LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD

Francia instruye a sus alumnos en los 15 “mandamientos” del laicismo

 

La Carta del Laicismo, una declaración de principios, derechos y deberes republicanos compuesta por 15 “mandamientos”, cuelga en lugares bien visibles en las más de 55.000 escuelas públicas francesas, aunque unos 8.800 centros privados y concertados —en su mayoría católicos— han quedado eximidos de exhibirla.

 

La declaración expone desde infantil hasta bachillerato junto al lema de la República (Libertad, Igualdad, Fraternidad) y la Declaración de los Derechos Humanos y del Ciudadano, es una de las novedades que aporta la “refundación de la escuela republicana”, impulsada recientemente.

 

El objetivo de la carta es reforzar la enseñanza del laicismo y la promoción de la igualdad entre alumnas y alumnos.

 

El texto, que subraya en su artículo 14 la prohibición de prendas o distintivos religiosos “de forma ostensible”, ha suscitado las críticas de algunos sectores de la comunidad islámica, que reúne a seis millones de personas en Francia, porque considera que hace demasiadas referencias al velo islámico, prohibido en Francia desde 2004.

 

La ‘rentrée’, en cifras.

 

Los objetivos de la reforma educativa, son la de permitir a los alumnos aprender más, para que todos puedan tener éxito, y formar a los ciudadanos del futuro. Francia tiene en este momento 12,2 millones de alumnos, 64.300 centros públicos y privados y 841.700 profesores. Para el nuevo curso, el Gobierno contrató a 8.200 nuevos profesores (3.350 en primaria, 4.200 en secundaria, el resto en formación profesional), y firmó 28.000 contratos subvencionados de auxiliares para tres tareas básicas: ayudar a los directores, reforzar los centros con dificultades y mejorar la atención a los alumnos discapacitados.

 

Con el fin de favorecer el regreso de las madres al mercado laboral, la escolarización se adelanta a los tres años y entra en vigor la semana de cuatro días y medio en primaria. La reforma eleva el número de días de colegio, que pasará de los actuales 144 por año (el más bajo de los 34 países de la OCDE) hasta los 180. La novedad afectará, por el momento, a uno de cada cuatro escolares de primaria, es decir, a 1,3 millones de alumnos.

 

El Informe Pisa de 2009, sitúa a Francia en el puesto número 21 del mundo por calidad educativa, aunque tiene uno de los sistemas más caros. El coste por alumno de primer grado es de 5.870 euros, frente a los 11.470 euros que se gasta en el Liceo general y tecnológico.

 

“Demasiada gente tiene una representación errónea del laicismo”, han manifestado las autoridades a la prensa; “para algunos alumnos, el laicismo es hoy antes que nada una prohibición, una amenaza, cuando es justo lo contrario. El laicismo es lo que permite a cada uno construir su propia libertad respetando la de los demás”.

 

El documento afirma como declaración de principios, en su artículo primero, que Francia es una república “indivisible, democrática, social y laica”, que “asegura la igualdad ante la ley de todos sus ciudadanos”, y “respeta todas las creencias”. El artículo 2 explica que “la República laica organiza la separación entre religión y Estado” y recuerda: “No existe una religión de Estado”. El tercero establece que el laicismo “garantiza la libertad de conciencia”: “Cada uno es libre de creer o de no creer y puede expresar libremente sus convicciones”.

 

El sexto enunciado recuerda que el laicismo en la escuela “ofrece a los alumnos las condiciones para forjar su personalidad, ejercer su libre albedrío y aprender ciudadanía”, y les “protege de todo proselitismo y toda presión que les impida hacer su libre elección”. El séptimo asegura a todos los estudiantes “el acceso a una cultura común y compartida”. La Carta del Laicismo garantiza además “la libertad de expresión de los alumnos” (artículo 8), el “rechazo de todas las violencias y las discriminaciones” y “la igualdad entre niñas y niños” (artículo 9), pero también obliga al personal escolar a “transmitir a los alumnos el sentido y los valores del laicismo” (artículo 10).

 

Los artículos 12, 13 y 14 recuerdan a los estudiantes los límites de su libertad: no pueden “contestar los contenidos de lo que se les enseña” ni “exhibir ostensiblemente símbolos o prendas religiosas”, ni faltar a las clases “alegando motivos religiosos o políticos”. El más polémico es el artículo 14, que afirma: “En los centros públicos, las reglas de vida en los diferentes espacios (…) respetan el laicismo. Está prohibido portar signos o prendas con las que los alumnos manifiesten ostensiblemente su pertenencia religiosa”. Se permitirá el crucifijo o la kipá, pero las chicas no podrán llevar velo.

 

Los deberes del alumno republicano:

 

  1. Francia es una República indivisible, laica, democrática y social que respeta todas las creencias.
  2. La República laica organiza la separación entre religión y Estado. No hay religión de Estado.
  3. El laicismo garantiza la libertad de conciencia. Cada cual es libre de creer o de no creer.
  4. El laicismo permite el ejercicio de la ciudadanía, conciliando la libertad de cada uno con la igualdad y la fraternidad.
  5. La República garantiza el respeto a sus principios en las escuelas.
  6. El laicismo en la escuela ofrece a los alumnos las condiciones para forjar su personalidad les protege de todo proselitismo y toda presión que les impida hacer su libre elección.
  7. Todos los estudiantes tienen garantizado el acceso a una cultura común y compartida.
  8. La Carta del Laicismo asegura también la libertad de expresión de los alumnos.
  9. Se garantiza el rechazo de las violencias y discriminaciones y la igualdad entre niñas y niños.
  10. El personal escolar está obligado a transmitir a los alumnos el sentido y los valores del laicismo.
  11. Los profesores tienen el deber de ser estrictamente neutrales.
  12. Los alumnos no pueden invocar una convicción religiosa para discutir una cuestión del programa.
  13. Nadie puede rechazar las reglas de la escuela de la República invocando su pertenencia religiosa.
  14. Está prohibido portar signos o prendas con las que los alumnos manifiesten ostensiblemente su pertenencia religiosa.
  15. Por sus reflexiones y actividades, los alumnos contribuyen a dar vida a la laicidad en el seno de su centro escolar.

 

Fuente: Secretaria General Ejecutiva de la Asociación Internacional del Libre Pensamiento – París.

 

 

LAICIDAD EN AMERICA DEL SUR

En Europa, los franceses, sin hablar de los otros países europeos, contemplan la laicidad a través de su historia. Si hoy en día, todas las orientaciones políticas – incluso las más alejadas de dicho principio – admiten que la laicidad está establecida en Francia y que, en cierto modo, forma parte de su historia, obviamente, cada quien la interpreta a su manera. No hay que olvidar que tres intentos fueron necesarios para  que dicho concepto cobrara  fuerza de creencia o de no creencia, y más aún, puesto que algunos se empeñan en sacarlo de su substancia, dado  que, más allá de la libertad de creencia o de no creencia, muchas veces se olvida el artículo segundo de ley de 1905 : « La República no reconoce, no otorga salarios, no subvenciona culto alguno ».

 

La historia de América latina – enfocada a escala continental- es muy diferente de la de Europa. Esto explica que la marcha hacia la laicidad resulta contrastada en comparación con la historia de nuestro país.

 

En efecto, el encuentro entre Europa y América ha sido brutal.

 

El hecho es que los españoles y los  portugueses que desembarcaron en sus costas no tenían otra preocupación más que la de enriquecerse en poco tiempo.  En su época, el encomendero español, Bartolomé de las Casashabía denunciado la brutalidad de los conquistadores, quienes diezmaron las poblaciones  indígenas, en proporciones aterradoras. Simultáneamente afluyeron sobre todo  europeos de diversas creencias.

 

No obstante, los antiguos cultos autóctonos no desaparecieron; permanecieron mezclados con creencias africanas, dado que después de la masacre de los indígenas americanos, se recurrió a   la esclavitud de los africanos. Desde entonces, se produjo un doble mestizaje: étnico por una parte y cultural por otra.

 

Por diversas razones se contempla  en América un nuevo mundo, una tierra prometida y hasta se creyó  vislumbrar los contornos del paraíso. ¿Se crearía allá un mundo nuevo, un mundo exento del mal ?  Especialmente los franciscanos, quisieron ver allí la realización de su milenarismo. Ese sueño fue también el deBartolomé de las Casas,luego el de las misiones jesuitas y, más tarde, el de los teólogos de la liberación, a quienes se sumaron los mesiánicos evangélicos. Todo ello con la esperanza de crear una cristiandad ideal.

 

En la época de la conquista, el hisopo se alió con el sable con eficacia y ferocidad. Este hecho sigue  siendo válido hoy en día, puesto que – casi siempre – el clero ha acompañado a los dictadores.

 

En sus albores, la civilización sudamericana fue edificada en conformidad con el modelo del pensamiento único impuesto por la Iglesia católica española, la cual prometía el orden social y la vida eterna. Ello generó, durante más de tres siglos una lucha enconada por parte de los poderes coloniales hacia cualquier influencia exterior, considerada como funesta.

 

Cuando en  el siglo XIX Colombia debatía en cuanto a la separación de la Iglesia y del Estado, el clero calificaba como « pecado mortal» el hecho de pertenecer al partido liberal, partidario de la libertad de  cultos. En el siglo XX un presidente colombiano tachaba el protestantismo de « enemigo de la nación ».

 

Así es que América del sur vio desarrollarse un cristianismo específico, el cual, mediante la imposición de un sistema de valores se convirtió en un componente esencial de la sociedad. Cuando las « teocracias coloniales» -según dice el escritor Guillermo Uribe-  se convirtieron en Repúblicas independientes, ipso facto, el catolicismo se volvió religión de Estado.

