Francmasonería latinoamericana en el siglo XXI

Diversos escritos de la Orden manifiestan que la francmasonería, a través de sus miembros, proyecta sobre la sociedad con que comparten, la acción bienhechora de los valores e ideales que sustenta. Generalmente, como institución, trata de no emprender acciones si no cuenta con el respaldo de todos sus miembros. Son estos últimos los que interpretando los principios e ideales de la Orden, en cada tiempo y lugar, quienes procuran realizar acciones concordantes con ellos.   En sus “Talleres de Ideas” (las Logias) no hay órdenes ni consignas: cada cual, conforme a su leal entender, debe ocupar el lugar que su...

Diversos escritos de la Orden manifiestan que la francmasonería, a través de sus miembros, proyecta sobre la sociedad con que comparten, la acción bienhechora de los valores e ideales que sustenta. Generalmente, como institución, trata de no emprender acciones si no cuenta con el respaldo de todos sus miembros. Son estos últimos los que interpretando los principios e ideales de la Orden, en cada tiempo y lugar, quienes procuran realizar acciones concordantes con ellos.

 

En sus “Talleres de Ideas” (las Logias) no hay órdenes ni consignas: cada cual, conforme a su leal entender, debe ocupar el lugar que su conciencia ilustrada elija, para concretar en hechos sociales la doctrina.

 

No es extraño, sin embargo, que estos hombres con motivaciones comunes, tomen en un determinado momento de la historia, posiciones con una dirección convergente ante un problema político, económico, educacional, social o cultural, entre otros.

 

Lo que se publica con esta información es uno de los casos en que la francmasonería de latinoamérica está llevando adelante, desde el inicio del presente siglo,  dos interesantes proyectos cuyas siglas son ILEC y FILA, para trabajar en pro del laicismo.

 

ILEC, sigla del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos, organización masónica en la cual participan las Grandes Logias de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

 

Desde el año 2000 se inicia en estos países  la estructuración de los diversos ILEC nacionales. Dos contenidos de enorme valor social práctico y filosófico-moral emanan de esta denominación: desarrollo y laicismo. Diversas interpretaciones textuales e ideológicas admiten estos dos conceptos, que sus miembros, interpretan por una parte el significado que le otorga el trabajo concreto y humano del Instituto y, por otra, la realidad social de cada país.

 

Declaran, además, que desean ver emerger más bien como una semántica ligada a la formación y a la tolerancia militante. Los aspectos prácticos y formales, lo reflejan las finalidades y el objeto de la institución : "Promoción del desarrollo,  especialmente de las personas, familias, grupos y comunidades en los ámbitos de la educación, cultura, capacitación, trabajo, salud, vivienda, medio ambiente, micro-empresa, pequeña producción, consumo popular, derechos humanos, comunidades indígenas... etc.

 

Agregan que pudiera ser que un laico, no miembro de estas organizaciones, encuentre que las aspiraciones señaladas, carezcan de claridad y hasta quizás de compromiso con la verdadera defensa de los valores del laicismo, pero ello sería comprender poco el peso de la influencia político-social de la religión y desconocer las limitaciones jurídicas legadas por la tradición y afianzadas por los poderes fácticos que agobian al Continente, como ambiente en que se mueven las preocupaciones sociales de latinoamérica. Recalcan qué dialécticamente se pudiera decir que cada uno propugna y hace en su medio, lo que justamente les permite cada diferente situación.

 

En otro de sus importantes documentos se señala que ILEC considera que el laicismo es patrimonio de la soberanía de la humanidad y de la libre determinación de hombres y mujeres, porque permite la emancipación de todos aquellos poderes oscuros que limitan la justicia, la libertad educacional y religiosa, y la expresión de todos los proyectos éticos contemporáneos. Interpreta que sobre bases laicas, no místicas ni sectarias, las ideas pueden desarrollarse en un ambiente de comprensión y tolerancia sin imposiciones que lesionen y perturben el libre ejercicio del pensamiento. La sociedad no es un recinto teologal, sino un lugar de entendimiento humanista, de respeto a todas las creencias y base legítima del Estado.

 

 

 FILA, sigla de la Federación de Instituciones Laicas de América.

