MASONERÍA EN VENEZUELA

Los orígenes de la Masonería en Venezuela están estrechamente ligados al movimiento emancipador y a los libertadores, aunque se estima que ya en 1794 existía en La Guaira una especie de “Logia Secreta” donde se difundían las ideas de “libertad, igualdad y fraternidad”, ideas que fueron reforzadas en 1796 con la llegada de deportados españoles, miembros activos de la logia "España", de Madrid. Ellos iniciaron formalmente en la masonería a José María España Rodríguez y Manuel Gual Curbelo, que reorganizaron la Logia que presidían, otorgando mayor importancia a los rituales.   En 1798, Francisco de Miranda fundó la “Gran Reunión...

Los orígenes de la Masonería en Venezuela están estrechamente ligados al movimiento emancipador y a los libertadores, aunque se estima que ya en 1794 existía en La Guaira una especie de “Logia Secreta” donde se difundían las ideas de “libertad, igualdad y fraternidad”, ideas que fueron reforzadas en 1796 con la llegada de deportados españoles, miembros activos de la logia "España", de Madrid. Ellos iniciaron formalmente en la masonería a José María

España Rodríguez y Manuel Gual Curbelo, que reorganizaron la Logia que presidían, otorgando mayor importancia a los rituales.

 

En 1798, Francisco de Miranda fundó la “Gran Reunión Americana” en Inglaterra, con  las Logias Lautarinas, establecidas a partir de 1800 en Cádiz, París, Madrid, Buenos Aires, Mendoza y Santiago de Chile, para la lucha emancipadora. En 1810 se incorporaron a la “Gran Reunión Americana” sus compatriotas, el futuro y genial Libertador de cinco naciones, Simón Bolívar, (de 27 años, había ingresado a los “Caballeros Racionales” en Cádiz, en 1804); Andrés Bello, (29); y el notable diplomático Luis López Méndez (42).

 

Francisco de Mirandaen 1808 fundó en Pampatar la primera Logia regular “San Juan de la Margarita” dependiente de la Logia “España” de Madrid. Suspendió sus trabajos en 1840.

 

En 1819, en Cumaná, se fundó la Logia “Perfecta Armonía” Nº 74, bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Maryland, permaneciendo bajo ella hasta 1823.

En 1812 se fundó la Logia “Protectora de las Virtudes” Nº 1, en San Juan de Barcelona. En 1814, en Carúpano, la Logia “Patria” bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Vermont.

 

En 1818 en Angostura se funda la Logia “Concordia de Venezuela” bajo el apoyo de la Gran Logia Provincial de Kingston (Jamaica). En 1821 se forma La Unión (en Caracas) y Concordia (Valencia), ambas dependientes de la Gran Logia de Pensilvania.

 

En 1822 se instalan las Logias Protectora de Virtudes (San Juan de Barcelona), Perfecta Armonía (Cumaná), Fraternidad Colombiana (Caracas), Valor y Constancia (Valencia), Unanimidad de Cartago y Bolívar (La Guaira), todas ellas con cartas patentes de la Gran Logia de Maryland (Baltimore); en 1823 se instalan las logias Regeneradores (Maracaibo) y Aurora (San Felipe), estas con patente de la Gran Logia de Nueva York.

 

Funcionaban también las Logias Concordia Venezolana (Angostura), Amistad

(Barquisimeto), Hijos de Colón (Tocuyo), Libertad (Puerto Cabello), Unión Filantrópica (Coro), San Juan de la Constancia (Guenare), Virtud (Carúpano).

 

Uno de los más antiguos libros masónicos publicados en Venezuela, fue el titulado “Espíritu de los Estatutos y Reglamentos del Orden Franc-Masónico” (sic) y el Diccionario de todos los términos y expresiones que están en uso para las logias, impreso en Cumana en 1823 y redactado por Manuel José Ribas, de la logia Perfecta Armonía.

 

En 1824 representantes de estas Logias instalan formalmente en Caracas la Gran Logia de la Gran Colombia (que abarcaba los departamentos de Venezuela, Nueva Granada y Quito) y el Supremo Consejo Grado 33, bajo la misma dirección del abogado, de 42 años, Diego Bautista Urbaneja Sturdy.