 

Así es que Europa y Francia creyeron ver en América del sur un continente culturalmente próximo debido al idioma y a los sistemas sociales y  religiosos que hubiesen dado modelos. No es seguro, las sociedades sudamericanas tienen construcciones políticas sumamente genuinas. El papel desempeñado por  los ejércitos no deja de extrañarnos,  al igual que la actuación del clero de todas obediencias,  hace hincapié en la reciente irrupción de varias formas de protestantismo en la vida política.

 

El catolicismo se implantó paulatinamente en Europa y hubo que esperar siglos para que desaparecieran los  « últimos reductos » de paganismo.

 

Los conquistadores europeos llegaron acompañados de sacerdotes, venidos a « extirpar » la idolatría, valiéndose de cualquier medio para  ese fin, incluso la incitación a la denuncia de los padres, por los propios hijos.

 

La Inquisición o Santo Oficio,  pronto se instaló en México, Lima y Cartagena de las Indias. A pesar de limitar su competencia a casos de herejía, no tardó en interesarse en quienes seguían adorando  secretamente  a sus antiguos dioses, y luego a los judíos, protestantes y extranjeros,  y especialmente a los marineros, sospechosos de ser protestantes, o de introducir libros prohibidos, sobretodo los libros del siglo de las Luces.

 

Con correr tantos riesgos, la Laicidad tuvo dificultad en manifestarse.

 

En cuanto a la separación de la Iglesia y del Estado, Guillermo Uribe afirma que Colombia se convirtió en un estado laico en 1863. No obstante, en los primeros años de vida republicana,  tuvo 7 constituciones y 5 guerras civiles. La    Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 devolvieron a la Iglesia católica su supremacía religiosa y política. Este hecho es aún más sorprendente porque fue allí en donde se tradujo al español  por primera vez en América,  en 1794, la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

Paradójicamente,  los  nuevos estados creados a principios del siglo XIX no habían roto los lazos con el cristianismo introducido por los conquistadores. Esto se explica por el hecho de que la Iglesia administraba los servicios sociales, los hospitales, la enseñanza, el registro civil, etc. y que en el momento de la independencia, no existía una administración laica capaz de tomar el relevo.

 

Por otra parte, astutamente, muchas veces la Iglesia sostuvo  los movimientos de independencia.

 

Por ejemplo, los Dominicos dieron dinero a Simón Bolívar. Algunos sacerdotes fueron instigadores de las insurgencias de Hidalgo, Morelos, Matamoros en México ; Delgado y Arce, en Salvador. En Uruguay algunos Franciscanos se aliaron con la francmasonería en contra de los conservadores.

 

Al paso  del tiempo, apareció la necesidad de estados laicos, en México con Benito Juárez ; lomismo en Guatemala, Colombia y Uruguay. Ello acarreó conflictos mortíferos – por una parte entre los liberales, los  libres pensadores,  los racionalistas,  los anticlericales,  los partidarios de la libertad   religiosa y de la separación de la Iglesia y del Estado – y por otra  entre los conservadores defensores de las tradiciones y de los privilegios, partidarios del autoritarismo, los cuales invocan la orden moral católica.

 

Sea lo que fuese,  el estado  constitucionalmente más laico es México.

 

La Constitución de 1917 es claramente anticlerical y separa la Iglesia del Estado. Además prohíbe a todas las  organizaciones políticas, valerse de  cualquier referencia religiosa. Con todo, la evolución reciente de la política de los presidentes podría inducir a pensar en un recalentamiento de las relaciones entre el Estado y la Iglesia.

 

Resulta que actualmente más de la mitad de los países del continente ostentan a través de su constitución, una gran benevolencia hacia la Iglesia católica: Costa Rica, Paraguay, Perú, Panamá, Argentina, Guatemala, Salvador, Uruguay. Ello no excluye que los estados de América Central impidan el acceso a los cargos públicos a los ministros de cultos.

 

Puede constatarse así, debido a las diversas circunstancias históricas, una profusión de situaciones peculiares. Por ejemplo, en Uruguay, la ocupación británica en 1807 permitió a los masones, generalmente católicos y a los protestantes y evangélicos, desarrollar rápidamente sus estructuras. De esta manera, las logias masónicas al lado de los civiles, iniciaban sacerdotes católicos y franciscanos.  Ellas fueron las logias ‘Lautaro’.

 

En tiempos de la independencia de las colonias españolas, no existía en América del Sur,  ningún pluralismo religioso y los nuevos estados se hallaban ante el siguiente dilema: ya fuese que el Estado se subordinaba a la Iglesia, ya fuese que a ésta última se le prohibía toda clase de actividades políticas y temporales.

 

Hay que añadir que la iglesia se  había alejado progresivamente de la realidad cotidiana de las poblaciones sometidas a la pobreza, a la exclusión y a una explotación cada vez más feroz.

 

Eso explica en buena parte, el éxito de las sectas protestantes y evangélicas que aportan nuevos ritos de los cuales, algunos recuerdan cultos antiguos que se creían casi desaparecidos. Por ciertos aspectos, podría considerarse que los cultos pentecostistas evocan prácticas chamanistas o elementos venidos de África. El antiguo trasfondo indígena se transluce en dichos ritos.

 

Además, dentro de las poblaciones existe una búsqueda de solidaridad  laboral,  en la vivienda, la salud, aspectos desatendidos por  los poderes públicos y la Iglesia, en países en los que  los seguros sociales son casi inexistentes, y donde el desempleo casi no está indemnizado.

 

La solución -como pude  constatarlo en el Ecuador- estriba entonces en la reciprocidad o la solidaridad de la familia o del grupo social, en la medida en que el Estado conocido como protector  ha desaparecido, dejando lugar a una gran incertidumbre en cuanto al porvenir.

 

La política planetaria ultra liberal  acarreó simultáneamente enormes desnacionalizaciones y la manumisión del FMI y del Banco Mundial sobre la política des los estados y conllevó a un cuestionamiento de los derechos de los trabajadores y de sus adquisiciones sociales.

 

A eso, los evangélicos responden con una oferta de solidaridad y de paz interior, aunque aquello incluye un aspecto irracional. En efecto, al negar los problemas económicos y sociales, ellos sólo proponen soluciones individuales y espirituales: el hombre y la mujer son consideradas como víctimas que es preciso ayudar.

 

Plenamente conscientes de que la educación puede mejorar la suerte de las poblaciones, los gobiernos recurrieron recientemente a diversas sectas protestantes: metodistas, bautistas, presbiterianos, quakers. Así fue  como se crearon redes de escuelas primarias, colegios, escuelas normales, técnicas, teológicas.

 

Sobra precisar que ésta  es la mejor manera de implantar el protestantismo en tierras  en que el apostolado católico se iba agotando. El pensador colombiano Gerardo Molina declaraba : « la escolarización primaria es el segundo bautismo del hombre », más valdría que éste fuese  de índole laica.

 

Así es que la promoción de una enseñanza no católica se ha convertido en un argumento de liberación.

 

Molina escribe : «  el ser humano es libre cuando tiene acceso a la controversia de ideas puesto, que puede defenderse contra las que son regresivas o alienantes ».

 

Sin embargo,  hay que combatir la ignorancia. Falta determinar si el protestantismo es menos alienante que el catolicismo. Además, hay que anotar que  va creciendo  constantemente el número de agnósticos, ateos y sin religión inclusive si, en tiempos de dictadura, las distintas iglesias pudieron servir de refugio, al menos espiritual. En realidad, la colusión entre las Iglesias y el poder dictatorial queda aseverada.

 

De hecho, de una creencia única,  se ha ido hacia una creencia plural en la cual el ateísmo no está ausente.

 

No debe omitirse otro hecho: la ubicación social y el papel de las mujeres.

 

Como pude constatarlo, la mayoría de las veces,  ellas tienen el papel de jefe de familia, puesto que muchos hombres huyen del hogar por falta de interés, a causa del alcoholismo o  para escaparse hacia otras aventuras. Dentro de esas circunstancias, las mujeres cuestionan el papel subalterno y pasivo que la Iglesia católica les ha asignado.

 

La brasilera Ivonne Guebara escribe : « ser mujer, en sí, es un mal ».

 

Al contrario, el protestantismo tiene una actitud muy distinta hacia las mujeres, reconociendo que ellas desempeñan un papel importante en el seno de la comunidad  y  que pueden llegar a ser pastoras. Todo aquello va reforzado por la conducta de los hombres hacia ellas.

 

Sea como fuese, al igual que en Europa,  debe señalarse una indiferencia cada vez mas patente hacia la religión católica, extendida a las demás. Los distintos gobiernos sudamericanos han tenido que negociar con una Iglesia católica prepotente, establecida desde los comienzos de la colonización y tener en cuenta las costumbres religiosas de las poblaciones, incluso si la práctica religiosa derivaba más de una  práctica ancestral que de una fe auténtica.

 

¿Entonces qué diríamos de la laicidad en América del sur actualmente?Dos tendencias parecen destacarse.

 

En primer lugar, la primera atañe a los círculos ilustrados de la población. Existen asociaciones tan activas como multiformes que pregonan, ya sea la separación de las Iglesias y del Estado, ya sea el ateísmo.

 

Cuando en el 2011, la Federación Francesa de los Libres Pensadores organizó en Oslo el Congreso constitutivo de la Asociación Internacional de los Libres Pensadores, estuvieron presentes delegados de Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay y Uruguay, representando a varias asociaciones.  Otras numerosas organizaciones del Contienente,  que no pudieron viajar por falta de recursos, enviaron mensajes de apoyo, entre los cuales el más emblemático fue el de la nieta del gran revolucionario mejicano Emiliano Zapata.

 

La segunda  tendencia, es más que todo, el propio hecho indígena .

 

Los pueblos originarios se dieron cuenta de que los misioneros de toda calaña, mediante sus sermones y conversiones se esforzaban por aniquilar el antiguo fondo de creencias y costumbres locales. Varias conferencias internacionales congregando diversos pueblos o naciones sudamericanas emitieron votos o reivindicaciones para que  la espiritualidad indígena fuese respetada y que se devolviesen los objetos y el patrimonio religioso robado a sus dueños legítimos.

