada es tan iniciado como Flavio Alfaro.

De modo simbólico, el proceso se completa en 1912. Ese año, al poco tiempo de que Alfaro fuera arrastrado en las calles de Quito, las escuelas de la Sociedad Filantrópica del Guayas, que solían organizar paradas y ejercicios militares, dejan los rifles y forman la sociedad de los Boy Scouts para reemplazar a las guerrillas.

Parecía una repetición de aquello de la vara del mercader, sólo que ahora el amarre de una soga reemplazaba al machete de una guerrilla.

 

Y así fue. Los tremendos liberalotes se volvieron preocupados padres de familia. Los montoneros de otrora se daban golpes de pecho desde el jueves Santo hasta el sábado de Gloria. Y los diabólicos masones reemplazaron las Logias por los Directorios de los bancos.

Nuevamente, la Masonería ecuatoriana entraba en un receso creativo que ya ni siquiera se propondría luchar contra el fuego o atender a los enfermos, sino que pasó a fundar el Club de la Unión y a construir un fastuoso templo, que luego hubo que vender a un diario.

Pero el espíritu de antaño no murió. Y aquello debe ser una gran lección para todos nosotros. Cuando los MM  dejamos el espíritu rebelde y combativo de las Logias, fueron unos militares jóvenes quienes tomaron el nombre, los sistemas, incluso algunos símbolos, y produjeron la transformación del 9 de julio de 1925.

Era lógico. Lo mismo estaba ocurriendo en toda América. Cuando el viejo partido liberal dejó de ser agente de cambio y se convirtió en sujeto de la preservación, los espíritus más alertas comprendieron que aquello se parecía como una gota de agua a otra al viejo modelo conservador que se les había enseñado a combatir.

Volvieron la vista a la izquierda y… Y no encontraron nada. A la izquierda de los liberales sólo existían los comunistas, y aunque el viejo Marx se había iniciado M  alguna vez, sus herederos pasaron a oponerse a las Logias que penetraban los sindicatos obreros y que, si bien traían aquellos buenos conceptos de Igualdad y Fraternidad, querían que fuesen acompañados también de una Libertad que los jerarcas no estaban dispuestos a conceder. 

La Masonería se encontró entre dos agujeros. Por un lado, unos liberales que habían dejado de serlo; y por otro unos izquierdistas que no aceptaban ninguna interferencia en su pretendido dominio del alma de los pobres.

Había que inventar algo. Y así se hizo.

 

En Perú, dos de las mentes más lúcidas de América: Víctor Raúl Haya de la Torre y Juan Carlos Mariátegui trataron, cada uno por su lado, de generar una doctrina latinoamericana que fuese capaz de armonizar los vientos que recorren el mundo con las raíces que se enclavan en la tierra.

Haya de la Torre fue aun más lejos. Entendiendo, como buen M M, las relaciones dinámicas y armónicas que deben existir entre el macro y el microcosmos, desarrolló un concepto unitario que parecía una traslación de la física moderna a la comprensión de la sociedad. Lo llamó Espacio/Tiempo para definir el entorno global de un hombre. En esto no coincidía con Mariátegui.

Pero los dos sabían perfectamente que no existiría posibilidad alguna de liberación parcial si no había una unidad latinoamericana, de modo que el Partido del  H  Haya de la Torre no se llamó “peruano”, sino APRA, que es Acción Popular Revolucionaria Americana.

Lo atacaron: la oligarquía de su país; las instituciones políticas de su país; Washington, que no quería una América Latina fortalecida en su unión y paradójicamente… Moscú, que prefería una América Latina debilitada por su separación.

Casi simultáneamente, en Centroamérica estaba surgiendo otra tendencia de la misma búsqueda de un socialismo que fuese libertario y masónico. Apareció allí sin la profundidad filosófica de Haya de la Torre o el apego a la tierra de Mariátegui; pero estaba llena, en cambio, de vigor viril y decidida a dar la vida por los principios que sustentaba. 

El General de Hombres Libres, Augusto César Sandino, tan M que utilizaba como insignias algunos símbolos nuestros y que trataba a sus compañeros de HH No sólo organizó la resistencia de su pueblo al invasor y al tirano, sino que rescató como cumbre de su pensamiento ideológico el proyecto que llamó “Plan de Realización del Supremo Sueño de Bolívar”, que no era otro que el afán por unir a la América Latina.

Lo atacaron: la oligarquía de su país; las instituciones políticas de su país; Washington, que prefería una América Latina debilitada en su separación… y Moscú, que no quería una América Latina fortalecida en su unión.

Bien poco después, como parte del mismo esfuerzo de creación, surgió en México la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), obra del H  Vicente Lombardo Toledano, quien había comprendido que si los explotadores del continente eran uno solo en el fondo, los trabajadores del continente tendrían que actuar como un solo contingente sindical.

Lo atacaron… Los mismos de siempre, por las mismas razones de siempre.

Pero la Masonería había cobrado conciencia de sus nuevas tareas:

 

1.- Que el movimiento liberal no bastaba para llevar a la práctica los ideales, porque no había prestado suficiente atención a los aspectos de las justicia social y económica; 

 

2.- Que tampoco el comunismo, en su acepción soviética, bastaba para llevar a la práctica los ideales, porque no había prestado suficiente atención a los valores espirituales del individuo y a su irrenunciable sed de Libertad

 

3.- Que en el orden interno de la Masonería, no podíamos entender “Los Antiguos Linderos” como una barrera colocada perpendicular al camino para decir “no va más”, “non plus ultra”, “éste es el fin”, sino que aquellos linderos estaban a los lados, como un andarivel, para delimitar los bordes paralelos de un camino que no tiene fin y que no debe desviarse; y

 

4.- Como siempre, una vez más, la clara convicción, reforzada por los fracasos, de que, si los problemas son comunes, las soluciones deben serlo también; es decir: la unidad de América Latina.

 

El proceso, siendo común para todo el continente, se presenta con claros matices en diversos lugares, y notoriamente en Chile, donde no rige el absurdo concepto stalinista de que “no es posible ser comunista y M ”.

En Chile hay comunistas y socialistas MM , pero existe sobre todo un partido de estirpe liberal, muy fuertemente vinculado con la Orden, que evoluciona lenta pero continuamente hacia posturas socialdemócratas: es el Partido Radical.

 

La segunda postguerra se convirtió muy rápidamente en “Guerra Fría”, y las polarizaciones se volvieron aun más extremas, mientras el maniqueísmo (Dios-Diablo, Bueno-Malo) coloca los términos del debate fuera del campo ideológico y dentro de la esfera de lo puramente mitológico.

Habrá que esperar a 1959, y al proyecto inicial de la Revolución Cubana, para que la creatividad de pensamiento social rebase los penosos límites del diagnóstico y se vuelva una vez más operativa.

El primer modelo de desarrollo no-capitalista de la Cuba revolucionaria es sumamente original, y su adhesión posterior al esquematismo moscovita es fruto de la operación “de pinzas” que produce la voracidad geopolítica soviética, la voracidad económica norteamericana y la estupidez generalizada de América Latina: maldición tripartita que estuvo a la base de todas nuestras desdichas.

También de la imposibilidad de independencia para Cuba. Ahora ha vivido con los dos monstruos y les conoce las entrañas.

Cuando el Che, modelo arquetípico del hombre nuevo, escapa del modelo cubano, anquilosado a la fuerza y, para huir de las limitaciones del un monstruo cae en las garras del otro, el período de creatividad parece terminar.

Pero no es así. Felizmente nunca es así. La creatividad no termina nunca. La Unidad Popular chilena, que quiere un “socialismo con empanadas y vino tinto”, hace renacer la esperanza. Es, además, un modelo explícitamente masónico, por la conducción del H  Salvador Allende.

Quizá es excesivamente tarde. O demasiado pronto. Como quiera que se lo vea, otra vez el tridente maldito de la voracidad de los dos imperios y nuestra imbecilidad dan al traste con un régimen que al final no pudo garantizar ni socialismo ni empanadas.

Un nuevo vaivén en esta montaña rusa que comienza a producir náuseas con sus altibajos.

Y de pronto, casi literalmente hay un renacimiento. En julio de 1979, el Segundo Sandinismo, que nació en la Logia Augusto César Sandino, recupera los sueños de su patrono, que había recuperado los sueños de Bolívar. También estos nuevos sandinistas se llaman HH; también usan la simbología; también… en fin, son nosotros.

 

Un poco después, en una reunión continental a la que asistimos varios HH  de la Gran Logia Equinoccial, incluso el comandante y V M de la Logia “Flavio Alfaro”, definió las fuentes ideológicas de este segundo sandinismo como una fusión creativa de tres vertientes: el marxismo, el nacionalismo latinoamericano y el cristianismo.

Nuestro H:. comandante elabora cada una de las tres. Es un marxismo reformado, es un nacionalismo pluricultural y es un cristianismo liberador.

Pero no importan los adjetivos. La sola inclusión del cristianismo en un nuevo concepto socialista es la incorporación de la vertiente ética de la doctrina, de su contenido espiritual, de aquella parte entrañable e irrenunciable de la condición humana, que sólo el anarquismo había sumado a los conceptos económico-sociales.

Curiosamente, es al fracasar cuando ejercen de mejor modo estos nuevos conceptos. Cuando pierden las elecciones y entregan pacíficamente el poder que conquistaron con sangre es cuando los nuevos sandinistas demuestran su estirpe democrática y su esencia cristiana.

Ahora las posiciones de la nueva Masonería latinoamericana se aclaran aun más…

 

1.- Inventar unos modelos autónomos de desarrollo, que sean capaces de conjugar todos estos valores;

 

2.- Ser capaces de elevarse hasta la comprensión de que sólo se podrán tener si se pueden mantener democráticamente; y… por supuesto,

 

3.- La lucha por la unidad de América Latina.

 

Ahora estamos aquí.

Los MM  socialistas no necesitamos que nos cuenten que han derribado el muro de Berlín. Y no queremos que nadie venga ante nosotros a quejarse de que le cayó encima.

Nosotros ayudamos a tumbarlo, pero desde el otro lado.

Y ahora nos toca ser fieles a la herencia intelectual, de coraje y de coraje intelectual que hemos recibido de nuestros HH  MM

Tenemos que diseñar nuestras tareas para todo el nuevo siglo.

No se trata que reneguemos de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Ni siquiera se trata de que ya no nos basten y queramos nuevas palabras para sumarlas a ellas y convertir una divisa en un libro.

