“ORDO AB CHAO”… INTERESANTE LEMA DE LA MASONERÍA CAPITULAR.

Entrando en materia, les recuerdo que la Iglesia Católica manifestó desde hace tiempo, en documentos oficiales, que el mundo fue creado 4004 años antes de Cristo. Esta fecha fue ampliamente aceptada hasta que la gente, no creyente, comenzó a conocer los informes científicos con los antecedentes de miles de millones de años de historia de la Tierra. En otras palabras, comenzaron a conocer los últimos hallazgos científicos basados en métodos de datación confiable, en lugar de creer en el dogmático método auto-llamado: “el libro de historia que contiene el relato del Testigo Ocular, la infalible Palabra de Dios”.

Ha causado mucho interés, entre varios miembros de la masonería peruana, el llamado del portal <fracmasonpuntocom>, al recordarnos que en abril debemos celebrar el “Día de las Américas”.

   Hemos considerado además que esta fecha nos debe hacer reflexionar, especialmente a los latinoamericanos, ante la necesidad de unirnos para intentar poner “orden al caos”, al menos en tres grandes problemas: la situación de salubridad y económica, que se agudizará por la pandemia que nos afecta actualmente; el descontento social que recrudecerá pasado el coronavirus; y, el dogmatismo religioso que nos quiere dar tranquilidad, “pues gozaremos en la otra vida”, ofrecimiento que retrasa el progreso de gran parte de la humanidad.

   Como la problemática es muy amplia, mi personal mensaje, como docente en ciencias sociales, es invitar a los jóvenes de mi país, donde se encuentra muy enraizada la Iglesia Católica, para llevarles un mensaje con informaciones dentro de la racionalidad.

   Lo que también me permito compartir con los suscriptores de este Portal, que tengo entendido, es muy leído en nuestra américa española.  Además, estimo, que estamos en tiempos para que el librepensamiento adquiera mayor vigencia, ante la decadencia de las religiones, en especial la católica.

   Entrando en materia, les recuerdo que la Iglesia Católica manifestó desde hace tiempo, en documentos oficiales, que el mundo fue creado 4004 años antes de Cristo. Esta fecha fue ampliamente aceptada hasta que la gente, no creyente, comenzó a conocer los informes científicos con los antecedentes de miles de millones de años de historia de la Tierra. En otras palabras, comenzaron a conocer los últimos hallazgos científicos basados en métodos de datación confiable, en lugar de creer en el dogmático método auto-llamado: “el libro de historia que contiene el relato del Testigo Ocular, la infalible Palabra de Dios”.

   El dogma religioso señalaba también que: “la Tierra, centro del Universo, fue creada “de la nada”, en siete períodos de 24 horas”; agrega: “y fue la tarde y la mañana un día”. Cada frase en la lengua original comienza con la palabra “y”, esto refleja una buena gramática hebrea que cada oración se basa en la declaración anterior, indicando claramente que los días eran concurrentes y no separados por un período de tiempo.

   Por su parte, el relato del Génesis revela que: “la Palabra de Dios es autoritaria y poderosa. La mayor parte de la obra creadora de Dios se hace por hablar, otra indicación del poder y la autoridad de Su Palabra”.

   Que opinan algunas personas de la  cultura universal.

   Stephen Hawking, en su libro “The Grand Design”, determina que Dios no creó el Universo, agrega que “las teorías científicas más actuales convierten en redundante la figura de un creador.

   El distinguido científico chileno, don José Maza, dice en uno de sus libros que: “todos los átomos del universo, los del sol, los de nuestro cuerpo, hasta los de nuestro corazón y nuestros huesos, fueron fabricados en el universo, muy lejos de la Tierra, hace trece mil ochocientos millones de años”.

   En febrero de 1600 el pensador italiano Giordano Bruno fue quemado en la hoguera por la Inquisición, en Campo dei Fiore de Roma, por sostener, entre otras herejías, que: las estrellas son soles, que deben existir planetas en torno a las estrellas y posiblemente vida en esos planetas.

   Se encuentra en plena vigencia el escritor israelí Yuval Noah Harari, quién en sus diversos libros demuestra que: “el homo sapiens es una especie de la posverdad, cuyo poder está basado en crear ficciones y creer en ellas”. Agrega: “somos los únicos mamíferos que podemos inventar relatos de ficción, difundirlos y convencer a millones de personas para que crean en ellos”. Además: “desde hace muchos siglos millones de cristianos se encerraron en una burbuja mitológica que se refuerza a sí misma”. 

Otros alcances en estos temas.

   En astronomía se ocupa la medida conocida como “años luz”. Un año luz de distancia corresponde a lo que puede viajar la luz en un año, moviéndose trescientos mil kilómetros cada segundo: lo que equivale a 9,5 billones (millones de millones) de kilómetros.

   Como ejemplos: la estrella más brillante que vemos en el cielo, llamada Sirio, está a diez años luz del Sol, ambas en nuestra Vía Láctea, la cual tiene una dimensión de treinta mil años luz, señalan los científicos. Hoy sabemos que la Vía Láctea tiene cien mil años luz de diámetro y nuestro Sol se sitúa a unos veintiocho mil años luz del centro.

   La ciencia nos ha señalado que hace 13.500 millones de años, aparecen la materia y la energía; es el inicio de la física y la química; aparecen los átomos y las moléculas. Hace 4.500 millones de años comienza la formación del planeta Tierra. ¿ y el 4004?

  A modo de conclusiones. 

  Este no es un trabajo literario ni científico, su única intención es entregar una breve guía, especialmente a los jóvenes de nuestro Continente que puedan leernos, invitándolos a que investiguen sobre los temas anotados y, obtengan más informaciones que les lleven a sus propias conclusiones.

   Acciones con el deseo  de ayudar en mi entorno para poner “orden al caos” que nos agobia y, luchando contra los más importantes enemigos de la humanidad: los negociantes y dogmáticos religiosos, en particular el alto clero eclesiástico; el poder político miserable de la alta burguesía; y, la barbarie social de los poderosos  que dirigen en su provecho la economía mundial.

   Finalmente me permito decir, que alguien con verdadera cultura, aunque tenga mucha educación formal, no puede creer en los “dioses” que certifican las religiones.

Alfredo Noriega

M:. M:. Miembro activo de la AILP.

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