 

Se afirmó que las misiones religiosas impusieron criterios y esquemas ajenos a las sociedades indígenas dominadas, y que, bajo una apariencia religiosa, se escondía una explotación económica y humana de las sociedades aborígenes. Por ello solicitaron poner fin a toda actividad misionera. Dichas exigencias fueron formuladas acto seguido.

 

Aquellos movimientos de fondo han encontrado y encuentran aún su salida  en la elaboración de Constituciones  de corte aparentemente laico. La última Constitución de la República de Ecuador afirma  la laicidad del Estado  aún si se refiere a Dios y a la Pachamama. Sobra precisar que las Iglesias combaten semejantes redacciones constitucionales y solicitan su modificación.

Al igual en Europa, la instauración  de la laicidad estatal tiene aún un largo camino por recorrer.

 

¡ Tendremos que seguir luchando !

 

Saludos  fraternales a todos los camaradas de América del Sur y del mundo entero.

 

Jacques Lafouge 

Bordeaux 2017

 

Past Gran Maestro del Gran Oriente de Francia.

Abogado y escritor francés.  Experto en asuntos latinoamericanos.

Director del Comité Laïcité République

(traducción libre del francés)

MASONERIA

Es una sociedad internacional secreta —o semisecreta—, elitista y selectiva cuyos miembros, agrupados en logias, profesan la libertad, la igualdad, la fraternidad y la ayuda mutua, practican ritos esotéricos y se reconocen entre sí mediante signos y emblemas.

A sus miembros les es permitido revelar su condición pero no la de sus compañeros.
El origen de la masonería, llamada también francmasonería, está en los gremios de albañiles de la Edad Media que construyeron las grandes catedrales góticas de Europa. Por eso su nombre se deriva del francés maçon, que quiere decir “albañil”; sus emblemas son el compás, la escuadra y el mandil; y sus grados jerárquicos se denominan aprendiz, oficial y maestro.

En las logias, que eran los lugares donde se reunían y pernoctaban estos albañiles trashumantes convocados para construir catedrales, abadías, castillos y palacios, se realizaban dilatadas tertulias por las noches en las que ellos hablaban de sus secretos de profesión, cultivaban amistades y generaban solidaridades y compañerismos durante los largos años que duraban las obras.

Estos obreros de la construcción se organizaron sigilosamente y guardaron con celo los secretos de su profesión. Con el tiempo devinieron en grupos cerrados a los que sólo se podía ingresar después de que los aspirantes rendían pruebas y daban seguridades de no divulgar los conocimientos y las técnicas de la construcción que aprenderían dentro. Se establecieron entonces peculiares ceremonias de ingreso, con ritos y juramentos, en las que se entregaban a los aspirantes sus herramientas básicas de trabajo: el compás, la escuadra y el mandil. Sus miembros se convirtieron así en verdaderos iniciados. Y estos gremios pronto tomaron gran importancia puesto que sus servicios eran requeridos en muchos lugares. Lo cual les puso en contacto con varias civilizaciones y enriqueció el acervo de sus conocimientos. Llegaron a tener incluso una apreciable cultura filosófica. Dirigidos por un gran maestre y divididos sus miembros en magistri y discipuli, recibían en el seno de las loggias —que así se llamaban los lugares donde se reunían— conocimientos que iban más allá de las técnicas de la construcción.

Estos gremios, en el curso de la edificación de las iglesias, entraron con frecuencia en discordias con sus patronos, los miembros de la jerarquía eclesiástica, en razón de sus relaciones de trabajo. Lo cual dio lugar a una marcada enemistad entre la Iglesia Católica y estas organizaciones secretas de albañiles y constructores, que más tarde originaron las logias francmasónicas, enemistad que nació como una pugna obrero-patronal y que después se atizó por la contraposición de intereses políticos y económicos entre ellos: la Iglesia consagrada a la defensa de los déspotas y poderosos y la masonería comprometida con la ideología liberal y laica de su tiempo y alineada en los movimientos libertarios.

Los masones, sin embargo, fundándose en dos viejos manuscritos (el manuscrito de Cooke de 1388 y el poema Regius de 1400) que están en los museos londinenses, suelen fijar los remotos orígenes de su organización en las antiguas “sociedades iniciáticas” de Egipto, Asiria, Caldea y otros pueblos orientales de la Antigüedad, que en ese tiempo —treinta siglos antes de nuestra era—, cuando aún no se había inventado la escritura ni existían universidades, eran las depositarias de la sabiduría, la ciencia y las enseñanzas de la comunidad. Sus conocimientos y sus concepciones humanistas, reglas morales y sentimientos de fraternidad y solidaridad llegaron a Grecia y a Occidente por medio de las conquistas de Alejandro Magno sobre los pueblos de Asia y África y fueron adoptados por los gremios medievales de albañiles y constructores.
Las primeras grandes logias se formaron en Inglaterra en 1717, en Francia en 1725 y en España e Italia en 1728. La condenación oficial de la Iglesia a la masonería se produjo en el año 1738.
Los masones jugaron un papel de enorme importancia en la revolución francesa, en la revolución norteamericana, en la guerra de la independencia española, en el movimiento emancipador de las colonias hispanoamericanas y en otras acciones de subversión contra el orden monárquico. Masones fueron Washington, Bolívar, San Martín, Miranda, Alfaro, Martí y otros grandes luchadores por la causa de la emancipación americana.

En los siglos XVIII y XIX pertenecer a este tipo de sociedades contestatarias secretas, enfrentadas al establishment de su tiempo, era signo de progresismo. Ser masón era un alto honor. Las logias masónicas jugaron un papel importante en los procesos revolucionarios europeos y americanos. Ellas mentalizaron la revolución de la independencia de las trece colonias inglesas de Norteamérica y la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII, así como los movimientos independentistas de Hispanoamérica a comienzos del siglo XIX. Hay indicios de que Montesquieu, Rousseau, Mirabeau, Dantón, Marat, Condorcet, Desmoulins, Herbert, Saint-Just y Lafayette eran masones o, al menos, mantenían importantes vínculos con la masonería. El lema revolucionario francés: Libertad, Igualdad y Fraternidad fue masón. Fueron también masones o mantuvieron estrechas relaciones con la masonería los principales inspiradores y líderes de la emancipación de las colonias españolas en América: Andrés Bello, Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José de San Martín, Bernardo O’Higgins, Antonio José de Sucre, José Joaquín Olmedo, José Hipólito Unanue y otros.

Cincuenta de los cincuenta y seis firmantes de la Declaración de Independencia de las trece colonias inglesas de Norteamérica en 1776 fueron masones, veinte generales de los ejércitos de George Washington lo fueron también, cincuenta de los cincuenta y cinco integrantes del congreso constituyente de los Estados Unidos pertenecieron a logias masónicas y fueron masones diez y seis de los presidentes norteamericanos en diferentes épocas: George Washington (1788-1797), Thomas Jefferson (1801-1809), James Monroe (1817-1824), Andrew Jackson (1829-1836), James Knox Polk (1845-1849), Andrew Johnson (1865-1868), James Garfield (1881), William McKinley (1897-1901), Theodore Roosevelt (1901-1909), William Howard Taft (1909-1913), Warren G. Harding (1921-1923), Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), Harry S. Truman (1945-1953), Lyndon B. Johnson (1963-1969), Gerald Ford (1974-1977 y George Bush (padre) (1989-1993).
Fue masón Marie-Joseph Paul du Motier, marqués de Lafayette (1757-1834), quien en un noble gesto de solidaridad masónica encabezó una legión de voluntarios franceses que se embarcó rumbo a Norteamérica para pelear al lado del George Washington en las batallas por la independencia de las trece colonias inglesas. Después que hubo alcanzado su propósito, Lafayette retornó a su país en 1782, con el grado de mariscal de campo, para participar en la Revolución Francesa, al lado de muchos otros masones.

El diseño arquitectónico de la En diversas épocas, mediante centenares de documentos y con los términos más encendidos, la Iglesia Católica ha condenado a la masonería y a los masones. Lo hicieron los papas Clemente XII en 1738, Benedicto XIV en 1751, Pío VII en 1821, León XII en 1825, Pío VIII en 1829, Gregorio XVI en 1832, Pío IX en 1846, 1849, 1864, 1865, 1869 y 1873; León XII en 1825; León XIII en 1881, 1882, 1884, 1890, 1894 y 1902.

La literatura pontificia no ahorró calificativos contra la masonería y los masones. El papa Clemente XII condenó la masonería por medio de la bula In Emminenti, que prohibía a los católicos, bajo pena de excomunión, ingresar a sus filas. En este documento el pontífice condenó el secretismo de los masones puesto que “si no hiciesen nada malo no odiarían tanto la luz”. Pío VIII, en su encíclica “Tradite”, dijo de ella que era una “secta satánica que tiene por única ley la mentira, por dios al demonio y por culto y religión, lo que hay de más vergonzoso y depravado sobre la faz de la Tierra”. Y Gregorio XVI, en su encíclica “Mirari Vos”, afirmó: “Todo lo que ha habido en las sectas y herejías más criminales de sacrílego, vergonzoso y blasfemo, ha pasado a las sectas secretas y, por ende, a la francmasonería”.

Bajo el gobierno teocrático de Francisco Franco, de signo católico, la masonería estuvo prohibida en España y sus miembros perseguidos. No obstante lo cual los más importantes líderes republicanos —Alcalá Zamora, Negrín, Castelar, Azaña, Lerroux— fueron masones convencidos. Cosa parecida ocurrió en Hispanoamérica durante la época colonial y aun después en la era republicana.
Pero también los masones han sido duros contra la Iglesia de Roma. El masón H. Petrucelli de la Gatina afirmó que la política de la masonería “debe ser la guerra contra el Catolicismo sobre toda la superficie del globo”. El Soberano Gran Comendador del Rito Escocés en Bélgica expresó: “Tenemos un cadáver en el mundo, de cuerpo presente. Este cadáver es el Catolicismo. Tal es el cadáver que hay que echar a la fosa” cuanto antes.
A fines del siglo XIX, Globet D’Aviella, Gran Maestro Nacional de Bélgica, manifestó que la masonería debe emprender “la guerra, y guerra a muerte, contra la Iglesia”. “La batalla empeñada entre el Catolicismo y la Masonería —dijo, por su parte, H. G. Desmons, miembro del Supremo Consejo Masón de Francia— es batalla a muerte, sin tregua ni cuartel”.