Es más sencillo que eso. La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, como deidades hindúes, adquieren avatares diferentes en distintas épocas. Ahora es la época nuestra, y necesitamos una Masonería ecuatoriana que sea capaz de ampliar sus tareas e involucrar nuevos desafíos.

Creemos que entre esos desafíos están los siguientes:

 

1.- Buscar una armonización de la justicia social y económica, sin que ella signifique el sacrificio de las libertades políticas;

 

2.- Buscar una armonización de nuevo tipo entre la sociedad y el individuo;

 

3.- Buscar una armonía entre el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente;

 

4.- Luchar sin concesiones por la vigencia plena de los derechos humanos de los individuos y de los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos;

 

5.- Buscar la realización de nuevas formas de democracia, que preserven, dentro de un estado de derecho, el gobierno de las mayorías, los derechos de las minorías y la participación continua de la sociedad civil en el gobierno del Estado;

 

6.- Promover, facultar, exigir e imponer la integración orgánica de todas las minorías nacionales en la vertiente principal de la nación ecuatoriana;

 

7.- Estimar siempre que la democracia, el progreso y el desarrollo son inconcebibles sin una participación plena e igualitaria de la mujer en todas las esferas de la vida y

 

8.- Por supuesto, y como siempre, estar dispuesto a dar la vida por la unidad de la América Latina.

 

¿Que todo esto suena líricamente utópico? Estoy consciente de ello, pero creo firmemente que, como todos los ideales humanos, la Utopía, la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad y la Francmasonería o son sinónimos o no significan nada.

 

Ha sido mi palabra, V M

Pedro A. Saad H. M M

Gran Logia Equinoccial del Ecuador

¿QUIÉN FUE EL CONDE DE SAINT GERMAIN?

EL CONDE DE SAINT GERMAIN (¿1696?-1784) fue un enigmático personaje, descrito como cortesano, aventurero, inventor, alquimista, pianista, violinista y compositor aficionado, conocido por ser una figura recurrente en varias historias de temática ocultista.  Algunas fuentes citan que, en realidad, el famoso sobrenombre francés proviene del latín Sanctus Germanus, es decir, SANTO HERMANO 1 2 3 y, aunque no se sabe ni cuándo ni dónde nació, lo más probable es que fuera el 26 de mayo de 1696 en un castillo de los montes Cárpatos, hijo del último rey de Transilvania Francisco Rákóczi II y su primera esposa Teleky. A pesar de ello, su muerte está registrada el 27 de febrero de 1784 en Eckernförde (Schleswig). Su historia está escrita en La muy santa trinosofía —más conocida cómo La santísima trinosofía—. Ese es el único libro que escribió; por lo tanto, los demás libros que se le atribuyen son apócrifos. Formó parte de la francmasonería. Aunque no fue contrario a la monarquía de Francia, los consejos que dio en esa corte para tratar de evitar la revolución, no fueron tenidos en cuenta.

 

Se desconocía el origen de su fortuna, su nacionalidad y si tenía esposa e hijos. Era un hombre muy educado, elegante y noble. También aseguraba haber sido iniciado en la SOBERANA ORDEN DE LOS CABALLEROS DE MALTA, donde estudió los arcanos de la alquimia. Se dice que hablaba a la

perfección francés, inglés, italiano, chino, árabe , alemán, latín y sánscrito. También tenía vastos conocimientos sobre política, artes, ciencias, poesía, medicina, química, música y pintura. No permanecía mucho tiempo en un lugar y viajaba constantemente por toda Europa, cuando se cansaba iba al Tíbet, África o Turquía. Se cuenta, además, que era ambidiestro.

 

Las primeras menciones históricas sobre el CONDE DE SAINT GERMAIN se remontan al 1740, cuando se convirtió en un asistente habitual de los eventos más selectos de Viena. El conde, que entonces tendría unos treinta o cuarenta años de edad, vestía de forma muy elegante, y llevaba siempre encima una cuantiosa cantidad de diamantes, que utilizaba en vez de dinero. Estando en Austria, parece que SAINT GERMAIN fue capaz de sanar contra todo pronóstico al mariscal francés Belle Isle, que había sido herido de gravedad en Alemania.  En agradecimiento, el militar se lo llevó a París, donde puso a su disposición un laboratorio muy bien equipado. Fue precisamente en esta ciudad donde empezó a forjarse la leyenda de SAINT GERMAIN. Según otras versiones, el conde de Saint Germain aparece en Francia en 1758 procedente de Holanda, Inglaterra y Alemania, países que había estado visitando en misiones políticas.

 

De este modo, en Chroniques De L’oeil-de-boeuf: Des Petits Appartements De La Cour Et Des Salons De Paris Sous Louis XIV, La Régence, Louis XV, Et Louis XVI, de George Touchard-Lafosse, se encuentra escrita una anécdota en la que el conde afirma ante una anciana condesa haberla conocido cuando era joven, lo que daba a entender que el conde tenía más de cien años, cuando sólo aparentaba unos cuarenta. “Yo soy muy viejo”, señaló el conde sonriendo. El “inmortal” CONDE DE SAINT GERMAIN se convirtió de esta forma en toda una leyenda urbana de la época, y empezaron a correr todo tipo de rumores sobre él, entre ellos, que había estado presente incluso en las fiestas de las bodas de Caná. Para muchos su aspecto era de permanente y radiante juventud.

 

A finales de 1745 pudo haber sido arrestado en Londres, acusado de apoyar la causa de los Estuardo. Eso parece desprenderse de una carta oficial en la que se relata el arresto de “un hombre extraño que se hace llamar “CONDE DE SAINT GERMAIN “; no dice a nadie quién es ni de dónde viene. Admite que éste no es su verdadero nombre. Canta y toca el violín magníficamente; está loco”. Tras ser sorprendentemente liberado, volvió a Versalles donde se convirtió en uno de los personajes más próximos a Luis XV y a madame Pompadour, con la que se le llegó a relacionar íntimamente. En 1760 el Rey de Francia le envió a La Haya como representante personal para negociar un préstamo con Austria para ayudar a financiar la guerra contra Inglaterra. Allí, sin embargo, no sólo se enfrentó con su antiguo amigo Casanova, sino que fue acusado por el duque de Choiseul, ministro de Asuntos exteriores del Rey Luis, de conspiración contra Francia, lo que precipitó su huida.

 

Según parece, en Holanda, bajo el nombre de “CONDE SURMOUNT”, amasó una gran fortuna vendiendo ungüentos, pócimas y preparados para combatir cualquier mal, incluso la muerte; pero aunque las acusaciones de timador y conspirador le perseguirían allá a donde fuera —se rumoreó incluso que precipitó las cosas para que el ejército ruso colocara en el trono a Catalina la Grande—, su natural disposición para la diplomacia le granjeó numerosos aliados en toda Europa.

 

La leyenda y sus apodos: Se desenvolvía en altos círculos sociales. Al llegar a Francia y entablar amistad con el rey Luis XV y madame de Pompadour ocasionó la envidia de los cortesanos y de una parte de la aristocracia, siendo perseguido por detractores como Casanova, el Duque de Choisseul y el señor D’Affy.  Por esta y otras razones el conde fue conocido, en épocas y lugares distintos, como “MARQUÉS DE MONTFERRAT”, “MARQUÉS DE AYMAR”, “CONDE BELMAR”, de “SOLTIKOV”, de “WELLDONE”, de “MONTE CRISTO” y de “SAINT GERMAIN”, “CABALLERO DE SCHOENING”, “MONSIEUR SURMONT”, “ZANONNI” y “PRÍNCIPE RACKOCZY”.

 

Entre algunas de las historias, muchas falsas o mal documentadas atribuidas a su tergiversada figura, tenemos las siguientes:   En Holanda se dio a conocer como “el conde de Surmont”. Se dedicó a recoger dinero para construir un laboratorio para elaborar pinturas y colorantes. Además de tratar el “ennoblecimiento de los metales”.   Reaparece más tarde en Tournai, Bélgica, adoptando la identidad de “MARQUÉS DE MONTFERRAT”.

 

En 1768 se le sitúa en Rusia, en una conferencia junto a la Emperatriz Catalina la Grande. Allí fue nombrado consejero del conde Alexei Orlov, jefe de las Fuerzas imperiales rusas. Y más tarde fue declarado oficial del ejército ruso, haciéndose llamar “general Welldone”.  Años más tarde (1774) se le sitúa en Ñúremberg con Carlos Alejandro y margrave de Brandeburgo, también con la intención de instalar otro laboratorio. Allí se presenta como el “príncipe Rakoczy”, y conocido también como “SAINT GERMAIN”; luego partió en 1776.  Se presenta en Leipzig ante el príncipe Federico Augusto de Brunswick como francmasón de cuarto grado.

 

En 1779 se presenta en la que sería una de sus últimas residencias, Eckernförde, Schleswig, Alemania. Documentos de Francia dicen que murió en la residencia del príncipe Carlos de Hesse-Cassel.

Realiza una labor política de liberación en Rusia durante el reinado de Pedro III de Rusia y de Catalina II de Rusia.   Inspiró a Adam Weishaupt en la creación de los Iluminados de Baviera y siguió de cerca sus movimientos al introducirse en la Masonería.  En la actualidad es un referente mítico dentro de la escuela de la “metafísica” esotérica y el ocultismo.

 

Aug.·. y Resp.·. Log.·.  Sim.·. SAINT GERMAIN N° 19  PARAGUAY

 

REFERENCIAS

  • Schroeder, Werner Ascended Masters and Their Retreats Ascended Master Teaching Foundation 2004, pages 250 – 255
  • Luk, A.D.K.. Law of Life — Book II. Pueblo, Colorado: A.D.K. Luk Publications 1989, pages 254 – 267
  • Booth, Annice The Masters and Their Retreats Summit Lighthouse Library June 2003, pages 312 – 322
  • Damarchi,Rogelio-Printz,Thomas-Bak, Si, “Nueva metafísica, 4 en 1 Tomo II”, Editorial Solar 1a edición Bogotá Colombia
  • Chandelle,René Más allá de Ángeles y Demonios, editorial Lectorum 2da edición…
  • Conde de Saint Germain. WIKIPEDIA

 

MASONERÍA EN VENEZUELA

Los orígenes de la Masonería en Venezuela están estrechamente ligados al movimiento emancipador y a los libertadores, aunque se estima que ya en 1794 existía en La Guaira una especie de “Logia Secreta” donde se difundían las ideas de “libertad, igualdad y fraternidad”, ideas que fueron reforzadas en 1796 con la llegada de deportados españoles, miembros activos de la logia “España”, de Madrid. Ellos iniciaron formalmente en la masonería a José María

España Rodríguez y Manuel Gual Curbelo, que reorganizaron la Logia que presidían, otorgando mayor importancia a los rituales.