Durante el “Primer Encuentro Americano de Laicismo” en Lima 2011, surgió la proposición de llevar los ILEC hacia la sociedad “extra muros” (término usado en la francmasonería) y crear “FILA”.En el Simposio participaron representantes de los institutos laicos de Argentina, Uruguay, Perú, Venezuela, Paraguay, Méjico, Chile y Bélgica, invitado especial de Europa.

 

En los años siguientes las reuniones de FILA fueron organizadas por la Gran Logia de Argentina y la Gran Logia de Chile.

 

2º Seminario de FILA en Buenos Aires, noviembre del 2012.

Los representantes de Argentina, en la inauguración del evento, destacan que el objetivo de esta reunión es para continuar organizándose en la difusión del Libre Pensamiento en general y del Laicismo en particular.

 

Luego señalan: “El concepto de - Estado laico -, opuesto al de - Estado Confesional -, surgió históricamente de la separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX, aunque la separación entre las instituciones del estado y las iglesias u organizaciones religiosas se ha producido, en mayor o menor medida, en otros momentos y lugares, normalmente vinculada a la ilustración y a la a Revolución Liberal.

 

Los laicistas consideran que su postura garantiza la libertad de conciencia demás de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión o de la irreligión.

 

El laicismo es distinto del anticlericalismo en cuanto no condena la existencia de dichos valores religiosos. Un Estado laico de esta forma pretende alcanzar una mejor convivencia al ordenar las actividades de los distintos credos, asegurando la igualdad de todos ante la ley, y en muchos casos sirviendo como herramienta para someter el sentimiento religioso, pretendiendo así anteponer los intereses generales de la sociedad civil sobre los intereses particulares.

 

En otros campos más específicos, por ejemplo la educación, se usa el término de educación laica cuando se defiende la enseñanza pública o privada manteniendo la independencia de la misma respecto a cualquier creencia o práctica religiosas.

En el siglo XIX francés la palabra laicización significó sobre todo el esfuerzo del Estado por sustraer la educación al control de las órdenes religiosas, ofreciendo una escuela pública controlada exclusivamente por el Estado igual para todos.

 

La Iglesia Católica se ha opuesto a esta visión del laicismo, pues considera que no garantiza la libertad religiosa y de culto de los católicos. La Iglesia Católica se acercó a las posiciones políticas más modernas, aproximándose a una renuncia al estado confesional, durante el Concilio Vaticano II y retrocediendo después a sus posiciones tradicionales. Acepta un régimen de separación del Estado, pero puntualiza que esta "separación" no implica la renuncia a exigir que las leyes se amolden a sus posiciones doctrinales en los países que considera católicos, allí donde los bautizados son mayoría, en los que exige una posición especial.

 

La Iglesia Católica distingue actualmente entre un estado laico, que reconoce la autonomía mutua de la Iglesia y el Estado en sus respectivas esferas, y el Estado laico, que se resiste a la tutela espiritual del Estado por parte de la Iglesia”.

 

3º Seminario de FILA en Santiago de Chile, noviembre del 2012.

Con representantes de los ILEC de Argentina y Uruguay, Centro de Acción Laica de México, la Fundación Equinoccial del Ecuador, Acción Laica de Bélgica e ILEC XXI de Chile se realizó el 3º Seminario Americano de Laicismo Federación de Instituciones Laicas de América. La actividad se efectuó en el Club de la República de Santiago.

 

Fueron tres días de actividades que tenían como propósito debatir y analizar los desafíos del laicismo del siglo XXI. En la oportunidad el presidente del evento destacó que: “El laicismo y las luchas laicas no son una cuestión de la historia, son presente en la perspectiva de la construcción de la República. Volver a pensar en laicismo es fundamental y decisivo en lo que dice relación con la educación y el desarrollo humano. Por eso, volver a pensar en laicismo, es proyectar maneras de cómo perfeccionar nuestra institucionalidad y el diseño de nuestras tareas de formación de personas, en la perspectiva de la libertad de pensamiento”.

Por su parte  Pierre Galant, el presidente del Centro de Acción Laica de Bélgica y de la Federación Humanista Europea señaló que “observamos un resurgimiento agresivo del conservadurismo religioso. El objetivo de estas corrientes conservadoras y dogmáticas no ha cambiado desde el siglo de las luces: siguen tratando de imponernos la ley de sus dioses, en lugar de los derechos humanos”.

 

Bibliografía:

Informaciones directas de las organizaciones citadas.

Archivos del Portal FRANCMASON. COM

 

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