En épocas recientes el Vaticano emitió nuevas declaraciones de repudio contra la masonería. En abril de 1949 declaró el Santo Oficio que “se confirman las normas del Código de Derecho Canónico (de 1917) contra la secta masónica y sus fautores”. Han sido numerosas las expresiones de condena emitidas por los dicasterios de la Curia Romana y por las conferencias episcopales después del Sin embargo, hay sospechas de que la masonería ha penetrado en el Vaticano en diferentes épocas y hubo altos prelados que presumiblemente pertenecieron secretamente a sus filas, tales como el cardenal Jean Villot, secretario de Estado bajo los pontificados de Pablo VI y de Juan Pablo II; el cardenal Agostino Casaroli, ministro de asuntos exteriores; el cardenal Ugo Poletti, vicario de Roma; el obispo Paul Marcinkus y monseñor Donato de Bonis, dirigentes del Banco Vaticano; y varios otros. En tiempos de Juan Pablo II los tres capos que manejaban las finanzas del Vaticano —Lucio Gelli, Roberto Calvi y Michele Sindona— eran importantes dirigentes de la logia masónica P-2, involucrada en toda clase de crímenes.

También el En la actualidad la masonería acusa una clara decadencia. Muchos hablan incluso de una crisis por haber periclitado los principios que la sustentaban. En realidad, sus grandes principios de libertad, fraternidad, igualdad, justicia y verdad, que componen el tradicional quinium, así como la tolerancia a las opiniones ajenas, el libre examen y la solidaridad, que completan su planteamiento ideológico, no han perdido vigencia, pero las nuevas circunstancias en las que ella se mueve le han quitado el brillo contestatario que en los románticos tiempos de la lucha por la libertad atrajo a tanta gente calificada.

Se calcula que actualmente existen en el mundo 28.000 logias masónicas, que componen alrededor de un centenar de grandes logias.
Por sus añejas tradiciones los masones siguen cultivando sus viejos valores: la libertad, la igualdad, la racionalidad, la templanza, la honestidad, la austeridad, la solidaridad, la fraternidad y la tolerancia. Y siguen combatiendo la irracionalidad simple, el dogmatismo, la ignorancia, el fanatismo, la superstición. Creen en el Gran Arquitecto creador y ordenador del mundo, pero esta es una creencia que tiene un sentido muy amplio. Los masones no poseen una doctrina unívoca ni vinculante acerca de dios. Y pueden pertenecer a cualquier confesión religiosa siempre que lo hagan con sobriedad, sin estridencias y con tolerancia para las convicciones de los demás.

El masón es un Priman tres grandes corrientes masónicas en el mundo. Una es la anglosajona, que practica el Rito Americano o Rito de York, denominado así porque la ciudad inglesa de York fue el primer lugar que tuvo la Gran Logia de Inglaterra. Para entrar a esta corriente masónica es menester ser varón y creer en dios, en su voluntad revelada y en la inmortalidad del alma. La Biblia —a la que denomina Libro de la Ley Sagrada— está siempre presente en sus trabajos y actividades. Sus miembros dan mucha importancia a la filantropía, realizan obras de solidaridad social y mantienen escuelas y hospitales.

La segunda corriente es la de las logias que pertenecen al Rito Escocés Antiguo y Aceptado, creado a principios del siglo XIX, que recoge toda la tradición de los “antiguos misterios” y de las tendencias esotéricas ancestrales. Se admiten en ella a los varones que profesan cualquier religión o idea filosófica pero a condición de que acepten un “principio superior”, regulador absoluto e infinito, que es la “primera causa de todo cuanto existe”, al que la razón humana debe acercarse para comprenderlo. Los seguidores de ella denominan Gran Arquitecto del Universo a ese ente superior. Tiene 33 grados jerárquicos: tres simbólicos (aprendiz, compañero y maestro), quince capitulares, doce filosóficos o concejiles y tres sublimes. El grado 33, que es el más alto de la orden en donde se practica este rito, es el titulado “Soberano Gran Inspector General”.

Y la tercera corriente es la del Gran Oriente de Francia, cuyas logias practican mayoritariamente el Rito Francés, compatible con el racionalismo, la ciencia y el progreso. Sus miembros —librepensadores, agnósticos o ateos, en su mayoría— rechazan todo lo que limite su absoluta libertad de conciencia y se niegan a aceptar la figura del Gran Arquitecto del Universo con carácter deísta, que algunos de ellos solamente la admiten como mero símbolo alejado de toda connotación religiosa.

En su ensayo “La Francmasonería” (1997), el masón chileno Antonio Vergara Lira —Gran Canciller de la orden ecuatoriana y miembro de honor de logias y grandes logias de muchos países— dice que “en esta tendencia hay logias de hombres, mixtas y de mujeres” y en todas ellas “la Biblia, en muchos de sus Talleres, no es parte del simbolismo”. Esta tendencia sostiene la filosofía laica, suprime la invocación religiosa del Gran Arquitecto del Universo y afirma que la verdad debe ser científicamente demostrable y demostrada.

Hay quienes reconocen una cuarta corriente: la del Rito Primitivo, “reconstituido en América Latina en el siglo XX, en un proceso iniciado entre las dos guerras mundiales, sobre la base de los trabajos y archivos históricos de Silvestre Savintsky, uno de los últimos miembros de la Academia Francmasónica para Bielorrusia y Ucrania, así como del apoyo inicial y documentación proporcionada por la Academia Francmasónica Francesa”, según afirma Guillermo Fuchslocher en su trabajo “Aproximación a la Francmasonería Primitiva” (2010). Su tradición se remonta a la Florencia de finales del siglo XV y sus luchas laicas y republicanas contra el papado. Esta corriente masónica—escribe Fuchslocher— “se desarrolló secretamente y fue la que agrupó a masones progresistas y revolucionarios de distintas épocas y lugares diversos, como los liderados por Cromwell en Inglaterra; los enciclopedistas en Francia, de donde surgieron los ideales de la Revolución Francesa; los liderados por Jefferson en Estados Unidos; Miranda y las logias Lautarinas en Sudamérica; Juárez y el Rito Nacional Mexicano en México”. Para poder ingresar a este grupo masónico debe acreditarse un irreprochable comportamiento ético, destacada trayectoria en la vida social, convicción laica y anti dogmática y una actitud comprometida con los intereses mayoritarios de la sociedad.

El centro de gravedad de las diferencias entre las principales tendencias está en los distintos y hasta antagónicos puntos de vista en torno al ser supremo. Afirma Antonio Vergara que el Gran Arquitecto del Universo “no es ni más ni menos que un símbolo, por el que muchos ritos y logias que lo admiten, incitan a los hermanos a preocuparse del formidable problema de la existencia o inexistencia de un Dios, problema que nadie, sobre la base de la razón, y menos de la ciencia, puede resolver. En este símbolo, nuestros hermanos que profesan creencias religiosas podrán identificar alguno de los dioses de su particular fe y aquellos no creyentes verán en él la actividad material, algún principio físico o la causa primera que ha dado origen al mundo”. Pero a pesar de estas profundas diferencias filosóficas, religiosas y rituales las logias de las tres corrientes masónicas conviven armoniosamente.

En los tiempos modernos ha surgido un estamento masónico integrado por políticos de renombre mundial y por magnates de la banca, las finanzas, megaempresas y medios de comunicación de alcance planetario, que resulta desconcertante a la luz de los principios clásicos de la masonería. Algunos de los “sumo sacerdotes del capitalismo” han sido o son masones —como los hermanos John y David Rockefeller o el poderoso banquero J. Pierpont Morgan— lo mismo que miembros de la realeza europea y personalidades políticas relevantes de los Estados Unidos, como Franklin D. Roosevelt, Harry S. Truman, Lyndon B. Johnson, Henry Kissinger, Gerald R. Ford, Bill Clinton, Al Gore, George Bush sénior, James Baker, John Kerry y otros de menor nivel. Lo cual no deja de ser sorprendente.

Que los revolucionarios franceses y Washington, Jefferson, Franklin, Bolívar, San Martín, Martí, Miranda, Alfaro, Villa, Zapata, Lenin y Salvador Allende fueran masones no sorprende, porque la masonería se comprometió históricamente con las iniciativas revolucionarias y con las luchas por la independencia nacional. Los masones siempre estuvieron alineados en las fuerzas revolucionarias e independentistas. Ese fue el origen del odio que despertaron en las jerarquías católicas y en las monarquías. Pero que lo fueran los artífices del capitalismo, que han consagrado sus horas y energías a profundizar su sistema de aberraciones e injusticias y a resistir todo cambio en la organización social, resulta no sólo asombroso sino también antimasónico. Estos personajes son los que han creado o impulsado una serie de organismos transnacionales, formalmente privados, con el inconfesado propósito de influir en el gobierno mundial y organizar las cosas económicas globales de acuerdo con los intereses de las grandes corporaciones. Ellos fundaron el Council of Foreign Relations, el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral, la Skull & Bones, la Round Table y otras organizaciones secretas o semisecretas de muy alto nivel que ejercen una gran influencia en el diseño del orden político y económico mundial.