 

En 1798, Francisco de Miranda fundó la “Gran Reunión Americana” en Inglaterra, con  las Logias Lautarinas, establecidas a partir de 1800 en Cádiz, París, Madrid, Buenos Aires, Mendoza y Santiago de Chile, para la lucha emancipadora. En 1810 se incorporaron a la “Gran Reunión Americana” sus compatriotas, el futuro y genial Libertador de cinco naciones, Simón Bolívar, (de 27 años, había ingresado a los “Caballeros Racionales” en Cádiz, en 1804); Andrés Bello, (29); y el notable diplomático Luis López Méndez (42).

 

Francisco de Mirandaen 1808 fundó en Pampatar la primera Logia regular “San Juan de la Margarita” dependiente de la Logia “España” de Madrid. Suspendió sus trabajos en 1840.

 

En 1819, en Cumaná, se fundó la Logia “Perfecta Armonía” Nº 74, bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Maryland, permaneciendo bajo ella hasta 1823.

En 1812 se fundó la Logia “Protectora de las Virtudes” Nº 1, en San Juan de Barcelona. En 1814, en Carúpano, la Logia “Patria” bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Vermont.

 

En 1818 en Angostura se funda la Logia “Concordia de Venezuela” bajo el apoyo de la Gran Logia Provincial de Kingston (Jamaica). En 1821 se forma La Unión (en Caracas) y Concordia (Valencia), ambas dependientes de la Gran Logia de Pensilvania.

 

En 1822 se instalan las Logias Protectora de Virtudes (San Juan de Barcelona), Perfecta Armonía (Cumaná), Fraternidad Colombiana (Caracas), Valor y Constancia (Valencia), Unanimidad de Cartago y Bolívar (La Guaira), todas ellas con cartas patentes de la Gran Logia de Maryland (Baltimore); en 1823 se instalan las logias Regeneradores (Maracaibo) y Aurora (San Felipe), estas con patente de la Gran Logia de Nueva York.

 

Funcionaban también las Logias Concordia Venezolana (Angostura), Amistad

(Barquisimeto), Hijos de Colón (Tocuyo), Libertad (Puerto Cabello), Unión Filantrópica (Coro), San Juan de la Constancia (Guenare), Virtud (Carúpano).

 

Uno de los más antiguos libros masónicos publicados en Venezuela, fue el titulado “Espíritu de los Estatutos y Reglamentos del Orden Franc-Masónico” (sic) y el Diccionario de todos los términos y expresiones que están en uso para las logias, impreso en Cumana en 1823 y redactado por Manuel José Ribas, de la logia Perfecta Armonía.

 

En 1824 representantes de estas Logias instalan formalmente en Caracas la Gran Logia de la Gran Colombia (que abarcaba los departamentos de Venezuela, Nueva Granada y Quito) y el Supremo Consejo Grado 33, bajo la misma dirección del abogado, de 42 años, Diego Bautista Urbaneja Sturdy.

 

La Constitución de la Gran Logia de Venezuela data del 10 de marzo de 1924 y la Constitución del Supremo Consejo data del 11 de junio de 1925, ambas con reformas parciales. Tras la separación de Venezuela de la Gran Colombia en 1830, se reactiva la Gran Logia de Venezuela en 1838, bajo el mismo Gran Maestro Urbaneja.

 

En 1843 la Gran Logia de Venezuela reagrupaba los talleres Perfecta Armonía Nº2 (Cumana), Unanimidad Nº 3 (la Guaira), La Unión Nº 5 (Caracas), Concordia Nº 6 (Caracas), Libertad Nº 11 (Puerto Cabello), Unión Filantrópica Nº 12 (Coro), ConcordiaNº 13 (Valencia), Regeneración Nº 15 (Maracaibo), América Nº 17 (Caracas), Restauración Nº 23 (Río Chico), Caracas Madre Nº 24 (San Fernando de Apure), Tolerancia Nº 25 (San Felipe), Aurora de PetareNº 26 (Caracas), La Paz Nº 27 (Valencia), Unión del Baúl Nº 28 (El Baúl), Independencia Nº 30 (Puerto Cabello) y Victoria Nº 31(Nirgua).

 

En el año 1847 se produjo la primera división de la masonería Venezolana, al ser creado un Gran Oriente disidente. Muchos de los grandes actores políticos, militares e intelectuales pertenecían a la orden masónica, y los enfrentamientos políticos, de poder y la efervescencia que se vivía en todos los ámbitos del país también le afectaron. Por otra parte, el debilitamiento progresivo de la república y del poder de la iglesia católica, permitieron un mayor desarrollo de las actividades públicas de la masonería, empezaron a construirse templos masónicos donde en sus fachadas se encontraban los signos de la institución, como en el templo de la Guaira inaugurado en el año de 1853.

 

La reunificación de los dos grandes sectores de la masonería se produjo durante el gobierno del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, el 30 de abril de 1865, adoptando como nombre el de Gran Oriente Nacional de Venezuela siendo su Gran Maestro Ramón Díaz.

 

Durante el gobierno del General Antonio Guzmán Blanco (Grado 33, miembro activo de la Logia “Esperanza” N° 7, de Caracas), la institución masónica se fortaleció y se extendió por todo el territorio, siendo considerada la mejor etapa de la institución masónica en Venezuela. En este tiempo se construyó el Gran Templo Masónico de Caracas, que fue inaugurado el 27 de abril de 1876.

 

Los presidentes de Venezuela, desde José Antonio Páez hasta Ignacio Andrade, fueron masones, por ello la política Venezolana  marchó al vaivén de las ideas que nacían dentro de la masonería, no con pocas discrepancias y choques, por lo que el pensamiento liberal tuvo diferentes protagonistas, desde la posición conservadora de José Antonio Páez, la Revolucionaria de Ezequiel Zamora, hasta el moderno liberalismo del General Antonio Guzmán Blanco terminando el ciclo de la influencia política de la masonería en la vida pública del país el 23 de octubre de 1899, con el triunfo de Cipriano Castro, y más tarde, con la llegada del dictador Juan Vicente Gómez en 1908, manteniéndose una convivencia pacífica durante los 27 años del régimen de Gómez, aunque la mayoría de los líderes masones tomaron el camino de la oposición, sufriendo los rigores del destierro, del confinamiento y encarcelamiento.

 

El autoritarismo político, las cúpulas políticas acomodaticias y el personalismo

exacerbado habían encontrado un severo escollo en la Masonería. Sus principios, eminentemente éticos y solidarios, resultaban incómodos a quienes manejaban sin pulcritud la cosa pública y a quienes, en un clima de escaso rigor moral, dañaban gravemente los principios democráticos. La presión y la indebida penetración ejercida, a comienzos de siglo y durante muchas décadas, en contra de la Masonería y, desde luego, en contra de sus hombres más distinguidos, terminaron por replegar la actividad masónica.

 

Sin el pujante espíritu liberal, la juventud venezolana dejó de sentir interés por la masonería.

 

En 1953, el G:. M:. Rafael Otero, proyectó demoler el Gran Templo Masónico, fruto del esfuerzo de masones venezolanos del siglo XIX, provocando, junto a otras razones, la división de la Masonería venezolana del siglo XX.

 

En 1956, un grupo representantes de 72 logias, reunidas en una “Gran Convención”, realizada en el Gran Templo Masónico, aprobó la “Constitución de 1956”, entre cuyas disposiciones estuvo el voto democrático, universal y secreto para la elección del Gran Maestro y demás dignidades de la Gran Logia.

 

Cuando todo parecía indicar que la armonía y la unidad ya no serían perturbadas en la Confederación Masónica, el G:. M:. Augusto Ascanio, sorpresivamente, el 14 de octubre de 1957, dictó el decreto Nº 21, para derogar la Constitución de 1956 y los Estatutos Generales de 1957, y poner en vigencia la vieja Constitución de 1924 y los Estatutos de 1931. El decreto Nº 21, cayó dentro de la masonería como un sismo de alto grado. La división no tardo en producirse. Un grupo numeroso de logias se salió de la obediencia y estableció otro Gran Oriente, para seguir trabajando bajo la Constitución de 1956.

 

Esa escisión le causó mucho daño a la orden, no solo la debilitó, sino que también le restó respetabilidad en el mundo profano, por las derivaciones policiales y judiciales con las que se le dio fin a este drama.

 

Durante el Gobierno del Presidente Carlos Andrés Pérez, el Gran Templo masónico fue declarado “Monumento Histórico Nacional” por constituir una reliquia de la arquitectura y la historia del país.

 

Los renovados y persistentes esfuerzos de este tiempo han permitido vigorizar el pensamiento y la acción masónica para responder no sólo a las exigencias espirituales de sus miembros, sino a las necesidades de una sociedad que ha visto decrecer sus valores.

 

Ahora el porvenir de la Masonería venezolana, depende fundamentalmente de la preparación y capacidad de maniobra de quienes la dirijan, sin caer bajo la tutela de grupos ultra conservadores, los cuales desde lareconstrucción de la Gran Logia, en 1838, siempre trataron de hacerla caminar a la saga de sus intereses particulares, olvidándose del carácter progresivo y progresista de la institución, generadora de las ideas que hicieron transformar la historia.

 

Ahora una nueva y vigorosa generación está empeñada en la defensa de los valores morales y en el desarrollo de nuevas tareas culturales y espirituales que permitan, junto a su perfeccionamiento personal, una sociedad más justa, tolerante y solidaria, que garantice el trabajo, la educación, la salud y la dignidad del hombre, sin gestos de conmiseración, bajo el imperio de la democracia.

 

Entre 1824 y 1998, la Gran Logia ha tenido 60 Grandes Maestros en 67 períodos constitucionales y sus 126 Logias se han extendido a través de todo el país como centros creados para servir y complementar al hombre y trabajar por el advenimiento de una sociedad más justa y solidaria en los años que vienen.

 

Normalidad y progreso desde la elección del año 2009 del Gran Maestro Q:. H:. José Bericotte Guilarte. La Gran Logia resolvió celebrar cuatro asambleas anuales, una reunión anual de Venerables Maestros (presidentes de cada Logia) y una reunión anual en cada una de las 7 zonas geográficas en que ha dividido administrativamente su jurisdicción.