 

La Constitución de la Gran Logia de Venezuela data del 10 de marzo de 1924 y la Constitución del Supremo Consejo data del 11 de junio de 1925, ambas con reformas parciales. Tras la separación de Venezuela de la Gran Colombia en 1830, se reactiva la Gran Logia de Venezuela en 1838, bajo el mismo Gran Maestro Urbaneja.

 

En 1843 la Gran Logia de Venezuela reagrupaba los talleres Perfecta Armonía Nº2 (Cumana), Unanimidad Nº 3 (la Guaira), La Unión Nº 5 (Caracas), Concordia Nº 6 (Caracas), Libertad Nº 11 (Puerto Cabello), Unión Filantrópica Nº 12 (Coro), ConcordiaNº 13 (Valencia), Regeneración Nº 15 (Maracaibo), América Nº 17 (Caracas), Restauración Nº 23 (Río Chico), Caracas Madre Nº 24 (San Fernando de Apure), Tolerancia Nº 25 (San Felipe), Aurora de PetareNº 26 (Caracas), La Paz Nº 27 (Valencia), Unión del Baúl Nº 28 (El Baúl), Independencia Nº 30 (Puerto Cabello) y Victoria Nº 31(Nirgua).

 

En el año 1847 se produjo la primera división de la masonería Venezolana, al ser creado un Gran Oriente disidente. Muchos de los grandes actores políticos, militares e intelectuales pertenecían a la orden masónica, y los enfrentamientos políticos, de poder y la efervescencia que se vivía en todos los ámbitos del país también le afectaron. Por otra parte, el debilitamiento progresivo de la república y del poder de la iglesia católica, permitieron un mayor desarrollo de las actividades públicas de la masonería, empezaron a construirse templos masónicos donde en sus fachadas se encontraban los signos de la institución, como en el templo de la Guaira inaugurado en el año de 1853.

 

La reunificación de los dos grandes sectores de la masonería se produjo durante el gobierno del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, el 30 de abril de 1865, adoptando como nombre el de Gran Oriente Nacional de Venezuela siendo su Gran Maestro Ramón Díaz.

 

Durante el gobierno del General Antonio Guzmán Blanco (Grado 33, miembro activo de la Logia "Esperanza" N° 7, de Caracas), la institución masónica se fortaleció y se extendió por todo el territorio, siendo considerada la mejor etapa de la institución masónica en Venezuela. En este tiempo se construyó el Gran Templo Masónico de Caracas, que fue inaugurado el 27 de abril de 1876.

 

Los presidentes de Venezuela, desde José Antonio Páez hasta Ignacio Andrade, fueron masones, por ello la política Venezolana  marchó al vaivén de las ideas que nacían dentro de la masonería, no con pocas discrepancias y choques, por lo que el pensamiento liberal tuvo diferentes protagonistas, desde la posición conservadora de José Antonio Páez, la Revolucionaria de Ezequiel Zamora, hasta el moderno liberalismo del General Antonio Guzmán Blanco terminando el ciclo de la influencia política de la masonería en la vida pública del país el 23 de octubre de 1899, con el triunfo de Cipriano Castro, y más tarde, con la llegada del dictador Juan Vicente Gómez en 1908, manteniéndose una convivencia pacífica durante los 27 años del régimen de Gómez, aunque la mayoría de los líderes masones tomaron el camino de la oposición, sufriendo los rigores del destierro, del confinamiento y encarcelamiento.

 

El autoritarismo político, las cúpulas políticas acomodaticias y el personalismo

exacerbado habían encontrado un severo escollo en la Masonería. Sus principios, eminentemente éticos y solidarios, resultaban incómodos a quienes manejaban sin pulcritud la cosa pública y a quienes, en un clima de escaso rigor moral, dañaban gravemente los principios democráticos. La presión y la indebida penetración ejercida, a comienzos de siglo y durante muchas décadas, en contra de la Masonería y, desde luego, en contra de sus hombres más distinguidos, terminaron por replegar la actividad masónica.

 

Sin el pujante espíritu liberal, la juventud venezolana dejó de sentir interés por la masonería.