FUENTE:
Enciclopedia de la Política
Rodrigo Borja Cevallos

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Fondo de Cultura Económica – México 2013
(Nueva versión, corregida y aumentada. 9.000 páginas)

ORGANIZACIONES MASÓNICAS INTERNACIONALES

Recientemente la Confederación Masónica Interamericana (CMI), cumplió 71 años de actividades, es una organización filosófica que agrupa a las Grandes Potencias Masónicas, admitidas como miembros y que se encuentran distribuidas en 24 países de América Latina, el Caribe y Europa.

Esta Confederación, cuyos actuales directivos principales, Rafael Aragón Guevara y Rudy Barbosa Levy, han promovido por  la construcción de un modelo institucional innovador mediante la integración de la Masonería Iberoamericana y, por extensión, de la Masonería Universal, sobre la base de tres pilares estrechamente vinculados: Libertad, Igualdad y Fraternidad del género humano. 

En su manifestación de propósitos la CMI declara: “promover un modelo institucional innovador mediante la integración de la Masonería Iberoamericana y, por extensión, de la Masonería Universal, con el objeto de desarrollar todo el potencial existente en una organización que cuenta con más de 350.000 miembros quienes, a través del intercambio de ideas, actividades, principios, inquietudes y experiencias, es decir, su forma del ver y entender el mundo, buscan enriquecer el pensamiento de la humanidad y de sus culturas”.

“Entendiendo las profundas transformaciones que se están dando en el mundo, con procesos que están cambiando la forma de relacionamiento, superando barreras culturales y geográficas, cambios que desconocen todos los paradigmas y construyen nuevas formas para entender las crecientes necesidades sociales y visiones humanas; en este entorno, es imperativo adecuar las herramientas de trabajo de las Grandes Potencias Confederadas a las nuevas tecnologías de la información, acomodando sus procesos operativos a los sistemas vigentes e incentivando la participación de todos sus miembros, en un ambiente de colaboración, para lograr resultados tangibles en beneficio del masón, de su familia y de la sociedad de la que es parte”.

Los editores de francmason.com, por su parte, destacan el trabajo del Congreso Mundial Virtual de Masonería, proyecto inédito de la CMI, iniciado el 21 de junio de 2016, actividad en que se trata de buscar respuestas a preguntas, análisis de documentos, hechos históricos y otros, sobre materias de la Orden internacional, acorde a la tecnología moderna.

EL EDICTO DE WORMS – UNA FECHA PARA RECORDAR

Los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y miembros de la Iglesia Católica, en contra de menores de edad, en diversos países, que se encuentran en plena investigación judicial y eclesiástica, tienen enduda a la ciudadanía si efectivamente habrá castigo para estos degenerados; si de verdad creen en Dios; que el celibato, que dicen deben cumplir los sacerdotes, es una situación antinatural; y otros temas, que en los tiempos modernos, cuestionan a esta iglesia  en el mundo entero.

Esto nos hace recordar el Edicto de Worms, que fue proclamado en 1521 por el emperador del Sacro Imperio Romano GermánicoCarlos V, y el cardenal Girolamo Aleandronuncio papal, contra Martín Lutero, en el cual se le declaraba como: “prófugo, hereje, proscrito, fuera de la ley y se autorizaba a cualquier persona a matarlo, sin temer sanción alguna”.

De todos es conocido que Martín Lutero (1483 – 1546), teólogo alemán, creó la reforma protestante para contrarrestar las ideas y creencias de la iglesia católica de la época. Luchó por combatir las corrupciones de la iglesia y fue impulsado en todo momento por sus creencias en un Dios misericordioso.

 

Aporte:

Martín Moreno – México

EL ATEÍSMO EN EL SIGLO XXI

El siglo 21 es el siglo del ateísmo, del librepensamiento, del humanismo, del racionalismo, del laicismo y del escepticismo. El mundo se está moviendo hacia una sociedad post-religiosa.

Hemos recorrido un largo camino. A pesar de la feroz oposición y de la propaganda maliciosa de la religión, los proyectos involucrados y la persecución de los ateos, el ateísmo se ha registrado para durar. No hay fuerza en el mundo que pueda detener la marcha del ateísmo. El desarrollo de la ciencia, el método científico y el pensamiento racional han abierto los ojos de la gente en diferentes partes del mundo. Los albores de la democracia en los diferentes continentes del mundo, el énfasis en los derechos humanos, la justicia social y la sed de libertad, la igualdad y la justicia dieron lugar a un gran cambio en el mundo.

La democracia no sólo ha traído “un hombre, un voto”, sino también que la gente piensa que también debe ser “un hombre, un valor”. El espectacular desarrollo de la ciencia y la tecnología ha roto las barreras de las distancias. También liberó a los pueblos de las barreras mentales y de las formas establecidas de comunicación. Ahora se trata de “un solo mundo, una sola humanidad.” La revolución de las comunicaciones, la revolución de la computadora, Internet Web, todo el mundo han traído una gran revolución en las mentes de la gente. Las distancias han desaparecido. El monopolio de la religión y el control del pensamiento por los gobiernos han perdido su capacidad a interferir en las mentes de la gente. Esto lleva a una gran liberación mental. Se trata de una revolución psicológica que corre por el mundo entero.

Los pueblos han empezado a sentirse libres y liberados de todo tipo de control. Aún así, pueden ser económicamente pobres, desempleados, pero piensan y tienen el coraje de actuar según su voluntad. Ellos sienten que son dueños de su futuro. Pueden ser socialmente atrasados. Ellos pueden tener muchas otras limitaciones, debido a siglos de degradación y de control del pensamiento. Las religiones han hecho que la gente piensa que son inferiores y que Dios es más alto y es todo.

Pero el hecho es que el mundo es libre — libre de pensar, libre para actuar.

Con el resultado de que Dios y la religión no tienen razón de ser. El ateísmo trae un gran cambio social. Se trata de una revolución silenciosa, con profundas consecuencias. Saludamos a los héroes ateos del pasado que han sufrido persecución en diversas partes del mundo. “Puedo ver más allá porque me he subido en los hombros de gigantes”, dijo Newton. Sí, es verdad.

Ahora, el ateísmo es una revolución mundial.

Los ateos también son conocidos en diferentes partes del mundo bajo diferentes nombres: ateos, librepensadores, humanistas, racionalistas, seculares, escépticos. Se les conoce con nombres diferentes por motivos sociales, políticos, culturales y psicológicos. Pero una cosa está clara es que todas las corrientes no religiosas tienen mucho en común.

La diversidad es la ley de la naturaleza. Hay unidad en la diversidad. Las personas pueden elegir su nombre. Pero todos están de acuerdo en los fundamentos de la no-religión.

Así el siglo 21 es fundamentalmente diferente del pasado. Este es el siglo de la gente común. Ellos están listos para actuar. El ateísmo, el humanismo, la libertad de pensamiento, el racionalismo, el laicismo y el escepticismo no son sólo discusiones filosóficas. Conducen a una forma de vida. Esta forma de vida es fundamentalmente diferente de la forma de la vida religiosa. El ateísmo y todas las corrientes no religiosas ya no son paralelas a la religión, el ateísmo es una alternativa a la forma de vida religiosa. El ateísmo es un estilo de vida. Los seres humanos pueden hacer o romper los sistemas de gobierno, las relaciones sociales, las anclas de las barreras culturales y psicológicas. Ellos son libres de rechazar las viejas costumbres y tradiciones. El nuevo siglo exige nuevas ideas y nuevas instituciones. La gente no necesita el apoyo de un dios imaginario o de las instituciones en torno a la falacia de perpetuar la esclavitud de la gente.

La moral es una necesidad social. No tiene nada que ver con la creencia en Dios o la religión. La verdadera moral es cuando las personas se vuelven ateas y no religiosas.

En el siglo 21, toda la humanidad va desde el mundo imaginario centrado en Dios hacia un universo centrado en el hombre. Ha llegado el momento de reconstruir las instituciones y todas las organizaciones basadas en la verdad y la realidad. La reconstrucción de todas las instituciones en los principios y prácticas de la realidad, el enfoque del desarrollo social y la personalidad del individuo. Lo que necesitamos es una ira científica. Los hombres nacen libres, son iguales. Por lo tanto, tienen que vivir iguales. La libertad, la igualdad, la fraternidad y la justicia son el sello del ateísmo. Necesitamos una nueva interpretación atea de la historia.

 

Dr. Goparaju Vijayam

Director Ejecutivo,

Centro Ateo de la India

Benz Circle, Vijayawada 520010,
Andhra Pradesh, INDIA

 

(Traducción libre de los editores)

Presentación del libro “Mujeres con Mandil”

La Gran Logia Femenina de Chile ha reeditado, en versión corregida y aumentada, el libro Mujeres con Mandil. Una historia femenina de la Masonería en Chile 1959 – 2003.

 

El pasado día viernes 18 mayo se realizó la ceremonia de presentación de esta obra, con gran afluencia de público.  Al evento asistieron, entre otros invitados, la presidenta de la Cámara de Diputados Maya Fernández Allende; el presidente de la Corte Suprema Haroldo Brito y el Gran Maestro electo de la Gran Logia de Chile Sebastián Jans.

 

Presentaron el libro la actual Serenísima Gran Maestra de la GLFCh, Carmen Mardones Hauser; la Gran Maestra de la GLFCh en el año 2003 (fecha de la primera edición) Miriam Silva Mera, y la Senadora de la República Ximena Órdenes Neira.

 

La reedición de esta publicación busca satisfacer dos objetivos.  Primero, confeccionar un registro exhaustivo de la historia de la institución, resaltado de manera emotiva las vicisitudes de su trayectoria y el aporte de las mujeres masonas que hicieron posible su actual y fructífera existencia.

 

En segundo lugar, es que al dar a conocer la pureza de sus doctrinas la Gran Logia Femenina de Chile busca visibilizar su compromiso con temas de candente vigencia tanto para la institución como para nuestra sociedad: la defensa de la libertad de pensamiento, el resguardo de la educación laica, la promoción de una visión humanista en la construcción de una ciudadanía que ejerza una fraternidad activa como compensación del materialismo e individualismo en que se ha sumido nuestro país.