 

La Gran Logia de Venezuela es miembro a la Confederación Masónica Interamericana (CMI) y de la Confederación Masónica Bolivariana (Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela).

 

  1. Kosiel

Boletín Masónico “Colmenas”, Nº 9

 

 

Nota de los editores:

 

Como en la mayoría de los países del mundo en Venezuela también funcionan varias grandes logias, orientes masónicos y supremos consejos. Acompañamos algunos nombres:

 

Gran Logia de la República de Venezuela

Gran Logia Unida de Venezuela

Gran Logia Regular Multiritualística de Venezuela

 

Supremo Consejo Confederado de los 33º Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para la República Bolivariana de Venezuela

Supremo Consejo de Venezuela de Soberanos GG∴II∴GG∴del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado – Segundo y Último para la República Bolivariana de Venezuela

 

 

Emancipación Paraguaya, Influencia y Pensamiento de los Masones para la Independencia del Paraguay

Parte del Discurso pronunciado por el Patriota Paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia (1766-1840) en la Primera sesión del Congreso General reunido en Asunción el 17 de junio de 1811.

“El tiempo de la ilusión y engaño ya pasó, no estamos en aquellos siglos de ignorancia y barbarie en que casualmente se formaron muchos gobiernos, elevándose por grados en los tumultos de las invasiones o guerras civiles, entre una multitud de pasiones feroces y de intereses contrarios a la libertad y seguridad individual.

Al presente  nos hallamos en circunstancias más favorables. Nuevas luces se han adquirido y propagado, habiendo sido objeto de meditaciones de los sabios y de las atenciones publicas todo lo que esta ligado al interés general y todo lo que puede contribuir a hacer a los hombres mejores y más felices.”

1- INTRODUCCION

Entre los años 1717 y 1735 se produce la Revolución de los Comuneros que constituye un ensayo y un referente futuro del proceso revolucionario que conducirá a la independencia de la República del Paraguay

No es imposible separar la Independencia del Paraguay del contexto político e ideológico del siglo XVIII. Los masones influyeron y actuaron en la Independencia de los EEUU de la Monarquía Británica en 1776, en   la Revolución Francesa en 1789 y en la invasión de Napoleón Bonaparte a España en  1808, que fueron referentes decisivos en el proceso de emancipación de las colonias españolas en América.

Desde el punto de vista interno la evolución de la sociedad en los territorios del actual Paraguay  al principio del siglo XVIII experimentó una progresiva toma de conciencia nacional de la clase criolla, gracias a las ideas ilustradas y libertarias escritos por masones, que pese al férreo control existente iban permeabilizando entre la elite autóctona. Todo ello motivado por el rechazo que producía la poderosa influencia de funcionarios reales en los puestos de poder, alejando a los criollos de las decisiones políticas, y por otro lado el monopolio comercial ejercido por la Monarquía Hispánica sobre sus territorios que imposibilitaba la libertad económica

En la madrugada del 14 al 15 de mayo de 1811 culmina el proceso de emancipación de la intendencia de Paraguay del Virreinato de Río de la Plata y por ende de la corona de España. El proceso revolucionario auspiciado desde el exterior por las campañas bélicas del argentino Manuel Belgrano y la Junta Mayor de Buenos Aires e internamente en Paraguay por un grupo de militares revolucionarios liderado por Pedro Juan Caballero, Fulgencio Yegros, Cabañas, Ignacio Iturbe entre otros,  es la consecuencia de un largo proceso cuyos orígenes y antecedentes se remontan al siglo XVIII. Nos encontramos con un fenómeno regional que provocará, que en un rápido proceso de descolonización, la Monarquía Hispánica pierda su hegemonía en la práctica totalidad de sus dominios.

Paraguay se emancipa definitivamente y se convierte en uno de los primeros países de Latinoamérica en organizarse como una nación independiente

2- PRIMEROS MASONES PARAGUAYOS

Los Hermanos Masones participaron de forma activa en la emancipación de los países del Sur de América del yugo Español. En los trabajos preliminares de la independencia de los pueblos americanos, junto al General venezolano Francisco de Miranda, el ilustre sacerdote paraguayo Juan Pablo Fretes, se juntó a él en 1799 y luego a San Martín, Simón Bolívar, O`Higgins, Carrera y Manuel Belgrano en la Logia “Unión Americana”. Se afilio luego a la Logia Lautaro en Cádiz con San Martin y Belgrano.
Pocos saben que el primer Masón paraguayo fue nada menos que un clérigo: Juan Pablo Fretes. Si bien algunos documentos lo citan como argentino natural de Buenos Aires, sin embargo es sabido que nació de padres paraguayos en territorio entonces perteneciente al Paraguay antes de 1770. Es elevado a la categoría de canónigo en 1807. En 1809 contribuyó para la guerra de España contra los franceses. Escribió un breve “Compendio de geografía”, en verso, para uso de la juventud americana. El manuscrito original, que tiene 20 folios, fue puesto en venta por un librero de Madrid.

Su presencia silenciosa sin embargo se hace patente en cuanto documento se relacione a la Masonería en el Río de la Plata, no pudiendo sin embargo hacer crecer la misma en Paraguay. Se halla ligado en muchos documentos de la época con Belgrano, San Martin y en Buenos Aires conformando los gobiernos de transición hacia la independencia de la Argentina. Falleció en Buenos Aires en 1817 siendo históricamente el primer Masón nacido en Paraguay.

 

En febrero de 1813 hace su aparición el próximo masón paraguayo: El Guaireño José Félix Bogado, bravo criollo que ligó el nombre de su patria al movimiento que conquistó la emancipación de Chile, Perú y Colombia. En octubre de 1817, cuando Bogado ya era Teniente, por orden de José de San Martín, todos los cuerpos de ejército de los Andes que participaron de la batalla de Ayacucho deberían elegir entres sus miembros, a los que recibirían la Orden del Mérito de Chile. Entre estos militares fue electo el Teniente José Félix Bogado ya incorporado a la Logia “Lautaro”.

Con el tiempo se hizo Coronel y brazo derecho del General San Martín en el Regimiento “Granaderos a Caballo” de Buenos Aires. Además, también perteneció a la Logia “Lautaro” de Chile y fue héroe en el ejército libertador de los Andes, al lado del General O`Higgins. Su diploma de Coronel, del 9 de junio de 1825, lleva la firma de Simón Bolívar, atendiendo sus méritos y servicios.

Con la venida de inmigrantes europeos, en el Gobierno de Carlos Antonio López en el año 1845 trabaja en la clandestinidad y en forma secreta la Logia “Pitágoras” en Asunción, bajo la Veneratura de Enrico Tuba, italiano que inició en su logia a técnicos inmigrantes que llegaban al Paraguay.

A los efectos de reconocer y ratificar la independencia del Paraguay, además de firmar tratados de comercio y amistad con libre navegación de ríos internacionales, llega a Asunción en 1853 el buque británico “Locus” que transportaba al Sr. Exc. Charles Hotham, primer diplomático británico ante el gobierno del Paraguay. En ese buque, capitaneado por el hermano del diplomático, trabajaba la Logia “Conway” bajo la Veneratura de Ernest Hotham, donde iniciaron a militares y personalidades del gobierno paraguayo que cumplirían una proficua labor en la construcción del país.

El 28 de julio de 1869, en la Ciudad de Asunción,  levanta Columnas la Logia Unión Paraguaya Nº 30 con el Padridrinazgo de la Augusta y Respetable Logia Constante Unión No.23 de la Ciudad de Corrientes, Argentina, que levanto columnas en 1.834. La Logia Unión Paraguaya Nº30 dio dos presidentes al Paraguay: Juan Bautista Gill 1874-1877 y Juan Gualberto González 1890-1893.

3- INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO DE LOS MASONES EN EL

  1. GASPAR RODRIGUEZ DE FRANCIA

 

Si bien se sabe que el Dictador Francia no fue iniciado en la Masonería , el mentor intelectual de la Independencia del Paraguay, Gaspar Rodríguez de Francia, pudo haber tenido contacto con intelectuales masones en la Universidad cuando estudió. De hecho, sus inspiradores fueron los enciclopedistas franceses, quienes bajo la premisa de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” consiguieron la independencia de Francia y la documentaron en sus escritos que inflamaron a los eruditos americanos de principios del siglo XIX. De hecho, la literatura de Diderot, Voltaire, Montesquieu y Rosseau inspiraron la Doctrina Nacionalista de Gaspar Rodríguez de Francia, el cual los interpreto de manera muy personal en su Organización del Gobierno.

 

El Dr. Rodríguez de Francia, estudio en Asunción, primero con los Franciscanos, luego con los Dominicos y luego en el año 1780 se traslado a Córdoba, Argentina  para realizar sus estudios superiores en el Colegio Universitario Real Convictorio de Nuestra Señora del Montserrat. Allí fue compañero de estudios de otros hombres que influirían en la vida pública sudamericana, como Juan José Castelli (Venerable Maestro de la logia Independencia, que levanto columnas en Bs. As.  en el año 1795 y que adopto como nombre público el de  Sociedad  “Patriótica, Económica y Literaria y a las ves fue Primo de Manuel Belgrano (masón de la Logia Independencia y de Sociedad de los siete , Logia Lautaro, VM:. De la Logia Argentina y posteriormente denominada Logia Unidad Argentina de la ciudad de Tucumán), Saturnino Rodríguez Peña (Masón miembro de la Logia Independencia y  Representante del Gral. Francisco de Miranda en Sudamérica, VM:. De la Logia Gran Reunión Americana), Juan José Paso(masón de la Logia Independencia y de Sociedad de los siete) Manuel Alberti. (masón de la Logia Independencia y de Sociedad de los siete) . La Logia Independencia es el antecedente de la Logia “Lautaro”, que se denominó también la Gran Logia de Buenos Aires, que trabajaba con el Rito Moderno Francés.  Rodríguez de Francia estudio en Córdoba  desde 1780 hasta 1785, con los hijos de las familias más ricas de la región. Sus condiscípulos entonces son porteños, salteños, alto peruanos, y serán más tarde argentinos, uruguayos, bolivianos. Las nuevas ideas de los enciclopedistas franceses los enardecen. Estudia y Discute con sus compañeros sobre “El Espíritu de las Leyes”, del “Contrato Social”, del “Diccionario Filosófico”, de los triunfos de los insurgentes norteamericanos y también de Tupac Amaru, cuyo movimiento había dejado huellas en Oruro, en La Paz , Mendoza y Córdoba.

