
APRENDER A SER MASÓN
Debemos entender que conocer no es lo mismo que aprender. El conocer forma parte del mundo contemplativo, pero no necesariamente implica un saber. “Todos los hombres desean naturalmente saber”, sostiene Aristóteles en su Metafísica. El verbo que habitualmente se traduce por “desear” significa en griego apetecer. Es decir, gustar, como meta final de una cierta tentación. Si se habla de apetecer un saber es porque este saber no pertenece sólo a ese ámbito que será llamado después “contemplativo”, sino que es un alimento necesario para vivir. El otro término que merece atención es naturalmente. En griego, Aristóteles usa en realidad el caso dativo de la palabra Physis; otra traducción posible hubiera sido “por naturaleza”. Vale decir que el ser humano, en tanto ser, por naturaleza le apetece saber. Ese saber se halla determinado en base al conocimiento logrado y su aplicación en el terreno. Del saber al aprender queda un paso, la vivencia.