Se trata de aprender de la historia para forjar el futuro: noble y relevante desafío de la GLFCh en la tarea de contribuir con una mirada masónica netamente femenina al debate de las ideas que tanto necesitamos en nuestro medio, así como a la acción fraternal que hacia la sociedad nace de los talleres masónicos femeninos.

La primera edición de este libro data del año 2003, fecha en que se cumplieron veinte años de vida de la GLFCh.  Esta segunda edición surge justamente en el momento en que esta institución de mujeres librepensadoras y de espíritu laicista cumple 35 años de valiosa y beneficiosa existencia.

Portal Iniciativa Laicista: 21 Mayo 2018

POR QUÉ LOS MASONES NO ADORAN A LOS CHIVOS.

 

Por: Francisco Febres Cordero.

Publicado en el libro Cazuela de Verde. Ed. Planeta

 

Nuestras abuelitas nos decían, dulcemente: “hijito, evitarás siempre las malas compañías y huirás de los protestantes, de las mujeres malas y de los masones”. Y nosotros prometíamos huir abuelita, le juro que yo sí he de ser bien bueno. Pero, de pronto, la vida nos enfrentó con cada uno de esos seres monstruosos. Y entonces descubrimos que nuestras abuelitas estaban equivocadas, pobrecitas: los protestantes resultaron, con el tiempo y el Concilio Vaticano II, nuestros hermanos separados; las mujeres malas, buenísimas, y los masones unos ciudadanos intachables. Perdonarán nomás abuelitas, pero así es la vida.

DEMORARON PORQUE ESTÁN PREPARANDO AL CHIVO

Miércoles por la noche. Hace un frío de páramo que invita a meterse a la cama con la bolsa de agua caliente. Sin embargo, la invitación a participar en una Tenida Blanca, tienta. Congelado, llego al Templo Masónico que es una casa de tres pisos. Al frío se une una sensación de incertidumbre. ¿Entro? ¿No entro?.  ¡Al diablo! ¡Entro! Golpeo la que yo creo es la puerta principal. Un señor me la abre y me dice que el ingreso no es por ahí sino por la puerta que va al subsuelo. Y yo, muchas gracias señor. Y busco la puerta que va al subsuelo. Y la encuentro. La puerta da a un pequeño pasadizo que desemboca en un salón grande en el que ya está reunida alguna gente que se frota las manos de frío. Y de los nervios. Reconozco a algunos. Saludo. Y en secreto le pregunto a uno que es amigo: ¿Tú eres masón?Y el me dice que no, bestia, yo vengo por primera vez. Y yo le digo que yo también. Y los dos nos quedamos mirando con ojos de profanos. Y él me dice que por ahí está fulanito de tal. Preguntémosle. Le preguntamos. Y él nos dice que también es la primera vez. En el salón hay mujeres. Algunas mujeres. Comenzamos a hacer grupos y la charla va animándose. En eso viene uno que seguro que sí es y nos dice que esperemos, que la tenida va a comenzar en poco tiempo más. ¿Cómo están?, nos pregunta. Estamos muy bien, decimos, mintiendo un poco. ¿Hay como fumar? Claro, responde. ¿La tenida va a ser aquí?, averiguamos. Nos dice que no. Que este es el salón de “Los pasos perdidos”, el área social del Templo. Dice perdón, ya vuelvo. Y se va. Y nosotros nos quedamos pensando que qué lindo nombre el del salón.

En la pared del fondo hay un gran mural que representa la historia de la opresión y la liberación de los pueblos. Una mujer se queja de que en el mural no haya mujeres. Pero de pronto vemos que sí hay una escondida por ahí entre la multitud. Y la mujer de carne y hueso se tranquiliza. Uno dice ¿por qué se demorará la ceremonia? Y otro dice que es porque están preparando el chivo para que nosotros le besemos el culo.

  • ¿No sabes que los masones besan el culo a los chivos?
  • Sí, sí sabía. Y que también se comen la carne de los recién nacidos.
  • Y que son vampiros.
  • Yo por eso –dice un altote y fuertísimo– traje unos ajos aquí en el bolsillo. Vean. Y una crucita también traje, por siaca[1].

Todo el mundo está muy elegante. Los hombres con terno y corbata. Las mujeres, con vestidísimos, abrigadísimos, pañuelísimos al cuello, aretísimos y perfumísimos.

  • No te van a dejar entrar con ese blujin[2]me dice uno.
  • No importa porque arriba nos han de dar túnicas, dice otro para tranquilizarme.
  • No al contrario, dice otro.En el templo hay que estar desnudos.
  • ¿Las mujeres también?, pregunta una.
  • Claro, decimos todos.

Y cuando la  cosa comenzaba a tener un cariz interesante, una voz anuncia que la Tenida Blanca va a comenzar. “Por favor, suban al Templo”.

ENTRE EL AJEDREZ Y LOS TRIÁNGULOS

El Templo es una sala rectangular de regular tamaño, que con dificultad da cabida a cien personas.  Todas las luces posibles están encendidas. El piso es a cuadros negros y blancos, como un tablero de ajedrez. A los invitados nos hacen sentar en unas sillas colocadas en los espacios laterales. Identificamos a los iniciados por un delantal muy pequeño que ellos se han chantado. En el centro del Templo hay una Ara sobre la cual están un libro y unos objetos rodeados por tres luces que forman un triángulo (¿equilátero?, ¿escaleno?, ¿isósceles?, ¡Ay, la geografía!). Al fondo, una mesa y una silla en la que se sienta el señor que preside la reunión. Un poco más atrás hay más sillas para otros señores. A un lado de la pared la representación de la luna; al otro lado, el sol.  En la pared de atrás, dos columnas de madera que rematan en una cosa como pipa; bajo una de ellas duerme una piedra pulida; bajo la otra, una piedra sin pulir.  Al costado derecho, una mesa en forma de triángulo, con tres luces que forman también un triángulo; tras la mesa se sienta un fulano. Al fondo de la sala otra mesa igual con otro fulano. El cielo raso está ornado con el dibujo de una cadena. Por ahí hay otros triángulos con una letra  “G”  en el medio.

  • ¡Ay mamita, de gana vine!, pienso. ¡Qué solemnidad! ¡Esto parece primera comunión!
  • Todo el mundo está serísimo[3]. Ni una tos.
  • En eso, la voz del que preside la reunión retumba.
  • ¡Qué susto!

 

POCO A POCO SE VAN ACLARANDO LAS COSAS.

Y el que preside la reunión dice: “Se abren los trabajos de la reunión blanca en nombre de la libertad”.

Y uno que está sentado detrás de la mesita triangular dice: “En nombre de la fuerza”.

Y el otro que está sentado detrás de la otra mesita triangular dice: “En nombre de la belleza”.

Entonces el que preside la reunión dice: “Querido Hermano Primer Vigilante, ¿podrías explicar qué es la Masonería?.

Y el Querido Hermano Primer Vigilante, que ha sido el uno de la mesita triangular, dice: “En el momento en que vivimos se ha transformado en un asunto difícil de precisar qué es la Masonería, pues la visión que de ella tenemos depende de nuestra personal capacidad de entenderla y expresarla, Venerable Maestro” (así se ha llamado el que preside la reunión, Venerable Maestro, pienso. Ya por lo menos voy ubicando los cargos).

Entonces el Venerable Maestro dice: “Querido Hermano Segundo Vigilante, ¿podrías arriesgar una definición?.

Y el querido Hermano Segundo Vigilante, que ha sido el otro de la mesita triangular, arriesga: “Nuestro Gran Maestro la ha definido como una actitud ante la vida; otros Hermanos la llaman una escuela de todas las cosas, Venerable Maestro”.

Entonces habla el Venerable Maestro y dice una cosa de esta jaez: “Os puedo informar, distinguidas visitas, que nos reunimos en estos Templos, privadamente, con el objeto de estudiar o resolver nuestros asuntos en la reserva y tranquilidad necesarias. También con las personas que respetamos y con nuestros familiares nos reunimos regularmente en estas tenidas o les hacemos llegar nuestros escritos”. Y enseguida pregunta: “Querido Hermano Primer Vigilante, ¿cómo se puede ingresar a la orden?.

Primer vigilante: “Sólo por invitación, Venerable Maestro. Seleccionamos los candidatos exclusivamente por sus condiciones éticas. En nuestra logia generalmente presentamos personas afines en sus ideales con nuestros miembros”.

Venerable maestro: “Querido Hermano Segundo Vigilante, ¿es difícil retirarse de la Orden?”.

Segundo Vigilante: “Cualquiera de nuestros Hermanos es libre de irse de la Institución cuando lo estime conveniente, Venerable Maestro”.

Venerable maestro: “Nuestra Institución trabaja, reservadamente, en la perfección de nosotros mismos y por la humanidad; buscamos intensamente la verdad, aunque sabemos que esa búsqueda es eterna; promovemos el conocimiento del hombre y de la sociedad en que vive; pretendemos alcanzar la fraternidad del género humano; luchamos por la justicia social y contra todo despotismo o dogma; instamos a nuestros Hermanos a estudiar, pues sabemos que sólo el conocimiento humano los alejará de los errores. Los Masones podemos adherirnos a la creencia religiosa o a la corriente política que prefiramos, o no tener religión ni militancia política. Por lo anterior, pueden pertenecer a nuestra Orden Hermanos creyentes, ateos, agnósticos, librepensadores, siempre que estén dispuestos a confrontar sus ideas con franqueza, tolerancia y fraternidad. Querido Hermano Primer Vigilante, ¿qué les exigimos a nuestros Hermanos?”.

Primer vigilante: “El estudio de todas las ideas y el respeto por la opinión ajena. Confrontar todos los temas en el más alto nivel, exentos de prejuicios, dogmas o fanatismos”.

Venerable maestro: “Pasando a los temas simbólicos, podrías informarnos, Querido Hermano Primer Vigilante, ¿qué es para nosotros el Gran Arquitecto del Universo?”.