 

 

Además, mientras esta juventud estudiaba en Córdoba, fue batido en brecha el régimen feudal en Europa y sus posiciones allende el Atlántico. No están lejanos los días en que caerá la Bastilla, la invasión de Napoleón a España, el despertar de un sentimiento patriótico incipiente entre los porteños contra las invasiones británicas.

 

Es este clima, de una época crucial, con movimientos de ideas venidas de la Revolución Francesa inminente y de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, que impregnará a Francia sus condiscípulos, marcará su futuro, especialmente a José Gaspar Rodríguez de Francia, quien permanecerá fiel a las ideas de su juventud hasta el fin.

Para ser más completo sobre el personaje y las ideas del Supremo, a fin de ubicarle mejor, haría falta compararlo con los otros grandes latinoamericanos de su tiempo. Me limitaré a señalar, modestamente, los vínculos o la falta de vínculos de José Gaspar de Francia con tres personalidades de la independencia americana: Manual Belgrano, José Gervasio Artigas y Simón Bolívar.

 

A Manuel Belgrano lo conoció en 1811. El General porteño residió en Asunción varias semanas como Plenipotenciario de Buenos Aires, después de haber dirigido la desastrosa expedición auxiliadora derrotada por los paraguayos en Paraguari y en Tacuarí. Francia no le quitó el ojo de encima durante toda su estancia y así nació una amistad que no dejó de crecer hasta la muerte de Belgrano en 1820. Ambos no dejan de escribirse largas y sinceras cartas durante toda la vida del último. El Supremo sabe todo de su patriótico y progresista amigo: Fundador de la enseñanza nacional, autor -como jurista eminente- del proyecto de una Constitución democrática, promotor de la agricultura argentina, de la Marina , creador de escuelas, defensor de los derechos de los indios. Es un General que da ciudadanos buenos y virtuosos a la patria, mientras el General San Martín forma excelentes militares. No se trata de uno de esos “jacobinos a medias’, que traicionarán el espíritu de la Revolución de Mayo. Se comprende el afecto casi fraternal que le profesa José Gaspar de Francia al saberlo tan identificado con su propio ideal.

 

Con José Gervasio Artigas la cosa es diferente. No quiso recibirlo nunca personalmente. No lo vio jamás. Cuando Artigas, el Protector de los Pueblos Libres, vencido, se refugia el 5 de septiembre de 1820 en el Paraguay, es un mal momento: seis meses después de la conspiración reaccionaria del Viernes Santo, de la que se cree tenga nexos con el extranjero. Francia recela de Artigas. Sin embargo lo acoge con generosa hospitalidad. Le ofrece una residencia honorable y el sueldo de Capitán, antes de conferirle una finca donde este viejo campesino vivirá 30 años. Artigas muere a los 86 años, el 23 de septiembre de 1850, después de haber llorado la desaparición del Supremo. Francia honró al viejo caudillo que incitó a su pueblo a la lucha, a su temple, sus éxitos y, sobre todo, al mérito de una reforma agraria antifeudal, a la construcción de escuelas públicas, a la manera de financiar jacobinamente la revolución popular, a su legislación democrática, a su integridad. No hay duda que la vida y el combate de José Gervasio Artigas a Francia le son próximos. Por ello, de un lado, reserva personal a causa de las amenazas del pasado, pero respeto, generosidad para el héroe vencido, el jacobino de la Banda Oriental

Con Simón Bolívar, era  muy diferente. Bolívar soñaba con la Federación de los Andes que se una al norte con México y la América Central dominada por Guatemala, con Cuba también y Puerto Rico al este, al Río de la Plata al sur, sino que está dispuesto a desencadenar la guerra contra el Brasil, contra España misma “para liberar a sus pueblos”, más exactamente para liberar al Paraguay de Francia, esa bestia, esa fiera, como le llama el Deán Funes, agente de Bolívar en Buenos Aires.

La liberación del francés Aimé Bonpland era el pretexto de Bolívar para invadir el Paraguay. Naturalista viajero, amigo de Alejandro de Humboldt, enviado a la Plata en 1817 utilizando la misma careta que los otros agentes de los Borbones, quienes solían establecerse también como comerciantes, gracias a Pedro Saguier que era el hombre de la red de los Borbones en Buenos Aires, Bonpland llegó fraudulentamente al Paraguay, fue bloqueado en el país y se convirtió durante años en un gran ganadero, agricultor e industrial rico, pero para el resto del mundo estaba encerrado en las húmedas lozas de una mazmorra, de modo que Bolívar, Humboldt y otros desencadenaron en su favor una clamorosa compaña mundial, extraordinaria para la época.

Pero ello no solo sucedía por la fama del sabio sino porque Bonpland era nada mas y nada menos que Past Gran Maestre de la Gran Logia de Francia. Bolívar, Mason, la Academia de Ciencias de Francia y Pedro I, Emperador del Brasil y a la sazón, líder de la Masonería en dicho territorio, reclamaron enérgicamente al Dr. Gaspar de Francia su liberación. Pero el Dr. Francia no lo libero de inmediato, lo libero casi diez años después de tomarlo prisionero y sin permitírsele llevar ni una sola colección de insectos y plantas y ningún integrante de su familia.

 

La verdad es que, como lo comprueban documentos dados al pie de nota por Augusto Roa Bastos en “Yo el Supremo” (y existen otros documentos) Simón Bolívar realmente proyectó invadir el Paraguay por la ruta del Pilcomayo. Pero no para solicitar del Supremo únicamente la liberación de Bonpland, que no dejaba de escribir a sus amigos sobre su salud floreciente, sus facilidades en el país, sus logros financieros, su prosperidad. No, sino para derrocar a quien Bolívar consideraba un tirano odioso, porque era un revolucionario que él no comprendía, con concepciones diametralmente opuestas a las suyas.

 

Saben ustedes que el texto de la carta de Simón Bolívar a  Rodríguez de Francia existe; ha sido dado al pie de página por Roa Bastos y contiene cosas muy reveladoras. Por ejemplo, se dirige al Señor Dictador Supremo del Paraguay, pero en el texto de la carta dice que de ningún modo es posible causar perjuicios a ” la Provincia ” del Paraguay, y el Supremo no podía, evidentemente, aceptar que se trate de provincia al Paraguay, pues ya hacía años que era una República Independiente.

 

Pero hubo una querella a propósito, entre periodistas o entre historiadores. En su carta al Supremo, Bolívar le dice que para conseguir la libertad de su queridísimo amigo Bonpland “yo sería capaz de marchar hasta el Paraguay y sólo por libertar al mejor de los hombres y al más célebre de los viajeros”. Dice “y sólo por libertar… “. La disputa entre los historiadores es “solo” con tilde o sin tilde. Porque es muy diferente, como ustedes lo entienden. En realidad, fue con tilde, pero no solito, y la prueba reside en lila carta de Bolívar a Santander, que se encontraba entonces en Lima, y en la cual Bolívar le indicaba: “La mejor ruta para ir al Paraguay es la ruta del Pilcomayo”. Así pues, las cosas son claras.

 

Amistad, entonces, con Manuel Belgrano; respeto y generosidad para José Gervasio Artigas; pero recelos patrióticos contra Simón Bolívar, lo que corresponde muy bien con las ideas y el carácter íntegro e intransigente del Supremo: director de la Revolución , como él lo pidió, para un país amenazado por los termidorianos.

Tengo que añadir que ese dictador, a diferencia de los tiranos de su época y de la nuestra, redacta un semanario que leen y comentan entre sí jueces y administradores, con una repercusión que llega a todos los rincones del país, para que el pueblo conozca y apoye su política y sus ideas.

 

Recibe en audiencia y escucha a los humildes en el Palacio presidencial. Sostiene, como Robespierre una vez más, que los únicos ciudadanos de la República son los republicanos, y que, como reza el catecismo patriótico, “quien no es patriota es la moneda falsa mezclada a la buena.”

 

La terminología heredada de la Revolución Francesa en los textos latinoamericanos no traduce siempre exactamente los fenómenos políticos semejantes. No obstante, cuando el Supremo vitupera a los “termidorianos”, no combate únicamente a Los enemigos de Robespierre, sino a todos los que -en el Paraguay así como en Buenos Aires- traicionan los ideales revolucionarios y patrióticos. Y cuando él considera que su amigo platense Manuel Belgrano no es un ‘jacobino a medias” como algunos otros bonaerenses de la época, es para rendir homenaje a un revolucionario sincero y fiel a las ideas de su juventud.

 

Gaspar Rodríguez de Francia, amigo y compañero de estudios en el Colegio Universitario Real Convictorio de Nuestra Señora del Montserrat, de Juan José Castelli, (Venerable Maestro de la Logia Independencia de Bs.As y Logia Lautaro), aplicaría a rajatabla una política similar al Plan de Operaciones de Mariano Moreno (Masón miembro de la Logia Independencia )  transformando al Paraguay en la única república desarrollada y autosuficiente de la América Española. Cuando murió en 1840, habiendo gobernado durante casi treinta años, dejaría un país integrado étnicamente con la inmensa población indígena, con la riqueza democráticamente distribuida, con el guaraní como idioma oficial, con industrias ya desarrolladas y con la tierra en manos del estado alquilada a las familias de criollos, mestizos e indios por igual, sin latifundios. El Paraguay sería hasta su destrucción en la infame guerra de la Triple Alianza , el único país realmente independiente y democrático y autosuficiente de las repúblicas fragmentadas de la Patria Grande no construida.

 

El Prócer Argentino Juan José Castelli, Venerable Maestro de la Logia Independencia de Bs.As, era Dr. en Derecho y tenía en Buenos Aires, el buffet de abogados más prestigioso del rió de la plata. En el año 1806, estudio en Buenos Aires, nuestro prócer Paraguayo Mariano Antonio Molas y trabajo junto a Juan José Castelli en el famoso buffet de abogados en el cual fue influenciado por las ideas independentistas de Castelli. También en Paraguay durante la revolución de mayo de 1811, residía en Paraguay, específicamente en Concepción, el Comerciante argentino José de María, que tuvo activa participación para la gesta  independentista del Paraguay, era el yerno de Don Francisco de Escalada (masón de la Logia Independencia de Buenos Aires y suegro del Gral. San  Martín, Venerable Maestro de la Logia Lautaro ) y concuñado del libertador San  Martín. Algunos Historiadores como Alberto J. Lapolla, dice que el Dr. Rodríguez de Francia y José de María eran los contactos en Paraguay de la Logia Revolucionaria que encabezaba el Dr. Juan José Castelli.