 

En 1953, el G:. M:. Rafael Otero, proyectó demoler el Gran Templo Masónico, fruto del esfuerzo de masones venezolanos del siglo XIX, provocando, junto a otras razones, la división de la Masonería venezolana del siglo XX.

 

En 1956, un grupo representantes de 72 logias, reunidas en una “Gran Convención”, realizada en el Gran Templo Masónico, aprobó la “Constitución de 1956”, entre cuyas disposiciones estuvo el voto democrático, universal y secreto para la elección del Gran Maestro y demás dignidades de la Gran Logia.

 

Cuando todo parecía indicar que la armonía y la unidad ya no serían perturbadas en la Confederación Masónica, el G:. M:. Augusto Ascanio, sorpresivamente, el 14 de octubre de 1957, dictó el decreto Nº 21, para derogar la Constitución de 1956 y los Estatutos Generales de 1957, y poner en vigencia la vieja Constitución de 1924 y los Estatutos de 1931. El decreto Nº 21, cayó dentro de la masonería como un sismo de alto grado. La división no tardo en producirse. Un grupo numeroso de logias se salió de la obediencia y estableció otro Gran Oriente, para seguir trabajando bajo la Constitución de 1956.

 

Esa escisión le causó mucho daño a la orden, no solo la debilitó, sino que también le restó respetabilidad en el mundo profano, por las derivaciones policiales y judiciales con las que se le dio fin a este drama.

 

Durante el Gobierno del Presidente Carlos Andrés Pérez, el Gran Templo masónico fue declarado “Monumento Histórico Nacional” por constituir una reliquia de la arquitectura y la historia del país.

 

Los renovados y persistentes esfuerzos de este tiempo han permitido vigorizar el pensamiento y la acción masónica para responder no sólo a las exigencias espirituales de sus miembros, sino a las necesidades de una sociedad que ha visto decrecer sus valores.

 

Ahora el porvenir de la Masonería venezolana, depende fundamentalmente de la preparación y capacidad de maniobra de quienes la dirijan, sin caer bajo la tutela de grupos ultra conservadores, los cuales desde lareconstrucción de la Gran Logia, en 1838, siempre trataron de hacerla caminar a la saga de sus intereses particulares, olvidándose del carácter progresivo y progresista de la institución, generadora de las ideas que hicieron transformar la historia.

 

Ahora una nueva y vigorosa generación está empeñada en la defensa de los valores morales y en el desarrollo de nuevas tareas culturales y espirituales que permitan, junto a su perfeccionamiento personal, una sociedad más justa, tolerante y solidaria, que garantice el trabajo, la educación, la salud y la dignidad del hombre, sin gestos de conmiseración, bajo el imperio de la democracia.

 

Entre 1824 y 1998, la Gran Logia ha tenido 60 Grandes Maestros en 67 períodos constitucionales y sus 126 Logias se han extendido a través de todo el país como centros creados para servir y complementar al hombre y trabajar por el advenimiento de una sociedad más justa y solidaria en los años que vienen.

 

Normalidad y progreso desde la elección del año 2009 del Gran Maestro Q:. H:. José Bericotte Guilarte. La Gran Logia resolvió celebrar cuatro asambleas anuales, una reunión anual de Venerables Maestros (presidentes de cada Logia) y una reunión anual en cada una de las 7 zonas geográficas en que ha dividido administrativamente su jurisdicción.

 

La Gran Logia de Venezuela es miembro a la Confederación Masónica Interamericana (CMI) y de la Confederación Masónica Bolivariana (Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela).

 

  1. Kosiel

Boletín Masónico “Colmenas”, Nº 9

 

 

Nota de los editores:

 

Como en la mayoría de los países del mundo en Venezuela también funcionan varias grandes logias, orientes masónicos y supremos consejos. Acompañamos algunos nombres:

 

Gran Logia de la República de Venezuela

Gran Logia Unida de Venezuela

Gran Logia Regular Multiritualística de Venezuela

 

Supremo Consejo Confederado de los 33º Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para la República Bolivariana de Venezuela

Supremo Consejo de Venezuela de Soberanos GG∴II∴GG∴del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado – Segundo y Último para la República Bolivariana de Venezuela

 

 

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