Primer vigilante: “Somos buscadores, también, del principio regulador e infinito del Universo, pues nos gustaría poder explicar la causa primera de nuestra existencia. En este asunto, aceptamos a la razón humana como único medio de investigación pero respetamos el que cada cual adopte para explicárselo. Para superar lo que pudieran ser discusiones eternas y sin solución, hemos acordado una fórmula que a todos satisfaga: a este símbolo le denominamos Gran Arquitecto del Universo, Venerable Maestro”.

Venerable maestro: “Querido hermano Segundo Vigilante: ¿Qué significa el Mandil que algunos llevamos en esta reunión?”.

Segundo vigilante: “Es nuestro único atuendo de Logia. Sus formas y colores significan las obligaciones o grados en la evolución del trabajo masónico. En algunos casos, los cargos en el trabajo administrativo de la orden. Pero, fundamentalmente, es nuestro símbolo de trabajo, Venerable Maestro”.

Venerable maestro: “Como resumen de todo lo anterior, queda claro para nosotros que ninguno de los problemas que atañen al hombre nos deben ser ajenos, teniendo siempre a la vista los postulados básicos de libertad, igualdad y fraternidad. Cada uno de nosotros tiene la libertad para actuar en la vida conforme su mejor entender y ocupar el lugar que su conciencia ilustrada elija para concretar en hechos sociales los principios”.

 

LA MASONERÍA Y LA UNIVERSIDAD.

Echando lente, vi que el libro que estaba en el atril era la Biblia. Y que junto a ella reposaban la Escuadra y el Compás.

El Venerable Maestro le dijo al Secretario (que estaba situado a su derecha) que leyera la correspondencia. Y el Secretario, contentísimo, leyó: todos eran cablegramas y cartas de felicitación porque la Logia Voltaire (así se llamaba nuestra anfitriona) celebraba sus tres años de vida. Pero no cantaron happy birthday ni nada porque los masones no son alienados.  Después, el Venerable Maestro le dijo a un Hermano, ex Venerable Maestro del taller, que leyera el trabajo preparado para esa noche. Y él (un tipo jovencito y formalísimo con facha de que recién pasó la pubertad) leyó una ponencia muy inteligente que, entre otras cosas, decía: “La logia Voltaire es una pequeña organización de base de la Orden Masónica cuyo origen aún se discute, pero que ya se la identifica claramente en los gremios de constructores de catedrales de la Edad Media, a los que denominamos Masonería Operativa y que deviene en la Masonería Especulativa que se estructuró, más o menos como hoy la conocemos, desde 1717 y cuyos objetivos son el perfeccionamiento del hombre y el perfeccionamiento de la humanidad”.

  • “La francmasonería es una escuela que forma a sus miembros para que ellos sean los ejecutores de los objetivos señalados”.

Se podría afirmar que nuestra Orden tiene su gemela en la Universidad. En el medioevo europeo la una es una corporación de Maestros y Aprendices; la otra, de Profesores y Estudiantes; ambas son instituciones formadoras de hombres, ambas buscan la verdad, ambas aprecian la libertad, el pluralismo y la universalidad; las dos han evolucionado y lo siguen haciendo; las dos han analizado cuál debe ser su papel dentro de la sociedad y en los procesos de transformación social. Las dos, UNIVERSIDAD y MASONERÍA, han formado hombres que han desempeñado papeles protagónicos en la sociedad, que incluso han logrado que ésta se convulsione y cambie”.

“Pero en la francmasonería, todos los conocimientos humanos son preocupación de cada uno de nosotros por toda la vida y teniendo presente que la teoría sólo cobra sentido en la acción”.

“En el transcurso de la historia de la humanidad, los Masones se han identificado tanto con la conservación como con el cambio social. Muchos de ellos, antes de las revoluciones francesa y norteamericana, fueron propugnadores de las nuevas ideas; durante las mismas participaron activamente y después ceden lugar a los artistas, literatos y científicos”.

“Se vuelve a encontrar Masones precursores de ideas y formadores de líderes en Hispanoamérica, antes de su independencia de España; prácticamente todos los directores de la guerra insurgente son Hermanos y luego viene un largo período de inercia”.

“En Ecuador, antes, durante y después de la revolución liberal se repite el mismo fenómeno”.

Y cabe la pregunta: ¿En qué momento nos encontramos los Masones Latinoamericanos y especialmente los Ecuatorianos?”.

“Los fundadores de la Voltaire pensamos que en el momento de dejar de lado la inercia y empezar a sacudir  toda la Orden para que sus hombres, con su accionar, aceleren las necesarias transformaciones hacia una sociedad más libre, más igualitaria y más fraterna”.

 

EL POBRE CASI SE VA A  SHUSHUFINDI  [4]

Daban unas tremendas ganas de aplaudir, pero los Masones no aplauden porque eso da pie a la vanidad, a que uno hable por la recompensa del aplauso y olvide el contenido de la palabra. Sabios los Masones. Hay que oír nomás calladitos las cosas que dicen. Así mismo, cada miembro puede hablar sólo una vez durante la reunión y, al hacerlo, debe emplear el menor tiempo posible.

El Venerable Maestro explica que al Hermano que acabó de leer su ponencia se le iba a imponer una presea por su amplia labor en la Logia, pero que ésta no era una condecoración, aunque casi casi. Era un Símbolo Pitagórico o no sé qué como eso. Le hizo parar al Hermano entre las dos columnas del Templo y le pinchó el símbolo. No le dolió porque el hermano estaba con saco y tenía solapas aunque no muy anchas, como se usan. Se abrazaron durísimo y el Venerable Maestro le ordenó que prestamente se dirigiera hacia el Oriente.

Y yo pensé chuta, pobre hermano, se saca el aire en la Logia y de premio le van a mandar a vivir a Shushufindi. Y cuando ya le imaginaba al Hermano intelectual vestido con poncho de aguas y andando en mula, entendí que el Oriente era sólo un sector del Templo. ¡Qué alivio! Y allá se fue a sentar el Hermano, humildísimo, a la diestra del Venerable Maestro.

 

FREGADAS LAS  HEMBRITAS.

Me acordé de los cómic de La Pequeña Lulú que leía en mi infancia: ahí, Toby tenía un club con un letrero que decía: “No se admite mujeres”.   Los Masones tampoco admiten mujeres. En eso, son iguales a Toby, pero menos gordos.  Por eso un Hermano se acomodó el delantal, se paró y dijo, francote, “somos unos cerdos machistas”.   Pero el Venerable Maestro explicó que la cuestión estaba cambiando, aunque lentamente porque la Masonería –como es una institución tan antigua-, es muy tradicionalista. Que la prueba de ese cambio era que en esta Tenida había mujeres invitadas y que funcionaba ya en la Logia un movimiento femenino, paralelo al de la Masonería. Y aseguró que más tarde o más temprano las hembritas podrían ser masonas, tal como eran ya en algunos países de América y Europa. Mujeres, estarán atentas a este ofrecimiento. Verán. No se quedarán de amazonas.

 

QUE  SUSTO  PORQUE  CASI  HAY  UN  SABLAZO [5]

Al terminar la reunión, el Venerable Maestro explica que iban a hacer circular los Sacos de Solidaridad para que allí se depositaran secretamente los valores destinados a las obras que los masones realizan en el mundo profano.  Y yo pensé chuta, ya vino el sablazo. Y me puse pálido porque no sabía cuánto era de dar. Y cuando estaba dispuesto a sacar el de a mil que tenía en la billetera como un tesoro, el Venerable Maestro dijo que la recolección se hacía sólo entre los iniciados y que los que no lo éramos no podíamos dar nada. Y yo –aliviadísimo- pensé, quien pierde.  Y los Hermanos expertos cogieron unas bolsitas rojas y con ellas comenzaron a pasearse entre los otros Hermanos que metían en la bolsa sin que nadie viera cuánto. Después, todas las bolsas fueron a parar donde el Tesorero.   Por último, el Venerable Maestro dijo: “No deseamos dejar la impresión que somos lo más selecto de la sociedad. Todo lo señalado en esta reunión es nuestra consciente aspiración. Somos humanos, nos equivocamos por nuestras imperfecciones. Muchas veces no tenemos la capacidad suficiente para llegar a límites superiores.   Aspiramos a reconocer nuestros errores, tratamos de no repetirlos y remediamos lo que sea factible. Queridos Hermanos, la reunión ha terminado. Muchas gracias”.

 

NOMBRES,  NOMBRES.

Ellos dicen que la Masonería no tiene secretos de ninguna índole. Que solamente las reuniones se hacen privadamente como en cualquier institución.  Inclusive, un miembro de la Masonería puede revelar libremente su condición de tal, aunque esté impedido de contar los nombres de sus Hermanos.   Y yo, como no soy chismoso, no les voy a cruzar a ustedes a quienes encontré como masones. No es que ellos me hayan dicho que no cuente, sino que me provoca dejarles esa tarea a ustedes. Para que hagan algo. Vagos.

 

DIVERSIDAD  DENTRO  DE  LA UNIDAD.

Para un Masón con quien hablé, “la Masonería es un espacio, un ámbito espiritual. Igual que ocurre con los espacios físicos, los espacios espirituales pueden ser utilizados de distinta manera. Las personas llegan a los ámbitos espirituales desde diversos sitios, buscando diferentes cosas, y el ámbito lo único que hace es prestar una ubicación adecuada para el hallazgo individual. En consecuencia, la Masonería es algo diferente para cada francmasón y, al mismo tiempo, es algo que los Masones construyen entre todos. “De ahí que la Masonería sea una organización espiritual, no política. Cada individuo es diferente y esas diferencias son respetadas”.