 

CONCLUSION

LA República del Paraguay es  Soberana e Independiente a partir del 14 y 15 de mayo de 1811. No existen datos de que Hermanos Masones hayan actuado directamente en la gesta de Independencia del Paraguay. Si existen datos de que el Primer Paraguayo Iniciado en la Masonería antes de la Independencia del Paraguay es el Padre Juan Pablo Fretes, que perteneció a la Logia Unión Americana y Logia Lautaro. El Segundo Paraguayo Mason es el Coronel José Félix Bogado Iniciado en la Logia Lautaro , durante la Gesta Libertadora de los Andes. El Dr. Rodríguez de Francia, si estuvo en contacto con Masones, en conocimiento de los que hacían e influenciado por el ideal de la Masonería. Recién a partir del año 1845 existen datos de trabajo de Logias de Masones en el Paraguay.

 

Mario Luján Benítez Reyes

 

 

Bibliografía Consultada:

1-  Pensamiento Político de la Emancipación (1790-1825) TOMO II- José Luis Romero, Luis Alberto Romero.

2- Articulo de Christian Gadea Saguier*, Para el Simposio Internacional de la Historia de la Masonería en América Latina. *Ex Venerable Maestro de la Logia “Concordia” #15 de la Gran Logia Simbólica del Paraguay. Periodista y escritor.

3-  Forjadores del Paraguay- Grupo Arami  Empresarial.

4- Conferencia de Georges Fournial, Secretario de Asuntos Latinoamericanos del Partido Comunista, en la Conferencia “José Gaspar Rodríguez de Francia, El Robespierre de la Independencia Americana , dado en el Seminario sobre “YO, EL SUPREMO”, de Augusto Roa Basto, Conferencia en Paris, Francia, en el año 1984.

5- Masoneria en la Revolución de Mayo: Influencia en el Pensamiento Político. Ediciones Masónicas Argentina.

6-  Historia Universal- Tomo XII- Juan Bta. Weiss.

7-  Portal electrónico de la Agencia de Prensa Masónica de Rumania- Bicentenario de la República del Paraguay.

8-  De la Invasión a la Revolución: La Resistencia como forma de existencia – Alberto J. Lapolla.

9- Gaspar Rodríguez de Francia, El Hombre de la Independencia y El Aislamiento Paraguayo. Ana Ribeiro. Editorial El Lector.

 

LA GRAN FALSIFICACIÓN MASÓNICA

Antecedentes

Masón significa constructor, entendiendo por tal desde el albañil hasta el arquitecto. Y es evidente que existen “constructores” desde que el ser humano realizó “construcciones”. Respecto de las primeras edificaciones, ellas surgieron como respuesta a la necesidad de abandonar las cavernas y otros refugios naturales, pues el exceso de población hizo imposible a grandes grupos humanos vivir en ellos, por lo que les fue necesario “construir” refugios que los protegieran de las inclemencias del tiempo. Esas primeras construcciones, hechas con los materiales más accesibles, como palos, tierra (lodo), y tal vez algunas piedras, fueron muy elementales, pero con el transcurso del tiempo la construcción se convirtió en un arte que se desarrolló y produjo edificaciones cada vez más complejas, gracias a la utilización de conocimientos de carácter científico técnico por parte de asociaciones o agremiaciones de constructores, las que habían surgido como una necesidad para desarrollar y transmitir dichos conocimientos, que los consideraban como secretos profesionales.

La naturaleza de estos conocimientos requería de entornos de desarrollo no sujetos a la censura y el pensamiento oficial, lo que era posible gracias al secreto de la hermandad, por lo que estas asociaciones de constructores evolucionaron hasta convertirse en lo que se conoce como Masonería Operativa, aunque es muy difícil precisar cuándo surgió. Pero se conoce que en distintos países tomó particularidades distintivas, y durante la Edad Media se identifican gremios que, en el ambiente de secreto que reinaba a su interior, vinculaban los conocimientos científicos con la práctica del librepensamiento; mientras por otro lado existían cofradías de constructores, dominadas ideológicamente por la Iglesia Católica. Pese a la gran similitud formal entre estos dos tipos de organizaciones de constructores, solo el primero puede considerarse como Masonería Operativa.

Pero entre los siglos XV y XVI se desarrolló en Italia y Francia un proyecto propiciado por los gremios (Artes) florentinos, a fin de utilizar las formas, organización y prácticas de la masonería operativa, para lograr también la formación científica, artística y política de cada vez más amplios sectores, a fin de que ellos emprendiesen la lucha por el librepensamiento y el republicanismo, lo que constituía un propósito revolucionario para la Europa de la época. Este nuevo tipo de masonería, a la que se denominó “Francmasonería”, creció en secreto y se extendió por diferentes países del continente, especialmente hacia los Países Bajos e Inglaterra, en donde, en conjunto con sectores populares, llegó a acceder al poder para implantar sus objetivos.

Pero en Inglaterra, en 1717, la masonería sufrió una “gran falsificación” por parte de estamentos reaccionarios que utilizaron viejos documentos de las cofradías de constructores de siglos anteriores. A partir de esto los ingleses se atribuyeron la invención de la Masonería Moderna, creando su propia historia, la que impusieron a sangre y fuego a lo largo de los últimos siglos, como un instrumento del colonialismo británico.

Afortunadamente, y debido al trabajo de algunos sectores masónicos y a la posibilidad de difusión que Internet ha proporcionado, hemos logrado acceder a información que antes no nos imaginamos podíamos consultar, lo que ha obligado a que incluso entre los más ortodoxos masones, herederos de los supuestos “fundadores” o “creadores” de la Masonería Moderna, aparezcan quienes ya ponen en duda que Inglaterra sea la cuna de la masonería. Es el caso de varios escritores que ya no se tragan tan fácilmente la píldora de que hayan sido Anderson y Desaguliers quienes organizaron y dieron forma a la que ahora conocemos como Masonería Moderna.

Por tanto, es necesario conocer cuáles fueron los antecedentes históricos que provocaron esta nefasta falsificación, realizada con la intención de perpetuar la monarquía y mantener el dominio religioso, especialmente cristiano.

Los hechos

Desde el siglo XV y comienzos del XVI, algunas academias de arquitectura fundadas por artistas encabezados por Leonardo da Vinci fueron las primeras agrupaciones formadas por masones libres con el propósito de realizar intercambios de conocimientos y de prácticas entre sus asociados 1 . Había nacido la Masonería Moderna o Francmasonería, como se la llamó a partir de 1517, la que se extendió por toda Europa. Prueba de esto es que, en 1507, aparecieron en Nuremberg, utilizados por Dürer 2 , los famosos “Nudos de Leonardo”, creados por éste en 1495 para la “Academia Vinciana” de Milán.

Desde esa época, las academias francmasónicas, principalmente las fundadas por Leonardo, no estaban específicamente dedicadas al arte de la construcción, sino más bien a las ciencias relacionadas con ella, sometiendo a discusión los conocimientos que se adquirían, los que posteriormente eran transmitidos a otros grupos francmasónicos, fomentándose la investigación y difusión del conocimiento científico y la especulación filosófica.

En 1547, a raíz de la muerte de Francisco I de Francia, que había apoyado a Leonardo, se inició una feroz persecución de francmasones en Francia, por parte de la Compañía de Jesús, la que con la ayuda del resto del clero desencadenó una serie de intrigas, crímenes, traiciones y quemas en leña verde, de francmasones, protestantes y más sospechosos, situación que empeoró después de la matanza colectiva de los hugonotes durante la noche de San Bartolomé, del 23 al 24 de agosto de 1572. No es nuestra intención describir aquí lo sucedido, pues pueden consultarse múltiples fuentes que detallan los pormenores de estos acontecimientos, pero sí señalar que estos sucesos provocaron que el nuevo centro y refugio de los francmasones se trasladó a Inglaterra, que en esos momentos se encontraba bajo el reinado de Isabel I, y por tanto fuera de la zona de influencia de los jesuitas y del clero católico.

A partir de esta época fue Londres el principal centro de actividades de los francmasones, quienes continuaron trabajando “por el progreso del género humano” mediante la divulgación de conocimientos científicos, lo cual constituía fundamento del desarrollo de la ideología progresista de la época. En sus logias se preparó en absoluto secreto a los hombres que asestarían un golpe mortal a la monarquía inglesa. El 7 de febrero de 1649 se decretó que la función del rey era inútil en ese país, por lo que, abolido el oficio de rey, fue proclamada la república, con el nombre de Mancomunidad de Inglaterra, en la que Oliverio Cromwell jugó un papel trascendental, llegando se ser jefe de Estado con el título de Lord Protector 3 . El 3 de septiembre de1658 murió Oliverio Cromwell 4 y le sucedió su hijo Ricardo, quien no tenía experiencia para gobernar, por lo que le hicieron abandonar el protectorado, lo que dio origen a la liquidación de la república y a la restauración de la monarquía.

Ocho años después de la muerte de Cromwell, del 2 al 5 de septiembre de 1666, tuvo lugar un gran incendio 5 que arrasó la ciudad de Londres, resultando destruidas un 80% de las construcciones de la ciudad. Fruto de esto, las nuevas leyes de construcción exigieron que se utilizaran materiales resistentes al fuego, de preferencia piedra y ladrillo, por lo que para la reconstrucción de la ciudad fue necesario traer constructores (masones) del continente, lo que obligó a la realeza a una tregua no pactada con la Francmasonería.

La reconstrucción de la Catedral de San Pablo duró hasta 1710, año en que se dio por concluida la reconstrucción de la ciudad de Londres, con lo cual las obras comenzaron a escasear, algunas logias cerraron sus puertas y muchos masones se quedaron sin trabajo. Unos regresaron al continente, pero otros permanecieron en Londres, lo que inquietaba a la realeza, por temor a que la Francmasonería les pudiese acarrear problemas sociales como los acaecidos muy pocos años atrás.

Pero en 1714, al ser sustituida la dinastía de los Estuardos por la recién instituida casa de Hannover, con el nuevo monarca Jorge I (Georg Ludwig von Hannover) de la también hace pocos años creada Gran Bretaña, el cual hablaba alemán y poco inglés, sus ministros liberales vieron la necesidad de dar a la nueva Casa Real suficiente respaldo político, para lo cual resultaba fundamental contar con logias que apoyasen al gobierno, como lo habían hecho las logias-cofradías católicas a la Casa de los Estuardos y las logiasacademias progresistas al gobierno republicano. Es así como, utilizando cuatro cofradías de constructores controladas por el clero protestante, crearon una nueva organización con el nombre de Gran Logia, la que con apoyo de las autoridades reales que sabían del peligro latente que significaba la auténtica Francmasonería, apoyaron esta maniobra y se dedicaron a perseguir y a hostigar a los verdaderos francmasones, los que lógicamente se opusieron a la burda y falsa comedia de su masonería “constructora de templos simbólicos”.

No es coincidencia que uno de los fundadores de la nueva Gran Logia y su tercer Gran Maestro, Juan Teófilo Desaguliers, fuese preceptor y capellán del Príncipe de Gales, a quien inició probablemente en 1719; que se conozca que en 1730 se celebraban tenidas dirigidas por Lord Chesterfield en casa de Robert Walpole, Primer Ministro de ese Príncipe iniciado por Desaguliers, a la época ya convertido en Rey Jorge II; y que en 1731 Desaguliers se trasladase a La Haya para presidir la iniciación, en logia de ocasión, del Duque de Lorena, quien posteriormente sería Gran Duque de Toscana y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, con el nombre de Francisco I (1708-1765).

Las vinculaciones con los Países Bajos vendrían de antes, según las afirmaciones de Guide Aciereux, quien relata que sectores reaccionarios de la burguesía capitalista inglesa fueron los que, desde que asumió el poder Guillermo de Orange en 1689, iniciaron un complot tendiente a la liquidación de la francmasonería revolucionaria, utilizando la experiencia de clérigos protestantes orangistas, que en los Países Bajos habían luchado contra los francmasones republicanos que apoyaban el gobierno de los regentes, para lo cual replicaron el procedimiento de inyectar elementos conservadores en logias preexistentes y fundar otras seudomasónicas. Este procedimiento se perfeccionó cuando cuatro logias de estas características conformaron una Gran Logia, la que encomendó la preparación de sus constituciones a una comisión de clérigos, y con el apoyo gubernamental creció en forma extraordinariamente rápida, evolucionando de sociedad política de apoyo a la monarquía en instrumento del imperialismo británico, del que adoptó algunos de sus objetivos y actitudes.

Efectivamente ésta fue una nefasta labor, pero no consiguieron acabar definitivamente con los verdaderos francmasones, quienes acostumbrados a este tipo de acosos y persecuciones extremaron sus precauciones y continuaron trabajando en el más estricto secreto.

Sin embargo, el crecimiento indiscriminado de la masonería de Anderson y Desaguliers dio pie a nuevos desarrollos conservadores, como el propiciado en Francia, en 1737, por el caballero Andrés Miguel Ramsay, quien en un discurso en el que comparó a la masonería con la caballería religiosa (Templarios), y menoscabó el papel de las academias, sentó las bases para la creación de nuevos y abundantes grados que continuaron la tradición ultraconservadora de las logias-cofradías católicas escocesas partidarias de los Estuardos.

Mientras tanto, en Inglaterra, hacia el año 1760, la Gran Logia de Londres, acogiendo una propuesta de William Preston, llevó a cabo una reforma a la utilería de las Logias que sería fuente de agrias discusiones entre los masones del mundo entero hasta nuestros tiempos: adoptó la Biblia como una de las grandes luces de los talleres 6 , lo que brindó sólidas bases para eliminar todo resto de librepensamiento, y consolidar el dogmatismo religioso como fundamento del conservadorismo político, lo que se consiguió a plenitud con la creación de la Gran Logia Unida de Inglaterra en 1813.

El daño causado

El daño que estos hechos causaron al movimiento y pensamiento masónico tendría sus consecuencias, pues con la religión se dio paso a la superstición dentro de las logias, se inventaron múltiples ritos (1400 según Hamill y Gilbert), las logias fueron invadidas por todo tipo de concepciones “donde se comenzó a enseñar la cábala, la magia, las evocaciones, la alquimia, teosofía y mil otras ciencias no menos ridículas y desacreditadas” 7 ; el carácter sencillo y sublime de la Francmasonería fue corrompido, los grados originales de carácter artesanal, que no pasaban de 9, llegaron hasta 120, se adoptaron títulos, denominaciones, condecoraciones y hasta vestiduras ridículas, y se crearon títulos seudonobiliarios para designar jerarquías que se compraban y vendían, como Sublime Príncipe del Real Secreto, Gran Juez Inquisidor, Comendador, Caballero Kadosch o del Aguila Blanca o Negra, Emperador de Oriente y Occidente, etc. Y se adoptaron como símbolos y emblemas distintivos (que sustituyeron a los útiles de la albañilería), águilas bicéfalas, coronas y cruces, al más puro estilo del Sacro Imperio Romano Germánico, que representan el ideal nobiliario de un gobierno mundial supranacional controlado por la religión y regido por una nueva aristocracia, que es en lo que han pretendido convertir a los altos grados de la masonería, por lo cual empezaron a denominarla “Orden”. Fue tal el entusiasmo por la mentira y la falsificación que hasta se inventó un monte inexistente.

Pero faltaba el golpe mortal, el que haría que la institución diera un giro definitivo de 180 grados, era necesario falsificar algo muy importante que cambiara la ideología de la masonería para siempre y esto se lo hizo mediante la adulteración de la leyenda del tercer grado, la que existía desde muy antiguo en la masonería, pero que no era utilizada por las cofradías de constructores y por tanto no se la adoptó desde el principio en la nueva Gran Logia de Londres. En la nueva leyenda adulterada ya NO son el monarca (la ambición representada por Salomón), el Pontífice (la hipocresía, representada por Sadoc), y el Ejército (la ignorancia, representada por la milicia), los asesinos del Maestro Hiram Abif, según la Leyenda original, sino que en su lugar es el pueblo (representado por tres ignorantes compañeros) el que aparecería como su asesino, quedando las clases y castas beneficiadas del poder a salvo de críticas, para seguir esclavizando impunemente a los pueblos que mantienen en la ignorancia, adoctrinándolos en el fanatismo religioso desde niños.

Por esto, la gran falsificación masónica consiste en la suplantación, manteniendo su nombre y características formales, de una institución científica, librepensadora, republicana y revolucionaria, por una institución religiosa, dogmática, promonárquica y reaccionaria.

Desde 1685, al ascender al trono Jacobo II, de la Casa de los Estuardos, su primer cuidado fue poner en libertad y colmar de favores a los cómplices de los jesuitas, que ya no consideraron estratégica la destrucción de la religión protestante para imponer la católica, y el padre Peters, de la Compañía de Jesús, confesor del rey, fue el verdadero soberano de Inglaterra, lo que implicó que a través de él actuó su jefe, el General de la Compañía, y el Papa 8 . Ya desde entonces el acercamiento entre el anglicanismo y el papado ha sido cada vez mayor, especialmente de los miembros de la casa real británica.

La influencia jesuítica en la masonería escocesa y la orientación religiosa que han querido imprimirle ha sido denunciada por múltiples escritores, eruditos e imparciales, para algunos de los cuales “la intervención de los Templarios en la Francmasonería, es hija de la fantasía del escocés Miguel Ramsay, creador de los grados de Escocés, Novicio y Caballero del Templo o Templario, en los que por primera vez se lanzó el considerar a la Orden de los Templarios como fuente y origen de la Francmasonería” 9 . Con fundamento o no, los altos grados impulsados desde el Discurso de Ramsay, fueron el principal canal de infiltración jesuítica en la masonería. Hasta “La filósofa rusa Helena P. Blavatsky se refiere a la pérdida de rumbo de la Masonería con respecto a su doctrina original, analiza una logia neotemplaria y descubre una influencia jesuita, o sea cristiana, en el nuevo rumbo que toma la hermandad masónica cuando pasa de ser operativa a especulativa, en 1717 10 .

Fue el caballero Bonaville, quien para evitar la invasión de “personas sin mérito”, fundó e instaló el 24 de Noviembre de 1754 el Rito titulado “El Capitulo de Clermont” (Francia) compuesto de 3 grados, pero más tarde vio su logia invadida por los jesuitas, por lo que la abandonó a su suerte, la que sin freno ni control sufrió la inserción de símbolos religiosos en los “altos grados masónicos”. Llegó al colmo con la inserción también de rituales católicos que se readaptaron como masónicos y al pasar el tiempo dejaron de ser religiosos para convertirse supuestamente en herencia de los antiguos canteros y albañiles. Se piensa que el discurso de Andrés Miguel Ramsay dio ímpetu a los religiosos y jesuitas, y la producción de grados, ritos e insignias, estuvo en su apogeo, y fueron exportados hacia Inglaterra y el nuevo mundo, en especial los Estados Unidos de Norteamérica, donde se creó el Supremo Consejo de Charleston que, reconociendo la calidad innovadora de los “americanos”, reinventó el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que rápidamente fue exportado a Europa y de allí se esparció por todo el mundo.

Fue comentado por historiadores de la época que “A los grados irlandeses y a los del reformador Ramsay, que sólo tenían por objeto, o bien la restauración de los Estuardos, o bien el fortalecimiento del catolicismo en Inglaterra, se sucedieron los del filosofismo, que penetraron en muchas Logias Francesas” 11 . Actualmente, León Zeldis sostiene que en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado que se practica en los grados escoceses de los Supremos Consejos de Inglaterra, Escocia, Irlanda y Australia, se exige que los postulantes no sólo sean cristianos, sino que, además, deben jurar en forma expresa que creen en La Santísima Trinidad 12 .

Conclusión

Pese a que muchos hermanos de “altos grados” conocemos de cuánta basura está llena la institución, seguimos hurgando el basurero y manchándonos las manos defendiendo lo indefendible; o será tanta nuestra vanidad y soberbia, que no queremos que la masonería retome su verdadero rumbo, por el temor a perder títulos, condecoraciones, reconocimientos y autoridad sobre hermanos de “grados inferiores”, ante los que con prepotencia autoritaria ostentamos nuestros altos grados, que son producto de la basura.

 

Miguel Ramírez Valdez

Miembro de la Academia Francmasónica Mexicana

 


1 “Por otra parte, la aparición de las Academias de Arquitectura -en especial en Italia- quitó la razón de ser al sistema gremial de aprendizaje de la construcción, con todo lo que llevaba de ritual de transmisión de los secretos del oficio” José Antonio Ferrer Benimeli. “Masonería, Historia y Geografía”.