Para los trabajos intelectuales de autor reflexión, cada logia es completamente autónoma. Para fines administrativos están reunidas en un cuerpo que las engloba y que se llama Gran Logia. Todos los Miembros son elegidos democráticamente..   Un francmasón puede cambiar de Logia según las afinidades que encuentre. Y por eso es que hay Logias más izquierdosas  [6] que otras, más preocupadas en los problemas latinoamericanos; hay otras mas orientadas hacia asuntos de autor reflexión, de esoterismo, de meditación trascendental; otras que buscan una operatividad práctica y otras netamente filantrópicas.

 

ANTES  LA  CUESTIÓN  ERA  DISTINTA.

En el Ecuador hay dos grandes logias: la de Guayaquil y la Equinoccial del Ecuador. Para ingresar a la Orden no es que usted deba pararse a la puerta del Templo y decir vea, haga entrar, no sea malito. No . Así no funciona la cosa. Así haga solicitud por escrito, no vale.  A usted primero, le tiene que proponer un iniciado, viendo que usted sea “un hombre recto, de buenas costumbres y de mentalidad libre capaz de aceptar el criterio ajeno”. No importa su posición económica, política ni social. La edad sí: mínimo 18 años.   Entonces, si usted acepta, va a la Logia y allí, por votación, se resuelve si entra o no.  Pero claro, eso es ahora. Antes la cosa era distinta. En el siglo 18, por ejemplo, sólo se aceptaba a los hombres libres: no a los esclavos. Sin embargo, hay que considerar que quienes lucharon por la abolición de la esclavitud fueron los masones. Valga eso como descargo. Tampoco se admitía a los hombres con defectos físicos. Los Masones tenían que ser completitos para poder defenderse de las persecuciones y, en último caso, hasta para echar la carrera.  Ahora, el único impedimento es el mental. Pero no se preocupe. Si usted es muy bruto no le han de proponer que entre. Si es loco, tampoco. Sólo si es inteligente, culto y de buenas costumbres corre el riesgo. Pero usted puede decir que no. Que no se interesa porque hace jogging. Tranquilo.   Igual si usted ya es Masón y quiere salirse. Se sale nomás. No le arrancan la lengua de raíz, ni le sepultan en la arena del mar ni nada. De gana tiene miedo.

Pregunto: “¿Y el chivo que dizque adoran?, hasta ahora no asoma.

Se me ríe el Masón. “Nosotros somos racionalistas”, dice. “Esos mitos han sido creados por la mala fe o la ignorancia. Predicamos el bien. No somos hombres de violencia. Buscamos la paz. Tratamos de que el hombre se haga cada día más virtuoso. Somos hombres de trabajo. No haga caso de las tonterías que le cuentan sobre nosotros. No haga caso”.   Bueno, entonces no hago.

 

ALTIBAJOS  EN  LA  HISTORIA.

Me dice otro Masón que prácticamente todos quienes participaron en la emancipación política de América Latina fueron francmasones. Y esto se debe a una serie de hechos. Por ejemplo, la formación de la Masonería contemporánea engendra como su primera gran acción la Revolución Francesa. El lema de la Masonería (libertad, igualdad, fraternidad) data de 1817 y fue adoptado por la revolución francesa.

Es bien conocida la influencia que tuvo el pensamiento enciclopedista francés en la Declaración de los Derechos del Hombre. En los Estados Unidos, de los catorce generales que intervinieron en la independencia de ese país, trece fueron Masones. George Washington incluido.  Cuando se puso la primera piedra en el Capitolio, el acto fue típicamente masónico. El Parlamento es para el Masón, el equivalente profano a la Logia: un lugar de tolerancia donde el diálogo es el que determina las ideas, y no la fuerza o la violencia, y donde las resoluciones se adoptan por mayoría de votos.  En el conjunto de las fuerzas de la emancipación tiene una gran influencia la Masonería, en parte por los conceptos internacionalistas y en parte por el hecho del secreto. El sistema masónico de las logias –que entonces se llamaron Lautarinas- ofrecía estas dos posibilidades. Las Logias Lautarinas estaban obligadas a tener representantes en todos los pueblos de América en un solo cuerpo.  Se da la independencia. Bolívar muere. San Martín se marcha. Sucre es asesinado. Y los demás generales son capturados por las oligarquías locales. Entonces hay un descenso en la actividad política de la Masonería.

Pero a fines del siglo XIX vuelve a producirse un auge durante las luchas liberales.

  • ¿Por qué?

Porque la independencia no trajo consigo la implantación de una política liberal, no significó la implantación de un sistema donde la libertad, la igualdad y la fraternidad imperaran entre los pueblos. La emancipación política sólo trajo emparejada el cambio de dueño de las haciendas: de chapetón a criollo.  Pero con el liberalismo vuelve a ocurrir el mismo proceso. El liberalismo, de partido montonero se convierte en un partido que detenta el poder. Y Eloy Alfaro termina en la hoguera.  “La masonería actual –dice otro Masón- trata de avanzar un poco más en el interminable camino de la Libertad, Igualdad y Fraternidad. Por ello hay un nuevo período de auge de la Masonería, que busca cumplir el ideal de Bolívar: una América unida. De ahí que la operatividad práctica de la masonería sea de carácter trascendente y no coyuntural, de carácter estructural y no partidista. No nos interesa la coyuntura política. En ese sentido, tanto los partidos cuánto los regímenes pueden estar tranquilos”.

Y nuestras abuelas también.

 

FRANCISCO JARAMILLO VILLA 

Venerable Maestro. Logia Voltaire N° 7

Quito-Ecuador, 1 de Abril de 1999

 

GLOSARIO

[1] Por siaca: por si acaso. 

[2] Blue jean

[3] Serísimo: bien serio.

[4] Shushufindi: ciudad del oriente ecuatoriano, en la región amazónica.

[5] Sablazo: cuota o pago obligado.

[6] Izquierdosas: de izquierda, políticamente hablando.

 

Debate sobre la eutanasia

Asamblea de Quebec aprueba ley por el “derecho a morir con dignidad”

 

Luego de unos cuatro años de debate, dos gobiernos distintos y fuertes intercambios de ideas, la Asamblea Nacional de Quebec aprobó el proyecto de ley 52 que define los parámetros para poner fin a la vida de una persona enferma.

 

Los diputados aprobaron el proyecto de ley, que abrió un fuerte debate sobre la eutanasia en la provincia, con 92 votos a favor y 22 en contra. Los rechazos vinieron completamente del Partido Liberal, aunque todos dentro del partido de gobierno aplaudieron la idea del primer ministro provincial, Philippe Couillard, de dejar a cada diputado votar de manera independiente y no siguiendo los lineamientos del partido.

 

Este viernes esta polémica ley sería ratificada, aunque su entrada en vigencia podría tardar hasta un máximo de 18 meses.

 

La ley 52 prevé las condiciones para otorgar los cuidados paliativos, así como los parámetros para que un médico de el tratamiento necesario para poner fin a la vida de un paciente si éste tiene una enfermedad incurable o está sufriendo demasiado.

 

El proyecto de ley fue impulsado por la diputada del Parti Québécois, Veronique Hivon, quien por más de cuatro años ha estado debatiendo la necesidad de esta ley. Por encima de las luchas políticas, Hivon logró mantener vivo el proyecto a pesar de la derrota del PQ. Los liberales dejaron retomar los debates en el mismo punto que se había quedado bajo el gobierno Marois, por lo que la aprobación de hoy se hizo de manera más rápida.

 

De hecho, Hivon fue incluida como coautora del texto junto con el actual ministro de Salud, Gaétan Barrette.

 

Los diputados de todos los partidos aplaudieron el hecho de que a pesar de no contar con la unanimidad, el debate se hizo en total calma y con la prioridad de ofrecer algo beneficioso para toda la población.

 

El propio primer ministro de Quebec votó a favor de este proyecto. Según dijo, como médico fue testigo de muchos pacientes que querían poder poner fin a su vida con dignidad y poder así dejar de sufrir. Sin embargo, el mandatario provincial remarcó la importancia de que se vigile fuertemente la aplicación de esta ley, para evitar cualquier abuso que vaya en un camino opuesto al de su naturaleza.

 

DIEZ PRINCIPIOS DEL LAICISMO

El laicismo no debe ser presentado como agresivo o enemigo de las religiones, ya que entiende que las mismas son hechos sociales y culturales que merecen nuestro respeto dentro de los límites legales a los cuales deben ceñirse.

 

Las confesionalidades, en pie de igualdad, son un fenómeno ajeno al que hacer estatal, y corresponden al fuero íntimo y privado de sus fieles, lo que debe ser protegido por la legislación, sino exceden los límites que señala el derecho.

 

El derecho a profesar una religión, que no contravenga el orden público y la legislación del Estado, ha de ser tan pleno como el derecho de no profesar alguna.

 

El laicismo, como concepto político, busca la inclusión plena de la población de cada Estado a los fines que todos, sin distinción alguna, puedan convivir en tolerancia y armonía, con las diferencias enriquecedoras de toda sociedad.

 

El laicismo siempre ha sostenido el respeto irrestricto al libre pensamiento como base de la aceptación de la opinión ajena y, en definitiva, de la democracia como estilo de vida.

 

El laicismo busca plena integración e inclusión de los pueblos, garantizando la igualdad de posibilidades y la no discriminación racial, sexual, económica, de género y de religión.

 

Que en todo Estado, cuando se confunden los valores religiosos íntimos de cada persona con los principios legales y políticos de la sociedad, comienza la conculcación de los derechos individuales.

 

Es necesario, que los dogmas religiosos propios no se conviertan en obligaciones sociales.

 

El laicismo, como idea integradora e inclusiva, se opone a las políticas generadoras de desigualdades sociales y brega por su superación.

 

El Estado, como representante legal y político de todos sus habitantes, debe mantener una actitud neutra y tolerante hacia las religiones aceptando a todas en pie de igualdad, pero sin privilegiar a ninguna en particular. Ello como modo de asegurar la igualdad, la armonía, la paz social y la democracia.

 

Revista “Prometeo” Nº 2

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