2 Albretch Dürer (Durero) 1471-1528. Nació en Nuremberg, Ahora territorio alemán. Pintor famoso del alto renacimiento, artista gráfico de maestría sin igual que imprime un estilo hiper realista cuando reproduce la luz y la sombra, logrando una definición fotográfica en el dibujo y la pintura.

3 La trascendencia del papel jugado por Cromwell en el proceso republicano inglés, en calidad de líder de una masonería militante, fue recogido por los enemigos de la masonería y es así como en una obra publicada en 1747, “Los masones aplastados”, cuya autoría se discute si correspondió al abate u o al abate Laudan,”… se afirmaba por primera vez que la masonería había sido inventada por Cromwell para fines políticos.” (Logia Francmasónica Francisco de Miranda). Referencia obtenida de “Diccionario Historico de la Compañía de Jesus”. Páginas 2558 a 2560.

4 “Muchos observadores creen que Oliverio Cromwell era francmasón, y si bien no existe ningún registro que lo demuestre de manera concluyente, dicha afirmación parece extremadamente probable que lo fuese. Su superior e íntimo amigo sir Thomas Fairfax ciertamente era miembro del Arte y la mansión familiar de los Fairfax en Ilkley, en el condado de York, todavía tiene un templo masónico junto a la biblioteca, al que se entra por una escalera de caracol que lleva a una habitación pavimentada de blanco y negro con dos pilares independientes.” (Chistopher Knight y Robert Lomas, “La Clave Masónica”. Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 2002. Traducción de Albert Sole. Página 503.)

5 http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Incendio_de_Londres. (Hecho del que muy poco hablan los historiadores masónicos).

6  Historia de la Masonería, Iván Herrera Michel. Pág. 32.

7  Abate Lefranc “El velo descorrido para los curiosos revelado por medio de la la Francmasonería”.

8 ¡Pobres Jesuitas! Fernando Garrido, Madrid 1933. LOS CABALLEROS TEMPLARIOS Y LA MASONERIA, BREVES NOTAS

9 http://www.geocities.com/cipriano99/caballeros.html.

10 SOBRE TEMPLARIOS, MASONES Y JESUITAS http://hermanoconstructor.blogspot.com/

11 ANTIMASONERIA http://www.geocities.com/Athens/Oracle/6980/trabajos/antimasoneria.html

12  ¿Los Ritos en la Masonería? Juan Orrego. R:.L:.S:. «Fénix» Nº 137.

 

Masonería en la independencia de América.

Circulan en Sudamérica diversos trabajos del historiador y antropólogo Jorge Núñez Sánchez, de gran prestigio internacional, entre los cules debemos destacar su libro: “El catecismo de los patriotas – Ideas políticas de Fray Camilo Henríquez” (2009).

 

En la contratapa del libro se dice: “Camilo Henríquez González. Fraile chileno, escritor, político y líder de la independencia. Nació en Valdivia, el 20 de julio de 1769. Miembro de la Orden de los Frailes de la Buena Muerte, fue apresado por la Inquisición en 1802, por leer libros de autores como Rousseau, Voltaire y Diderot. Llegó a Quito en 1807 para fundar una casa de la Orden, y se vinculó al movimiento insurgente. Escribió varios “catecismos políticos” incitando a la independencia de Hispanoamérica. En 1810 presenció en Quito la matanza de los patriotas (que habían formado la Primera Junta de Gobierno, un año antes), por la soldadesca limeña”.

 

“Vuelto a su país en 1811, fue diputado de la naciente república y presidió el Senado. Más tarde emigró a Buenos Aires, donde se graduó como médico. Retornó a Chile llamado por Bernardo O´Higgins para cumplir importantes funciones públicas. Fundó el primer periódico chileno “La Aurora de Chile”. Defendió a los indios, promovió la educación pública y combatió la pena de muerte y el fanatismo religiosos. Murió en Santiago el 16 de marzo de 1925”.

 

Agrego algunos datos biográficos. José Camilo Henríquez González, fue hijo del capitán de infantería española Félix Henríquez y doña Rosa González y Castro. Rebelde desde pequeño (según los historiadores), a la edad de 13 años se fugó de su casa y terminó en Lima, Capital del Virreinato del Perú, donde fue acogido por su tío chileno Juan Nepomuceno González y Castro. Allí ingresó a la Orden de los Ministros de los Enfermos Agonizantes en 1789, luego de certificar su “limpieza de sangre”, es decir: antepasados cristianos y no tener ascendientes moros o judíos.

 

Fue destacado por sus maestros de la orden religiosa como de “distinguida capacidad de estudio”, con preferencias a las investigaciones políticas, con profundos estudios de filosofía, latín, matemáticas y física.

 

También fue un estudioso de San Agustín, del padre Las Casas y de las obras de Rousseau, Voltaire, Montesquieu, el abate Raynal y de John Adams. Se empapó de las ideas que inspiraron la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa.

 

Obviamente cayó en manos de la Inquisición y fue encerrado en húmedas mazmorras pues lo sorprendieron leyendo “El Contrato Social” de Rousseau.

 

Rescatado por sus compañeros de la Orden y luego comisionado para fundar una casa religiosa en la “franciscana ciudad de Quito”,  a la cual llegó a mediados del 1807. Allí encontró valioso material en la Biblioteca Real y Pública de la Universidad de Santo Tomás, donde los jesuitas habían dejado un gran fondo bibliográfico.

 

Destacamos algunos párrafos del libro antes mencionado.

 

“En medio de la noche colonial, en Quito se escribió un nuevo catecismo, que trajo luz a las mentes, inflamó de patriotismo los espíritus y, en definitiva, contribuyó a revolucionar el mundo hispanoamericano”. Su autor fue un iluminado fraile chileno Camilo Henríquez”.

 

“De sus lecturas, todas prohibidas por la Iglesia, aprendió la lección anticolonial, que enseñaba que ningún pueblo puede estar bajo la dominación y dependencia de otro. También la lección de la soberanía popular. Y ambas reflexiones le aportaron a su conciencia el ideario de los Derechos del Hombre”.

 

“Pero la labor de fray Camilo no se quedó en el ámbito de lo libresco, sino que se proyectó directamente al espacio de la política, toda vez que en Quito bullía por entonces de patriotismo y su universidad era centro de debates sobre el destino de la nación quiteña. Clima intelectual, que se había iniciado en tiempos de Eugenio Espejo y otros destacados patriotas”.

 

“Había algo más: animando secretamente ese ambiente, desde el fondo del escenario, se hallaba la logia masónica “Ley Natural”, que había reemplazado a la logia “Escuela de la Concordia”.

 

“De ahí que su catequesis revolucionaria y cristiana fuera para todos una bienvenida revelación. Porque sin pretenderlo, lo que el sagaz fraile había desarrollado era una verdadera “Teología de la Liberación”, minar intelectualmente al colonialismo y coadyuvar a la libertad de los países hispanoamericanos”.

 

Camilo Henríquez y la logia “Escuela de la Concordia”

 

Es importante señalar que la Logia “Escuela de la Concordia” levantó columnas gracias a varios miembros progresistas junto al destacado quiteño Eugenio Espejo quien fue un prominente investigados científico, médico, escritor, abogado, periodista, pensador, ideólogo político, considerado prócer de la independencia.

 

En esta Logia participaban los ciudadanos de más avanzado pensamiento patriótico; nobles con títulos de tal; pensadores radicales y liberales; sacerdotes ilustrados; artistas; y otras distinguidas personalidades, entre estas Don  Francisco Luis,  Barón de Carondelet, Vizconde de Langle, Caballero de la Orden Hospitalaria de San Juan, decimonoveno Presidente de la Real Audiencia de Quito, nacido en Francia, antiguo masón de los Países Bajos, que fue su Venerable Maestro por casi una década, destacando al Taller por sus trabajos masónicos y de estudios sociales.

 

En ella también habían laborado como “Masones Ilustres” los sabios naturalistas Alexander Von Humboldty Amadeo Bompland, quienes aportaron nuevas ideas y derroteros de acción a la Ilustración local.

 

Camilo Henríquez logró en esta Logia su espacio natural de acción política. También se encontró a cubierto de sus “malos compañeros”, de las acechanzas inquisitoriales y estuvo rodeado de quienes pensaban de modo similar y ansiaban nuevas luces para sus esfuerzos intelectuales y libertarios

 

El escritor Jorge Núñez señala en otro capítulo de su libro que: “si fray Camilo ayudó a transformar a Quito, también Quito lo transformó a él. Henríquez estaba convencido de la necesidad de difundir sus ideas de independencia en los demás países del área. Por eso, reformó su “Catecismo de los Patriotas” y produjo un nuevo catecismo titulado “Catecismo Político Cristiano”, copia que envió secretamente a sus “amigos” de varios países”.

 

En forma rápida y a través de las organizaciones masónicas y especialmente las Logias Lautarinas, estos escritos viajaron desde Quito hasta Buenos Aires por el sur y hasta México por el norte.

 

El libro antes señalado finaliza diciendo: “En resumen, podemos afirmar que  toda la obra literaria de Camilo Henríquez fue elaborada con el objeto de transmitir el pensamiento y las ideas políticas de su autor. Para alcanzar tal finalidad y el objetivo de ser el primer escritor de la revolución americana, fray Camilo recurrió a los más diversos géneros que estaban a su alcance: catecismos, ensayos, proclamas, sermones, artículos de prensa, obras dramáticas y poesía lírica”.

 

 

 

Historia ocultada del sacerdote “librepensador”.

 

 

Por todo lo anterior, resulta muy extraño que tan importante americanista no figure destacadamente en los libros de historia de nuestro país ni de América. Sin duda, su condición de “librepensador” (lo que señala una muy seria publicación del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos de Chile); de miembro activo de la Francmasonería  (diversos antecedentes históricos informan de su participación); y de díscolo religioso, ha obligado a los fanáticos de siempre, en especial los sectarios religiosos, a silenciar y disimular dicha brillante personalidad.

 

 

Una posible explicación ante tanta falta de información histórica de éste y de muchos otros temas, se podría originar por el secreto que mantienen los francmasones. Posiblemente esto se deba a tantos ataques y persecuciones, entre otros: los quemados por la Santa Inquisición; los campos de concentración y muerte durante el nazismo alemán; las ejecuciones en el fascismo franquista; y, fundamentalmente, por su permanente llamado al respeto del librepensamiento, situación que afecta a los lucrativos negocios de las infinitas organizaciones religiosas.